Ángel Moreno Sancho, sacerdote diocesano de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara y Vicario Episcopal para la Vida Consagrada es el capellán del Monasterio Cisterciense “Madre de Dios” en Buenafuente del Sistal. Pocos como él, conocen la belleza y encanto de este hermoso lugar cuyo retrato ofrece en estas líneas.
El lienzo más extenso de pared de piedra de la iglesia románica de Buenafuente da al norte.
Durante el invierno, los vientos azotan los sillares y la lluvia y la nieve erosionan las aristas talladas.
Hongos grises y musgos pardos pigmentan el paramento, que se levanta recio, austero, secular, expuesto a la intemperie, testigo de peregrinos y caminantes, que se acercan hasta los muros del Sistal atraídos por su historia. Sobre todo, por la vida que encierran los muros centenarios, entre los que habita una comunidad de monjas cistercienses.
Al acercarme hoy hasta la puerta, he contemplado el racimo de violetas encaramado en la pared, y he comprendido cómo es posible la vida en tiempos de inclemencia, en horas recias, cuando parece que todo se hace insoportable y el derrotismo invade la convivencia.
Aun en la roca más dura, en el clima más áspero, cabe contemplar el germen de vida, la posibilidad de la esperanza.
Ángel Moreno Sancho
Capellán del Monasterio cisterciense "Madre de Dios" en Buenafuente del Sistal
Martes, 29 de mayo
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