Escuelas Católicas

Escuela con visión

27.04.09 | 15:30. Archivado en Entrevistas
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Entrevista a Carlos Ruiz

Orgulloso de haber nacido en Valdetorres (Badajoz), este extremeño licenciado en Teología, master en Dirección de Empresas y en Proyecto Profesional en Consultoría de Empresa, ha dedicado 14 años de su vida a la gestión de colegios, 9 de ellos como director general de centros claretianos en Las Palmas de Gran Canaria y Extremadura. También ha estado siempre muy vinculado a Escuelas Católicas como miembro de las Juntas autonómicas de Educación y Gestión y FERE-CECA en Las Palmas y en Badajoz. Actualmente es director de Personal y Servicios Generales de la sede estatal de EC, y como tal ha sido designado director del Comité Organizador del X Congreso de Escuelas Católicas. Sobre este nuevo congreso hablamos con él…

Pregunta.- Este año la Junta Directiva /Confederal de FERE-CECA y EyG ha decidido que celebremos el X Congreso de Escuelas Católicas, en lugar del X Congreso de EyG. ¿Por qué esta decisión?
Respuesta.- FERE-CECA y EyG comenzaron a trabajar conjuntamente en el año 2005, después de un acuerdo de las respectivas asambleas, bajo el nombre común de Escuelas Católicas. Tras 4 años de trabajo conjunto la unión funcional es una realidad consolidada y lo lógico es que públicamente nos presentemos como Escuelas Católicas. En este marco el próximo congreso, como aprobó recientemente la Junta Directiva/Confederal, no podía ser una excepción. De suyo en noviembre de 2007 el IX Congreso, con motivo del 50 aniversario de FERE, fue organizado conjuntamente. Personalmente creo que ha llegado el momento de dejar de lado nuestra pertenencia a FERE-CECA o EyG, me suena a si “somos de Pedro o somos de Pablo”. La unión funcional ha recorrido un proceso de maduración en el que hemos ido tomando conciencia de que tenemos que unir fuerzas bajo el “paraguas” de Escuelas Católicas.

P.- Escuela con visión. Un lema sencillo pero impactante. ¿Qué se quiere trasmitir con él?
R.- Un lema, si me lo permites, redondo, realista y a la vez visionario, que dice que los centros de Escuelas Católicas no sólo tenemos que dar respuesta a los retos que tiene hoy la escuela, sino que tenemos que anticiparnos para tener la respuesta de mañana. La escuela es el lugar donde germina la sociedad del futuro y tiene la enorme responsabilidad de dar a esa sociedad venidera la preparación que necesitará en su momento. Esa preparación no se improvisa, máxime en una sociedad caracterizada por continuos cambios. Por eso en ese Congreso pretendemos transmitir que nuestras escuelas tienen visión de futuro, que no se conforman con la mirada corta del hoy y que analizan, estudian y piensan en el mañana, porque nuestros alumnos de hoy serán retados en la sociedad de mañana.

P.- En esta ocasión la ciudad elegida ha sido Toledo, ¿por qué esta ciudad?
R.-Tradicionalmente el congreso se ha organizado cada dos años, alternando Madrid con otra comunidad autónoma. Este año corresponde hacerlo fuera de Madrid. La elección de Toledo ha sido fundamentalmente por las facilidades y ventajas de su cercanía con Madrid. Toledo–Madrid están en la actualidad muy bien comunicadas. En AVE se tarda 30 minutos y en coche o autobús apenas una hora. Y además de ser una ciudad con buenas infraestructuras tiene un incalculable valor histórico y cultural que la convierten en una sede de gran valor para nuestro Congreso.

P.- ¿Cuál es el hilo conductor de este X Congreso?
R.- Hemos seleccionado los cuatro factores que creemos que van a condicionar si nuestras instituciones saben levantar la vista para generar una visión de futuro o no.
En primer lugar debemos saber leer la sociedad del futuro, de la que ya tenemos numerosos indicios en el presente. En esta línea habrá una ponencia visionaria que nos acercará a profundos cambios sociológicos, tecnológicos y también axiológicos, que tenemos delante de nosotros y que a lo mejor no sabemos ver. Otra ponencia (mesa redonda) nos acercará a una lectura cristiana de esta sociedad, que está viviendo una profunda crisis económica y un cuestionamiento de modelos.
El segundo factor es el de las competencias que necesitará el alumno que hoy entra en nuestras aulas, cuando salga de la escuela en 2025. En paralelo, se impone reflexionar sobre las competencias que necesita el educador de hoy para educar en esas competencias del mañana. Esto se tratará en otras dos ponencias.
El tercer factor de futuro es cómo se ubica nuestra escuela confesional en un mundo global marcado por un gran pluralismo religioso. Y relacionado con esto, reflexionaremos sobre el papel de nuestras comunidades educativas, como comunidades cristianas y globales.
El cuarto factor para generar visión en nuestras organizaciones consiste en centrarnos en dos herramientas: el coaching y el líder visionario. El coaching sería la capacidad para ejercer de un modo persuasivo un contagio, que sobre todo es emocional, de las claves de la institución a todos sus miembros para, partiendo de su propio potencial personal, generar redes de personas que se comprometen en un mismo proyecto. A este tema dedicaremos una ponencia, que consideramos vanguardista porque el mundo educativo todavía no se ha ocupado de esta cuestión. Y otra conferencia versará sobre cómo son las organizaciones y los líderes visionarios.

