LOS MILAGROS EXISTEN
Emociónate con la gota de rocío que se posa en los cristales de tu ventana, con el ramillete de estrellas que engalanan el cielo, la sonrisa del niño que se siente acogido y querido, la compasión del hombre que no se deja llevar por el odio y la revancha, la grandeza de la naturaleza que engendra la vida, la magia del fuego en la intimidad de tu chimenea, la maravilla serena de un paisaje contemplado en la altura de la montaña, la rebeldía de los jóvenes que se resisten a resignarse a este mundo tan poco dado a querer...
¡Si, la vida misma no necesita de milagros extraordinarios. ¡La vida misma es un milagro!
VI SÁBADO DEL TIEMPO ORDINARIO /18-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Sábado de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario , nos presenta la Transfiguración del Señor. Jesús, seis días después de presentar las condiciones para seguirle y realizar el primer anuncio de la Pasión, en un monte alto, se transfiguró delante de Pedro, Santiago y Juan. Y allí se les aparecieron Elías y Moisés (cf. Mc 9,2-13).
El Padre Juan Alarcón Cámara señala que “la transfiguración en Marcos resalta la blancura del vestido de Jesús, imagen usada en las Iglesias primitivas para simbolizar la purificación de los mártires en el derramamiento de su sangre. Una vez más Marcos asocia a Jesús con la figura de Elías, precursor del profetismo de denuncia durante la época de los Reyes, y con Moisés, líder de la liberación de la esclavitud y promotor de una ley de convivencia comunitaria equitativa en los orígenes de Israel”.
Y la verdadera actitud del creyente es escuchar a Jesucristo, el Hijo amado del Padre. Y seguir a Jesús pasa por el camino de la cruz, que antecede a la Resurrección.
Dirijámonos a Dios con esta oración de Dirijámonos a Dios con esta oración de
Antonio Chevrier, fundador de los sacerdotes del Prado: “¡Oh Verbo! ¡Oh Cristo!
¡Qué bello y qué grande eres! ¡Quién acertara a conocerte! ¡Quién pudiera comprenderte!
Haz, oh Cristo, que yo te conozca y te ame. Tú, que eres la luz, manda un rayo de esa divina luz sobre mi pobre alma, para que yo pueda verte y comprenderte.
Dame una fe en ti tan grande, que todas tus palabras sean luces que me iluminen,
me atraigan hacia ti y me hagan seguirte en todos los caminos de la justicia y de la verdad.
¡Oh Cristo! ¡Oh Verbo! Mi Señor y mi único Maestro! Habla, que quiero escucharte y poner en práctica tu palabra. Quiero escuchar tu divina palabra, que sé que viene del cielo. Quiero escucharla, meditarla, practicarla, porque en tu palabra está la vida, la alegría, la paz y la felicidad. Habla, Señor. Tu eres mi Señor y mi Maestro. Quiero escucharte sólo a Ti”
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola