Escuelas Católicas

Superar una moderada esperanza

17.07.09 | 09:05. Archivado en Política educativa
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Tras un largo proceso, iniciado hace un año y medio con un documento de bases, y que tiene como antecedente el Pacte Nacional per a l’Educació de 2006, tenemos en las manos la Llei d’Educació de Catalunya (LEC) aprobada con los votos de los grupos parlamentarios de CiU, PSC y ERC, el primer día del mes de julio de este año.

El texto final ha mejorado mucho en relación con el anteproyecto inicial que era muy poco respetuoso con la realidad histórica de la educación en nuestro país, la cual ha ido configurando un sistema educativo plural -escuela pública y escuela concertada, con un 63,4% y un 36,6% respectivamente-. Un anteproyecto que provocó la presentación de 225.429 alegaciones por parte de los padres de la escuela concertada.

El resultado actual de la LEC es una modificación profunda, incluso del proyecto de ley presentado inicialmente en el Parlament de Catalunya. La LEC aprobada es la mejor LEC posible en nuestro contexto social y político y de aritmética parlamentaria. Supone un importante avance respecto a la situación actual de la escuela, aunque deja aspectos abiertos y ambiguos que son el tributo al consenso.

Entre las oportunidades que presenta conviene destacar la estabilidad, al ser una ley aprobada con un amplio consenso entre los grupos mayoritarios; respeta el pluralismo y la autonomía de los centros; avanza en la profesionalización de la función directiva de los centros; la evaluación periódica del sistema desde un organismo externo a la escuela; la continuidad del modelo lingüístico actual que tanto ha contribuido a la cohesión social, evitando la fractura por este tema; la definición, acorde con el Estatut d’Autonomia, del modelo educativo de Catalunya como un modelo de interés público que reconoce la existencia de dos redes educativas, pública y privada, que se complementan e integran el Servei Educatiu de Catalunya. Es también importante el compromiso para incrementar, hasta llegar al 6% del PIB, la inversión en educación.

En lo que concierne a la escuela concertada conviene destacar, también, que reconoce la libertad de enseñanza y el carácter propio de los centros privados; no impone nuevas condiciones para el concierto educativo a los centros que ya lo tienen; no niega la posibilidad de establecer criterios complementarios en la regulación de la admisión de alumnos; extiende la gratuidad a los Programas de Calificación Profesional Inicial y a los ciclos formativos de grado medio; posibilita la ayuda económica para la Educación Infantil (0-3) y las escuelas de música; abre perspectivas para la concertación de la educación postobligatoria (Bachillerato y Formación Profesional) y se compromete a la homologación de las condiciones económicas y laborales del profesorado.

Respecto a los aspectos más preocupantes conviene destacar el intervencionismo y la disparidad de criterios que puede generar la creación y desarrollo de las zonas educativas y de determinadas delegaciones de funciones en los ayuntamientos; la aplicación de los contratos programa si pretenden conllevar nuevos condicionamientos para los centros con la posibilidad de división en el colectivo…; la ambigüedad en los marcos competenciales que puede acarrear conflictos con el Estado y diluir competencias de la Generalitat en consorcios y ayuntamientos.

Es por todo esto por lo que consideramos que la LEC puede ser acogida con moderada esperanza a pesar de que la comunidad educativa debe mantener una actitud vigilante y activa con respecto al desarrollo del texto legal. Estamos ante una gran oportunidad. Acomodar el sistema educativo catalán, escuela pública y escuela concertada, a las disposiciones de la Llei y al espíritu que la anima, cada una desde su realidad y misión. La nueva legislación pide un cambio de cultura educativa. Dejar atrás disputas y enfrentamientos estériles; constatar y estudiar las dificultades del momento, buscando nuevas respuestas. No podemos permanecer anclados en aquellas que fueron adecuadas hace años en otro contexto, ni en las intuiciones que se han mostrado ineficaces en evaluaciones actuales. El servicio a los niños, jóvenes y adolescentes está por encima de dogmatismos educativos periclitados. Nos conviene estudiar e introducir, con las adaptaciones necesarias, formas metodológicas, de evaluación y de gestión que han mostrado su bondad y eficacia en otros países con una realidad equiparable a la nuestra.
Todos los que vivimos el día a día de los centros educativos del país y también la sociedad catalana, necesitamos signos en el momento de aplicar la LEC que nos permitan pasar de una moderada esperanza a una realidad exitosa. Los niños, los jóvenes y los adolescentes serán los beneficiarios.

Enric Puig Jofra, SJ
Secretario general Escola Cristiana de Catalunya


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