El Presidente ha pedido una alianza entre políticos, maestros, padres y alumnos para superar las divergencias y mejorar el maltrecho cuadro de la educación.
La entradilla de este artículo, así, descontextualizada, podría referirse perfectamente a nuestro país. Pero el presidente del que habla no es Zapatero, sino Obama, y el maltrecho cuadro de la educación no es el español, sino el americano. Y es que en un país tan distinto al nuestro como EE.UU. se puede establecer más de un paralelismo con el caso español, como un alto índice de fracaso escolar y unas competencias completamente descentralizadas a favor de los distintos Estados miembros.
Por eso es importante estar atentos a las soluciones que propone el nuevo gobierno americano, especialmente ante la crisis mundial que estamos viviendo puesto que, como ha señalado el flamante presidente de EE.UU., la única manera de abordarla es llevando a cabo reformas estructurales en ámbitos clave como la educación. En un discurso dirigido el 10 de marzo a la Cámara de Comercio Hispana, asociación que reúne a los empresarios latinos en EE.UU., Obama planteó las líneas generales de la reforma educativa que quiere promover. Una reforma con “más” de todo: más fondos, más unificación de criterios académicos entre los cincuenta Estados, más calendario escolar y más horario lectivo, más corresponsabilidad de los padres, los maestros y los alumnos, más pacto escolar, más inversión en educación temprana… y más apoyo a la escuela concertada.
Las propuestas de Obama no están exentas de controversia, especialmente las relacionadas con las mejoras de los sueldos para los profesores que sobresalgan en su labor en función de los resultados de sus alumnos. El presidente estadounidense es tajante: “si a un profesor se le da una, dos o tres oportunidades pero no mejora, no hay excusas para que siga enseñando”. En cambio, los sindicatos han lanzado la señal de alarma por un sistema que puede ser muy discriminatorio para los maestros que eduquen a alumnos de entornos desfavorecidos o con necesidades educativas especiales.
Polémicas aparte, Barak Obama lo tiene claro; para él es básico que EE.UU. recupere una posición de liderazgo mundial en el ámbito educativo porque es una cuestión clave para triunfar en una economía globalizada y “el futuro pertenece a la nación que mejor eduque a sus ciudadanos”. ¿Y España, lo tiene tan claro nuestro país?
Victoria Moya Segura
Responsable de Comunicación de Escuelas Católicas
Domingo, 19 de febrero
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