Cócteles Vírgenes
14.05.08 @ 23:20:02. Archivado en Coctelería, Bares

Un elegante varón, esos de alcurnia con la mirada llena de vanidad y con un reloj de oro – que cuelga de su mano derecha – con tantos quilates como su carro que dejó en el valet parking, llega al bar inglés del Hotel Country Club con toda la elegancia llevada al máximo junto a una bella dama, joven aún, la cuál no está muy segura de acompañar a tal impresionante celebridad, y sobre todo de libar unos cócteles que para ella suelen ser peligrosos. “Joven, por favor, déme un whisky en las rocas y para mi amiga una piña colada bien cargada”. El adulto mayor, lleno de canas y tantos anillos como los dedos de sus manos, expectoró una sonrisa de ganador junto a un guiño del ojo, pensando en lo bien que pasaría esa larga noche. Sin darse cuenta, la veinte añera, astuta por su juventud, llama sin darse cuenta al bartender cuando su acompañante saluda a unos asiduos concurrentes a este punto de encuentro, y le dice al oído: “quiero que me des un cóctel mentiroso, ¿comprendes?. Esa piña colada, entre los malabares del barman y la conversación sosa del singular ego centrista, se convirtió en una virgen colada (Publicado en la edición 65 de revista Dionisos).
Los cócteles vírgenes, o cócteles sin alcohol, es una nueva corriente en el mundo de la coctelería que jala mucha acogida entre las mujeres y algunos varones que le tienen cierto respeto a los efectos del trago (también hay de los otros, que cuidan la línea). Siempre han existido y entre sus presentaciones más conocidas están el Shirley Temple, el Ponche de arándanos o la Sangría suave, entre los clásicos. El bartender del Hotel Country Club, Marco Torres, es un experto en estos menesteres de los cócteles mentirosos, como los suele llamar. “En verano es cuando más se piden este tipo de cócteles, ya que los consumidores buscan refrescarse con jugos de frutas bien helados. También hay de los que no toman alcohol”, resalta el bartender con 16 años de experiencia. En todo caso, si se quiere disimular la presencia de algún licor, pues Marco a ojos cerrado piensa en vodka. “No tiene olor, ni sabor, así que con un poco de cítrico en el cóctel, pasa como si nada”, comenta.

Dentro de todo, no es fácil encontrar la forma de suplir las bondades de un buen licor. Es así que buscar la alquimia perfecta de entre los demás ingredientes lleva años en aprenderla. El dulzor es un impedimento a ello, ya que media onza más de un componente del cóctel le llevaría a que la presentación sea un fracaso. Por eso la presencia del hielo es importante, ya sea en frozen o trabajando el cóctel en batidora. Por otro lado, con el cambio de temporada saltan a la barra los cafés y los insumos de mayor contundencia, los cócteles calientes como los llaman. Para este invierno, por ejemplo, se viene la tendencia con hierbas y un poco de infusiones pero llevadas al cóctel. Para eso Marco ya se viene preparando y espera que junto con Roberto Meléndez, el barman principal del Country, tener interesantes alternativas para el invierno que se viene.
Mix de frutas
3 oz granadina
3 oz de limonada frozen
3 oz de maracuyá frozen
La decoración va con una cereza y una piel de manzana en forma de estrella.
La presentación es una copa flauta

Virgen colada
4 oz jugo de piña
2 rodajas de piña natural en conserva
2 oz de crema de coco y hielo.
Este cóctel es una desviación de la famosa Piña Colada
Florera
3 oz de piña
3 oz de naranja
1 oz jarabe de granadina
Hielo
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John Santa Cruz Manco
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