Entre el Cielo y la Tierra

LA POSICIÓN ANTE LOS BIENES Y EL DINERO

16.02.18 | 15:54. Archivado en Sobre el autor

LA POSICIÓN ANTE LOS BIENES Y EL DINERO

Ante el dinero y los bienes materiales se pueden tener varias posturas. Mientras unos piensan que el dinero no vale nada, para otros lo es todo, concluyendo “poderoso caballero, don dinero”.

Lo realmente importante es la posición que el ser humano tiene ante el dinero. Una cosa es invertir, emplear y negociar con él, y otra cosa es obsesionarse para tener más y valorar a la gentes por el lema “tanto tienes, tanto vales”.

Todos sabemos que para una vida feliz y autorrealizada no vale solamente tener mucho dinero.

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I LUNES DE CUARESMA/CICLO B/19-02-2018

16.02.18 | 15:49. Archivado en Sobre el autor

I LUNES DE CUARESMA/CICLO B/19-02-2018

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (25,31-46)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a yerme”.
Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Y el rey les dirá:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.
Entonces también estos contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.
Él les replicará:
“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.
Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

COMENTARIO:

Hoy celebramos el Lunes de la Primera Semana de Cuaresma. El programa de tu vida en Cuaresma debería decidirse en un si y en un no: No al egoísmo; No a la injusticia; No al placer sin reglas morales; No a la desesperanza; No al odio y a la violencia; No a los caminos sin Dios; No a la irresponsabilidad y a la mediocridad.

En este Lunes de la Primera Semana de Cuaresma leemos el Evangelio de san Mateo (Mt 25,31-46). Jesús nos presenta el último de sus discursos y presenta los criterios con que se juzgará la vida de los hombres . El Señor Jesús, se identifica con el que tiene hambre, sed, desnudo, enfermos, en la cárcel y necesitado de hospitalidad..., y retribuirá a cada uno según su comportamiento con ellos , recordándonos que "cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis".

Pedimos a Dios que nos ayude a reconoce en el rostro del que sufre su propio rostro, sabiendo que al atardecer de la vida nos examinarán del amor....
Repite en tu interior: "Al Atardecer de la vida, me examinarán del amor". Amén.

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SIN LA CORRECCIÓN FRATERNA NO HAY CRECIMIENTO ESPIRITUAL

16.02.18 | 15:47. Archivado en Sobre el autor

SIN LA CORRECCIÓN FRATERNA NO HAY CRECIMIENTO ESPIRITUAL

Para vivir en verdad es necesaria la corrección fraterna. La apertura al otro lleva necesariamente grandes dosis de purificación y de revisión para así purificar nuestras actitudes y conductas, palabras y sentimientos, proyectos y omisiones.
¡Qué difícil es abrirse a la corrección fraterna. Cuando alguien nos critica nuestra primera reacción, en la mayor parte de las veces, es el malestar hacia esa persona y nuestra reacción negativa la que prevalece, pero no olvidemos que sin esta corrección muchas dimensiones existenciales quedarán ocultas y seremos como la madrastra repelente, ensimismada en su ego y engañándose a sí misma en su orgullo!

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I DOMINGO DE CUARESMA/CICLO B/18-02-2018

16.02.18 | 15:29. Archivado en Sobre el autor

I DOMINGO DE CUARESMA/CICLO B/18-02-2018

Celebramos el Primer Domingo de Cuaresma. La Cuaresma es una peregrinación hacia la Pascua que sitúa su punto de partida en la alianza que Dios ha hecho con el mundo. Todo arranca del designio salvador de Dios que ha hecho una opción decidida por la salvación y la felicidad de los hombres y mujeres. Cada Cuaresma es una oportunidad más para volver al Dios vivo, manifestado en Jesucristo.

El Evangelio de San Marcos en este I Domingo de Cuaresma nos presenta cómo Jesús es tentado en el desierto, después del Bautismo por parte de Jesús (cf. Mc 1,12-15).
Las tentaciones deberían ser leídas como un resumen de los desafíos que Jesús, como siervo de Yahvé, tuvo que superar para ser fiel hasta el final: la tentación de la seguridad, de la vida sin riesgo, del buscar su propio provecho, de una vida centrada en el poder y en el prestigio para dominar a los demás; la tentación de un Mesías que busca ser servido en vez de servir...DONDE ISRAEL SUCUMBIÓ, JESÚS SE MANTUVO FIEL.

