Treinta segundos
15.12.06 @ 19:22:11. Archivado en Editorial
La semana política ha venido presidida por el retraso del diputado Jaime Ignacio del Burgo en la moción planteada por UPN-PP sobre Navarra.
Por si alguien no se ha enterado, aunque parece realmente difícil, los hechos ocurrieron así: La moción que debía defender Del Burgo venía precedida de otras dos que, teóricamente, debían ocupar un tiempo con el que el diputado contaba para ultimar su intervención en el despacho. Desde allí, gracias a un sistema de televisión por donde pueden seguir el pleno, se sorprendió al comprobar que los grupos rechazaban intervenir en las mociones anteriores, dando paso al asunto de Navarra. Desgraciadamente, la carrera por los pasillos del Congreso no le evitaron llegar treinta segundos tarde, justo cuando la vicepresidenta Carme Chacón daba por caída la moción. Por mediación de Manuel Marín, los socialistas no tienen la fortuna de evitar enfrentarse a la moción y deberán hacerlo el próximo martes en forma de proposición no de ley.
A la salida del hemiciclo las primeras palabras pronunciadas por el diputado fueron de disculpa ante la opinión pública, pidiendo perdón a los ciudadanos por la desafortunada “pifia” y para explicar que la moción no había muerto, pues se debatiría la próxima semana.
Pues bien, un hecho que, dada la nula trascendencia que tiene en el trámite parlamentario podía haber pasado como mera anécdota, se ha convertido en punta de lanza para determinados medios de comunicación. A nivel nacional, periodistas de toda tinta rebajaron el suceso a la categoría que merecía en detrimento de otras noticias de mayor importancia e interés. Pero en cambio, a nivel autonómico, la repercusión de la noticia (con entrevistas, declaraciones, foros, despliegue fotográfico…) que ha realizado determinados medios, dedicando portadas a cuatro columnas como si el mundo hubiera detenido su rumbo ante el suceso, no parece ciertamente muy razonable.
En ocasiones, desde los medios de comunicación criticamos que la clase política lleva un rumbo diferente al sentir de los ciudadanos, pero hay también momentos en que somos los propios medios (y este es un ejemplo claro) los que discurrimos por derroteros que nada interesan a la sociedad.
Los ciudadanos, que también se equivocan y se retrasan, han sabido valorar el hecho de que un parlamentario sea capaz de pedir disculpas y reconocer el error, algo inusual en la clase política más propensa a la excusa que al arrepentimiento, y han decidido seguir con sus vidas sin mayor turbación.
Quizá, una explicación la encontremos en que hay quien tiene ganas de criticar al personaje, cualquiera que sea el motivo, y esta ha sido la única oportunidad visible para hacerlo. Aunque puestos a contar algo y confeccionar una noticia, hubiera sido recomendable poner en una balanza los treinta y cinco años de trabajo político y los treinta segundos de retraso y ver qué resultado daba.
Una vida dedicada a la defensa de la identidad de Navarra y de los valores del humanismo cristiano, con los intereses de los ciudadanos como eje de su quehacer político; todo ello con una coherencia ideológica que le ha permitido defender a lo largo de su trayectoria siempre los mismos argumentos, frente a determinados políticos que han ido amoldando su mensaje en función de los tiempos. Aunque si hay algo que no olvidarán sus electores y simpatizantes es la confianza que aportaba el saber que, por muy difíciles que estuvieran las cosas, siempre podían encontrar en él una voz firme y valiente frente a quienes pretendían silenciar a Navarra con el ruido de las armas.
Aquí tenemos, por ejemplo, motivo suficiente para un titular a cuatro columnas y no los treinta segundos de retraso.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/61872
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Época Navarra
autor
Contacto








