Vinos Gran Reserva: Sabores y aromas de los ríos de Chile
18.09.09 @ 01:26:26. Archivado en Vinos, Bodegas

La búsqueda de nuevos valles que viene realizando Concha y Toro desde hace unos diez años atrás le están dando grandes resultados. Lo mismo sucede con los conceptos que le quieren dar a sus nuevas líneas, que suelen ser innovadoras y modernas, atrayendo la atención de los consumidores más sibaritas así como a los nuevos bebedores de grandes vinos. Su nueva Serie Riberas Gran Reserva es la última apuesta de esta bodega chilena, que tiene sus vinos posicionados en 185 países alrededor del mundo. El concepto de Gran Reserva es claro y puntual: elaborar vinos de las viñas asentadas en las laderas de los principales ríos de Chile, para darles una personalidad única. Para ello juntaron a tres enólogos de la bodega, con Marcio Ramírez a la cabeza de este proyecto y acompañado de Mario Miranda y Héctor Urzúa, quienes desde el 2005 están día y noche laborando en esta serie que acaba de llegar al Perú y se espera que sea todo un suceso.
“Gran Reserva Serie Riveras es la nueva y más ambiciosa propuesta de la bodega Concha y Toro. Hace unas seis semanas la lanzamos en Chile y fue todo un suceso. La característica que les dimos a estos vinos fue potenciar su calidad y frescor. En los últimos años los consumidores están optando por vinos mucho más frescos, donde la fruta sea la estrella y eso es lo que encuentran en Gran Reserva. Todo comenzó en el 2005 cuando iniciamos el proyecto, buscando nuevas zonas, mejores terrenos para la vid. De las siete mil hectáreas que tiene Concha y Toro escogimos los viñedos que están ubicados en las riveras de los ríos. Cada tipo de vino está asociado a una rivera. Las riveras tienen características distintas, únicos, con micro climas distintos, son lugares mucho mas frescos, ya que el curso del agua logra ello, y esto permite que las uvas maduren lentamente. Con esto obtenemos vinos de alta calidad, frutosos y expresivos”, comenta Marcio Ramírez.
El consumo a nivel mundial indica que los vinos jóvenes, donde la fruta es lo que se busca dentro de una botella, es el producto preferido actualmente. En cuanto a la madera, esta tendencia nos indica que su presencia sirva para acompañar a la fruta, no para taparla o esconderla. “Sobre todo en el nuevo mundo se está empezando a equilibrar los vinos hacia los frutados. Hemos querido usar el concepto de Gran Reserva, que un chile se les da a los vinos con mayor grado alcohólico, para darle aires de calidad. El nombre representa un concepto de calidad que a nosotros nos pareció ideal usarlo, ya que este vino es innovador”, añade Marcio Ramírez, quien es enólogo egresado de la Universidad de Chile. Marcio ingresó a Concha y Toro en 1997. A partir de 1998 y hasta el 2000 trabajó con Enrique Tirado en la bodega de Puente Alto como enólogo asistente de Don Melchor, para trasladarse luego a la bodega Cachapoal en Rapel donde es enólogo en jefe.
“En el 2002 y 2003 realicé vendimias en Chateau Mouton Rothschild, en Pauillac, Medoc, Francia y en Castello Banfi, en Montalcino (Italia), donde me fui formando para llevar estas experiencias a mis trabajos diarios. También soy parte del equipo enológico de Casillero del Diablo y Marqués de Casa Concha, donde me encargo de los tintos de estas líneas”, dijo Marcio. “En cuanto a la producción total de Gran Reserva, estamos en unas cinco mil cajas para los blancos y unas treinta mil para los tintos. Fue tal la acogida en Chile que el Gran Reserva Sauvignon Blanc se agotó al poco tiempo de salir al mercado, y las empresas importadoras ya están haciendo pedidos de este vino para el año entrante. En el Perú, en los pocos días que salió a la venta el público a respondido, porque Gran Reserva está bien asociada a los vino de Concha y Toro. Esperamos que nos siga yendo bien, ya que en Lima el mercado del vino se está volviendo muy competitivo”, apuntó.
Gran Reserva Serie Riveras reposa su línea en cinco varietales. Un Carmenere 2007, elaborado por Marcio Ramírez y proveniente de las viñas alojadas en la ribera del río Cachapoal (D.O. Peumo en Rapel). También está el Chardonnay 2008, trabajado por Mario Miranda, y las uvas obtenidos provienen del viñedo Santa Inés, aledaño al río Itata con D.O. Chillán. El Sauvignon Blanc 2008, también de Mario Mirando, se basa en las uvas obtenidas del viñedo Ucúquer, recostado a pocos metros del río Rapel en el valle de Colchagua. Uno de los preferidos es el Syrah 2007, que salió de las manos de Héctor Urzúa, quién aprovechó la vid del viñedo de Villa Alegre, irrigado por el río Loncomilla (D.O. San Javier en el Maule). Finalmente está el Cabernet Sauvignon 2007, hecho por Marcio Ramírez, y se gestó en el viñedo Palo Santo, que se nutre de las aguas del río Tinguririca (D.O. Marchigüe). “Para el 2010 añadiremos un Malbec y un Merlot muy buenos”, agregó Marcio.
¿Y la crisis internacional no afectó a Concha y Toro?. “Es cierto que durante este año se sintió la mano de la crisis en todo el mundo, incluso hay bodegas que están muy mal económicamente. Pero aún así, para nosotros fue solo un susto, hasta la fecha hemos crecido en un 21% pese a todo. Lo que si hemos notado en la forma cómo se mueve el mercado, es que ha cambiado el portafolio de nuestros vinos. Antes vendíamos vinos Premium a cantidades, mucho mas que los varietales de todas nuestras líneas, pero cuando llegó la crisis esto se modificó, ahora los que mas salen son los varietales, los vinos más jóvenes y fáciles de beber. Esto es claramente porque la gente busca precios mucho más cómodos”, señala Ramírez. Es cierto, actualmente las exportaciones totales de vinos chilenos crecieron en volumen un 9% entre enero y junio de 2009, pero durante el mismo período los vinos premium (de más de 30 dólares la caja) cayeron en volumen un 20%.
En Chile, en los últimos cinco años, hay una corriente de buscar nuevas tierras para encontrar, también, novedosos sabores para sus vinos. “Con Gran Reserva Serie Riberas estamos dando a conocer al mundo valles como Peumo, Chillán, Marchigüe, que dan muy buenos frutos, y esto claramente se ve reflejado en el vino. Desde un inicio buscamos esto, salir de los clásicos Maipo, Casablanca, que son los más populares en Chile. Además, en Chile hay muchos ríos y nos pusimos a pensar en las características que nos dan las riberas. Es un concepto muy nuevo nunca antes hecho en Chile”, complementa el enólogo. Si hablamos de guarda, el Carmenere 2007 tiene catorce meses en roble francés y americano, el Chardonnay 2008 tiene ocho meses de guarda en roble francés, el Sauvignon Blanc 2008 tiene siete meses de guarda en cubas de acero inoxidable, el Syrah doce meses de guarda en roble francés y americano al igual que el Cabernet.
“Las características de estos valles que se encuentran en las riberas de los ríos son únicas y aportan mucho a los vinos. En su mayoría los suelos son coluviales y aluviales, solo el suelo de la ribera del río Rapel es granítico. Por ejemplo, el de la ribera del río Tinguririca es coluvial, con suaves pendientes de origen granítico. Tiene terrazas originadas por el depósito de material arrastrado por el río. El de la ribera del río Rapel es granítico, de características franco arcilloso, pobre en materia orgánica pero tiene buen drenaje. Cada uno tiene características distintas, con climas particulares, con constantes brisas, sin temperaturas extremas, algunos semiáridos como el Rapel. Es decir, los vinos de Gran Reserva son, cada uno, un mundo distinto, con personalidades propias”. Finalmente cabe mencionar, que Gran Reserva tiene todo el respaldo y la tecnología de Concha y Toro, que vende anualmente unas 30 millones de cajas por todo el mundo. La calidad está garantizada.
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John Santa Cruz Manco
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