EL ARTÍCULO 25 DE LOS DERECHOS HUMANOS
El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice así: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudedad u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes a su voluntad”.
Este artículo debería ser recordado en los despachos de los gobernantes y susurrado en el corazón de cada persona.
I JUEVES DE CUARESMA
La Cuaresma es una peregrinación hacia la Pascua que sitúa su punto de partida en la alianza que Dios ha hecho con el mundo. Todo arranca del designio salvador de Dios que ha hecho una opción decidida por la salvación y la felicidad de los hombres y mujeres. Cada Cuaresma es una oportunidad más para volver al Dios vivo, manifestado en Jesucristo.
En el Evangelio de San Mateo de este Jueves de la Primera Semana de Cuaresma, Jesús expresa a sus discípulos la actitud de confianza total que deben tener en al Padre Eterno: “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis ; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá…. Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros ojos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!” (cf. Mt 7,7-12).
Jesús expresa la actitud de confianza radical que los discípulos deben tener en el Padre. Nuestra oración debe tener como centro principal la búsqueda de Dios y la realización del Reino de Dios. La oración debe hacerse desde una confianza y una fe profunda. Siente hoy la llamada a la oración y el convencimiento de la presencia eterna de Alguien que te ama más allá de lo aparente, aún en los momentos más difíciles.
Usemos esta preciosa oración del Teilhard de Chardin: “No te inquietes por las dificultades de la vida, por sus altibajos, por sus decepciones, por su porvenir más o menos sombrío quiere tú lo que Dios quiere. Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo, acepta los designios de su providencia. Poco importa que te consideres un fracasado si Dios te considera plenamente realizado… plenamente a su gusto… Piérdete confiado ciegamente en ese Dios que te quiere para sí, tal como eres, y que llegará hasta ti, aunque jamás lo veas.
Piensa que estás en sus manos tanto más fuertemente cogido
cuanto más decaído y triste te sientas vive feliz, te lo suplico, vive en paz. que nada te altere que nada sea capaz de quitar tu paz ni la fatiga psíquica, ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva sobre tu rostro una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, como fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios. Recuerda, cuanto te oprime y te inquiete, es falso te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios. Por eso cuando te sientas apesadumbrado, triste
ADORA Y CONFÍA EN DIOS.
LA VIDA ES EL MAYOR DON
Madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz, tenía claro que la vida es el mayor don y decía cosas como estas: “La vida es una oportunidad, aprovéchala. La vida es un sueño, hazlo realidad. La vida es amor, gózala. La vida es tristeza, supérala. La vida es un combate, acéptalo. La vida es una aventura, arrástrala. La vida es felicidad, merécela. La vida es la vida, defiéndela”.
Siente que el mejor don que Dios te ha regalado es tu vida y de ella tienes que hacer tu mejor consigna y la mejor ofrenda.
Oye en interior con la mejor melodía: “¡Hoy puede ser un gran día!”.
I MIÉRCOLES DE CUARESMA
Con el miércoles de ceniza comenzábamos la Cuaresma y vamos avanzando en este tiempo privilegiado de gracia y donación. La llamada a la conversión será el mensaje fundamental de este tiempo de Cuaresma para prepararnos bien a la renovación de las promesas bautismales en la Noche Pascual. Los criterios de esta conversión deben ser claros: hay que dar frutos dignos de penitencia, rasgando el corazón. La Cuaresma es un tiempo de renovación con la mirada puesta en Jesucristo. Esto implica contrastar nuestra vida, actitudes, palabras y actitudes con la de Jesús de Nazaret, el Cristo.
En el Evangelio de Lucas de este Miércoles de la Primera Semana de Cuaresma, los enemigos de Jesús andan pidiendo una señal que les obligue a creer. Sin embargo, Jesús les recuerda que no habrá otra señal que la proclamación de la Buena Noticia y la llamada a la conversión (cf. Lc 11,29-32).
El Evangelio de San Lucas alude a dos tradiciones del Antiguo Testamento: la reina de Saba acogió la sabiduría de Salomón, y los habitantes de Nínive aceptaron la llamada a la conversión del profeta Jonás. Sin embargo, Israel no acoge la sabiduría de Jesús, que es más grande que Salomón y Jonás, ni su predicación.
Usemos esta preciosa oración de José Miguel Cubeles para dirigirnos a Dios y suplicar el Espíritu para que limpie todas nuestros pecados y dolencias: “Vengo ante ti, mi Señor, reconociendo mi culpa; con la fe puesta en tu amor, que tú me das como a un hijo. Te abro mi corazón, y te ofrezco mi miseria; despojado de mis cosas quiero llenarme de ti. Que tu espíritu, Señor, abrase todo mi ser. Hazme dócil a tu voz, transforma mi vida entera. Hazme dócil a tu voz. transforma mi vida entera.
Puesto en tus manos, Señor, siento que soy pobre y débil; mas Tú me quieres así, yo te bendigo y te alabo. Padre, en mi debilidad, Tú me das la fortaleza, amas al hombre sencillo, le das tu paz y perdón. . Que tu espíritu, Señor, abrase todo mi ser. Hazme dócil a tu voz, transforma mi vida entera. Hazme dócil a tu voz. transforma mi vida entera”.
NO SEAS EVASIVO
No seas un evasivo ni huyas de tus problemas. No seas como el avestruz que esconde la cabeza.
No mires para otro lado de los problemas y de aquello que te inquieta y te preocupa, sino afróntalo con gallardía y con valentía.
No busques otras alternativas tan evasivas como el olvido de tu problema, que a la larga te traerán más problemas.
Si tienes un problema, afróntalo y busca soluciones comprometedoras, sanadoras y liberadoras.
I MARTES DE CUARESMA
LA Cuaresma nos invita a la conversión. Conversión significa cambiar, renovarse, corregir el camino, pasar del “hombre viejo”, que vive de espaldas a Cristo y al Evangelio, al “hombre nuevo”, que vive en Jesús y conforme a su Evangelio.
En el Evangelio de Mateo de este Martes de la Primera Semana de Cuaresma, Jesús da unas pautas a sus discípulos para rezar y les enseña la oración del Padre Nuestro (cf. Mt 6,7-15). El Padrenuestro es la oración de la comunidad cristiana, la oración de aquellos que confían plenamente en Dios.
Un joven preguntó a un sacerdote: “¿Podría darme una fórmula para saber cómo anda mi cristianismo?” El sacerdote meditó unos minutos y le respondió: “¿Una fórmula? La mejor manera de averiguar cómo anda tu cristianismo es descubrir si tu vida entera cabe en el Padrenuestro.
¡Sí, el Padrenuestro es una oración para vivir, una oración para confiar, una dinamita que rompe con nuestro egoísmo, nuestras estrechas miras y nuestros mediocres proyectos personales, lejos del perdón!
Desde la confianza profunda en Dios, usemos esta preciosa oración para suplicar que se haga la voluntad de Dios en nosotros y en el mundo entero: “ Dios mío, Guíame de la falsedad a la verdad. Guíame de la oscuridad a la luz. Guíame de la muerte a la inmortalidad. Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Señor, Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, Y no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo. Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás. No me dejes caer en el orgullo, si triunfo, ni en la desesperación, si fracaso. Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza. Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso. Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme. y si la gente me ofende, dame valor para perdonar. ¡Señor...si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!” (Gandhi)
UN MENSAJE PARA LOS JÓVENES
El Concilio Vaticano II lanzó un mensaje a los jóvenes lleno de vitalidad que aún conserva su actualidad. Un mensaje que resuena en el corazón de millones de creyentes: “Finalmente, es a vosotros, jóvenes de uno y otro sexo del mundo entero, a quienes el Concilio quiere dirigir su último mensaje. Porque sois vosotros los que vais a recibir la antorcha de manos de vuestros mayores y a vivir en el mundo en el momento de las más gigantescas transformaciones de su historia. Sois vosotros los que, recogiendo lo mejor del ejemplo y de las enseñanzas de vuestros padres y de vuestros maestros vais a formar la sociedad de mañana; os salvaréis o pereceréis con ella…. En el nombre de este Dios y de su hijo, Jesús, os exhortamos a ensanchar vuestros corazones a las dimensiones del mundo, a escuchar la llamada de vuestros hermanos y a poner ardorosamente a su servicio vuestras energías. Luchad contra todo egoísmo. Negaos a dar libre curso a los instintos de violencia y de odio, que engendran las guerras y su cortejo de males. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros. Y edificad con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores…”
¡Qué razón tenían los Padres Conciliares para lanzar este maravilloso mensaje a los jóvenes, invitándolos a decir no a la violencia y a edificar el futuro!
I LUNES DE CUARESMA/27-02-2012
Dice Benedicto XVI, en el Mensaje para la Cuaresma de este año que : “La Cuaresma nos ofrece una vez más la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. En efecto, este es un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario. Se trata de un itinerario marcado por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual”.
En el Evangelio de Mateo, Jesús nos presenta el último de sus discursos y presenta los criterios con que se juzgará la vida de los hombres . El Señor Jesús, identificándose con los más humildes, retribuirá a cada uno según su comportamiento con ellos (cf. Mt 25,31-46).
Usemos en el día de hoy la canción “Al atardecer de la vida” de Cesáreo Gabaraín para dirigirnos a Dios, suplicándole que nos ayude a llenar de amor cada instante de nuestra vida y reconozcamos en el rostro del pobre y del que sufre el rostro de Cristo: “Al atardecer de la vida, me examinarán del amor Si ofrecí mi pan al hambriento, si al sediento di de beber, si mis manos fueron sus manos, si en mi hogar le quise acoger. Al atardecer de la vida, me examinarán del amor. Si ayudé a los necesitados, si en el pobre he visto al Señor, si los tristes y los enfermos me encontraron en su dolor. Al atardecer de la vida, me examinarán del amor. Aunque hablara miles de lenguas, si no tengo amor nada soy. Aunque realizara milagros, si no tengo amor nada soy. Al atardecer de la vida, me examinarán del amor. Venid, benditos de mi Padre, tuve hambre y me disteis de comer, estaba solo y me acompañasteis, estaba triste y me alegrasteis, estaba feliz y sonreísteis conmigo. Venid, benditos de mi Padre. Al atardecer de la vida, me examinarán del amor”.
HAZNOS INSTRUMENTOS DE TU PAZ
Haz tuya esta magnífica oración de la paz, atribuida a San Francisco de Asís: “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz; que donde hay odio, ponga amor; que donde haya ofensa, ponga perdón; que donde hay discordia, ponga unión; que donde haya error, ponga verdad; que donde hay duda, ponga fe; donde hay desesperación, ponga esperanza; donde hay tinieblas, ponga luz; que donde hay tristeza, ponga alegría”.
¡Toma conciencia de que Dios te llama a ser “mensajero e instrumento de paz”, y que solamente puedes ser mensajero de paz si tu corazón está pacificado!
I DOMINGO DE CUARESMA. CICLO B
La Cuaresma es una peregrinación hacia la Pascua que sitúa su punto de partida en la alianza que Dios ha hecho con el mundo. Todo arranca del designio salvador de Dios que ha hecho una opción decidida por la salvación y la felicidad de los hombres y mujeres. Cada Cuaresma es una oportunidad más para volver al Dios vivo, manifestado en Jesucristo.
El Evangelio de San Marcos en este I Domingo de Cuaresma nos presenta cómo Jesús es tentado en el desierto, después del Bautismo por parte de Jesús (cf. Mc 1,12-15).
Las tentaciones deberían ser leídas como un resumen de los desafíos que Jesús, como siervo de Yahvé, tuvo que superar para ser fiel hasta el final: la tentación de la seguridad, de la vida sin riesgo, del buscar su propio provecho, de una vida centrada en el poder y en el prestigio para dominar a los demás; la tentación de un Mesías que busca ser servido en vez de servir...DONDE ISRAEL SUCUMBIÓ, JESÚS SE MANTUVO FIEL.
Para comprender la propuesta y el seguimiento de Jesús necesitamos volver al desierto, símbolo y señal de la alianza y del encuentro con Dios... El descubrimiento de un Dios que salva y libera de los designios del mundo.
Usemos esta preciosa oración de Ginel.A. para orar en este día: “Señor, desde el desierto de nuestras tentaciones elevamos nuestro corazón para que nos eches una mano. Sentimos hambre de tener cosas y más cosas, ayúdanos a alimentarnos del pan de tu Palabra para que te sintamos cerca. Sentimos también el deseo de mandar sobre los demás. Danos tu Espíritu que nos haga capaces de servirte sólo a Ti y a los que están cerca de nosotros con un corazón nuevo. Muchas otras veces queremos destacar, ser los mejores. Danos la humildad de Jesús, sentirnos pequeños, entre tus manos, acompañados por tu presencia en este camino cuaresmal.
NO CONTRADICCIÓN ENTRE FE Y CIENCIA
Einstein, uno de los científicos modernos más importantes, afirmaba: “No puedo concebir a un auténtico científico que carezca de profunda fe… La ciencia, sin la religión, está coja, y la religión sin la ciencia, ciega”.
Dos principios hay que tener en cuenta como cristianos, reconociendo que la fe nos debe llevar a una búsqueda y a un anhelo de la verdad: la Biblia no es un libro científico y la ciencia no puede negar a Dios si no es saliéndose de su competencia científica.
El Concilio Vaticano II decía: “Para descubrir la intención del autor, hay que tener en cuenta, entre otras cosas, los géneros literarios. Pues la verdad se presenta y se enuncia de diverso modo en obra de diversa índole histórica, en libros proféticos o poéticos o en otros géneros literarios” (D.V.12).
Siente que como cristiano no puede haber contradicción entre la fe y la ciencia, entre el encuentro con Dios y el anhelo de la verdad, que debe existir en toda manifestación científica.
SÁBADO DESPUÉS DEL MIÉRCOLES DE CENIZA /25-02-2012
Hoy celebramos el Sábado después del Miércoles de Ceniza. Avanzamos en este tiempo Cuaresmal. En el Mensaje del año 2008, Benedicto XVI decía que “cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos”. En el Evangelio de San Lucas, Jesús llama para seguirle a un recaudador de impuestos, grupo despreciado. Y, frente a la reacción que provoca entre los que creen mejores que los demás y menosprecian este gesto, les recuerda que “No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores (cf. Lc 5,27-32).
El banquete en la casa de Leví, es transgresión de la ley de la pureza con la que Israel protegía su identidad judía. La ortodoxia prohibía comer en casa de "pecadores". Sin embargo Jesús y la comunidad discipular parece hallarse muy bien allí. Se rompe con las estructuras de exclusión y se instaura una mesa para la inclusión. Esta es la conversión de Leví.
Madre Teresa de Calcuta, al comentar este texto, señala:” ¿Cuál es la voluntad de Dios acerca de nosotros? ¡Que seamos santos! La santidad es el don más grande que Dios nos puede dar porque nos ha creado para este fin. Someterse a aquel o a aquella que se ama es más que un deber: es el secreto mismo de la santidad… Debemos renovar cada día nuestra decisión de avanzar en el fervor como si se tratara del primer día de nuestra conversión, diciendo: "Ayúdame, Señor, Dios mío, en mis buenos propósitos en tu servicio, y dame la gracia de comenzar hoy mismo, porque lo que he hecho hasta ahora no ha sido nada." No podemos renovarnos interiormente si no tenemos la humildad de reconocer aquello en nosotros que necesita ser renovado”.
“¡Cristo, a quienes somos cobardes, danos tu valentía; a quienes somos hipócritas, danos tu sinceridad; a quienes somos comodones, danos tu látigo; a quienes somos egoístas, danos tu entrega; a quienes somos insensibles, danos tu vivencia; a quienes no sabemos amar, préstanos tu corazón; a quienes estamos desanimados, ponnos fuego; a quienes vemos la paja en el ojo del hermano y no reparamos en la viga del nuestro, danos tu limpieza de conducta; a quienes ignoramos quien es nuestro hermano, que logremos encontrarle; a quienes queremos dejar huellas, danos tu camino. Busquemos una patria: EL PROJIMO. Busquemos un oficio: AMAR. Busquemos un modelo: CRISTO Y MARIA!”
BÚSQUEDA DE SENTIDO
Fedor M. Dostoieswsky, novelista ruso, afirmaba con una brillantez propia de los sabios: “el secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino también en saber para qué se vive”.
La búsqueda de sentido y saber el “para qué” de tus acciones y sufrimientos constituyen la mayor de las riquezas que un ser humano pueda tener y se convierte en el “motor” fundamental para mantenerse íntegro en esta vida “tan poco dada a querer”.
Esta búsqueda de sentido enlaza profundamente con la dimensión espiritual y religiosa de todo ser humano, al tiempo que acrecienta la función social que tiene la religión para cualquier sociedad, también la nuestra, aparentemente “secularizada”.
VIERNES DESPUÉS DEL MIÉRCOLES DE CENIZA /24-02-2012
Hoy celebramos el Viernes después del Miércoles de Ceniza. Avanzamos en este tiempo Cuaresmal. Juan Pablo II decía que “la Cuaresma, tiempo fuerte de oración, ayuno y atención a los necesitados, ofrece a todo cristiano la posibilidad de prepararse a la Pascua haciendo un serio discernimiento de la propia vida, confrontándose de manera especial con la Palabra de Dios”. El programa de tu vida en Cuaresma debería decidirse en un si y en un no: No al egoísmo; No a la injusticia; No al placer sin reglas morales; No a la desesperanza; No al odio y a la violencia; No a los caminos sin Dios; No a la irresponsabilidad y a la mediocridad. Sí a Dios, a Jesucristo, a la Iglesia; Sí a la fe y al compromiso que ella encierra; Sí al respeto de la dignidad, de la libertad y de los derechos de las personas; Sí al esfuerzo por elevar al hombre y llevarlo hasta Dios; Sí a la justicia, al amor, a la paz; Sí a la solidaridad con todos, especialmente a los mas necesitados; Sí a la esperanza; Sí a vuestro deber de construir una sociedad mejor.
En el Evangelio de San Mateo Jesús y los discípulos de Juan discuten sobre el ayuno (cf. Mt 9,14-15). El ayuno era una de las grandes obligaciones de la piedad judía. Con Jesús no queda abolido, pero lo sitúa en el lugar adecuado. Mientras en el antiguo Israel los hombres ayunaban para ir al encuentro de Dios, Jesús propone el ayuno como preparación para ir al encuentro de cada ser humano. Para Jesús, la práctica del ayuno está ligada estrechamente a la conversión del corazón y a la práctica del amor fraterno y solidario con los hermano.
¡Oh, Señor, lo más importante no es que yo te busque sino QUE TU BUSCAS EN TODOS LOS CAMINOS, SEÑOR (Gén 3,9); que yo te llame por tu nombre, sino QUE TU TIENES EL MIO TATUADO EN LA PALMA DE TUS MANOS (Is 49,16); que yo grite cuando no tengo ni palabra sino QUE TU GIMES EN MI CON TU GRITO (Rom 8,26); que yo tenga proyectos para tí, sino QUE TU ME INVITAS A CAMINAR CONTIGO HACIA EL FUTURO (Mc 1,17); que yo comprenda, sino QUE TU ME COMPRENDES EN MI ULTIMO SECRETO (1 Cor 13,12); que yo hable con sabiduría, sino QUE TU VIVES EN MI Y TE EXPRESAS A TU MANERA (2 Cor 1,10); que yo te ame con todo mi corazón y todas mis fuerzas, sino QUE TU ME AMAS CON TODO TU CORAZON Y TUS FUERZAS (Jn 13,1); que yo trate de animarme, de planificar, SINO QUE TU FUEGO ARDEDENTRO DE MIS HUESOS (Jer 20,9)!
CONOCER A LOS DEMÁS
Ludwig Börne, escritor y político alemán, decía con contundencia: “conviene conocer a los demás para conocerse a sí mismo”.
Ya sabemos que lo más difícil y lo que genera más inquietud es responder a una pregunta básica y fundamental: “¿Quién soy yo realmente?”.
Sin la referencia a los otros es imposible dar una respuesta satisfactoria a esta pregunta que ha hundido a gente en la más brutal desesperanza y a otros los ha puesto en camino hacia una búsqueda apasionante, abierta también al “Totalmente Otro” (Dios).
JUEVES DESPUÉS DEL MIÉRCOLES DE CENIZA /23-02-2012
Hoy celebramos el Jueves después del Miércoles de Ceniza y la Iglesia celebra a San Policarpo de Esmirna (c. 70 - c. 155).
San Policarpo es Santo de la Iglesia primitiva, considerado como Padre apostólico. Fue Obispo de la Ciudad de Esmirna Existen pocos datos acerca de su vida, aunque se sabe por una relación posterior, acerca de su muerte en la hoguera que es considerada ejemplo evangelizador de los primeros cristianos. Fue quemado en el año 155 de la era cristiana, durante el gobierno del emperador Antonio Pío. Fue cercano y mantuvo contactos con otros padres apostólicos como San Ireneo de Lyon (quien fue su discípulo) e Ignacio de Antioquía, que le solicitó camino a su muerte que escribiera a su comunidad en Asia Menor.
La Cuaresma es un tiempo propicio para que los cristianos renovemos nuestra adhesión a Jesucristo muerto y resucitado y nos guiemos por el camino de una profunda y progresiva reflexión. En los primeros tiempos, la Cuaresma era un período de preparación intensiva al Bautismo, que se celebra en la noche de Pascua. El ser bautizado exige una coherencia y un cambio de mentalidad. El cambio que queremos es pasar del "hombre viejo“ al "hombre nuevo".
En el Evangelio de San Lucas en este Jueves Cuaresmal , Jesús propone unas condiciones para seguirle. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (cf. Lc 9,22-25).
Jesús acepta fracasar como Mesías e identificarse como el Siervo Sufriente. La Gloria de Cristo pasa primero por la cruz. Y pasa por la cruz como consecuencia de su manera de vivir la misión. Y “tomar la cruz” significa asumir el proyecto de vida que Jesús nos mostró. Cargar la cruz es un estilo de vida cotidiana como resultado de resaltar los valores del Reino de Dios, de escoger una ética de justicia y de solidaridad, y de comprometerse con el proyecto de Dios en la transformación del mundo.
Dirijámonos al Padre: “Padre nuestro, que estás en el Cielo, durante esta época de arrepentimiento, ten misericordia de nosotros. Con nuestra oración, nuestro ayuno y nuestras buenas obras, transforma nuestro egoísmo en generosidad. Abre nuestros corazones a tu Palabra, sana nuestras heridas del pecado, ayúdanos a hacer el bien en este mundo. Que transformemos la oscuridad y el dolor en vida y alegría. Concédenos estas cosas por Nuestro Señor Jesucristo. Amén. “
MODELOS DE IDENTIFICACIÓN SOCIAL
Los modelos de identificación en una sociedad constituyen uno de los principios más importantes de transmisión de valores, especialmente para las generaciones más jóvenes.
El problema surge cuando la sociedad eleva a las más altas cimas del éxito y de prestigio social a personas “moralmente peligrosas”.
Demócrates, filósofo griego, decía sin vacilación: “Todo está permitido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa”. Este severo diagnóstico de Demócrates rompe esquemas éticos y nos advierte que debemos tender a construir y valorar al “hombre bueno y honrado”, verdadero objeto de la moral.
MIÉRCOLES DE CENIZA /22-02-2012
Hoy comenzamos uno de los momentos litúrgicos más importantes: La Cuaresma. Dice el Papa Benedicto XVI que “desde los orígenes, la Cuaresma se ha vivido como un tiempo de preparación inmediata al bautismo, el cual se administraba solemnemente durante la Vigilia pascual. La Cuaresma entera se vivía como un caminar hacia el encuentro con Cristo, como inmersión en Cristo, como una vida nueva. Nosotros ya estamos bautizados, pero no siempre dejamos que el bautismo actúe en nuestra vida cotidiana. Por eso la Cuaresma es un nuevo catecumenado por el cual nos dirigimos otra vez hacia nuestro bautismo, para redescubrirlo, para volverlo a vivir en profundidad, para llegar de nuevo a ser verdaderos cristianos. Es, pues, una ocasión para "volver-a-ser" de nuevo cristianos, a través de un proceso constante de cambio interior y de progreso en el conocimiento y amor de Cristo”. Cuaresma, no lo olvides, es: mirar bien a Jesús, hasta que te lo aprendas, hasta que lo veas con los ojos cerrados. Seguir los pasos de Jesús, hasta alcanzarlo, y correr y contárselo al hermano. Salir al encuentro del hermano y ponerte a su servicio. Hacer silencio en ti, para escuchar la Palabra. Tiempo de conversión. Esfuerzo liberador, no de prácticas acostumbradas. Gozo compartido, no pena y soledad. Ablandar el corazón y desterrar toda violencia que anda en ti. Despojo progresivo y superación del consumismo y abrirse a la vida del Espíritu.
Las lecturas que nos propone la liturgia nos invita especialmente a la Conversión. Juan Pablo II decía que “la conversión no es otra cosa que un retorno a Dios, valorando las realidades terrenas a la luz indefectible de la verdad divina”.
El Evangelio de San Mateo en este Miércoles de la Ceniza nos presenta en las tres prácticas fundamentales que deben extenderse la conversión: la limosna, la oración y el ayuno . Prácticas que deben hacerse no para que los vea la gente, sino para que los vea el “•Padre que ve en lo escondido” (cf. Mc 6.1.1-6.16-18)
Hagamos nuestra en este Tiempo de Cuaresma esta preciosa y breve oración de San Efrén, el Sirio, uno de los grandes maestros de la vida espiritual: "Señor y Maestro de vida, no me abandones al espíritu de pereza, de desánimo,
de dominación y de vana charlatanería. Antes bien, hazme la gracia, a mi tu siervo, del espíritu de castidad, de humildad, de paciencia y de caridad. Sí, Señor-Rey, concédeme el ver mis faltas y no condenar a mi hermano. ¡Oh, Tú, que eres bendito
por los siglos de los siglos. Amén”.
EL DOLOR
No pienses que el dolor es un castigo divino que debes padecer por algo malo que hayas hecho.
Experimenta que tu sufrimiento y tu dolor pueden ser un cauce para unirte más a Cristo y un motivo para ofrecerlos “por la salvación del mundo”.
Siente que tu dolor y tu sufrimiento te puede ayudar a purificar tu propia vida, aunque rechaces que el sufrimiento sea una “prueba de Dios”.
Saca una buena enseñanza de tu dolor: Todos los hombres y mujeres, por muy poderosos y sabios que puedan parecer, somos iguales en la debilidad y debemos ser más humildes de lo que realmente somos.
VII MARTES DEL TIEMPO ORDINARIO /21-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Martes de la Séptima Semana del Tiempo Ordinario , Jesús enseña a sus discípulos a reconocer quién es el más importante. El mayor es el que sirve a los demás (cf. Mc 9,30-37). Poco antes, Jesús ha anunciado el segundo anuncio de la Pasión (Mc 9,30-32), pero los discípulos no acaban de entender.
Jesús les recuerda que el seguimiento conlleva la actitud de servicio y la acogida incondicional a los pequeños, a los excluidos, a los tenidos como pequeños.
Pidamos a Dios con esta oración de Madre Teresa de Calcuta que nos enseñe a aprender a amar: “Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida; Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua; Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor. Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo; Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro; Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado. Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos; Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos. Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión; Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona. Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos; Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo”.
RELACIÓN CON LAS RELIGIONES NO CRISTIANAS
En el decreto “Declaración sobre las relaciones con las Iglesias no cristianas” del Concilio Vaticano II, se dice: “La Iglesia católica no rechaza nada de cuanto en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella verdad que ilumina a todos los hombres”
¡Qué lejos queda de este talante respetuoso en que pretende estar la Iglesia católica postconciliar de las posturas intransigentes y fanáticas, lejanas a todo diálogo y entendimiento!
Recuerda que como cristiano/a no puedes rechazar nada de cuanto santo y verdadero hay en toda religión.
VII LUNES DEL TIEMPO ORDINARIO /20-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este lunes de la Séptima Semana del Tiempo Ordinario , nos presenta cómo Jesús cura a un endemoniado epiléptico (cf. Mc 9,14-29).
Con este relato San Marcos enseña que el poder de Dios se manifiesta siempre que hay verdadera fe.
Comentando este texto, Charles de Foucauld (1858-1916), decía que “la virtud que el Señor recompensa, la virtud que él alaba es casi siempre la fe. Algunas veces, alaba el amor, como en el caso de Magdalena. Algunas veces la humildad, pero estos ejemplos son raros. Es casi siempre la fe que recibe su aprobación y su alabanza... ¿Por qué?... Sin duda porque la fe es la virtud, aunque no la más alta (la caridad le pasa delante), por lo memos la más importante, porque es el fundamento de todas las otras, incluida la caridad, y también porque la fe es la más escasa...
Tener fe, verdadera fe que inspira toda acción, esta fe en lo sobrenatural que despoja al mundo de su máscara y muestra a Dios en todas las cosas; la fe que hace desaparecer toda imposibilidad, que hace que las palabras de inquietud, de peligro, de temor no tengan ya sentido; la fe que hace caminar por la vida con serenidad, con paz, con alegría profunda, como un niño cogido de la mano de su madre; una fe que coloca al alma en un desapego tan absoluto de todas las cosas sensibles que son para ella nada y como un juego de niños; la fe que da una tal confianza en la oración, como la confianza del niño que pide una cosa justa a su padre; esta fe que nos enseña que “todo lo que se hace fuera del agrado de Dios es una mentira”, esta fe que hace ver todo bajo otra luz distinta ---a los hombres igual que a Dios---: ¡Dios mío, dámela! Dios mío, creo pero aumenta mi fe. Dios mío haz que ame y que cree, te lo pido por Nuestro Señor Jesucristo. Amén “
Supliquemos a Dios que nos aumente la fe , y cojamos prestada esta preciosa oración de Carlos de Foucauld para dirigirnos al Padre: “ Padre, Padre, Padre, me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras , sea lo que sea, te doy las gracias. Lo acepto todo con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre. No deseo nada más. Yo te ofrezco mi alma y te la doy con todo el amor que soy capaz. Porque deseo darme, ponerme en tus manos, sin medida, con infinita confianza, porque tú eres mi Padre”
CREO EN DIOS CREADOR
El Premio Nobel de Física, Alfredo Kastler, declaraba en el año 1968: “La idea de que el mundo, el universo material, se ha creado a sí mismo me parece absurda.
Para un físico, un solo átomo es tan complicado que supone tal inteligencia, que un Universo puramente materialista carece de sentido… Yo no concibo el mundo sino con un Creador infinitamente inteligente”.
¡Qué grandeza brota de los labios de una eminencia científica, que se sorprende como un niño de la maravilla de la realidad y del Universo!
¡Pon en tus labios y en tu corazón las primeras palabras del Credo Cristiano: “Creo en Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”!
VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO /19-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario nos presenta cómo Jesús cura a un paralítico en Cafarnaúm y se admira de la fe de los que le acompañan a este enfermo. Al no poder presentarlo por la multitud, abrieron el techo y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Y Jesús, viendo esa fe, dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. (cf. Mc 2,1-12).
Los milagros de Jesús son signos que nos indican que la salvación ya ha comenzado. Dos milagros se realizan en Cafarnaún en este evangelio: la curación del paralítico y el perdón de sus pecados. Jesús valora el esfuerzo y la fe de los que llevan al paralítico, y Jesús, gracias a eso, lo rehabilita como persona.
Pidamos especialmente por la diócesis de Córdoba: ¡Oh, Padre, que en cada una de las Iglesias, peregrinas en la tierra, manifiestas el misterio de la Iglesia universal: una, santa, católica y apostólica; haz que nuestra Iglesia diocesana de Córdoba se una a su pastor, nuestro Obispo Demetrio, y por el Evangelio y la Eucaristía se congregue en el Espíritu Santo, para que manifieste dignamente la universalidad de tu pueblo y sea signo e instrumento de la presencia de Cristo en el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor!
LOS MILAGROS EXISTEN
Emociónate con la gota de rocío que se posa en los cristales de tu ventana, con el ramillete de estrellas que engalanan el cielo, la sonrisa del niño que se siente acogido y querido, la compasión del hombre que no se deja llevar por el odio y la revancha, la grandeza de la naturaleza que engendra la vida, la magia del fuego en la intimidad de tu chimenea, la maravilla serena de un paisaje contemplado en la altura de la montaña, la rebeldía de los jóvenes que se resisten a resignarse a este mundo tan poco dado a querer...
¡Si, la vida misma no necesita de milagros extraordinarios. ¡La vida misma es un milagro!
VI SÁBADO DEL TIEMPO ORDINARIO /18-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Sábado de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario , nos presenta la Transfiguración del Señor. Jesús, seis días después de presentar las condiciones para seguirle y realizar el primer anuncio de la Pasión, en un monte alto, se transfiguró delante de Pedro, Santiago y Juan. Y allí se les aparecieron Elías y Moisés (cf. Mc 9,2-13).
El Padre Juan Alarcón Cámara señala que “la transfiguración en Marcos resalta la blancura del vestido de Jesús, imagen usada en las Iglesias primitivas para simbolizar la purificación de los mártires en el derramamiento de su sangre. Una vez más Marcos asocia a Jesús con la figura de Elías, precursor del profetismo de denuncia durante la época de los Reyes, y con Moisés, líder de la liberación de la esclavitud y promotor de una ley de convivencia comunitaria equitativa en los orígenes de Israel”.
Y la verdadera actitud del creyente es escuchar a Jesucristo, el Hijo amado del Padre. Y seguir a Jesús pasa por el camino de la cruz, que antecede a la Resurrección.
Dirijámonos a Dios con esta oración de Dirijámonos a Dios con esta oración de
Antonio Chevrier, fundador de los sacerdotes del Prado: “¡Oh Verbo! ¡Oh Cristo!
¡Qué bello y qué grande eres! ¡Quién acertara a conocerte! ¡Quién pudiera comprenderte!
Haz, oh Cristo, que yo te conozca y te ame. Tú, que eres la luz, manda un rayo de esa divina luz sobre mi pobre alma, para que yo pueda verte y comprenderte.
Dame una fe en ti tan grande, que todas tus palabras sean luces que me iluminen,
me atraigan hacia ti y me hagan seguirte en todos los caminos de la justicia y de la verdad.
¡Oh Cristo! ¡Oh Verbo! Mi Señor y mi único Maestro! Habla, que quiero escucharte y poner en práctica tu palabra. Quiero escuchar tu divina palabra, que sé que viene del cielo. Quiero escucharla, meditarla, practicarla, porque en tu palabra está la vida, la alegría, la paz y la felicidad. Habla, Señor. Tu eres mi Señor y mi Maestro. Quiero escucharte sólo a Ti”
CRISTIANOS NO SOLO DE NOMBRE
San Ignacio de Antioquia recibió el martirio el año 107 en tiempos del Emperador Trajano, y durante su viaje a Roma escribió siete cartas, dirigidas a varias Iglesias.
En una de esas cartas a los cristianos de Roma escribía: “lo único que para mí habéis de pedir es que tenga fortaleza interior y exterior, para que no sólo hable, sino que esté también interiormente decidido, a fin de que sea cristiano no sólo de nombre, sino también de hecho. Si me porto como cristiano, tendré también derecho a este nombre y, entonces, seré de verdad fiel a Cristo”.
Pidamos al Señor que no seamos cristianos sólo de nombre, sino que nos portemos como cristianos en nuestros ambientes, siendo fieles a Cristo.
VIVIR EN VERDAD
El doctor Gobbels, ministro de ilustración y propaganda del Tercer Reich alemán, decía: “una mentira repetida varias veces termina convirtiéndose en verdad”.
El hombre y la mujer actuales, denominados como “audiovisuales”, están condicionados por los medios de comunicación como una nueva mediación entre ellos y la misma realidad, aún con el riesgo de manipulación y con el peligro de perder la capacidad de reflexión y de contemplación.
Jesús de Nazaret decía “la verdad os hará libres” (Jn 8,32).
Vivamos la exigencia evangélica de vivir en verdad y tengamos como tarea diaria desenmascarar el engaño, las mentiras y las “medias verdades” de los medios de comunicación y de nuestras manifestaciones lingüísticas.
VI VIERNES DEL TIEMPO ORDINARIO /17-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Viernes de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario , Jesús presenta algunas condiciones para seguirle, recordando que el que quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mi y por el Evangelio la salvará (cf. Mc 8,34-39). Jesús nos recuerda que el seguimiento implica asumir la cruz hasta la muerte. Y se deduce que no hay cruz sin resurrección, ni resurrección sin el camino doloroso de la cruz. Anteriormente Jesús había anunciado su final en la Cruz, pero ahora habla de la “cruz para los discípulos”. Y este anuncio es enseñado “a la gente a la vez que a sus discípulos” (Mc 8,34).
Dirijámonos a Dios con esta oración de Ignacio Larrañaga: “En tus manos, oh
Dios, me abandono, modela esta arcilla, como hace con el barro el alfarero.
Dale forma, y después, si así lo quieres hazla pedazos. Manda, ordena: ¿Qué quieres
que yo haga? ¿Qué quieres que yo no haga?.
Elogiado y humillado, perseguido, incomprendido y calumniado, consolado, dolorido, inútil para todo, solo me queda decir a ejemplo de tu madre: "Hágase en mí según tu Palabra".
Dame el amor por excelencia, el amor de la cruz; no una cruz heroica que pudiera satisfacer mi amor propio; sino aquellas cruces humildes y vulgares que llevo con repugnancia. Las que encuentro cada día en la contradicción, en el olvido, el fracaso, en los falsos juicios o en la indiferencia, en el rechazo y el menosprecio de los demás, en el malestar y en la enfermedad, en las limitaciones intelectuales y en la aridez, en el silencio del corazón. Solamente entonces Tú sabrás que te amo, aunque yo mismo no lo sepa, pero eso basta. Amén”
UN BUEN LIBRO
¡Cuántas oportunidades tenemos para conocer la naturaleza humana, que en ocasiones se hace tan evidente y otras tan misteriosa!
Margarite Yourcenar, en su novela histórica “Memorias de Adriano”, pone en boca del protagonista un párrafo sapiencial: “Como todo el mundo, sólo tengo a mi servicio tres medios para evaluar la existencia humana: el estudio de mí mismo, la observación de los hombres,…; y los libros”.
En los libros se esconde la grandeza del espíritu humano de millones de generaciones desde el principio hasta hoy y las mejores intuiciones de los mejores hijos de la humanidad.
Siente siempre la compañía grata de un buen libro y tu espíritu crecerá intensamente, porque, muy bien dice un proverbio: “un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”.
ZONAS ECOLÓGICAS DEL ESPÍRITU
Clemente Serna, abab del Monasterio de Silos, definió a los monasterios como “zonas ecológicas para el corazón del hombre y de la mujer de este tiempo”.
Clemente tenía razón. En una vida tan apresurada y ajetreada que llevamos, cargada de estrés y de nerviosismo, lo que representa cualquier monasterio, lugar de reposo y de paz con Dios y consigo mismo, son hoy como “zonas ecológicas”, espacios privilegiados donde los ruidos y las preocupaciones del mundo, quedan lejos.
Descubre que a pesar de los ruidos y las preocupaciones, tú estás llamado a ser un “místico”, un enamorado de Dios.
Descubre que necesitamos experimentar al Dios cercano y misericordioso en medio de nuestros afanes, desarrollando una mirada contemplativa en la vida y desde los acontecimientos.
VI JUEVES DEL TIEMPO ORDINARIO /16-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Jueves de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario , Jesús le hace unas preguntas a sus discípulos en Cesarea de Flipo: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? y ¿Quién decís vosotros que soy yo?
Parece que se les abren los ojos. Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Mesías (cf. Mc 8,27-33).
Para un judío era incomprensible que el Mesías pudiera sufrir. Todos pensaban que el Mesías sería poderoso, sabio, muy religioso, liberador y triunfador. Por eso, Pedro no comprende que camine hacia el sufrimiento y la muerte en Jerusalén cuando Jesús le anuncia el primer anuncio de la Pasión.
Sin embargo, Jesús ofrece un nuevo rostro de Mesías como Siervo Sufriente. Y parece que nadie estaba preparado para entender que el Mesías esperado es el Siervo Sufriente, anunciado por los profetas, especialmente el profeta Isaías (Is 42,1-9). ¡Cómo resuena en estas palabras las condiciones del seguimiento: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga” (Mc 8,34)!
Recemos a Jesús con este precioso poema del Obispo Pedro Casaldáliga, reafirmando que Jesús es nuestro Salvador y Señor:
“¡Señor Jesús!
Mi Fuerza y mi Fracaso
eres Tú.
Mi Herencia y mi Pobreza.
Tú, mi Justicia,
Jesús.
Mi Guerra
y mi Paz.
¡Mi libre Libertad!
Mi Muerte y Vida,
Tú,
Palabra de mis gritos,
Silencio de mi espera,
Testigo de mis sueños.
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi Amargura,
Perdón de mi egoísmo,
Crimen de mi proceso,
Juez de mi pobre llanto,
Razón de mi esperanza,
¡Tú!
Mi Tierra Prometida
eres Tú...
La Pascua de mi Pascua.
¡Nuestra Gloria por siempre
Señor Jesús! “
SOÑAR
El Cardenal Suenens afirmaba: “¡Felices los que tienen la audacia de soñar y están despiertos a pagar el precio necesario para que su sueño tome cuerpo en la historia de los hombres!”
Bien sabemos que los hijos e hijas más grandes de cada generación histórica se han distinguido del resto por su capacidad de soñar y su constancia, unida a una esperanza brillante por anhelar una sociedad diferente.
No te desanimes en tu aventura existencial y atrévete a soñar.
Sueño que llegará el día en que los carros del combate se harán arados y los corazones insolidarios de los hombres se abrirán en beneficio de la paz y de la justicia.
Sueño que el Primer mundo abrirá las puertas de su egoísmo para mirar al Tercer Mundo con benevolencia y misericordia, y se pueda perdonar la deuda externa de los países pobres para que los países pobres puedan invertir sus recursos en su propio desarrollo.
Sueño que los pobres de la tierra encontrarán en nosotros las palabras que necesitan para sumergirse en las moradas del amor, ese dinamismo placentero y animoso que da sentido más auténtico al mundo y a la vida del hombre.
Sueño que se promueva en todos los países una auténtica cultura de la solidaridad que tenga como objetivo la promoción de la justicia y la paz, la educación y la convivencia, el respeto y la educación para todos.
Sueño que los violentos, que siembran con sus golpes nuestro pequeño planeta de muerte y odio, abracen a sus víctimas y declaren un manifiesto a favor de la paz y renuncien a la carrera de armamentos que rompe todo intento de los países pobres para salir de su situación.
Sueño que el Dios del amor y de la misericordia, manifestado en Jesucristo, nos bendiga y nos alcance todo cuanto le pedimos, al tiempo que suplicamos que la paz y la justicia sean las alas de un mundo que camine hacia la plenitud.
LA IGLESIA ES SANTA Y PECADORA
La Iglesia es Santa y pecadora.
Santa, basada y anclada en la acción salvadora y redentora del Dios, Uno y Trino, el Dios Amor, el Sólo Santo. Santidad respaldada y alentada por el Espíritu Santo desde el principio hasta el final de los tiempos.
Pecadora, fruto de las acciones y las faltas de cada uno de sus miembros, también de los nuestros.
Efectivamente, “la Iglesia es santa y pecadora.
Realmente la Iglesia como grupo humano tiene una larga historia llena de virtudes y almas grandes pero también tiene páginas tristes y oscuras, escandalosas y atroces.
Toda la Historia de la Iglesia debe ser debe ser leída desde la llamada a la conversión que nos lanza el evangelio a todos.
Pero tampoco es de recibo que la Iglesia reniegue de su pasado sin más. Todo el patrimonio de la Iglesia es el fruto de su historia y no puede rechazarlo.
Siente que la Iglesia no se tambalea por los fallos, sino por la falta de fe, y que Dios nos llama a construir una Iglesia más fraterna, solidaria y evangélica.
VI MIÉRCOLES DEL TIEMPO ORDINARIO /15-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Miércoles de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario , nos habla cómo Jesús cura progresivamente la vista a un ciego en Betsaida (cf. Mc 8,22-26).
El Evangelio nos relata un nuevo encuentro. Jesús desembarca en Betsaida, a orillas del lago de Galilea. Allí le presentan un ciego suplicándole que lo toque. Este hombre aparece inicialmente sin voz, sin voluntad propia y depende de otros para acercarse a Jesús. Jesús le toma de la mano, le saca del pueblo, pone saliva en sus ojos, le impone las manos, le pregunta... En definitiva, Jesús le acompaña en su proceso.
En un segundo momento, el ciego aparece con voz pero no recupera del todo la visión: expresa su falta de claridad pues ve a las personas como seres lejanos con quienes no puede entrar en relación. Finalmente vemos a un hombre sano, muy diferente al que Jesús encontró: ve claramente y puede regresar a casa por sí mismo. Seguir a Jesús es disponerse a caminar, acompañar procesos que les posibiliten a las personas ponerse en pie, caminar por ellas mismas y ver la vida con esperanza.
Usemos este precioso Himno de la Liturgia de las Horas para dirigirnos a Dios y suplicarnos que nos conceda ver con claridad: “Libra mis ojos de la muerte; dales la luz que es su destino. Yo, como el ciego del camino, pido un milagro para verte.
Haz de esta piedra de mis manos una herramienta constructiva; cura su fiebre posesiva y ábrela al bien de mis hermanos. Que yo comprenda, Señor mío, al que se queja y retrocede; que el corazón no se me quede desentendidamente frío. Guarda mi fe del enemigo (¡tantos me dicen que estás muerto!) Tú que conoces el desierto, dame tu mano y ven conmigo”.
LA VIDA TIENE SENTIDO
Algunos afirman que la vida del hombre no tiene sentido ni tiende a ningún fin. La vida, comentan, gira en torno al absurdo y a un “eterno retorno hacia la nada”.
Esta “filosofía del absurdo” fomenta la angustia y la desesperanza en los seres humanos y sitúa a la persona en la desolación, paralizándolo en sus actitudes, sueños y deseos.
Descubre que en la entrega y el amor hacia los demás se encuentra la verdadera ruta para ser un auténtico ser humano, que nos abre a un futuro esperanzador del “más allá”, al encuentro definitivo con Dios.
VI MARTES DEL TIEMPO ORDINARIO /14-02-2012
Hoy la Iglesia celebra a los hermanos San Cirilo y San Metodio, y a San Valentín.
San Cirilo y San Metodio eran dos hermanos, considerados los dos grandes apóstoles de los países eslavos.
San Cirilo (monje) y San Metodio (Obispo) nacieron en Tesalónica y su padre era un importante funcionario gubernamental. Ejercieron su misión evangelizadora en el Imperio de la Gran Moravia en el siglo IX.
San Valentín era un médico romano que se hizo sacerdote y casaba a los soldados, a pesar de que el Emperador Claudio II, “El Gótico”, lo había prohibido. El Emperador consideraba incompatible el matrimonio con la carrera de las armas.
Esta oposición de Valentín a las órdenes imperiales le llevó a ser decapitado en el año 270.
La Fiesta de San Valentín fue declarada por primera vez alrededor del año 498 por el Papa Gelasio I.
El Evangelio de San Marcos en este Martes de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario , nos habla cómo Jesús y sus discípulos no hablan el mismo lenguaje. Los discípulos toman en sentido material unas palabras de Jesús un sentido espiritual. (cf. Mc 8,14-21).
En la época de Jesús, la fermentación que producía la levadura era contemplada como un proceso contaminante, como una verdadera corrupción. Esta visión negativa la aplica Jesús a prácticas no acordes con el evangelio, que personifican los fariseos y Herodes.
Jesús les hará a los discípulos dos advertencias: “Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes” (Mc 8,15).
Con Alfonso Milagro suplicamos que nos aumente y nos fortalezca la fe: "Creo, aunque todo te oculte a mi fe, Señor. Creo, aunque todos me digan que no.
Porque he basado mi Fe en un Dios que no cambia, en un Dios que es amor. Creo, aunque todo parezca morir. Creo, aunque ya no quisiera vivir, porque he fundado mi vida en palabras sinceras, en palabras de amigo, en palabras de Dios. Creo, aunque todo subleve mi ser. Creo, aunque sienta muy sola el dolor. Porque el cristiano que tiene al Señor por Amigo no vacila en la duda, se mantiene en la Fe. Creo, aunque veo a los hombres matar. Creo, aunque veo a los niños llorar. Porque aprendí con certeza que El sale al encuentro, en las horas más duras, con su amor y su luz.
Creo, Padre Eterno, y te pido que aumentes mi Fe."
DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Dios sale al encuentro del pecador y quiere se “convierta y viva”. Él no condena a las personas sino que pone en evidencia todas las acciones, pensamientos y omisiones que están al margen de su proyecto liberador y redentor.
El “corazón de Dios” es tan grande que tienen cabida todos los hombres y mujeres, sin distinción de razas, culturas o naciones. Pide perdón de todas las culpas a Dios y descubre que has pecado de pensamiento, palabras, obras y omisión. Y recuerda que “dónde abundó el pecado, sobreabunda la gracia” (Rom 5,20).
VI LUNES DEL TIEMPO ORDINARIO /13-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Lunes de la Sexta Semana del Tiempo Ordinario , nos presenta cómo los fariseos discuten con Jesús y le piden una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba . Sin embargo, Jesús les advierte que no se le dará una señal a esa generación. Y se fue a la otra orilla (cf. Mc 8,11-13).
Los fariseos piden a Jesús un signo del cielo, a pesar de que toda su actividad pública está llena de signos, signos a favor de los pobres y los excluidos, o impuros, de la Ley.
El signo que piden los fariseos era la espectacularidad y la grandeza. Las señales milagrosas de Jesús eran manifestaciones del Reino, e implica una adhesión y fe personal en Él.
Y el mejor signo que podemos dar es el testimonio de una vida coherente según la voluntad de Dios.
Hagamos esta oración del Cardenal Newman suplicando que nos conceda ser testigos eficaces de su presencia en nuestros ambientes : “Oh Jesús, ayúdame a esparcir tu fragancia dondequiera que vaya. Inunda mi alma de tu espíritu y vida. Penétrame y aduéñate tan por completo de mí, que toda mi vida sea una irradiación de la tuya. Ilumina por mi medio y de tal manera toma posesión de mí, que cada alma con la que yo entre en contacto pueda sentir tu presencia en mi alma. Que al verme no me vea a mí, sino a Ti en mí. Permanece en mí. Así resplandeceré con tu mismo resplandor, y que mi resplandor sirva de luz para los demás. Mi luz toda de Ti vendrá, Jesús: ni el más leve rayo será mío. Será Tú el que iluminarás a otros por mi medio. Sugiéreme la alabanza que más te agrada, iluminando a otros a mi alrededor. Que no te pregono con palabras sino con mi ejemplo, con el influjo de lo que yo lleve a cabo, con el destello visible del amor, que mi corazón saca de Ti ¡Amén!”
LA PAZ
Resulta esclarecedor lo que el Papa Juan Pablo decía en la Encíclica “Sollicitudo rei socialis, número 10: “¿Cómo justificar el hecho de que grandes cantidades de dinero, que podrían y deberían destinarse a incrementar el desarrollo de los pueblos, son, por el contrario, utilizados para el enriquecimiento de individuos o grupos o bien asignados al aumento de arsenales, tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo, trastocando de este modo las verdaderas prioridades? Si el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, la guerra y los preparativos militares son el mayor enemigo del desarrollo integral de los pueblos”.
¡Sí, la guerra y el tráfico de las armas son las mayores amenazas para la paz cimentada en la justicia!
Toma conciencia de que el saludo de Cristo Resucitado era “¡la paz con vosotros”!” (Lc 24,36b), y que tenemos que ser mensajeros de la paz.
LA RUPTURA FE-CULTURA
En la Exhortación apostólica “la Evangelización del mundo contemporáneo”, Pablo VI afirmaba: “la ruptura entre evangelio y cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo…De ahí que hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelización de la cultura o, más exactamente, de las culturas”.
Como cristianos hagamos un esfuerzo decidido por “llenar de Jesucristo y su Evangelio” tus relaciones humanas y tu ambiente, haciendo coherente nuestra existencia toda.
VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO /12-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Sexto Domingo del Tiempo Ordinario nos presenta cómo Jesús cura a un leproso. Jesús sigue manifestando su poder ante el mal que destruye a la persona (cf. Mc 1,40-45).
La lepra era considerada un castigo de Dios por el pecado. El enfermo era culpable de un pecado, y tenía que llevar los vestidos rotos, rapada la cabeza y cubierta la barba. Y si alguien se acercaba, debía gritar: “Impuro, impuro. Además, debía vivir fuera de la ciudad.
Sin embargo, Jesús, ante la súplica del leproso, que se pone de rodillas ante Él, le cura. El leproso cree y confía en Jesús. Y Jesús le ofrece la salvación y el verdadero rostro de Dios, que no quiere exclusiones ni marginaciones. Jesús pasó haciendo el bien y curando toda dolencia. La actitud humilde y confiada del leproso en Jesús hacen de él un modelo para nosotros, que somos invitados a confiar plenamente en Él.
Pedimos especialmente hoy a Dios por todos los enfermos de nuestras familias y de nuestros ambientes con esta preciosa oración del Papa Juan Pablo II, dedicada a la Virgen María: “Oh Virgen María, Salud de los enfermos, que has acompañado a Jesús en el camino del Calvario y has permanecido junto a la cruz en la que moría tu Hijo, participando íntimamente de sus dolores, acoge nuestros sufrimientos y únelos a los de Él, ….Madre misericordiosa, con fe nos volvemos hacia Ti Alcánzanos de tu Hijo el que podamos volver pronto, plenamente restablecidos, a nuestras ocupaciones, para hacernos útiles al prójimo con nuestro trabajo. Mientras tanto, quédate junto a nosotros en el momento de la prueba y ayúdanos a repetir cada día contigo nuestro "sí", seguros de que Dios sabe sacar de todo mal un bien más grande… Amén”
LA SALVACIÓN
La salvación es un regalo de Dios que no se consigue por méritos propios. La salvación nos la ha merecido Jesús de Nazaret, muerto y resucitado. Su vida, muerte y resurrección nos revela cuánto nos ama Dios.
Dios ha salido a nuestro encuentro y nos ama con criterios de compasión y misericordia, atrayéndonos desde Jesucristo con “correas de amor”. Lo único válido ante Él es corresponder a ese amor con gratitud desde un amor a las personas y a la creación.
Haz de hoy el mejor día de tu vida y no desaproveches las oportunidades que te presenta Dios para hacer el bien. ¡Eso sí que es corresponder al amor de Dios y reconocer que “somos salvados”!
EL GRUPO HUMANO
Para que un grupo humano funcione adecuadamente es necesario que existan buenas relaciones entre sus miembros y que los objetivos sean comunes. La sintonía y la empatía entre los miembros del grupo son requisitos necesarios para nuestras relaciones humanas y sociales.
¡Qué sabiduría se esconde en esta frase: “no camines detrás de mí, puedo no guiarte; no camines delante de mí, puedo no seguirte. Camina a mi lado y seamos amigos”
Vive esta máxima en tus relaciones con los demás y recuerda que es necesario que aceptes al otro tal cual es.
V SÁBADO DEL TIEMPO ORDINARIO /11-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Sábado de la Quinta Semana del Tiempo Ordinario , nos presenta la segunda multiplicación de los panes. Nos muestra cómo Jesús hace por los no judíos lo mismo que había hecho por los judíos. (cf. Mc 8,1-10). Reconocemos cómo Jesús siente compasión y preocupación por la situación que vive la gente, y por sus necesidades más básicas: “Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen que comer…” (Mc 8,2). Frente a la reacción escéptica, e incluso incrédula de los discípulos, Jesús les invita a compartir lo que puedan y tienen. Y, en esa generosidad, se realiza el milagro.
Jesús nos invita a estar atentos a las necesidades de la comunidad y a buscar soluciones, proyectos y alternativas para los problemas. Y esta preocupación nos llevará a un servicio generoso de los hermanos.
Miguel Payá Andrés señala “que Jesús realizó dos multiplicaciones milagrosas de panes y peces (cf. Mc 6,34-44; 8,1-10). Las circunstancias de los dos milagros son parecidas. Una gran multitud acude a oír a Jesús, que siente lástima de ellos «porque estaban como ovejas sin pastor». Pero, además, siente también compasión «porque no tienen qué comer», y multiplica los pocos panes y peces que tienen sus discípulos. En las dos escenas, pues, Jesús se presenta como el pastor que realiza a la vez dos misiones: enseñar y alimentar. Y en las dos misiones involucra a sus discípulos, que acaban de tener su primera experiencia de predicación y que tienen que colaborar para que todos puedan comer. Jesús seguirá realizando estas dos misiones a través de sus discípulos en la Eucaristía, que ofrece siempre unidas la mesa de la palabra y la mesa del pan”
Decía Madre Teresa de Calcuta que “cuando miramos la Eucaristía sabemos que Dios nos ama. He aquí por qué se hizo Pan de Vida, para satisfacer nuestra hambre de amor. Y como si esto no fuera suficiente, tomó el lugar del hambriento, del desnudo, del sin techo, para ofrecernos así la posibilidad de satisfacer su hambre a través de nuestro amor humano”.
Agradecidos por el don de la Eucaristía, pidamos al Señor generosidad para dar y para darnos: “Señor Jesús, enséñame a ser generoso/a, a servirte como mereces, a dar sin llevar la cuenta, a combatir sin miedo a las heridas, a trabajar sin buscar descanso, y a no buscar más recompensa que el saber que hago tu voluntad. Amén”
LA FE
La fe es un acto libre y una opción que abarca todos los aspectos de nuestra existencia: voluntad, inteligencia y afectividad. Por la fe, el hombre le ofrece a Dios “el homenaje total de su entendimiento y voluntad”.
La fe no puede ser reducida a un conjunto de doctrinas o dogmas que hay que creer, no es el simple cumplimiento de unas normas morales, no es un refugio frente a los problemas que se presentan en la vida.
V VIERNES DEL TIEMPO ORDINARIO /10-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Viernes de la Quinta Semana del Tiempo Ordinario , Jesús cura a un sordomudo con una palabra llena de fuerza: “Effetá”, que quiere decir: “¡Ábrete!”. Y aquel hombre se abrió a la comunicación con Dios y con los demás. Y la admiración de la gente pagana no se hace esperar: “Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos” (cf. Mc 7,31-37).
Jordi LaTorre señala que “la curación del sordomudo es uno de los pocos episodios exclusivos de Marcos. Jesús sale del círculo exclusivamente judío y se dirige a tierras de "paganos", donde más tarde se desarrollará la primitiva Iglesia: Tiro, Sidón, Decápolis. Así que llega le presentan al enfermo para que lo cure, lo cual nos da a entender que la gran fama de taumaturgo ya había llegado a aquellas tierras”.
Afirma Jordi LaTorre que “la plegaria de Jesús "Effetá" (ábrete) es uno de los términos arameos que Marcos transcribe y traduce para sus lectores (cf.14,36), lo cual india antigüedad del relato. Abrir es, en esta ocasión, sinónimo de curar, ya que la mentalidad de la época creía que los órganos paralizados permanecían "cerrados" para ser usados. La palabra de Jesús posee una eficacia creadora, como la de Dios en el Antiguo Testamento, lo que provoca un estupor religioso entre los presentes”.
Pedimos especialmente, a la luz de este relato bíblico, que el Señor nos abra los oídos para escuchar la Palabra de Dios y la boca para proclamar su Gloria. Pedimos especialmente para que seamos capaces de reconocer su Rostro en medio de nosotros y poder leer su presencia en los acontecimientos de la historia.
Señor, Tú siempre nos escuchas y no eres indiferente a nuestras plegarias y peticiones. Enséñanos a permanecer atentos a tu presencia y a la necesidades de nuestros hermanos, especialmente los más necesitados.
Queremos usar estas palabras de A. Rabatte para dirigirnos a Ti: “Dame Señor
entusiasmo para actuar en cada momento del día con una entrega total. Para hoy dame Señor paciencia y una gran fortaleza para aceptar los detalles que tu me vas a mandar.
Para hoy dame Señor capacidad para Amar cuanto cruce mi camino captando todo lo bello que me das. Para hoy dame Señor el don de aceptar a las personas como son y de disfrutar mi vida como es hoy. Para hoy dame Señor tiempo para Orar, para llenarme de Tu Amor, olvidarme de mis penas y entregarme al servicio de los demás. Amén!
EL CRISTIANO ANTE LO HUMANO
Todo lo humano debe encontrar eco en tu corazón, en el corazón del cristiano.
El Vaticano II decía: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La comunidad cristiana está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del genero humano y de su historia.” (G.S. 1)
Nada humano, alegrías y tristezas, gozos y angustias, del hombre y de la mujer de hoy debe quedar al margen de las preocupaciones y anhelos de todo cristiano.
En Jesucristo, lo humano ha sido llevado a su plenitud y lo divino se ha hecho más humano. San Ireneo decía: “La gloria de Dios es que el hombre viva”.
Dos caminos comunicados e inseparables: Ir a Dios por el hombre e ir al hombre por Dios.
El cristiano no elimina nada de cuanto bello, bueno y verdadero hay en cualquier persono o cultura. En cada persona y cultura debe encontrar “semillas de eternidad” y “señal del Eterno”, que desde Jesucristo le manifiesta el don maravilloso de la salvación.
No podemos encontrar contradicción entre las aspiraciones nobles para transformar la realidad, la realización personal de cada ser humano y la Buena Noticia de Jesucristo.
Vive la armonía de todo cuanto existe y ábrete a la acción sorprendente de Dios.
V JUEVES DEL TIEMPO ORDINARIO /9-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Jueves de la Quinta Semana del Tiempo Ordinario , Jesús emprende una travesía hasta la región de Tirio y Sidón, ubicadas al norte, fuera de Palestina, territorios del Líbano.
En una casa, Jesús acoge a una extranjera, una sirofenicia, que le pide que expulsara de su hija un espíritu inmundo. Y es acogida y alabada precisamente por su fe y se hace merecedora de participar en el banquete que Jesús ofrece (cf. Mc 7,24-30).
La reacción de Jesús, ante la petición de la mujer pagana, es aparentemente insultante. Los judíos, que se creían los únicos poseedores de la salvación de Dios, consideraban a los demás pueblos “perros” que sólo tenían derecho a las migajas del pan de salvación.
Jesús comienza por asumir en apariencia el criterio de los judíos, para luego, ante las palabras de la mujer, conmoverse y acoger la petición de la pagana, que pedía la liberación del mal que aquejaba a su hija.
Nos sorprende el coraje, la perseverancia y la fe de esta mujer extranjera, que nos ayuda a nosotros a suplicar en este día la fe.
Con Anamaría Rabetté nos dirigimos a Dios: “ Señor, aumenta mi fe. Aumenta mi fe para aumentar mi confianza. Aumenta mi confianza y aumentará mi abandono. Aumenta mi abandono y aumentará mi Amor. Aumenta mi amor para perder el temor. Quitándome el temor mi abandono será total. Señor aumenta mi fe.
VIVIR EL PRESENTE
Sólo el que vive el momento presente sin olvidarse del pasado no caerá en la nostalgia “inerte y sentimental”.
Sólo el que vive el momento presente sin olvidarse del futuro no será un “iluso y evasivo”.
Jesús de Nazaret nos urge: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal” (Mt 6,34).
V MIÉRCOLES DEL TIEMPO ORDINARIO /8-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Miércoles de la Quinta Semana del Tiempo Ordinario , después de reprochar a los fariseos y escribas que pongan como absolutos preceptos puramente humanos y pasen por alto las exigencias morales esenciales, subraya que la pureza no está en las cosas, ni en la comida, sino en el corazón. Jesús les indica que “nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre” (cf. Mc 7,14-23).
Jesús recuerda una lista de trece maldades que salen todas ellas del corazón: “las intenciones malas, fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre” (Mc 7,21b-23). Jesús invita a purificar el interior de nuestro corazón y llenar de amor cada instante de nuestra vida.
Dirijámonos a Dios con el Salmo 50. Este salmo es designado tradicionalmente con el nombre de Miserere, y es la súplica penitencial por excelencia. Pedro Sergio Antonio Donoso Brant afirma que “el salmista es consciente de su profunda miseria y experimenta la necesidad de una total transformación interior, para no dejarse arrastrar por su tendencia al pecado (v. 4). Por eso, además de reconocer sus faltas y de implorar el perdón divino, suplica al Señor que lo renueve íntegramente, “creando” en su interior “un corazón puro” (v. 12).”
“Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, Salvador mío, y cantará mi lengua tu justicia. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos
NO SEAS UN CONFORMISTA
No seas un conformista que se resigna al estado actual de las cosas como si no se pudiera cambiar nada.
El conformista dice que no hace falta cambiar nada, porque las cosas son así, siempre lo han sido y siempre lo serán. Se cruzan de brazos y exclaman: “¡Qué le vamos a hacer!”.
No seas un conformista. Se realista y trabaja para que en tu entorno haya más justicia y comprensión.
¡Hoy puede ser un gran día, un maravilloso día para ti y para los que te rodean, si trabajamos por la justicia, la solidaridad, el amor y la dignidad de cada ser humano!
V MARTES DEL TIEMPO ORDINARIO /7-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Martes de la Quinta Semana del Tiempo Ordinario advierte cómo crece la tensión entre Jesús y los representantes del Judaísmo. Jesús les reprocha a los fariseos y escribas que pongan como prioritario preceptos puramente humanos y pasen por alto las exigencias morales más esenciales. De esta manera, les critica cómo “dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres” (cf. Mc 7,1-13).
Los escribas y fariseos se escandalizan porque los discípulos de Jesús, rompiendo la tradición, comen con manos impuras. Para ellos, la tradición garantiza la identidad y la unidad del pueblo israelita, al tiempo que les permite vivir en santidad y en pureza… Y esta tradición especialmente debe ser preservada en la comida y en la mesa. Por esta razón, ellos deben purificarse para comer y no pueden sentarse a la mesa con los gentiles, sobre todo en los días de fiesta.
Sin embargo, en la mesa de Jesús lo que importa es la acogida, la solidaridad, el pan compartido, el amor, el perdón, la manifestación de que el Amor de Dios es un don para cada persona, especialmente para los pecadores.
Hagamos nuestra esta preciosa oración de un monje cartujo, una oración de ofrenda: “Te agradezco, Señor, la fe que me has dado; haz revivir la gracia que hay en mí por el bautismo, la confirmación y los otros sacramentos. Te ofrezco con toda firmeza, decisión y alegría del corazón, mi vida.
¡"Señor mío y Dios mío" ¡Quiero corresponder a tu Amor inmenso y eterno; quiero amarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con todo mi espíritu, con todas mis fuerzas. No quiero tener otra preocupación que la de corresponder al Amor que me tienes. No quiero saber nada más, ni pensar en nada más, ni trabajar, ni sufrir, ni vivir para nada más que para tu Amor. Quiero que toda mi ocupación, mi afán, todo mi vivir sea amarte; que nada me distraiga el pensamiento, ni me prive las acciones ni me perturbe los afectos. Y, aunque me encuentre en tribulaciones, perseguido, humillado, en tentaciones y martirio, y hasta en la misma muerte, también te estimaré de corazón y te encontraré igualmente dulce y amable, providente y bondadoso. Quiero recordar y meditar cada día tu Amor para poder corresponderte con todo mi saber, poder y querer….Amén”.
LA FELICIDAD
Aristóteles, el filósofo griego más importante de todos los tiempos, afirmaba que la felicidad es el bien supremo del hombre.
Aunque todos aspiramos y queremos ser felices, no todos buscamos la felicidad por el mismo camino.
Algunos se pierden en la espiral del placer y del dinero como si navegaran en un “laberinto sin retorno”.
Otros se obsesionan dominando sus pasiones como si todo dependiera de la voluntad y del dominio interior.
Otros saben que el camino de la felicidad pasa necesariamente por amar intensamente a los seres humanos.
V LUNES DEL TIEMPO ORDINARIO /6-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este lunes de la Quinta Semana del Tiempo Ordinario nos narra cómo en la tierra Genesaret Jesús curaba a los enfermos, y con solo tocar su manto quedaban salvados (cf. Mc 6,53-56).
J. Aldazabal cree que este evangelio de hoy es “como un resumen de una de las actividades que más tiempo ocupaba a Jesús: la atención a los enfermos”. La Iglesia recibió el encargo de Jesús de que, a la vez que anunciaba la Buena Noticia de la salvación, curara y atendiera a los enfermos. Así lo hicieron los discípulos y las comunidades cristianas primeras desde el principio.
Pedimos especialmente al Señor por los enfermos con esta oración de Emiliano Tardif: “Señor Jesús, creemos que estás vivo y resucitado. Creemos que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada uno de nosotros. Te alabamos y te adoramos, por venir hasta nosotros como pan vivo bajado del cielo. Tú eres la plenitud de la vida. Tú eres la resurrección y la vida. Tú eres, Señor, la salud de los enfermos. Hoy queremos presentarte a todos los enfermos, porque para Ti no hay distancia ni en el tiempo ni en el espacio. Tú eres el eterno presente y Tú los conoces. Ahora, Señor, te pedimos que tengas compasión de ellos, para que todos reconozcan que Tú estás vivo en tu Iglesia hoy; y que se renueve su fe y su confianza en Ti; te lo suplicamos, Jesús. Ten compasión de los que sufren en su cuerpo, de los que sufren en su corazón y de los que sufren en su alma que están orando y oyendo los testimonios de lo que Tú estás haciendo por tu Espíritu renovador en el mundo entero. Ten compasión de ellos, Señor. Desde ahora te lo pedimos. Bendícelos a todos y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud, que su fe crezca y se vayan abriendo a las maravillas de tu amor, para que también ellos sean testigos de tu poder y de tu compasión. Te lo pedimos, Jesús, por el poder de tus santas llagas, por tu santa cruz y por tu preciosa sangre. Sánalos, Señor. Sánalos en su cuerpo, sánalos en su corazón, sánalos en su alma. Dales vida y vida en abundancia. Te lo pedimos por intercesión de María Santísima, tu madre, la Virgen de los Dolores, quien estaba presente, de pie, cerca de la cruz. La que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos diste por madre. Tú nos has revelado que ya has tomado sobre Ti todas nuestras dolencias y por tus santas llagas hemos sido curados. Hoy, Señor, te presentamos en fe a todos los enfermos que nos han pedido oración y te pedimos que los alivies en su enfermedad y que les des la salud. Te pedimos por la gloria del Padre del cielo, que sanes a los enfermos que van a leer esta oración. Haz que crezcan en la fe, en la esperanza, y que reciban la salud para gloria de tu Nombre. Para que tu Reino siga extendiéndose más y más en los corazones, a través de los signos y prodigios de tu amor. Todo esto te lo pedimos Jesús, porque Tú eres Jesús, Tú eres el Buen Pastor y todos somos ovejas de tu rebaño. Estamos tan seguros de tu amor, que aún antes de conocer el resultado de nuestra oración en fe, te decimos: gracias Jesús por lo que Tú vas a hacer en cada uno de ellos. Gracias por los enfermos que Tú estás sanando ahora, que Tú estás visitando con tu misericordia. Gracias, Jesús, por lo que Tú vas a hacer. Lo depositamos en tus manos desde hoy y te pedimos que lo sumerjas en tus santas llagas. Que lo cubras con tu sangre divina, y que a través de este mensaje tu corazón de Buen Pastor hable a los corazones de tantos enfermos que van a leerlo. ¡Gloria y alabanza a Ti, Señor!”
