Duele comprobar cómo nos engañan y manejan cada día. La “nueva” gripe es un caso más de esos montajes que sin quitarle un ápice a lo que pueda tener de veracidad no por eso uno deja de sospechar.
Había que crear un pandemia-psicosis mundial como efecto de distracción de otras pandemias más agudas y críticas de cada día. Pero claro, había que engrosar las arcas de muchas farmacéuticas y dar salida a sus stoks de mascarillas, vacunas y demás remedios. Si ya no valía con las gripes anuales -yo que soy propenso a ellas- había que inventarse una “nueva” peste porcina ¡pobrecillos!, cuando sabemos que son otros los cerdos que expanden males y crisis de toda índole. Y las gentes buenas, se lo creen. Y engrosan las arcas de tantos que les da igual que millones mueran cada día. Sin quitarle un ápice al dolor de los que han muerto y a los suyos, nada es comparable, nada, a los que mueren y sufren de hambre, malaria, SIDA, enfermedades sin cuento en todos los rincones de la tierra. Para ellos nos hay “remedios ni remedio”. Pero no, esos no interesan, esos son los habituales, los muertos necesarios para mantener el eco sistema humano. Importa que los sanos consumamos, nos obsesionemos, nos dejemos cundir por el pánico. Sabemos bien que el horror lo tenemos a las puertas de los bancos, de los laboratorios médicos, de tantas instituciones organizadas -incluso sanitarias- para el esquilme de vidas y haciendas.
La solidaridad está más allá de una alarma porque está más acá con un sentido de la justicia, de la equidad más elemental, de la fraternidad más humilde y sensata. Decía Chesterton: “Hasta donde hemos perdido la creencia, hemos perdido la razón”. Y en esas nos andamos... con la sinrazón a cuestas, con la ausencia de fe a nuestro lado.
Algo habrá que hacer, digo yo, que me decía un buen jesuita que con 86 años no paraba de trabajar ¡ni para! en su colegio, más dos parroquias, más la administración, más...
Facundo Cabral cuenta que le preguntaron a la Madre Teresa de Calcuta: Madre,¿nunca le hemos oído hablar de política? ¿De política, de políticos?, dijo ella. Una vez me paré cinco minutos a escuchar a uno y mientras se me murieron dos enfermos en Calcuta”.
Algo hay que hacer. 1º No creerles, 2ºAzuzarles de alguna manera. Leo una pintada en una calle sórdida de Madrid: “Kuando el futuro ya ha pasado, keda molestar”. A ellos, los que nos prometieron el futuro mejor… molestémosles, y una forma es no haciéndoles caso, no creyéndoles, que es lo que más les duele. Cuando se queden solos (¡sé que no se quedarán; siempre tendrán una cohorte de corifeos oportunistas!) quizás caigan en la razón y se pregunten por qué les perdimos la fe y les sumimos en la indiferencia. Nosotros, mantengamos la fe en lo que perdura y en quien tiene palabras de vida eterna.... porque no en vano es primavera, es Pascua.
José Antonio Solórzano
Director del Dpto. de Pastoral
Sábado, 18 de febrero
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