Azpitia: El Balcón del Cierlo
09.12.08 @ 20:30:36. Archivado en Pisco, Productores

Azpitia es de esos valles escondidos que con tan solo dar unos pasos sobre sus faldas, logran seducir los sentidos para hacernos regresar. Se respira paz, se vive tradición; pero en estos últimos años se bebe y produce un pisco de campeonato. Los manzanos, lúcumos y pacaes siempre fueron los frutales predilectos por los lugareños para ganarse la vida, hoy en día, gracias al buen precio de la vid en chacra y al espíritu de su jugo, la actividad pisquera se está convirtiendo en una alternativa interesante para los agricultores de este amigable pueblo de Cañete. El acceso es algo complicado, se recomiendo llegar por el pueblo de Mala, cruzar el río del mismo nombre hacía el norte hasta llegar a San Antonio; de allí ir en dirección a la sierra hasta llegar a Santa Cruz de Flores, y unos kilómetros más arriba se encuentra Azpitia, bien llamada el Balcón del Cielo, con ese vista espectacular. Según el escritor Juan Aburto Quispe, nacido en Azpitia, este pueblo nace producto de la necesidad de los provincianos que atraídos por la bonanza de la costa, dejaban sus tierras en la sierra en busca de un mejor futuro.
Así que aproximadamente se comienzo a poblar en los inicios del siglo XX, buscando trabajos a los hacendados que eran dueños de las tierras que yacían reposados a las laderas del río Mala. En principio eran tierras muertas, llenas de arbustos con espinas, que no dejaban trabarlas, pero los hacendados vendían estas tierras a estos humildes pobladores para ir pagándola con sus frutos. Así se fueron endeudando ya que la producción era mínima. Pasaron unas décadas hasta que los nietos de los primeros pobladores se rebelaron contra los hacendados en un derramamiento de sangre que hasta hoy se recuerda. Desde allí las tierras pasaron a manos de los pobladores.
Azpitia es uno de los valles que dan el inicio a la ruta del pisco. Por encima de San Antonio, que por su cercanía al mar redondea las italias con un dulzor que se percibe en sus destilados, Azpitia goza de un clima de ceja de sierra. “La temperatura en este valle oscila en tiempos de maduración de la vid entre 35 a 38 grados, un calor fuerte. La característica del suelo es franco arenoso, aunque hay diversidad de tipos por sectores. Por ejemplo en las laderas de los cerros es más pedregoso, y de allí salen muy buenas uvas. Por ejemplo, la quebranta de Azpitia, la que tenemos en los viñedos del Sarcay, tiene la cáscara más gruesa que la de Ica, están cargadas de taninos. Por eso que los piscos de esta uva salen con mayor cuerpo acá en Azpitia. Los piscos quebranta de Ica son mas livianos porque su cáscara es mas liviana”, comenta Carmen González, Sub-Gerente de Producción del Sarcay.
El Sarcay es una novel bodega que se encuentra ubicada en el corazón de Azpitia. Pequeña, bien distribuida y moderna. Limpia sobre todo, con capacidad de producción para 50 mil litros de pisco. Carmen Gonzáles es ingeniera química y es la hacedora de los piscos. “Tenemos una línea amplia de productos. Seis varietales (quebranta, albilla, moscatel, torontel, mollar e italia), tres acholados (mollar e Italia, albilla y quebranta; y un acholado con todas las cepas, el top del Sarcay) y un mosto verde de mollar. En los primeros años de vida del Sarcay comprábamos uva, como todos, de Ica (mollar) y Cañete (italia), pero este año ya contamos con uvas de nuestros viñedos. Tenemos 35 hectáreas de viñedos produciendo nuestras uvas en Azpitia. Hay planes para ampliar 40 hectáreas más, las mismas que ya se están trabajando para la plantación de vid”, remarcó la ingeniera Carmen González.
El ingeniero agrónomo Manuel Sevilla es quien se encarga poner los viñedos al gusto de Carmen. “Lo que siempre le pido es quiero contar con uvas sanas, sin químicos. El trabaja con riego por goteo, por lo cual las uvas llegan en tiempos de cosecha a 21 o 22 grados brit en las aromáticas y hasta 24 grados brit en las no aromáticas”, apunta la ex trabajadora del Citevid. Tras caminar por la funcional bodega, uno se topa con dos alambiques (para mil litros cada uno ambos con calientavinos de la misma capacidad) hechos por Jaime Pinto, de los cuales uno, llamado sombrero de moro, tiene una particularidad tanto en su forma como en su funcionalidad. Pinto aseguraba que este alambique estaba pensado para destilar mostos de uvas aromáticas. “Hicimos la prueba con un mosto de albilla con acetificación. Los destilamos en ambos alambiques y en el alambique sombrero de moro salió bien el destilado”, dijo Carmen, quien prefiere hacer piscos de uva quebranta.
El Sarcay de Azpitia ya es un competidor de respeto en los concursos nacionales e internacionales. Desde el 2006, cuando sorprendieron con su medalla de oro en mollar en el Concurso Nacional del Pisco y con la misma presea en el Concurso Mundial de Bruselas, realizado en Maestrich, Holanda; su nombre comenzó a causar una inquietante curiosidad. El 2007 fue el año de la consolidación: obtuvieron la medalla de plata en el Concurso Nacional del Pisco con su acholado de mollar-italia, también en albilla y en mosto verde mollar ganaron el mismo reconocimiento (plata). “El 2007 fue un año clave para nosotros, ya que consolidamos la marca, la calidad y nos fue muy bien en las ventas. Cuando ganamos la primera medalla no teníamos ni bodega y los pedidos llegaban de miles. Por eso los premios del 2007 consolidaron la marca”, comenta Jaime Marimón, Gerente General del Sarcay.
Pero si da orgullo se trata, el 2008 puede llamarse el año del Sarcay. Retumbaron en el extranjero con medallas de alto calibre. En el International Wine & Spirits Competition realizado en junio en Londres, Inglaterra, el Sarcay destacó con la medalla de plata con su acholado 2006 mollar-italia, medalla de plata con el mollar 2007, medalla de bronce con su quebranta 2007 y medalla de oro con el torontel 2007 en la categoría Best Class, un logro único. Y para coronar la racha, hace poco, en el Concurso Mundial de Bruselas, realizado en Valparaíso, Chile en octubre, se alzó con la medalla de plata con su torontel 2008, también medalla de plata con el albilla 2008 y la medalla de oro con su acholado seis cepas 2008. A estas medallas se les suma las sumadas en los concursos regionales que hay todos los años previos al Concurso Nacional, en todos ellos siempre ganaron medallas.
Jaime Marimón es una persona que te invita a escucharla. En sus palabras se huelen convicciones que terminan en un producto exitoso. Y ello se presiente con la pasión que Jaime cuenta el génesis de este ambicioso proyecto, el Sarcay de Azpitia. “Compré un terreno por el 2000 para tener mis fines de semana mas tranquilos fuera de Lima, luego decidí plantar uvas pisqueras para hacer mi pisco. Por esos años unos seis amigos y Claudio Pizarro (padre del jugador del Werder Bremen), mi primo, también quedaron encantados con el valle y decidieron comprar sus terrenos en Azpitia. Lo anecdótico es que todos teníamos en mente hacer nuestro pisco, es allí donde surge la idea hacer un pisco en común, pero con la idea de hacer el mejor pisco del Perú, fino, con el precio justo. Ese fue el perfil del Sarcay. Contratamos los mejores especialistas y los resultados están a la vista”, dijo Jaime.
“Para 2011 estamos proyectándonos a poder procesar 600 toneladas de uva de nuestros propios viñedos. Para eso vamos a comprar dos alambiques más y ampliar nuestra capacidad instalada en la bodega. Nuestro principal mercado es el nacional, pero también tenemos piscos en España y Estados Unidos (Virginia y Florida). No son cantidades considerables, pero lo importante es que tenemos presencia en mercados interesantes. Otro de los planes que tenemos es que los agricultores locales cambien sus plantaciones por la de la vid. Nosotros tenemos un vivero con porta injertos, para que las vides se adapten rápidamente en sus tierras. Además, es más rentable tener uva, porque una jaba de veinte kilos de uva te cuesta cinco soles, mientras que el mismo peso en uvas te cuesta 25. Con esto queremos contribuir a la bonanza de un pueblo”; añadió Jaime Marimón.
Finalmente, Carmen Gonzáles se animó a dar algunas características de los piscos y cepas del Sarcay. “La albilla es una cepa que pone orden en los acholados. Ella neutraliza los aromas y sabores, se puede decir que es una variedad indefinida, por eso muchas la confunden con un acholado. La italia de Azpitia tiene mas aromas, debido a que no llega a un alto grado de azúcar en la planta, por eso se corta en 20 o 21 grado brit, eso logra que la valla guarde aromas. La moscatel, por su parte, es diferente a las otras, no tiene los aromas muy macados como la iqueña, que huele a flores blancas, pero tiene un mejor sabor la de este valle. La torontel, en tanto, es de muy buena calidad. En nariz la presencia de flores está bien marcada, intensas. La uva no es pequeña, es jugosa y de grano grande. Estas toronteles que tenemos aquí son de Ica, pero acá se adaptaron mejor”, señala.
“La mollas tiene sus distinciones con la de otros valles, es mas dulce y con cuerpo. Pero de todas yo me quedo con la torontel, es quizás la que mayor se adapta a estas tierras tan generosas”, dice Carmen. En suma, esta bodega es joven pero con una perspectiva de ser grande. Y lo va a lograr, el tiempo, el buen trabajo y la dedicación dan fe de ello. En estos dos años que está en el mercado, ya se ganó un lugar en las preferencias del público, con su amplia gama de productos y la autenticidad de sus piscos. Hasta en la botella te das cuenta de su filosofía. Con un diseño moderno y destacando el lugar de origen, hasta detrás de la misma etiqueta se pueden ver el gráfico de la bodega. Todos los detalles están bien pensados para que el consumidor no solo bebe pisco, sino también Azpitia.
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John Santa Cruz Manco
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