P.- ¿Qué cree que aportará este Congreso a sus participantes?, ¿por qué les animaría a asistir?
R.- Este Congreso aportará las ideas que ahora mismo son la hoja de ruta de las instituciones más inteligentes del siglo XXI. Este Congreso aportará visión, esto es importante, y más importante aún, este Congreso nos espoleará positiva y propositivamente para que dediquemos esfuerzos y tiempos a generar visiones.
En un congreso nunca hay que esperar “recetas”, pues no es su función primordial. Se trata sobre todo de ofrecer pistas y abrir el horizonte para que cada uno de nosotros a nivel personal y cada centro a nivel de equipo reflexionemos sobre ello, lo adaptemos a la realidad propia y, desde ahí, concretemos los objetivos y líneas de acción más oportunos para cada realidad. Nuestro esfuerzo para traer ponentes de primera fila es precisamente para que los congresistas reciban información realmente novedosa y tengan la oportunidad de escuchar a los que de verdad tienen algo que aportar a nuestra tarea educativa y organizativa diaria.
Animo a la asistencia no sólo por la importancia de los temas a tratar, sino porque como Escuelas Católicas tenemos que hacernos presentes, como expresión de quienes somos y lo que representamos. Posiblemente hoy más que nunca debemos estar unidos, respetando siempre lo peculiar de cada autonomía o centro, que alimenta nuestro enriquecimiento, y al mismo tiempo tenemos que visualizar frente a la sociedad nuestra fuerza, no como expresión de prepotencia, sino como manifestación de nuestro respaldo (centros, entidades titulares, claustro, PAS, padres y alumnos).

R.- El anterior congreso coincidió con la celebración del 50 Aniversario de FERE-CECA y se celebró en una época de seguridad económica. Ahora, en plena crisis, ¿cómo se plantea Escuelas Católicas este Congreso?
R.- El Congreso no puede estar al margen de la situación económica que estamos viviendo. Por solidaridad, sensibilidad y por principios vamos a tener un congreso más austero, de lo contrario nuestra postura sería, además de una incongruencia con los valores que pretendemos transmitir, un insulto a muchas familias que se han quedado en el paro o viven con escasez. Armonizar un congreso digno pero austero es nuestro objetivo. Estamos recortando gastos de los que se puede prescindir sin que afecte lo mas mínimo a un congreso de calidad. Por ejemplo, adelanto que este año no tendremos la tradicional cena de gala y en su lugar ese día habrá una comida de trabajo. De esta manera armonizamos el objetivo de austeridad marcado por nuestra Junta de gobierno con un sentido práctico que facilite a los congresistas su estancia en Toledo y su asistencia al Congreso.
Sin embargo, el recorte presupuestario no afectará a la calidad de los ponentes, que estamos procurando sean de primera línea, entre otras cuestiones porque estamos seguros de que unos buenos contenidos son los que marcan la calidad de un congreso.

P.- La tarea organizativa de un Congreso de este calado es compleja, ¿cómo se afronta?
R.- Se afronta, sobre todo, con optimismo e ilusión. Detrás de un congreso hay mucho trabajo y muchos detalles que pueden pasar desapercibidos para no pocas personas. El desarrollo del congreso es el que va evaluando el trabajo que ha habido con anterioridad. Hay que tener en cuenta que el trabajo de la preparación del congreso recae en gran parte del personal de la sede estatal. Es un tiempo que se saca de rascar huecos, apretar agendas y en ocasiones de sacar tiempo donde prácticamente no hay.
La organización recae en dos grupos: uno de contenidos y otro logístico. El primero es el responsable de elegir lema, temas a tratar y ponentes, así como de distribuir ponencias, mesas redondas, etc. El segundo es responsable de tener todo a punto, sin que falte ningún detalle, desde el día de la inauguración hasta el último segundo de la clausura. En este grupo convergen subgrupos, entre otros, secretaría, recepción y control de inscripciones, comunicación y prensa, papelería, cartelería y audiovisuales, material, azafatas, stand, comidas, coordinación con los responsables del lugar donde se desarrolla el congreso, alojamiento, y un largo etcétera.

P.- Usted sustituye a Jorge Oroz, director del Comité Organizador de los Congresos de EyG hasta 2007, con una larga y prestigiosa trayectoria. ¿Seguirá usted la tradición de congresos anteriores o planteará alguna innovación?
R.- Los Congresos tenidos hasta el momento están estrechamente ligados a Jorge Oroz y el enorme prestigio de los mismos se debe fundamentalmente a él. Además de su inteligencia y su habilidad en las negociaciones, es difícil encontrar una persona como él, con su capacidad de coordinación y su rigor. Cuando me nombraron director del Comité Organizador del X Congreso de EC, lo primero que hice fue dirigirme a él para contar con su apoyo y colaboración. Desde el primer momento su respuesta ha sido elegante, poniéndose a mi disposición. Su ayuda es incalculable.
Después de lo dicho comprenderá que sería una osadía por mi parte introducir innovaciones. De suyo sigo manteniendo el mismo grupo de trabajo que él tenía. Puede que en cada momento, dependiendo de las circunstancias, se puedan introducir pequeñas innovaciones, pero más que nada para dar respuesta a la realidad que tenemos. Este año, por ejemplo, como ya he dicho, vamos a guiarnos por el criterio de la austeridad porque la realidad manda.

Victoria Moya Segura
Responsable de Comunicación de EC


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