Sobre si el ser humano es ser y es humano
04.06.09 @ 18:18:47. Archivado en La política desde fuera
A Vicente Torres.
Hablar del ser humano implica referirse a la noción de ser y a la noción de humano, y aun más, vincularlas, postulando que lo humano es (es ser) en un sentido pleno. De modo que tal sintagma no significa nada si no se definen esas nociones por separado y la relación en la que se establece su conexión.
Y es que no puede emplearse la noción de ser inocentemente, es decir, independientemente de las consecuencias conceptuales que tal vocablo conlleva. Así, cabe recordar la fórmula “Soy el que soy” (ipsum esse) del Éxodo (3,13-14). Tal expresión significa que Dios, y sólo Dios, o lo que es lo mismo, un ser necesario, el Absoluto, ES, de modo pleno, por lo que de él no puede decirse más que ES. Por el contrario, todo ente finito sólo es por participación del SER, pero no es, sensu stricto, sino que meramente existe, es decir, le sucede la existencia y toma prestado el ser (según Santo Tomás, en las creaturas, en tanto que creadas y, por tanto, limitadas, determinadas, esencia y existencia se dan por separado, no como en el Ser Necesario). Ser no le pertenece legítimamente. En consecuencia, creer en el ser, en el ser humano, es tanto como creer en Dios. En el ámbito de un pensamiento ateo, materialista (no monista), no tiene sentido hablar de ser humano. Lo que entendemos por ser humano no es una entidad subsistente, sino una idea metafísica, una entelequia construida. Como todo ser sometido al cambio, su ser se difumina en el vertiginoso devenir que lo constituye. Es un constructo histórico, no una esencia inmutable. Hablar del ser humano implica, o bien una mera catalogación zoológica, o bien una necesidad jurídica y, por tanto, una convención, o bien una trascendencia que viene a suplir el espacio vacío dejado por Dios, o bien una estrategia política.

Todo sujeto animal dotado de lenguaje articulado suele considerarse humano. Decidir si lo es antes o después de determinada fase de gestación en el útero materno deriva de una cuestión mal planteada, desenfocada, arbitraria en todo caso.
Comentarios:
Saludos,
Saludos,
Un saludo.
José Sánchez Tortosa
Ése es un convencionalismo del que no hay modo de prescindir. Pero con mucha más frecuencia de la que quisiéramos nos tropezamos con personas que únicamente atienden a su interés material inmediato, son absolutamente incapaces de seguir la llamada de la justicia de atenerse a los criterios de la razón. Ese egoísmo tan recalcitrante puede indicar tanto que quienes lo profesan no han superado la etapa infantil como que han regresado al mundo irracional. Aunque siempre está latente la posibilidad de dar el paso que falta para adquirir con pleno derecho la condición humana.
Saludos,
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José Sánchez Tortosa
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