España cañí
24.04.08 @ 01:09:00. Archivado en Sobre el autor
Uno creía que después del agotador proceso electoral (sobre todo para nosotros que lo soportamos), sobrevendría la calma, el reposo, la reflexión profunda y el acometer, raudos y veloces medidas eficaces para hacer frente a los retos venideros. Ingenuo de mí, no aprenderé nunca. Total, que transcurrido un plazo más que prudencial para los tiempos en que estamos, nos encontramos con que resulta que seguimos estando igual o peor que antes y aquí nadie mueve un dedo para corregir, mejorar o prevenir la crisis económica que se nos viene encima. Uy, perdón, crisis, ¿qué crisis?. Creo recordar que ese era el título de una canción de Supertramp. Que no nos enteramos, que lo que ahora tenemos es una desaceleración, un ajuste, una ralentización pasajera de la actividad económica, que es distinto. Muchas gracias, señores políticos por ilustrar al pueblo llano, por combatir (¿altruistamente?) nuestra ignorancia. Uno escucha las declaraciones de nuestros mandamases y no sabe si hablan de la economía o del coche que pilota Fernando Alonso este año. Aunque pensándolo bien igual son comparables, por lo menos en cuanto a las potencia, prestaciones y resultados, que a la postre es lo que cuenta. Y mientras, ya llega el tiempo de la feria. De momento invitación a una ronda de 400 euros, pero sin decir quien la va a pagar. Barra libre para todos hasta en aquellos bares donde no tiene cuenta el convidador. Que tenemos derecho, dicen los parientes del rumboso. Pero no se lo reclaman a él, sino al camarero. Apuntadlo y a descontar del Cupo, dicen no sin razón los guardianes de la caja. Al final parece que un día tomaremos una caña, tiempo después unas olivas y probablemente más de uno que se las prometía felices con este aperitivo “gratuito” se quede con los huesos de las aceitunas y el palillo en los labios en este convite.Y con la cara de tonto.
No me dirán que no tiene su cosa. A partir de ahora, les sugiero que cuando se les caliente la boca, prometan no 400, sino 4000 euros, un coche de alta gama, una videoconsola o cualquier otro regalo de Rey Mago aunque sea en primavera. Hombre, igual sería mejor que nos cambiaran euros por viviendas, así mataban dos pájaros de un tiro. Aunque sea con la escopeta de feria que parecen llevar estos tíos.
Que fácil es predicar y cuán distinto dar trigo. Contra la crisis, nuevos ministerios, más funcionarios, barra libre. Recetas de viejos tiempos, parches de dudoso efecto y ninguna solución. Contra la pertinaz sequía (¿les suena?), “conducciones hidráulicas de liquido elemento entubadas como aporte excepcional “-o algo así-para no decir trasvase y tener que sacar la patita de donde voluntariamente (y para ganar votos) la metieron. Acostumbrados a la terminología del “proceso de paz” esto ya no sorprende nada. Viva la demagogia. No pasa nada, ole, ole. Y mientras la oposición, en vez de ponerse las pilas, ofreciendo un espectáculo lamentable, de patio de vecindad, mientras el tiempo apremia y la economía se tambalea. Será una nueva estrategia para llamar la atención, qué se yo. Si es así, lo podían haber puesto en práctica antes de las elecciones, a lo mejor les hubiese ido mejor. Qué flaco favor hacen a sus votantes que asisten desconcertados a semejante puesta en escena .Ellos sabrán lo que hacen y el porqué. En vez de analizar las causas de la derrota, enfrascados en una lucha estéril que tiene más de fuegos artificiales que de discusión seria y reposada como la ocasión exige y merece.
Y el resto de españolitos de a pie mirando la que se nos viene encima. Con los pelos como escarpias y los ojos como platos. España cañí
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Angel Garde Lecumberri
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