Adversus pedagogos
17.12.08 @ 20:05:30. Archivado en La política desde fuera
Con fecha 15 de diciembre de 2008, José Gimeno, junto con otras firmas, publica en El País un artículo "en defensa de la Pedagogía”. No estará de más sugerir algunas precisiones.
Como analista que se ha ocupado del tema recientemente en un libro y en varios artículos e intervenciones no voy a argumentar más que en defensa de mi propio discurso, que como discurso racional está sujeto a discusión constante. Desconozco si hay una moda o una conspiración antipedagógica, amenaza que parece alarmar a los firmantes del texto de referencia. Cuanto yo puedo ofrecer es el análisis de la deriva educativa que, con innegable retraso con respecto al resto de Europa, España, a través de la logse como aparato jurídico, experimenta. Y esta deriva, que es una veta causal del problema, no su único eje, radica en la creciente tendencia a supeditar lo intelectual y académico a lo afectivo, con la consecuente pérdida de relevancia e influencia del profesor, agravada por el impacto de los medios de comunicación y la falta de cobertura familiar, por motivos socio-económicos. En un análisis filosófico materialista del problema, los aspectos psicológicos de los agentes que operan en el fenómeno estudiado no puede determinar el mismo. Por eso siempre he precisado que no se trata de que los padres sean peores que antes, o que los niños y jóvenes sean peores que antes, o que los profesores sean peores que antes. Tales suposiciones son indemostrables y, por tanto, no son operativas para el análisis. Y, en esta misma línea, no es que los psicólogos y pedagogos, en tanto individuos concretos que operan en el área de la educación, sean malos en sí mismos. Si nos solazamos en el lodo del mero psicologismo no daremos un solo paso eficaz en la tarea de aclarar la situación.
A mi juicio, el problema ha de situarse en esos parámetros materiales y jurídicos que nos pueden hacen comprender la realidad. Y los postulados dogmáticos de la logse, como cristalización de un proceso ideológico e histórico muy concreto, son de una vaguedad e indefinición alarmantes y ponen las bases materiales para que la calidad de la enseñanza en España haya caído en picado: desde la promoción automática o por imperativo legal (independientemente de lo buenos o malos que sean los profesores), hasta la reducción del bachillerato a dos raquíticos años pasando por la obligatoriedad de la enseñanza hasta los 16 años. Estos son sólo ejemplos de lo que el propio sistema impone amparado en argumentos (más bien, tópicos y lugares comunes) suministrados por la Pedagogía en vigor. Y es ahí donde cabe la crítica y el ataque a esos principios con las armas de la argumentación racional, los datos y la experiencia.
Me da la impresión de que, al menos en parte, el artículo comentado va dirigido contra Ricardo Moreno Castillo, autor del estupendo Panfleto antipedagógico, y que recientemente acaba de publicar un artículo también en el país recordando las tesis principales de su obra. La lectura de este libro es lo suficientemente clarificadora del daño que la pedagogía, en tanto que ha ido conquistando un papel jerárquico en la escuela, ha producido.
Lo cual no significa que haya que cerrar necesariamente Facultades o despachos. Pero lo que sí resulta necesario es discutir y someter a crítica esa posición aceptada incondicionalmente por la ideología predominante.
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en Alicante hemos fundado una Sociedad de Profesores, dentro de la Fesofi. pero no entiendo cómo se opusieron a la Ciudadanía en inglés.
bueno, saludos, te dejo mis datos:
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José Sánchez Tortosa
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