Entre el Cielo y la Tierra

MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS DE LA MUERTE

31.10.17 | 17:39. Archivado en Sobre el autor

MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS DE LA MUERTE

La celebración de todos los difuntos nació en Cluny (Francia) en el siglo X y se celebró siempre el día 2 de Noviembre. Fue creado por San Odilo, abab del Monasterio de Cluny, para realizar oraciones, no solamente por los protectores laicos difuntos como se hacía hasta ese momento, “por todos los muertos”. Roma adoptó esta celebración y la extendió a toda la Iglesia.

"Desde el principio, los cristianos han deseado que sus difundos fueran objeto de oraciones y recuerdo de parte de la comunidad cristiana. Sus tumbas se convirtieron en lugares de oración, recuerdo y reflexión", como bien señala la Instrucción ‘"Ad resurgendum cum Christo" sobre sepultura y cremación, publicada recientemente.
La Celebración de todos los difuntos nos invita a mirar a la muerte desde la perspectiva cristiana y no caer en la “desesperación más profunda”. El Vaticano II, en la Constitución Dogmática “Gaudium et Spes”, lo expresa bellamente: “El máximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre con el dolor y con la disolución progresiva del cuerpo. Pero su máximo tormento es el temor por la desaparición perpetua. … Mientras toda imaginación fracasa ante la muerte, la Iglesia, aleccionada por la Revelación divina, afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre. … (G.S. 18)

La muerte es el palpitar silencioso que nos hace estallar en lo cotidiano y nos acerca sin notarse a la más clara memoria: ser hijos de la tierra y peregrinos hacia el cielo. Y como bien señala "Ad resurgendum cum Christo", "Los fieles difuntos son parte de la Iglesia, que cree en la comunión "de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia" (5).

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NOS VOLVEREMOS A ENCONTRAR MÁS ALLÁ DEL TIEMPO

26.10.17 | 21:15. Archivado en Sobre el autor

NOS VOLVEREMOS A ENCONTRAR MÁS ALLÁ DEL TIEMPO

Más allá del tiempo, en ese espacio sin tierra y sin nombre, dónde las horas no existen y la eternidad se hace perenne, nos volveremos a encontrar.
Esa esperanza es el arma que nos mantendrá despiertos en esta tierra y la antorcha que hará soportable nuestros pasos.
El hombre se resiste a desaparecer para siempre y cuando se impone toda desesperanza, entonces, de inmediato, brota, desde el mismo corazón del hombre, una rebeldía que le impulsa a hacer creíble su esperanza.
No se niega la esperanza de “un cielo nuevo y una tierra nueva” en nombre del descuido de lo terreno, sino que más bien “se equivocan los cristianos que, bajo el pretexto de que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que puedan descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas, según la vocación personal de cada uno” (GS 43).

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LA VIDA MISMA

22.10.17 | 10:12. Archivado en Sobre el autor

LA VIDA MISMA

La vida misma se hace soportable en momentos cuando resuena en nosotros las palabras de Cristo: “Venid a mí todo los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré”
Necesitamos encontrar una respuesta convincente que nos arranque nuestro conflicto y nos rompa nuestra ceguera espiritual. Y esa no puede ser otra que la que brota del Misterio (Dios) que nos hace ver los acontecimientos desde el final (escatología), y ella misma nos anticipa una respuesta: Dios dará la vida definitiva a los que han muerto.

La vida misma es un suspiro, un momento si la vemos desde la profundidad del tiempo y del espacio. Pero un suspiro que solamente encontrará su ajustado sentido en tanto en cuanto sea entregada y donada como amor. Todos los caminos que no lleven al amor en el fondo dejarán la insatisfacción y el vacío, el desosiego y el desprecio.
Desde lo caduco hallaremos lo permanente, desde lo mediocre suspiraremos la perfección, desde la fatiga añoraremos la paz, y desde el sufrimiento más dispar buscaremos sin saberlo a Alguien que dé paz y sentido pleno a la vida más allá de su propia indigencia y su propia inmanencia.

¡Si, la vida misma se convierte en ofrenda vacía cuando no somos capaces de acallar la ira del vacío y del absurdo!
¡Si, la vida misma es un suspiro, un momento si la vemos desde la profundidad del tiempo y del espacio. Pero un suspiro que solamente encontrará su ajustado sentido en tanto en cuanto sea entregada y donada como amor!

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EL AMOR COMPASIVO DE DIOS

14.10.17 | 12:57. Archivado en Sobre el autor

EL AMOR COMPASIVO DE DIOS

El amor de Dios, manifestado plenamente en Jesucristo, constituye toda la esencia misma de la Revelación Cristiana. “Dios nos ama en Jesucristo” es el clamor fundamental que recorre desde el origen hasta el final del Cristianismo, y que reivindica su gran aportación en el tejido social.

No imaginemos la salvación como resultado final del esfuerzo y del conocimiento del creyente, sino reafirmemos la salvación como un derroche y un don de Dios. Hay que señalar que admitir la salvación como don y como gracia de Dios conlleva cierto sacrificio y esfuerzo por llevar una vida conforme a su voluntad, pero subrayemos que no la conseguimos por esfuerzo sino como gracia.