Pidamos especialmente hoy al Señor que nos envíe el Espíritu Santo para que nos ayude a no caer en las tentaciones y deseemos cono entusiasmo, en el corazón, el Reino de Dios. Amén.

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MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2018

13.02.18 | 22:05. Archivado en Sobre el autor

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2018

El Papa Francisco nos orienta y nos acompaña cada año para vivir con intensidad el tiempo de Cuaresma.

1.-MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2018
"Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría" (Mt 24,12)

Cada Cuaresma el Papa nos regala un precioso mensaje a toda la Iglesia.
El Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma del año 2018, titulado "Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría" (Mt 24,12).

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

Vaticano, 1 de noviembre de 2017 Solemnidad de Todos los Santos

FRANCISCO

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SÁBADO DESPUÉS DEL MIÉRCOLES DE CENIZA /CICLO B/17-02-2018

13.02.18 | 21:58. Archivado en Sobre el autor

SÁBADO DESPUÉS DEL MIÉRCOLES DE CENIZA /CICLO B/17-02-2018

Hoy celebramos el Sábado después del Miércoles de Ceniza. El Papa Francisco nos decía que "La Cuaresma es un tiempo oportuno para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular, la eucaristía. En ella, nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones".

En el Evangelio de este Sábado después del Miércoles de Ceniza leemos el Evangelio según San Lucas (Lc 5,27-32). Jesús llama para seguirle a un recaudador de impuestos, grupo despreciado. Y, frente a la reacción que provoca entre los que creen mejores que los demás y menosprecian este gesto, les recuerda que “No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores.
El banquete en la casa de Leví, es transgresión de la ley de la pureza con la que Israel protegía su identidad judía. Sin embargo Jesús y la comunidad discipular parece hallarse muy bien allí. Se rompe con las estructuras de exclusión y se instaura una mesa para la inclusión. Esta es la conversión de Leví.

Pidamos especialmente en este día la capacidad de servicio y un corazón grande para amar. Amén.

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DESEAR CON PASIÓN LO QUE NO POSEES

13.02.18 | 21:54. Archivado en Sobre el autor

DESEAR CON PASIÓN LO QUE NO POSEES

Marco Aurelio dijo que "de las cosas que tienes, escoge las mejores y después medita cuán apasionadamente las hubieras buscado si no las tuvieras”.

En este día, por favor, valora lo que posees como lo más valioso del mundo y no desees desmesuradamente lo que no posees. Serás un desgraciado en tu diminuta historia, porque como bien señala un proverbio árabe: “Yo me quejaba porque no podía comprarme zapatos, hasta que conocí a un hombre que no tenía pies”. Y recuerda que “cuando no se puede tener lo que se quiere, es hora de empezar a querer lo que se tiene” (Katheleen Sutton)

¡Cuántas veces nos rodeamos de cosas para sentirnos más seguros y en el fondo nos hacemos más esclavos de las cosas que poseemos. A decir verdad, más que tener cosas podemos decir que las cosas nos poseen a nosotros, porque “el afán de riquezas oscurece el sentido de lo justo y de lo injusto” (Antífanes)!

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VIERNES DESPUÉS DEL MIÉRCOLES DE CENIZA /CICLO B/16-02-2018

13.02.18 | 21:51. Archivado en Sobre el autor

VIERNES DESPUÉS DEL MIÉRCOLES DE CENIZA /CICLO B/16-02-2018

Hoy celebramos el Viernes después del Miércoles de Ceniza. Avanzamos en este tiempo Cuaresmal.
El programa de tu vida en Cuaresma debería decidirse en un si y en un no: No al egoísmo; No a la injusticia; No al placer sin reglas morales; No a la desesperanza; No al odio y a la violencia; No a los caminos sin Dios; No a la irresponsabilidad y a la mediocridad.
Sí a Dios, a Jesucristo, a la Iglesia; Sí a la fe y al compromiso que ella encierra; Sí al respeto de la dignidad, de la libertad y de los derechos de las personas; Sí al esfuerzo por elevar al hombre y llevarlo hasta Dios; Sí a la justicia, al amor, a la paz.

En el Evangelio de este Viernes después del Miércoles de Ceniza leemos el Evangelio según San Mateo (Mc 9,14-15). Jesús y los discípulos de Juan discuten sobre el ayuno. Jesús propone el ayuno como preparación para ir al encuentro de cada ser humano.
Para Jesús, la práctica del ayuno está ligada estrechamente a la conversión del corazón y a la práctica del amor fraterno y solidario con los hermano.

Danos otra vez tu Espíritu, Señor, para que nos volvamos un sólo corazón y una sola alma en tu nombre. Amén.

