Venid, salgamos del campamento, de nuestras endogamias ensimismadas, de nuestras introversiones pesimistas, de nuestro activismo idolátrico, de todo lo que nos parece imprescindible. Dejemos de mitificar nuestras obras, salgamos de nuestra comunicación intrascendente, abandonemos nuestras palabras vacías, desistamos de ideologías excluyentes. Salgamos a la tienda del encuentro, al recinto de la comunicación teologal, al lugar donde Dios ha prometido descender y dialogar con nosotros, donde podamos descansar de nuestros afanes pretenciosos, de nuestra inercia desesperanzada.
Venid, subamos a lo alto del monte del Señor, para entablar relación con Él. Sabemos que Dios quiere encontrarse con nosotros. Él ha decidido invitarnos a su amistad. Por su Palabra sabemos que está dispuesto a desvelarnos su nombre, su identidad esencial, su voluntad liberadora.
¿Quién tiene dioses tan cercanos como lo está el Señor de nosotros? Descalcémonos, rindamos la mente, alertemos a los cinco sentidos, estemos atentos, despiertos, vigilantes, seamos austeros. Sigamos la moción consoladora, la que más paz da al corazón.
Dios se ha revelado amigo de los hombres, compañero de camino, capaz de consolar la necesidad más profunda del corazón, de acoger todos los sentimientos. Él conoce el corazón humano y sondea las entrañas, no como juez inmisericorde, sino amorosamente, como Padre entrañable.
Dios es capaz de embelesar, de mantener la atracción por su persona de día y de noche, y comunicar la noticia de la belleza que más necesitamos, la verdad de la misericordia por mil generaciones, revelada en Jesucristo.
Ángel Moreno Sancho
Sacerdote Diocesano de la Diócesis Sigüenza-Guadalajara
Martes, 29 de mayo
Escuelas Católicas
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester