Bodega de Fin del Mundo
16.09.09 @ 17:19:42. Archivado en Vinos, Bodegas

La bodega del Fin del Mundo, ubicada en la provincia de Neuquén (Argentina), es el claro ejemplo de que los sueños se pueden convertir en una grata realidad. Fue en 1996 cuando se inició este ambicioso proyecto en las desoladas tierras de San Patricio de Chañar, que por aquella fecha se consideraban como marginales, ya que estaban fuera de la zona irrigada por el río Neuquén. El primer paso, entonces, fue construir un canal propio de veinte kilómetros para llevar el agua que hiciera posible el cultivo de la vid. Tras tres años de tratar la tierra, en 1999, recién se plantaron las primeras vides, pero allí surgió otro problema: los fuertes vientos obligaron a los ingenieros a proteger los cultivos con cortinas rompevientos y a cada planta con cartuchos individuales.
Cuando las vides comenzaron a dar sus primeros frutos se comenzó a construir la bodega en el 2002. Un año después, en el 2003, se elaboró la primera cosecha comercial con grandes resultados. Desde ese mismo año bodega Del Fin del Mundo comenzó a participar en ferias nacionales e internacionales, obteniendo premios importantes. Hasta la fecha esta laureada bodega ha conseguido más de 140 medallas obtenidas, destacando sobre todo el Gran Reserva Fin del Mundo 2005, con los siguientes reconocimientos: Medalla de Oro en el Concours Mondial de Bruxelles 2007, Medalla de Bronce en el International Wine Challenger en Londres 2007; Medalla de Bronce en el International Wine and Spirit 2007 en Londres, entre los lauros más importantes.
En la actualidad la bodega de Fin del Mundo cuenta con 870 hectáreas propias de viñedos para la Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Syrah, Cabernet Franc, Tannat, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Semillón y Viognier. Todas estas cepas nobles se encuentran en San Patricio de Chañar (a 55 Km. de Neuquén), donde las condiciones agro-ecológicas son ideales para el cultivo de la vid. La excepcional amplitud térmica – más de 20 C° entre el día y la noche – generada por días soleados y noches frescas, otorga a la uva un equilibrio que dará al vino color, acidez y estructura. Los intensos rayos de sol permiten una correcta maduración de las uvas, mientras que la baja humedad relativa y las escasas precipitaciones mantienen sanos a los viñedos.
Los viñedos, plantados a partir de 1999, son conducidos en espaldera baja con cordón bilateral en alta densidad. El riego presurizado de alta frecuencia permite el milagro de la vida en el desierto a través de mangueras de goteo. El agua proviene del río Neuquén, originado por los deshielos estivales de la Cordillera de los Andes. El objeto de la bodega es mantener una gran calidad en sus productos, usando tecnología de última generación y sacando provecho de las cualidades excepcionales del terroir Patagónico. La bodega de Fin del Mundo tiene un plantel de expertos en todas las áreas y con el invalorable aporte del reconocido enólogo francés Michel Rolland como asesor externo. Es decir, estamos anda una bodega que nos regala unos grandes vinos.
Gran Reserva Del Fin del Mundo 2005
Uva: 36% Malbec, 31% Cabernet Sauvignon, 23% Merlot, 10% Cabernet Fran.
De color rojo rubí oscuro, con aromas frutados, especiado con notas de humo y tabaco. Entrada en boca suave, amable con taninos redondos. Vino de gran jerarquía con largo final en boca. Tiene ocho años como potencia de guarda. Ha pasado doce meses de crianza en barricas de roble francés y americano.
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John Santa Cruz Manco
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