el valor de las víctimas
05.03.08 @ 22:48:01. Archivado en Sobre el autor
Cuando llevamos recorrido buena parte de la campaña electoral, si es que alguna vez dejamos de estar en ella, la ciudadanía comienza a estar harta de escuchar pocas cosas sensatas y muchas, excesivas, tonterías. Casi se pierde la capacidad de asombro y quedan pocas cosas que te hacen dar un bote en el asiento cuando las escuchas. El día del debate Rajoy-Zapatero escuché en boca del Presidente una interrogación que me inquietó e indignó profundamente. Venía a decir más o menos si era preferible tener cuatro muertos en la presente legislatura o 238 muertes en la anterior. Uno piensa que la vida de una persona no tiene precio, es única e irrepetible, que no es objeto mercadeable y no se puede medir en función del número de ataúdes que los terroristas presentan como aval para conseguir sus objetivos. Horroriza pensar que de este asunto tan grave se pretenda inferir mérito alguno para quien debe encabezar la lucha contra esta panda de asesinos en vez de sentarse a dialogar con ellos, aun con cadáveres encima de la mesa ( o debajo de los escombros). Porque la realidad es la que es y se resiste, tozudamente a desaparecer a pesar de tanto discurso-buñuelo, mucha forma pero nulo contenido. Parece que hay una carencia de ideas clamorosa. Y lo triste es que aquellos que optaron por la vía del GAL, criminal y corrupta, son los mismos que pasaron a dialogar con aquellos a quienes combatían aprovechando los atajos y las cloacas del Estado. Hombres de paz, decían de aquellos que hoy están a la sombra, en un gesto tardío, electoralista y tapavergüenzas. Las prisas son malas consejeras y en ambos casos parece primar más el pasar a la Historia con el título de Pacificador en letras bien gordas que ser referente ético y moral para la ciudadanía.
Es como si hubiesen renunciado a vencer, conformándose con evitar más derramamiento de sangre sin importar el precio a pagar. En este caso, le sugiero humildemente al Gobierno de la Nación de naciones antes llamado España que si lo único o más importante es acabar con los muertos, lo idóneo es ceder de una vez al chantaje de los terroristas. Ceder territorios, cultura, educación, legitimidad política hasta sueldo, piso y coche si se tercia; eso sí, siempre que no salpique la sangre, que afea el mundo de colorín virtual que nos pregonan. Claro que si eso funciona lo mismo puede ser aplicado en el caso de los robos, los asesinatos de mujeres, el maltrato infantil y cualquier otra conducta delictiva. Precioso, ideal. Como el mundo es plural y relativo, relativicemos todo. Viva la paz de los vivos, de los vivos y de los “vivos” que gobiernan a costa de los muertos (recuerden la jornada de reflexión del 2004) cuya sangre y memoria hay que esconder debajo de las alfombras, porque molesta y mancha los lustrosos zapatos de nuestros gobernantes. Pero esa pregunta, hágansela a las propias víctimas, visiten las tumbas de cada una de ellas, preocúpense de verdad de las familias destrozadas, conozcan los efectos que estos actos criminales (no trágicos accidentes, señor Zapatero) provocan en las personas, familias y sociedad y que sean ellas quienes la contesten. Desde luego, mejor, con más derecho, entereza y dignidad que cualquier comisionado gubernamental que en vez de escuchar imponga y que en vez de reivindicar la voz la intente acallar. Y a modo de despedida, las víctimas del terrorismo sí que necesitan de la buena suerte, porque con la confusión de ideas que pregona y la poca claridad de actuaciones que exhibe nuestro Gobierno actual, como esto no cambie, van dadas….
Comentarios:
¡Eso es talante zapateril! (ausencia de ética, estética, y algo mas ... como verguenza).
Pero, además se equivoca (o, miente - una vez más)son bastantes más, entre civiles (asesinados indirectamente)y militares en misión de pazzz (muertos directamente por terroristas, aunque los asesinos, en este caso, son de los de la "Alianza de Civilizaciones", y por eso no computan).
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Angel Garde Lecumberri
autor
Contacto