Ante este amor misericordioso, el creyente responde por la fe, que, en el fondo, es la respuesta libre y obediente a un Dios que se comunica en amor. Desde la contemplación de este Amor desbordante respondemos libremente y agradecidos por la fe. Por esta razón, la fe es una decisión personal que compromete toda nuestra vida y obliga a poder vivir según los planteamientos de su proyecto divino.

El amor hacia los demás es un signo del amor divino en nosotros, que da sentido pleno a la vida. Y, a decir verdad, Dios actúa a través de las personas que aman, y se hace presencia en las personas que necesitan amor.

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DIOS ES PURIFICADO EN NUESTRA ALMA

12.10.17 | 05:32. Archivado en Sobre el autor

DIOS ES PURIFICADO EN NUESTRA ALMA

Dios es purificado en el más profundo centro del alma. Un rasgo de Dios es su inmutabilidad, pero la vida del que cree cambia muy a menudo y se percibe de manera diferente en el transcurso de la existencia.

La creencia en Dios es personal, y contemplada desde perspectivas muy existenciales y radicalmente psicológicas, pero la fe tiene que ser purificada desde los interrogantes más hirientes y el clamor más intenso.

No tengáis miedo a esa sospecha interna que pone en cuestión hasta los más diminutos cimientos y cuestiona la misma fidelidad a un Credo. Y es en tu espíritu donde el seguimiento y la fidelidad al Misterio se forjan y se purifican sin remedio, porque bien sabemos que cuando se desmorone de tu cabeza y de tu existencia un “dios” lo único que puede comprender es que ha sido destruido afortunadamente una imagen falsa del Dios invisible y sorprendente, fascinante y tremendum, pleno y absolutamente otro. Efectivamente, Dios es purificado en nuestra alma y desvelado en el silencio.

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“UN SISTEMA CENTRADO EN EL DINERO”

08.10.17 | 20:09. Archivado en Sobre el autor

“UN SISTEMA CENTRADO EN EL DINERO”

El Papa Francisco denunció en Cerdeña el día 22 de Septiembre del año 2013 "la falta de trabajo...es la consecuencia de un sistema económico que coloca en el centro un ídolo, que se llama dinero. Y Dios quiso que, en el centro, en el centro del mundo, no esté un ídolo, sino el hombre y la mujer, que lleven adelante el mundo con su trabajo". Continúa el Papa que para defender este sistema idolátrico se instala la cultura del descarte: se descartan los ancianos y los jóvenes".
Y subrayaba una aspiración y un deseo: "Queremos un sistema, justo. No queremos este sistema económico globalizado que nos hace tanto daño. En el centro, la mujer y el hombre, no el dinero"

Ante estas palabras contundentes del Papa he recordado el comentario de un amigo, que comentaba amargamente:”Mi incursión en el mundo de los negocios me ha dejado exhausto y vacío. Ya no confío en los hombres. Yo creí que el alma humana tenía otros pozos y más nobleza pero he descubierto que la competencia y el afán de dinero son los motores que mueven a muchos seres humanos y sólo por eso luchan y son capaces de estrangular, matar, robar, mentir, engañar y destrozar las mejores amistades y los mejores ideales”.

¡Qué lástima que este mundo económico deje a los mejores hijos de una generación en las garras de la competencia y fuera de los cánones del altruismo y la solidaridad!
¡Qué lástima que este mundo inmerso en el “sistema de mercado” no tenga en el centro a la persona y esté girando en torno al dinero y al capital!

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EL HOMBRE, SER ESPIRITUAL

02.10.17 | 21:25. Archivado en Sobre el autor

EL HOMBRE, SER ESPIRITUAL

En nuestra andadura histórica necesitamos apoyos para caminar y no naufragar en nuestros pasos. …No son suficientes “alforjas materiales” que dan seguridad y estabilidad pero que no satisfacen de manera plena al alma.

El hombre tiene necesidad de plenitud en su vida. Nunca sabemos a ciencia cierta quiénes somos pero lo cierto es que el hombre es “un ser relacional”, que sólo encuentra su satisfacción vital en la cercanía del Misterio, que le hace percibirse como pequeño y acogido en su ego.

Aunque en el horizonte se vislumbra el “ocaso de Dios”, en el fondo en el corazón del hombre afloran deseos de bondad, de belleza, de justicia y perfección; elementos que hablan por sí mismos de que el hombre busca a Dios, el Totalmente Otro, sin saberlo ni esperarlo, porque, como bien sabemos los creyentes, “nada está vacío de su presencia, todo es señal de Él” (San Ireneo)

El ser humano se distingue cualitativamente del resto de los animales, y la propia constitución humana nos hace reconocer la existencia de la espiritualidad y de la religiosidad como algo esencial del ser humano de todos los tiempos. La sed interior de todo hombre no es sino evidencia de esa búsqueda del Santo, del Creador que sustenta todo lo existente y da alas a la esperanza.

Perdido en lo tangible y cansado en sus pequeñas batallas para satisfacer su seguridad en riqueza, el hombre olvida su gran batalla, aquella que le hará encontrarse consigo mismo, porque en el fondo la identidad misma humana está más allá de su realidad finita.

Ciertamente cada ser humano, en nuestra historia salpicada de miles de experiencias, descubrimos que “hay algo en el hombre que supera al hombre mismo: un reflejo con algo misterioso, algo de divino” (Pablo VI).

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