Escuelas Católicas

Bienvenido, Mr. Pacto

03.06.09 | 09:00. Archivado en Emilio Díaz, Institucional
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La llegada al Ministerio de Educación del catedrático Ángel Gabilondo ha generado un enorme interés, una insólita expectativa de liderazgo y de cierta “ilusión”. Diversos datos avalan estas primeras impresiones, que esperamos no sean fugaces e “ilusorias”.

En primer lugar, Gabilondo encarna a un personaje dotado intelectualmente, precedido de una espectacular carrera universitaria, y sobre todo, indómito y libre. Los que le conocemos desde hace más de treinta años, en sus tiempos de profesor de Filosofía en el colegio de los Hermanos Corazonistas, podemos ratificar que su personalidad es fuerte y sincera, llegando al punto de cierto gusto por la “provocación” o la “transgresión”. Aviso, pues, a los navegantes de la política plana y fiel al guión de partido, entre los cuales, me temo, se encuentran muchos/as de sus actuales “colaboradores” en su recién asumido Ministerio.

Además, sus primeros gestos son realistas y llenos de efectividad, no sólo desde el interés mediático, sino también desde los códigos del buen gobierno. El hecho de reunirse de inmediato con todos los consejeros/as de educación de las comunidades autónomas, demostrando cercanía y receptividad, supone un gesto que, no por evidente y de sentido común, deja de ser altamente valorable, máxime cuando sus antecesoras en el puesto no se habían caracterizado por esa accesibilidad.

Pero... ¿y su discurso? En estas escasas semanas ha transmitido dos ideas fuerza que merecen comentario crítico. Por un lado, la propuesta de pacto; por otro, la de calidad en educación vinculada al aprendizaje y al esfuerzo.

Respecto de esta última, hablar de rigor y de disciplina en educación, en el contexto de un gobierno socialista y “logsiano”, parece políticamente incorrecto. ¿Nos encontramos, pues, ante un cambio significativo en la corriente de opinión pedagógica del “todo vale”? Habrá que verlo, pero esta opinión, sin duda, no habrá sido pacífica en el seno de los pedagogos del Gobierno.

Y en cuanto al pactismo, bienvenido sea. La propuesta de pacto escolar en los ámbitos del fracaso escolar, de las tecnologías, de la Formación Profesional y de la Universidad parece sugerente. También lo es la cita expresa a las administraciones educativas, a los agentes sociales y al posibilismo en los acuerdos. Es decir, todas las fuerzas vivas, citadas en torno a lo que nos une, dejando al margen lo que nos separa. No parece mal sistema, pero... ¿qué pasa con las libertades y derechos educativos? La experiencia nos indica que otras iniciativas de acuerdos han encallado en temas tan emblemáticos como la complementariedad de redes, el derecho de creación y dirección de centros, la libertad de elección de las familias, la demanda social y la programación de las enseñanzas, la financiación de los centros... Sin duda, proponer pactos posibilistas centrándonos en lo que une a la comunidad educativa parece interesante, pero siempre que no se ignoren temas de absoluta trascendencia como son los que nacen de los principios del Artículo 27 de la Constitución.

En cualquier caso, bienvenido sea este brote de ilusión en el decepcionado panorama educativo nacional. Así pues, ¡Bienvenido, Mr. Pacto!

Emilio Díaz Muñoz
Secretario Autonómico de Escuelas Católicas de Madrid


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