VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO /19-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario nos presenta cómo Jesús cura a un paralítico en Cafarnaúm y se admira de la fe de los que le acompañan a este enfermo. Al no poder presentarlo por la multitud, abrieron el techo y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Y Jesús, viendo esa fe, dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. (cf. Mc 2,1-12).
Los milagros de Jesús son signos que nos indican que la salvación ya ha comenzado. Dos milagros se realizan en Cafarnaún en este evangelio: la curación del paralítico y el perdón de sus pecados. Jesús valora el esfuerzo y la fe de los que llevan al paralítico, y Jesús, gracias a eso, lo rehabilita como persona.
Pidamos especialmente por la diócesis de Córdoba: ¡Oh, Padre, que en cada una de las Iglesias, peregrinas en la tierra, manifiestas el misterio de la Iglesia universal: una, santa, católica y apostólica; haz que nuestra Iglesia diocesana de Córdoba se una a su pastor, nuestro Obispo Demetrio, y por el Evangelio y la Eucaristía se congregue en el Espíritu Santo, para que manifieste dignamente la universalidad de tu pueblo y sea signo e instrumento de la presencia de Cristo en el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor!
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola