DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Dios sale al encuentro del pecador y quiere se “convierta y viva”. Él no condena a las personas sino que pone en evidencia todas las acciones, pensamientos y omisiones que están al margen de su proyecto liberador y redentor.
El “corazón de Dios” es tan grande que tienen cabida todos los hombres y mujeres, sin distinción de razas, culturas o naciones. Pide perdón de todas las culpas a Dios y descubre que has pecado de pensamiento, palabras, obras y omisión. Y recuerda que “dónde abundó el pecado, sobreabunda la gracia” (Rom 5,20).
VI LUNES DEL TIEMPO ORDINARIO /13-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Lunes de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario , nos presenta cómo los fariseos discuten con Jesús y le piden una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba . Sin embargo, Jesús les advierte que no se le dará una señal a esa generación. Y se fue a la otra orilla (cf. Mc 8,11-13).
Los fariseos piden a Jesús un signo del cielo, a pesar de que toda su actividad pública está llena de signos, signos a favor de los pobres y los excluidos, o impuros, de la Ley.
El signo que piden los fariseos era la espectacularidad y la grandeza. Las señales milagrosas de Jesús eran manifestaciones del Reino, e implica una adhesión y fe personal en Él.
Y el mejor signo que podemos dar es el testimonio de una vida coherente según la voluntad de Dios.
Hagamos esta oración del Cardenal Newman suplicando que nos conceda ser testigos eficaces de su presencia en nuestros ambientes : “Oh Jesús, ayúdame a esparcir tu fragancia dondequiera que vaya. Inunda mi alma de tu espíritu y vida. Penétrame y aduéñate tan por completo de mí, que toda mi vida sea una irradiación de la tuya. Ilumina por mi medio y de tal manera toma posesión de mí, que cada alma con la que yo entre en contacto pueda sentir tu presencia en mi alma. Que al verme no me vea a mí, sino a Ti en mí. Permanece en mí. Así resplandeceré con tu mismo resplandor, y que mi resplandor sirva de luz para los demás. Mi luz toda de Ti vendrá, Jesús: ni el más leve rayo será mío. Será Tú el que iluminarás a otros por mi medio. Sugiéreme la alabanza que más te agrada, iluminando a otros a mi alrededor. Que no te pregono con palabras sino con mi ejemplo, con el influjo de lo que yo lleve a cabo, con el destello visible del amor, que mi corazón saca de Ti ¡Amén!”
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola