V SÁBADO DEL TIEMPO ORDINARIO /11-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Sábado de la Quinta Semana del Tiempo Ordinario , nos presenta la segunda multiplicación de los panes. Nos muestra cómo Jesús hace por los no judíos lo mismo que había hecho por los judíos. (cf. Mc 8,1-10). Reconocemos cómo Jesús siente compasión y preocupación por la situación que vive la gente, y por sus necesidades más básicas: “Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen que comer…” (Mc 8,2). Frente a la reacción escéptica, e incluso incrédula de los discípulos, Jesús les invita a compartir lo que puedan y tienen. Y, en esa generosidad, se realiza el milagro.
Jesús nos invita a estar atentos a las necesidades de la comunidad y a buscar soluciones, proyectos y alternativas para los problemas. Y esta preocupación nos llevará a un servicio generoso de los hermanos.
Miguel Payá Andrés señala “que Jesús realizó dos multiplicaciones milagrosas de panes y peces (cf. Mc 6,34-44; 8,1-10). Las circunstancias de los dos milagros son parecidas. Una gran multitud acude a oír a Jesús, que siente lástima de ellos «porque estaban como ovejas sin pastor». Pero, además, siente también compasión «porque no tienen qué comer», y multiplica los pocos panes y peces que tienen sus discípulos. En las dos escenas, pues, Jesús se presenta como el pastor que realiza a la vez dos misiones: enseñar y alimentar. Y en las dos misiones involucra a sus discípulos, que acaban de tener su primera experiencia de predicación y que tienen que colaborar para que todos puedan comer. Jesús seguirá realizando estas dos misiones a través de sus discípulos en la Eucaristía, que ofrece siempre unidas la mesa de la palabra y la mesa del pan”
Decía Madre Teresa de Calcuta que “cuando miramos la Eucaristía sabemos que Dios nos ama. He aquí por qué se hizo Pan de Vida, para satisfacer nuestra hambre de amor. Y como si esto no fuera suficiente, tomó el lugar del hambriento, del desnudo, del sin techo, para ofrecernos así la posibilidad de satisfacer su hambre a través de nuestro amor humano”.
Agradecidos por el don de la Eucaristía, pidamos al Señor generosidad para dar y para darnos: “Señor Jesús, enséñame a ser generoso/a, a servirte como mereces, a dar sin llevar la cuenta, a combatir sin miedo a las heridas, a trabajar sin buscar descanso, y a no buscar más recompensa que el saber que hago tu voluntad. Amén”
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola