Una cadena argumental está bien o mal construida, correcta o incorrectamente razonada, sigue los pasos que el razonamiento lógico impone y es fiel a los hechos o no. Un argumento (o una serie argumental) no es ni puede ser machista y apelar a la actitud machista de un adversario político cuando se ha padecido una derrota dialéctica en sede parlamentaria no sólo equivale al balbuceo infantil del “eso no vale” o al recurso protofascista al insulto o la descalificación cuando no queda argumento racional que oponer. Es aun peor. Responde a la vigencia de la retórica más pueril y zafia, pero más eficaz en un contexto en el que el rigor del pensamiento y la lógica están bajo sospecha y nada pueden frente a las consignas ideológicas (esas píldoras en forma de lemas sin definir ni justificar) para masas idiotizadas.
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Hay palabras dulces que matan. Hay palabras duras que salvan. Paz. Guerra (Afganistán)
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Cada palabra abre una grieta en la verdad muda del silencio. Irrumpir en ella con la falsedad que el lenguaje contiene inevitablemente supone afrontar el intento de no ser entendido, de no ser escuchado, y aun peor, de ser tenido en cuenta sabiendo que es ontológicamente imposible “decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”.
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No hay que temer por la desaparición del bachillerato. Ya no existe nada que merezca con propiedad tal nombre. Un ciclo de dos cursos con alumnos que proceden de una secundaria sin la menor exigencia académica hace materialmente imposible una mínima preparación preuniversitaria con programaciones inabordables y contenidos que no pueden tratarse más que superficialmente, al estilo ESO.

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En España, la vocación democrática es la reacción a 40 años de dictadura. Por este motivo, se fundamenta en un aparato retórico y acrítico que blande los vocablos “democracia” y “demócrata” como entidades taumatúrgicas que supone sacrilegio tener que definir. Como se trata de una suerte de respuesta pavloviana al largo periodo de régimen autoritario, no está construido sobre fundamentos sólidos (como una tradición parlamentaria, prensa independiente, división de poderes…), sino sobre el tabú del Franquismo y el carácter sagrado de la Transición y la Democracia, y en este contexto, resulta no ya irrelevante definir qué se entiende exactamente por democracia, sino que resulta sospechoso el empeño por definirla, por someterla a crítica.
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El ámbito de las creencias se alimenta de relaciones que el sujeto establece con un campo de trascendencia que escapa necesariamente a lo empírico. La fe consiste en una fuga de la inmanencia que responde a una urgencia de inmortalidad inaccesible para la racionalidad dialógica, precaria y finita. El aparato litúrgico hace que esa dimensión de trascendencia inherente a la fe sea viable.
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A Vicente Torres.
Hablar del ser humano implica referirse a la noción de ser y a la noción de humano, y aun más, vincularlas, postulando que lo humano es (es ser) en un sentido pleno. De modo que tal sintagma no significa nada si no se definen esas nociones por separado y la relación en la que se establece su conexión.
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F. Umbral: “La prosa es prosa porque tiene sombra, la sombra del tío que está encima. Si no tiene sombra es poesía.”
El autor, como sujeto psicológico, no hace sino proyectar sombras sobre su obra. La obra es independiente, tiene vida propia como combinatoria de palabras (colores, imágenes, sonidos) una vez sale de las manos del que la ha producido. Los avatares biográficos del sujeto humano son irrelevantes para calibrar el valor estético de su obra. Autor y obra son dos planos inconmensurables.

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El aparato legislativo que un cuerpo político determinado consuma responde a unas condiciones materiales que quedan legitimadas por esa legislación, o cristalizan en ella adoptando la forma jurídica. Esto no significa, por supuesto, que la forma socio-política se identifique plenamente con la legal. Lo que significa es que el sistema jurídico de una sociedad no puede quedar explicado por la voluntad o las ocurrencias de unos cuantos sujetos determinados —pues, en definitiva, es completamente irrelevante de qué peculiaridad psicológica concreta se trate—, sino por la red de causas materiales por las cuales los sujetos son constituidos y en función de las cuales operan.
En el caso del Proyecto de Ley de Educación de Cataluña (LEC), la ley levanta acta jurídica de una situación que ya es real.
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Las respuestas del ser humano ante las catástrofes suelen nutrirse de elementos supersticiosos, voluntaristas e idealistas que se puedan ajustar a sus necesidades existenciales, de manera tal que se encuentren explicaciones o respuestas satisfactorias que no le dejen inerme, al menos en lo que toca a la tranquilidad de la conciencia, frente a la situación que le ha tocado vivir y ante la cual no puede hacer otra cosa que lamentarse y buscar culpables para calmar su angustia y su impotencia.
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Los sindicatos obreros encarnan hoy en nuestras sociedades el triunfo postmoderno de la envoltura retórica de un anacronismo. Y las manifestaciones del 1º de mayo no dejan de ser una liturgia más, un rito cíclico que, lejos de hacer tambalear el sistema (en crisis, ahora) lo consolida por el sutil procedimiento de no tocarlo y, simultáneamente, aplacar las muy católicas conciencias de las gentes de este país (se quiera o no, se acepte o se niegue), pues no es superfluo recordar que los aparatos sindicales han sido absorbidos por el Estado, frente al que nada harán por su sometimiento subvencionado.

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La posición mínima de defensa del hombre racional se sitúa en la elemental exigencia intelectual de rigor conceptual y terminológico. La libertad cívica e intelectual es defensiva y se juega en la necesidad de destruir los tópicos, lugares comunes y relativismos, la urgencia de disolver, con el corrosivo del combate racional y crítico del pensamiento, las confusiones y vaguedades características del discurso vigente (político, periodístico, publicitario, institucional…).
Recordar la República (la 2ª) y aun reclamar su proclamación (la 3ª) exige definir los términos políticos concretos en función de los cuales se entiende la noción misma de República.

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