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PEDIR A GRITOS EL CONSUELO DIVINO

13.02.18 | 21:49. Archivado en Sobre el autor

PEDIR A GRITOS EL CONSUELO DIVINO

Y dijo el profeta: No huyas a la fuente donde brota la apariencia y el engaño. No te ancles sin desmayo en el egoísmo que rompe los arpegios del amor. Pide a Dios que destruya la hipocresía que trepa como yedra por las paredes del corazón y los muros del mundo.
No te encierres a tu propia carne porque entonces la maldad devorará la inocencia y se anclarán en tu puerto los enemigos del bien.
Pide a gritos que el vendaval divino se acurruque en tu herida y, entonces, de inmediato, sentirás el aroma agradable de unos buenos sentimientos.

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JUEVES DESPUÉS DEL MIÉRCOLES DE CENIZA /CICLO B/15-02-2018

13.02.18 | 17:22. Archivado en Sobre el autor

JUEVES DESPUÉS DEL MIÉRCOLES DE CENIZA /CICLO B/15-02-2018

Hoy celebramos el Jueves después del Miércoles de Ceniza. La Cuaresma es un tiempo propicio para que los cristianos renovemos nuestra adhesión a Jesucristo muerto y resucitado y nos guiemos por el camino de una profunda y progresiva reflexión. En los primeros tiempos, la Cuaresma era un período de preparación intensiva al Bautismo, que se celebra en la noche de Pascua. El ser bautizado exige una coherencia y un cambio de mentalidad. El cambio que queremos es pasar del "hombre viejo“ al "hombre nuevo".

En este Jueves después del Miércoles de Ceniza leemos el Evangelio de San Lucas (Lc 9,22-25). Jesús propone unas condiciones para seguirle. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” Jesús acepta fracasar como Mesías e identificarse como el Siervo Sufriente. La Gloria de Cristo pasa primero por la cruz. Y pasa por la cruz como consecuencia de su manera de vivir la misión.

Dirijámonos al Padre: Abre nuestros corazones a tu Palabra, sana nuestras heridas del pecado, ayúdanos a hacer el bien en este mundo. Amén.

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MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2017

13.02.18 | 17:20. Archivado en Sobre el autor

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2017
La Palabra es un don. El otro es un don

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).
La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19-31). Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

1. El otro es un don

La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.
La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016).
Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.

2. El pecado nos ciega

La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).
El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.
La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).
El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.
Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).

3. La Palabra es un don

El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).
También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.
El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.
La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).
De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ―que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador― nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana.
Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.

Papa Francisco
Vaticano, 18 de octubre de 2016
Fiesta de san Lucas Evangelista.

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MIÉRCOLES DE CENIZA /CICLO B/14-02-2018

13.02.18 | 17:17. Archivado en Sobre el autor

MIÉRCOLES DE CENIZA /CICLO B/14-02-2018

Hoy comenzamos uno de los momentos litúrgicos más importantes: La Cuaresma. La Cuaresma, no lo olvides, es: mirar bien a Jesús, hasta que te lo aprendas, hasta que lo veas con los ojos cerrados. Seguir los pasos de Jesús, hasta alcanzarlo, y correr y contárselo al hermano. Salir al encuentro del hermano y ponerte a su servicio.
Hoy la Iglesia celebra a los hermanos San Cirilo y San Metodio, y a San Valentín. San Cirilo y San Metodio eran dos hermanos, considerados los dos grandes apóstoles de los países eslavos. Ejercieron su misión evangelizadora en el Imperio de la Gran Moravia en el siglo IX.
San Valentín era un médico romano que se hizo sacerdote y casaba a los soldados, a pesar de que el Emperador Claudio II, “El Gótico”, lo había prohibido. Esta oposición de Valentín a las órdenes imperiales le llevó a ser decapitado en el año 270. La Fiesta de San Valentín fue declarada por primera vez alrededor del año 498 por el Papa Gelasio I.

El Evangelio de San Mateo en este Miércoles de la Ceniza nos presenta en las tres prácticas fundamentales que deben extenderse la conversión: la limosna, la oración y el ayuno . Prácticas que deben hacerse no para que los vea la gente, sino para que los vea el “·Padre que ve en lo escondido” (cf. Mc 6.1.1-6.16-18)

Pidamos a Dios que nos ayude a vivir con intensidad esta Cuaresma en clave de conversión y de misericordia al estilo de Dios, compasivo y misericordioso. Amén.

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Sábado, 24 de febrero

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