Jayro, crónica de un narcotraficante en Lima
30.11.06 @ 23:08:04. Archivado en Crónica

La tarde sigue tostando su espalda pero Jayro tiene que seguir colando. A las 7 de la noche hay que entregar medio kilo de coca al chaleco del negro Franco, que viene a recogerlo para mover la semana en el corazón de La Victoria. Jayro es uno de los cientos de pequeños comercializadores de droga que existen en Lima, capital del Perú. Son las 5:00 pm y el calor en la habitación hace sentir el esfuerzo de Jayro. Está resaqueado, como se dice, recuperándose de una noche de copas. Hay que tener en cuenta que una noche pegado a la bohemia en este barrio, es por decirlo así, un boleto de la gran flauta. Para los lentos: aquella informal reunión termina a las 72 horas.
La cuchara era de su padre, fallecido en un tiroteo hace un año. Ahora, ese objeto con un plateado plagado de años, sirve, ya no con fin de alimentar, sino como uno de los instrumentos para colar la coca. Cuchara y colador. La coca hecha una piedra va rociando su polvo por la presión de la cuchara, así, este polvo que pasa por el colador, está listo.
En su espalda tiene un tatuaje con dos letras góticas y negras, una firma en la muñeca derecha y, en su rostro, las secuelas de la vida dura se ve reflejado en tajos y cicatrices. Tiene 21 años pero ya mató a tres faites. Aquellos que osaron pasar por delante de su pistola, ahora son recuerdo. Estos, rivales en el rubro, quisieron sacarlo del negocio en el verano pasado.
Mandaron a un niño con un revolver para que acabara con su vida. Pero Jayro, mosca como ninguno, olfateó la pestilencia de la muerte y salvó. Perdonó la vida de Carlitos, pues no quería agrandar el pleito. Aquel niño era hijo de uno de estos faites. Desde allí, la zona conocida como Renovación y Huascarán - ¡Candente! – fue otra. Todo pasó a dominio de este hincha de Alianza Lima.
Sin padre, con una madre drogadicta que solo piensa en fumar Pay (pasta básica de cocaína) y un par de hermanos totalmente antónimos, su vida, la de Jayro, es totalmente ácida. Desde los quince años coqueteó con las drogas. La “rica hierba”, como dice, fue su primer contacto del tercer tipo. “La primera vez que la probé no pude imaginar que rico era”, dice.
Luego, y como de la mano con el alcohol, la cocaína entro en su vida. Esas noches de farra eran negreadas, es decir, noches con miles y miles gramos de cocaína. Encerronas en cualquier casa de sus compinches o en cualquier hotel con una puta de veinte solos (cinco dólares aproximadamente). Lima es sórdida, es bohemia y es homosexual.
Lima te invita a que saques de ti todos tus temores, todas tus miedos y cometas locuras. Las noches capitalinas son tenebrosas y lúgubres, pero fiel esnobismo de lo escondido. Heterosexuales y los no tanto, tienen sus espacios, tus lugares. El de Jayro es La Victoria, barrio populoso cuna del club Alianza Lima, el cuadro moreno. Bueno soy de la “U” (sorry).
Vende bolsas de cinco y diez gramos a domicilio o donde tu juerga te lleve. Lo conocía por medio de un amigo que más amigo de las drogas de lo que te puedas imaginar. Su mirada sugerente y su confianza en si mismo te llama la atención. Lo conoces y a los pocos minutos sientes que puedes confiar en él. Pero no es una recomendación.
Tiene un carro toyota corolla color rojo del año 95. Una buena caña. “Habla compadre, mira, te explico, soy periodista, cronista sobre todo, y la verdad, es que hace tiempo quiero hacer un reportaje sobre la vida y realidad de un narcotraficante, y, la verdad, pienso que tu eres el indicado porque te expresas bien… Se te entiende”, le dije muy seguro de mí.
“¡Ooooeee! ¡Tú estás bien huevón!”, me dijo empujándome con su dedo indice. Su mirada irritada y su gesto amable se transformó, en unos segundos, en un semblante oscuro y lleno de ira. La verdad es que me asusté. “Tranquilo compadre, te lo digo en buena onda”…. Y en eso un golpe sentí en la cabeza que me desmayó por varios minutos…. (mañana, parte 2 de esta sorprendente crónica)
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
John Santa Cruz Manco
Contacto


