CRISTIANOS NO SOLO DE NOMBRE
San Ignacio de Antioquia recibió el martirio el año 107 en tiempos del Emperador Trajano, y durante su viaje a Roma escribió siete cartas, dirigidas a varias Iglesias.
En una de esas cartas a los cristianos de Roma escribía: “lo único que para mí habéis de pedir es que tenga fortaleza interior y exterior, para que no sólo hable, sino que esté también interiormente decidido, a fin de que sea cristiano no sólo de nombre, sino también de hecho. Si me porto como cristiano, tendré también derecho a este nombre y, entonces, seré de verdad fiel a Cristo”.
Pidamos al Señor que no seamos cristianos sólo de nombre, sino que nos portemos como cristianos en nuestros ambientes, siendo fieles a Cristo.
VIVIR EN VERDAD
El doctor Gobbels, ministro de ilustración y propaganda del Tercer Reich alemán, decía: “una mentira repetida varias veces termina convirtiéndose en verdad”.
El hombre y la mujer actuales, denominados como “audiovisuales”, están condicionados por los medios de comunicación como una nueva mediación entre ellos y la misma realidad, aún con el riesgo de manipulación y con el peligro de perder la capacidad de reflexión y de contemplación.
Jesús de Nazaret decía “la verdad os hará libres” (Jn 8,32).
Vivamos la exigencia evangélica de vivir en verdad y tengamos como tarea diaria desenmascarar el engaño, las mentiras y las “medias verdades” de los medios de comunicación y de nuestras manifestaciones lingüísticas.
VI VIERNES DEL TIEMPO ORDINARIO /17-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Viernes de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario , Jesús presenta algunas condiciones para seguirle, recordando que el que quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mi y por el Evangelio la salvará (cf. Mc 8,34-39). Jesús nos recuerda que el seguimiento implica asumir la cruz hasta la muerte. Y se deduce que no hay cruz sin resurrección, ni resurrección sin el camino doloroso de la cruz. Anteriormente Jesús había anunciado su final en la Cruz, pero ahora habla de la “cruz para los discípulos”. Y este anuncio es enseñado “a la gente a la vez que a sus discípulos” (Mc 8,34).
Dirijámonos a Dios con esta oración de Ignacio Larrañaga: “En tus manos, oh
Dios, me abandono, modela esta arcilla, como hace con el barro el alfarero.
Dale forma, y después, si así lo quieres hazla pedazos. Manda, ordena: ¿Qué quieres
que yo haga? ¿Qué quieres que yo no haga?.
Elogiado y humillado, perseguido, incomprendido y calumniado, consolado, dolorido, inútil para todo, solo me queda decir a ejemplo de tu madre: "Hágase en mí según tu Palabra".
Dame el amor por excelencia, el amor de la cruz; no una cruz heroica que pudiera satisfacer mi amor propio; sino aquellas cruces humildes y vulgares que llevo con repugnancia. Las que encuentro cada día en la contradicción, en el olvido, el fracaso, en los falsos juicios o en la indiferencia, en el rechazo y el menosprecio de los demás, en el malestar y en la enfermedad, en las limitaciones intelectuales y en la aridez, en el silencio del corazón. Solamente entonces Tú sabrás que te amo, aunque yo mismo no lo sepa, pero eso basta. Amén”
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola