La joven presencia de los Hermanos Maristas en Rumanía se está forjando alrededor de la realidad más dura de la infancia de aquel país. Desde FERE-CECA se consiguió en 2004 el apoyo de la Obra Social Caja España para este proyecto que trata de crear para estos niños y niñas dos sueños: hogar y esperanza.
El proyecto ha seguido creciendo, y el compromiso de los Hermanos Maristas se mantiene unido a la idea original: llevar esperanza a quien no la tiene, y un hogar a quien vive en la calle, y especialmente cuando son niños y niñas indefensos. El proyecto “Hogares de Esperanza” ha contado con varios apoyos de diferentes organizaciones, entre ellas FERE-CECA, para las cuales la visita de los Príncipes supone un reconocimiento y apoyo a la labor de los Hermanos Maristas en aquel país.
La presencia Marista en Rumanía se remonta al año 1998, cuando un grupo de hermanos fue enviado a esta nación. Desde su llegada, han colaborado con otras instituciones públicas y privadas en el trabajo con niños, fundamentalmente los destinatarios de su intervención han sido los llamados “niños de la calle” (copii ai strazii).
Y tras todo este tiempo de preparación y conocimiento de la realidad, comenzaron en abril de 2004 un primer proyecto propio: una casa familiar de atención a niños sin hogar. Eran 6 chavales entre los 9 y los 12 años que ya habían experimentado, en sí mismos, las dificultades que sufren muchos niños en la sociedad rumana. La pobreza y la falta de recursos, la fragilidad de la familia, la pérdida de los padres, el abandono de la escuela... son factores que empujan a muchos críos a un triste itinerario por diversos orfanatos o internados, e incluso en muchos casos a buscarse la vida por sí solos en las calles.
Los Hermanos Maristas han querido dedicar preferentemente a ellos sus esfuerzos, aunque saben que las necesidades son infinitamente mayores que su aportación. El hecho de acoger y convivir con un pequeño grupo de chicos no es más que un gesto, una actitud de recuerdo y compromiso con los muchos que siguen a la espera de una pequeña luz.
Sus vidas, la problemática y las situaciones degradantes que les toca vivir, la falta de expectativas y de futuro y la imposibilidad de que por ellos mismos lleguen a ser personas autónomas, son las que impactaron y motivaron a la Congregación a tomar la decisión de realizar un programa socioeducativo y ampliar la atención a más niños que viven situaciones de desarraigo familiar.
Hoy ya hay cinco nuevas casas-hogar en las que atienden un grupo de unos 35 a 40 menores. Los Hermanos Maristas ven que su mejor alternativa a la calle o al precario macro-internado estatal es la de unas casas unifamiliares, donde se pueda crear ambiente de hogar, con otros niños y sobre todo con adultos que posibiliten una referencia positiva.
Basan su acción en una intervención socioeducativa que aumente en los niños, adolescentes y jóvenes la capacidad para enfrentar y superar sus problemas. Es por lo tanto, una educación para la vida, la integración y la participación. Por ello, en la intervención combinan la atención personal con la dinámica grupal, los elementos socioeducativos con los apoyos prácticos para su formación e integración social y laboral. La finalidad es clara: que estos niños y niñas puedan vivir en el futuro con dignidad, con la libertad y la responsabilidad suficiente que les permita salir del círculo de la marginación y les posibilite llegar a ser personas autónomas.
La idea de agrupar varias casas permite una mejor atención y seguimiento del proyecto, pero además trata de generar un espacio de dinamización comunitaria del entorno; aprovechar los recursos para acercarse también a la realidad de los niños del barrio donde está insertado el centro. Junto a la atención a los chicos sin hogar, son conscientes de la necesidad de ampliar respuestas en clave de prevención para aquellos otros que viven situaciones de riesgo, así como la existencia de algún proyecto complementario de apoyo familiar.
La Casa-Hogar es el lugar pedagógico de intervención con los “niños de la calle”. El equipo educativo de la casa es el responsable de la intervención educativa de los chicos y chicas de la misma. Por ello se constituye en pieza fundamental de funcionamiento, ya que tiene la autonomía necesaria en el proceso educativo y en la marcha cotidiana de cada uno de los ocupantes de la misma.
Esta es la hermosa realidad que hoy 29 de julio verán a los Príncipes de Asturias, y en la que FERE-CECA también puso su grano de arena.
A este respecto, nos ha escrito el Hermano Juan Carlos Sanz, marista destinado en el Proyecto: “Esperemos que sirva para seguir dando a conocer la vulnerabilidad que muchos niños y niñas viven en Rumanía. También deseamos que sirva para seguir dando a conocer la misión que los Maristas hacemos en esta Nación y para que nos salga algún patrocinador que nos ayude a financiar los proyectos que tenemos en marcha así como los nuevos proyectos que ya soñamos”.
Ojalá sea así.
Javier Poveda González
Director del Departamento de Cooperación y Administración
Sábado, 18 de febrero
Escuelas Católicas
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia