La encíclica recién publicada por el Papa Benedicto XVI constituye un documento esencial a la hora de reflexionar sobre las causas y los efectos de la actual crisis económica global, desde una óptica católica, defensora de la dignidad del hombre.
Ya desde el principio, Benedicto XVI nos enseña que “la caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad” y que la crisis actual es una oportunidad para una “profunda renovación cultural y el descubrimiento de valores de fondo, sobre los que construir un futuro mejor”.
Enmarcada en los documentos propulsores de la Doctrina Social de la Iglesia, la nueva encíclica remarca la necesidad de reflexionar sobre el sentido de la economía y sus fines, sobre el modelo de desarrollo que estamos defendiendo y aplicando, basado en criterios de beneficio a corto plazo, en el lucro inmediato, en el consumo más irracional.
El Papa dirige su mirada a los agentes sociales, a las empresas (separadas de la ética), a los sindicatos (a los que pide que defiendan a todos los hombres, no sólo a sus afiliados, y con la necesaria separación de la política), a las entidades financieras (que han olvidado que son instrumentos al servicio del hombre), etc., señalando la necesidad de aplicar, en todo momento, criterios éticos que tengan su sentido en la dignidad humana.
Hay que retomar con urgencia los valores morales de la “ética amiga de la persona”. El mundo de la empresa no puede ser ajeno a la ética. El desarrollo económico no puede dejar de lado a la mitad de la humanidad porque incluso, desde el punto de vista más técnico, la separación brutal y creciente entre países ricos y pobres, la ambición desmedida a costa del otro, ha sido una de las causas de la actual situación económica. Para que exista un verdadero desarrollo económico sostenido, tanto desde el punto de vista ético como empresarial, tiene que ser compartido por todos los países y niveles sociales.
La ausencia de principios morales en la economía nos lleva a la autodestrucción. Por el contrario, el amor al prójimo, la solidaridad, la amistad o la reciprocidad, nos lleva al crecimiento moderado y estable. De esta manera, el Papa Benedicto XVI apela a la “ética empresarial” reivindicando todo el valor que encierra el concepto “ética”, por encima del uso abusivo que se hace del término en la actualidad: “ética del consenso”, “fondos éticos”, “códigos éticos”, “éticas pragmáticas” o “éticas de la utilidad” (basadas en el criterio de la satisfacción de necesidades económicas o productivas).
Frente a los que quieren aprovechar la crisis para defender la caducidad de la economía de mercado o para aumentar el poder de control de las instituciones, la encíclica pone el acento en la persona, en sus valores morales, en su libertad de actuación. Las finanzas y el modelo económico son simples instrumentos al servicio del hombre. Si el hombre se rige con responsabilidad, basándose en criterios morales (caridad, verdad, solidaridad, justicia...) el modelo será perfectamente válido.
El Papa no considera que la economía de mercado y la actividad económica que produce sean negativas en sí mismas o deban eliminarse. En este sentido afirma que el mercado es simplemente una institución que permite el encuentro entre las personas y el intercambio de bienes y servicios de consumo. Por ello, lo verdaderamente importante es que asumamos lo que la Doctrina Social de la Iglesia ha defendido como la “justicia distributiva” (en beneficio de todos), por encima de la “conmutativa” (el simple intercambio entre iguales).
Como titulares de centros, como educadores católicos, tenemos la gran responsabilidad de transmitir este mensaje a nuestros alumnos. De aplicarlo en nuestras relaciones. De hacerlo visible ante nuestras familias. Disponemos de los medios para llegar a los niños y jóvenes, que serán los empresarios, trabajadores, consumidores... del futuro inmediato. Inculquemos estas enseñanzas que nos dirige Benedicto XVI y estaremos propiciando un futuro más justo y digno para todos.
Luis Centeno Caballero
Abogado de Escuelas Católicas
Viernes, 27 de noviembre
Escuelas Católicas
Siro López
Francisco Baena Calvo
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
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