UN BUEN LIBRO
¡Cuántas oportunidades tenemos para conocer la naturaleza humana, que en ocasiones se hace tan evidente y otras tan misteriosa!
Margarite Yourcenar, en su novela histórica “Memorias de Adriano”, pone en boca del protagonista un párrafo sapiencial: “Como todo el mundo, sólo tengo a mi servicio tres medios para evaluar la existencia humana: el estudio de mí mismo, la observación de los hombres,…; y los libros”.
En los libros se esconde la grandeza del espíritu humano de millones de generaciones desde el principio hasta hoy y las mejores intuiciones de los mejores hijos de la humanidad.
Siente siempre la compañía grata de un buen libro y tu espíritu crecerá intensamente, porque, muy bien dice un proverbio: “un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”.
ZONAS ECOLÓGICAS DEL ESPÍRITU
Clemente Serna, abab del Monasterio de Silos, definió a los monasterios como “zonas ecológicas para el corazón del hombre y de la mujer de este tiempo”.
Clemente tenía razón. En una vida tan apresurada y ajetreada que llevamos, cargada de estrés y de nerviosismo, lo que representa cualquier monasterio, lugar de reposo y de paz con Dios y consigo mismo, son hoy como “zonas ecológicas”, espacios privilegiados donde los ruidos y las preocupaciones del mundo, quedan lejos.
Descubre que a pesar de los ruidos y las preocupaciones, tú estás llamado a ser un “místico”, un enamorado de Dios.
Descubre que necesitamos experimentar al Dios cercano y misericordioso en medio de nuestros afanes, desarrollando una mirada contemplativa en la vida y desde los acontecimientos.
VI JUEVES DEL TIEMPO ORDINARIO /16-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Jueves de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario , Jesús le hace unas preguntas a sus discípulos en Cesarea de Flipo: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? y ¿Quién decís vosotros que soy yo?
Parece que se les abren los ojos. Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Mesías (cf. Mc 8,27-33).
Para un judío era incomprensible que el Mesías pudiera sufrir. Todos pensaban que el Mesías sería poderoso, sabio, muy religioso, liberador y triunfador. Por eso, Pedro no comprende que camine hacia el sufrimiento y la muerte en Jerusalén cuando Jesús le anuncia el primer anuncio de la Pasión.
Sin embargo, Jesús ofrece un nuevo rostro de Mesías como Siervo Sufriente. Y parece que nadie estaba preparado para entender que el Mesías esperado es el Siervo Sufriente, anunciado por los profetas, especialmente el profeta Isaías (Is 42,1-9). ¡Cómo resuena en estas palabras las condiciones del seguimiento: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga” (Mc 8,34)!
Recemos a Jesús con este precioso poema del Obispo Pedro Casaldáliga, reafirmando que Jesús es nuestro Salvador y Señor:
“¡Señor Jesús!
Mi Fuerza y mi Fracaso
eres Tú.
Mi Herencia y mi Pobreza.
Tú, mi Justicia,
Jesús.
Mi Guerra
y mi Paz.
¡Mi libre Libertad!
Mi Muerte y Vida,
Tú,
Palabra de mis gritos,
Silencio de mi espera,
Testigo de mis sueños.
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi Amargura,
Perdón de mi egoísmo,
Crimen de mi proceso,
Juez de mi pobre llanto,
Razón de mi esperanza,
¡Tú!
Mi Tierra Prometida
eres Tú...
La Pascua de mi Pascua.
¡Nuestra Gloria por siempre
Señor Jesús! “
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola