Chocolates Ghirardelli
09.12.08 @ 20:26:52. Archivado en Gastronomía, Ajedrez
Caminar por Ghirardelli Square es sentir el peso del tiempo recostarse sobre los hombros. Los ladrillos rojizos que levantan esta plaza recuerdan aún la cicatriz que dejó el destino a San Francisco tras el fulminante terremoto, que provocó un incontenible incendio, dejando en ruinas el 90% de la ciudad asentada en la gran bahía. Aquel acontecimiento fatal tuvo como fecha el 18 de abril de 1906. Hoy en día Ghirardelli Square es uno de los centros comerciales y de recreación con más estilo en Estados Unidos, con millones de visitantes por año. Todo tipo de atracciones, sobre todo gastronómicas, se reúnen dentro. La especialidad del centro es todo lo relacionado con el mundo del chocolate. Casi se podría decir que es un museo del chocolate. Ubicada en el lado sur de Aquatic Park, este punto de encuentro alberga 55 tiendas y seis restaurantes gourmet de gran estilo. Caminar al lado de Guillermo Toro Lira por San Francisco es más apasionante que contratar aun guía turístico. El historiador peruano conoce de memoria cada página de la historia de esta imperdible ciudad llena de cultura e infinidad de razas. En nuestro periplo por las californias, Guillermo aseguró que sería un pecado no visitar Ghirardelli Square, ya que también este apellido estaba ligado al Perú.
En su libro Alas de los Querubines, que obtuvo el premio Gourmand 2006 para "El Mejor Libro Hispanoamericano de Literatura del Vino”, relata el momento en que Domingo Ghirardelli, creador de la famosa firma de chocolates Ghirardelli, conoce a James Lick, quien se convertiría en el hombre más rico de San Francisco, en la calle Mercaderes en Lima por 1838 y posteriormente lo incita a aventurarse hacia California, donde se vivía la fiebre del oro, que tuvo su auge ente 1848 y 1855.
“Una de las primeras referencias que encontré con respecto a la relación peruana con California fue precisamente la plaza Ghirardelli, que era una enorme fábrica de chocolates. Resultó que este Ghirardelli había venido del Perú, donde vendía chocolate, en la calle de los mercaderes. Después encontré que un vecino suyo, James Lick, viajó también desde Lima, donde hacía pianos, y que, a las dos semanas de su llegada, comenzó la fiebre del oro. Lick se hizo millonario y donó parte de su fortuna al Observatorio Lick, uno de los más famosos del país y donde descansan sus restos. Fue sorprendente todo esto, ya que cuando Lick llega a San Francisco en 1847, lo que trajo de equipaje fueron 50 mil pesos peruanos de la época y 300 kilos de chocolate de su amigo Ghirardelli”, cuenta con entusiasmos Guillermo Toro-Lira, mientras caminamos por la famosa plaza.
Cuando Domingo Ghirardelli pisó suelo californiano, el chocolate como dulce era casi desconocido entre los norteamericanos y fue descubierto alrededor de 1755, cuando un dulcero —propietario de una fábrica de caramelos en Lancaster, Pennsylvania— decidió envolver sus dulces en una combinación de chocolate, leche y almendras. Así conoció el éxito Ghirardelli por la novedad de sus productos (bombones y giandujas), aunque años después, puntualmente en 1876, un recién graduado estudiante de confitería, Milton Hershey, comenzó una aventura con el chocolate que terminó por consolidar la preferencia la relación de este producto con el comensal. Su compañía Hershey, como su apellido, es hoy líder en la elaboración de chocolate en Estados Unidos. Sus dulces se distribuyen en 90 países del mundo y generan una ganancia aproximada de cuatro billones de dólares al año.
La plaza Ghirardelli o Ghirardelli Square, te regala una vista de toda la bahía de San Francisco. Por las tardes corre un vientecito que te llama una chalina, ya sea verano o invierno, las brisas que sopla la bahía son para tomar en cuenta. Con un helado de chocolate regado con fosh, paseando por el medio de la Plaza, seguimos escuchando a Guillermo Toro-Lira sobre la vida de Domingo Ghirardelli. Realmente su nombre era Domenico, cuando llegó a Lima se lo cambio a Domingo. Este italiano nació en Rapallo en 1817 y desde niño siempre estuvo metido en el negocio del chocolate, ya que su padre era un aprendiz de chocolatero. Durante su adolescencia el chocolate ya existía en el mundo y estaba en franco asenso en su popularidad. En Turín un apasionado italiano llamado Doret acaba de crear la primera presentación del chocolate en tableta. Su elaboración ya era mecanizada.
Italo aventurero
Su padre le enseñó a Domenico a preparar bombones de chocolates y giandujas (dulces de chocolates con avellanas), y fueron estas pequeñas delicias la que llevaron al aventurero Ghirardelli a conquistar sus sueños en San Francisco. Pero en Génova (provincia donde se encuentra Rapallo) el costo de vida era alto, por eso el recién casado Domingo Ghirardelli, a la edad de 20 años, decidió buscar nuevos horizontes, así que cogió un barco y junto a su esposa partieron al Uruguay, donde abrieron una confitería en Montevideo. A los pocos meses el negocio no iba tan bien, y apostaron por Lima para conseguir sus objetivos financieros. En 1838 ambos jóvenes llegaron al por el Callao y lo primero que hicieron fue buscar un lugar para abrir su confitería. Se fueron por el Jirón de la Unión y dieron con un local que les agradaba, quedaba en la calle Mercaderes y era de propiedad del norteamericano James Lick. Ambos se hicieron grandes amigos, tanto que Lick logró convencerlo emigrar a California
En 1847, dos años antes que Domingo enrumbara a San Francisco, en Europa la primera marca comercial conocida fue inglesa y se llamó Chocolat Dèlicieux à Manger, que era una tableta de chocolate con la mezcla de licor, cacao y azúcar. Aún así, los impulsos de un ya treintón Ghirardelli por emigrar se debieron a la fiebre del oro. En Lima no le iba nada mal, sus chocolates ya eran preferidos entre los niños y gente de la alta sociedad, pero aún así dejó todo por la dorada y valiosa piedra. Para esos años tenía una segunda esposa, Carmen Alvarado, de tan solo 17 años (con ella tuvo cinco hijos Joseph, Elvira, Louis, Ángela y Eugene. Su primera esposa murió de una penosa enfermedad en tres años antes que partiera. Domingo llegó a California solo y se afincó en Sonora, cerca de Jamestown, para abrir una tienda especializada en implementos para mineros con relativo éxito.
Tras una mala racha de dos negocios quebrados en 1951 (el primero estaba ubicado en la ciudad de Stockton que se le incendió por un gran incendio en toda la ciudad y el segundo un café llamado El Cairo en el mismo lugar, sin mayor suerte), Domingo Ghirardelli decide abrir su primera confitería en San Francisco (ubicada entre las calles Washington y Kearny). Los registros revelan que la naciente empresa importó 200 libras de cacao en grano durante todo el año. Al año siguiente la creciente empresa buscó un mejor lugar para su confitería, entonces adquirió una propiedad den la remozada esquina de Jackson y Mason. En 1855 la tienda nuevamente se mudó, pero a un local de mayores dimensiones porque su personal había aumentado, así que se fueron a Greenwich y Powell. La oficina, sin embargo, se mantuvo en el 138 de Jackson Street.
Para 1865 las importaciones de cacao en grano por la empresa Ghirardelli llegó a las 1.000 libras al año. Domingo decidió enseñar el negocio a tres de sus hijos, que ya tenía más de 30 empleados en 1884. La tienda creció tanto que no solo vendían chocolates, sino también vinos y licores. El año siguiente ya importaban 450.000 libras de cacao en grano. En 1992 Domingo Ghirardelli se jubila como jefe de la empresa, dándola las riendas a y sus hijos, para fallecer el año siguiente durante un viaje a Rapallo, a donde nunca regresó. El peso de los años lo impulsó los recuerdos de infancia, por lo partió sin la venia de sus hijos. Murió a la edad de 77 años un 17 de enero. Aunque antes de partir, Domingo compró el Pioneer Mill, un edificio de gran área al norte de la bahía. Ese lugar, que tenía grandes molinos, es actualmente la renombrada Plaza Ghirardelli.
Pasa de manos
La compañía no tuvo la misma suerte sin la muñeca de Domingo. Tras renovar la plaza Ghirardelli y hacer todo lo posible, la visión de los hermanos Ghirardelli Alvarado no aguantó más y tuvieron que vender la empresa familiar. En 1963 la compañía Grano de Oro, operada por la familia De Domenico, compró a marca Ghirardelli. Pese a esto, la ciudad de San Francisco homenajeó a Domingo Ghirardelli por su gran empeño, en darle el nombre oficialmente aquel lugar como Plaza Ghirardelli. En 1967 toda la fabrica de chocolates y las oficinas de la empresa se mudaron a San Leandro, California. Tanta fue la popularidad de la Plaza Ghirardelli que Northwestern Mutual Life Insurance Company y Bienes Raíces Oeste, empresas con lazos establecidos a San Francisco, compraron la integridad de la plaza, comprometiéndose en mantener la temática característica.
Con los años la firma siguió creciendo, los chocolates ya eran gran parte del paladar americano, compitiendo con grandes marcas como Hershey. Ambas libraban mano a mano el liderato. Para 1986 la empresa Quaker Oats adquiere Grano de Oro y a chocolates Ghirardelli. Su éxito siguió vertiginoso. En 1992 Quaker Oats vendió la división de chocolate Ghirardelli a la inversión privada, específicamente a un grupo de jóvenes empresarios encabezados por John J. Anton y Thomas H. Lee Empresa. Actualmente Lindt & Sprüngli son propietarios de los chocolates Ghirardelli, esta es una compañía suiza especializada en chocolate. Fue fundada en 1845 por David Sprüngli-Schwarz y su hijo, Rudolf Sprüngli-Ammann. En 1998, Lindt & Sprüngli compró Ghirardelli. Actualmente Lindt tiene fábricas en Aachen, Alemania; Kilchberg, Suiza, y Stratham, New Hampshire.
La tarde caía y las luces del gran letrero Ghirardelli encendían. Guillermo nos contó todo lo que sabía, claro también nos apoyamos en una amena guía que se acercó para contarnos la segunda parte de la historia. Es realmente resaltable como un sueño se convierte en un imperio. Pero también es innegable, según minuciosa investigación de Guillermo Toro Lira, que el pasado de esta gran ciudad como San Francisco, está ligado al Perú. Hoy los chocolates Ghirardelli son conocidos en todo el mundo, ofreciendo toda una gama de sabores, propuestas y virtudes. Pero no hay como comerse un chocolate Ghirardelli, sentado en la Plaza del mismo nombre recibiendo las caricias del ocena pacífico.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
John Santa Cruz Manco
Contacto


