Salve Regina (Otaola)
05.10.07 @ 19:45:23. Archivado en Sobre el autor
Esperaba que tras ver las imágenes que muestran el odio que le profesan aquellos que no soportan su presencia en la Alcaldía que Ud. ostenta de manera legítima, después de leer en la prensa los insultos y las amenazas de muerte que berrean los que no consienten que la legalidad se imponga sobre el terror, se suscitara entre la ciudadanía una corriente de admiración, solidaridad. De los políticos, sin distinción de credos, esperaba que sintiesen una sacudida en lo más íntimo, una oleada de cabreo, una empatía y un convencimiento de haber llegado a un límite que no debía cruzarse jamás. Nada o menos de lo esperado se produjo y los titulares han ido difuminándose, como casi todo lo realmente importante en este país que algunos todavía llaman España. Supongo que habrá recibido muestras de cariño y admiración, pero me queda la duda de que haya obtenido el respaldo que se merece por parte de los que ostentan la representación política. Le saludo con respeto de quien, ciudadano de a pie se sabe en deuda con quien en un entorno hostil y nada favorable se empeña y compromete a cumplir y hacer cumplir la ley. Triste país es éste, donde es noticia lo que en todas partes del mundo medianamente civilizado es lo normal, que se cumplan las reglas de juego en un Estado democrático; mientras, quien debe velar por el cumplimiento de la misma se pierde en palabrería inútil y mira hacia otro lado, apenas sin disimulo.
Le saludo porque deja Ud. en evidencia a la legión de hipócritas que se solidarizan con quien sufre las consecuencias de los violentos pero son incapaces de tomar e imitar su misma actitud, en la medida de sus responsabilidades civiles. ¿Quizá por miedo, quizá por estrategia política? En cualquier caso con su actitud firme y resuelta deja con las vergüenzas al aire a los que reclaman con indignación respeto a la norma cuando les conviene, y que se la pasan por el arco de triunfo cuando les parece oportuno. A los que retuercen y exprimen el Derecho para conseguir sus objetivos a toda costa. A los que creen en la política de hechos consumados, a los ilusos, a los buenistas, a los intelectuales que discuten sobre el sexo de los ángeles pero son incapaces de experimentar en carne propia la vida real de muchos de los pueblos del País Vasco .(Hay alguno que hasta vive y come de ello). A los tibios, a los miedosos. A los cobardes.
Claro que son tantos los años perdidos, tantas las cesiones, tantas veces se han agachado las orejas frente a los iluminados que sólo creen en sus propios delirios, en paraísos imposibles y salvadores de una patria imaginaria, que casi ha sido interiorizado por parte de una sociedad resignada, medrosa, anestesiada por los cantos de sirena de la propaganda mil y una veces repetida. Creemos estructuras clientelares, estómagos agradecidos, todos viviendo del presupuesto autonómico. Y sigamos reclamando, que la culpa siempre es de los otros, del Estado en este caso. Nada une tanto a la tribu como el enemigo exterior. Tanto esfuerzo y sobre todo tanto dinero invertido, a la larga dan sus frutos, piensan los nacionalistas Y por si no bastara con ello, detrás están los chicos del hacha y la serpiente, digo yo.
Es por ello que, le saludo por su actitud tremendamente digna (¡ojalá muchos cargos públicos dentro y fuera de su comunidad siguieran su ejemplo!), mucho más evidente a tenor del escaso apoyo que parece recibir por parte de las instituciones. Esas mismas que dicen velar por el bienestar de los ciudadanos y el Estado de Derecho, como se encargan de repetir constantemente.
Por todo ello le saludo y agradezco el espíritu de servicio y el arrojo que demuestra día a día, que hago extensivo a quienes, al igual que Ud. se enfrentan día a día a la sinrazón con argumentos, a la violencia con la palabra y al terror con fuertes convicciones democráticas.
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Angel Garde Lecumberri
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