V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO /5-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Quinto Domingo del Tiempo Ordinario nos presenta cómo Jesús cura a la suegra de Pedro y realiza numerosas curaciones (cf. Mc 1,29-39).
Jesús se acerca a la suegra de Pedro, tomándola de la mano la levantó y la cura de la fiebre, una enfermedad pequeña. Ella inmediatamente se pone a servirlos. La actitud de Jesús frente a la suegra de Simón presenta caracteres absolutamente nuevos. En primer lugar, un rabino nunca se habría dignado acercarse a una mujer y cogerla de la mano para devolverle la salud. Pero, sobre todo, un rabino no se habría dejado nunca servir por una mujer. Jesús no solamente pone en cuestión estas reglas rabínicas, sino que invierte todos los presupuestos de las relaciones sociales, dando al "servicio" un nuevo estilo y un nuevo contenido.
Madre Teresa de Calcuta decía: “ El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz”.
Usemos esta preciosa oración de Ignacio Larrañaga para dirigirnos a Dios: “En tus manos, oh Dios, me abandono, modela esta arcilla, como hace con el barro el alfarero. Dale forma, y después, si así lo quieres hazla pedazos. Manda, ordena: ¿Qué quieres que yo haga? ¿Qué quieres que yo no haga?. Elogiado y humillado, perseguido, incomprendido y calumniado, consolado, dolorido, inútil para todo, solo me queda decir a ejemplo de tu madre: "Hágase en mí según tu Palabra". Dame el amor por excelencia, el amor de la cruz; no una cruz heroica que pudiera satisfacer mi amor propio; sino aquellas cruces humildes y vulgares que llevo con repugnancia. Las que encuentro cada día en la contradicción en el olvido, el fracaso, en los falsos juicios o en la indiferencia, en el rechazo y el menosprecio de los demás, en el malestar y en la enfermedad, en las limitaciones intelectuales y en la aridez, en el silencio del corazón.
Solamente entonces Tú sabrás que te amo, aunque yo mismo no lo sepa,
pero eso basta. Amén.”
DIOS NOS AMA
El amor de Dios, manifestado plenamente en Jesucristo, constituye toda la esencia misma de la Revelación Cristiana. “Dios nos ama en Jesucristo” es el clamor fundamental que recorre desde el origen hasta el final del Cristianismo, y que reivindica su gran aportación en el tejido social.
No imaginemos la salvación como resultado final del esfuerzo y del conocimiento del creyente, sino reafirmemos la salvación como un derroche y un don de Dios. Hay que señalar que admitir la salvación como don y como gracia de Dios conlleva cierto sacrificio y esfuerzo por llevar una vida conforme a su voluntad, pero subrayemos que no la conseguimos por esfuerzo sino como gracia.
Ante este amor misericordioso, el creyente responde por la fe, que, en el fondo, es la respuesta libre y obediente a un Dios que se comunica en amor. Desde la contemplación de este Amor desbordante respondemos libremente y agradecidos por la fe. Por esta razón, la fe es una decisión personal que compromete toda nuestra vida y obliga a poder vivir según los planteamientos de su proyecto divino.
El amor hacia los demás es un signo del amor divino en nosotros, que da sentido pleno a la vida. Y, a decir verdad, Dios actúa a través de las personas que aman, y se hace presencia en las personas que necesitan amor.
CRISTO VIVE EN LOS ENFERMOS
Amelia tenía 22 años y se fue de vacaciones a Calcuta. Se presentó en el hospital de leprosos que regentaban las hermanas misioneras de Madre Teresa de Calcuta.
La madre Teresa le había dicho: “Sentirá repugnancia y hasta asco al lavar a los leprosos y curarles sus heridas, pero no vea en el enfermo o en la enferma solamente a un leproso, vea en ellos a Jesús, y verá cómo siente amor y ternura por los enfermos”. Amelia lo hizo así.
Un día, un musulmán la vio, la saludó y le dijo: “mire, yo soy de religión musulmana y siempre he creído que Jesús de Nazaret es un gran profeta. Hoy creo que Jesús es Dios, porque él ha sido capaz de darle a usted el gozo y el afecto para realizar su trabajo con tanto amor con estos leprosos”.
Haz que resuene en tu corazón estas palabras: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?" Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo" (Mt 25, 31-40).
IV SÁBADO DEL TIEMPO ORDINARIO /4-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Sábado de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario nos cuenta cómo los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús les invita a descansar. Jesús, el buen pastor, siente compasión de la gente, porque estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas (cf. Mc 6,30-34).
Este precioso pasaje es un preámbulo para la gran narración de la multiplicación de los panes. Y San Marcos descubre el corazón de pastor compasivo de Jesús. Jesús de Nazaret es el eternamente compasivo y se le estremecían las entrañas al ver al pueblo que sufre.
“Dios es compasivo; ésta es la base de la actuación de Jesús. Hoy la investigación está de acuerdo, de forma unánime, en que Jesús de Nazaret ha vivido y ha comunicado una experiencia sana de Dios: Jesús no ha proyectado sobre el rostro de Dios, miedos, ambiciones, fantasmas… Jesús nunca habla de un Dios indiferente, frío, desentendido de los hombres, de espaldas a nuestros problemas…En el sustrato de la experiencia de Dios que tiene Jesús está que Dios es compasivo, tiene “entrañas”; la compasión es la reacción primera de Dios ante sus criaturas. Por así decir, lo primero que Dios siente al mirarnos es compasión. Jesús dice que Dios siente hacia sus hijos e hijas lo que una madre siente hacia el hijo que lleva en sus entrañas; es decir, Dios nos lleva en sus entrañas” (José Antonio Pagola).
Recemos el Salmo 22, toda una proclamación de confianza y de fe en el Señor, nuestro Pastor, que nos acompaña siempre y se compadece de cada uno de nosotros:
“El Señor es mi pastor, nada me falta: En verdes praderas me hace recostar; Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: Tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; Me unges la cabeza con perfume y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan Todos los días de mi vida, Y habitaré en la casa del Señor por años sin término”.
EL CIELO
Benedicto XVI, en la oración del Ángelus del 1 de Noviembre del 2006, decía: “Para nosotros, los cristianos, “vida eterna” no indica solo una vida que dura para siempre, sino, más bien, una nueva calidad de existencia, plenamente inmersa en el amor de Dios, que libra del mal y de la muerte, y nos pone en comunión sin fin con todos los hermanos y hermanas que participan del mismo Amor. Por tanto, la eternidad ya puede estar presente en el centro de la vida terrena y temporal, cuando el alma, mediante la gracia, está unida a Dios su fundamento último” (1-11-2006).
El Papa Juan Pablo II, en unas Catequesis sobre el cielo, en el año 1999, decía: “En el marco de la Revelación, sabemos que el “cielo” o la “bienaventuranza” en la que nos encontraremos no es una abstracción, ni tampoco un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la Santísima Trinidad” (21-7-1999).
En una ocasión le preguntaron a Mario Moreno Cantinflas, cómo pensaba que Dios le iba a recibir en el cielo cuando se muriera. Y Cantinflas contestó: “Cuando Dios me vea, por lo menos me recibirá con una sonrisa”.
¡Sí, el “cielo” es una relación viva y personal con la Santísima Trinidad, y una vida plenamente inmersa en el amor de Dios, que libra del mal y de la muerte!
IV VIERNES DEL TIEMPO ORDINARIO /3-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Viernes de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario nos comenta que cada día se habla más de Jesús y su fama se iba extendiendo por todas partes. Circulan distintas opiniones y Herodes tiene la suya. A continuación, Marcos nos advierte que Herodes no tiene la conciencia tranquila porque ha hecho morir a Juan , el Bautista. Y al mismo tiempo, hace ver el riesgo que corría el propio Jesús (cf. Mc 6,14-29).
Ciertamente, la muerte violenta de Juan, el Bautista, el Precursor, se convierte en signo premonitorio de la suerte que espera al propio Jesús, y a los mismos seguidores del Maestro. Es la suerte del profetismo que denuncia y desenmascara el mal.
Los profetas buscan un ideal de justicia y de fraternidad, defienden los derechos fundamentales de todas las personas, pretenden construir una sociedad digna conforme al proyecto liberador de Dios, critican a la religión que olvida la justicia y los pobres, anuncian que Dios está siempre a favor del hombre y de su propia realización.
Todos nosotros estamos llamados a ser profetas desde el Bautismo, la vinculación plena con Jesucristo, que lleva a su plenitud el verdadero profetismo. ¡Señor, haznos profetas que nos comprometamos a fondo con la vida y seamos capaces de verte aún en la niebla.
Haznos profetas, Señor, haznos profetas, hombres y mujeres que sueñen sin desanimarse que este mundo es posible de otro modo y que el cambio es posible para que este mundo sea cimentado en el amor y la solidaridad.
Señor, haznos profetas, personas que sepamos que el tiempo y el espacio no son motivos suficientes para recordarle al hombre de siempre que no hay mejor oficio que enseñar al hombre a ser humano y no anclarse en la "ley de la jungla". Señor, haznos profetas, personas que "no cambien un amigo por dinero ni a su hermano querido por oro de Ofir" (Eclo 7,18). Hombres y mujeres que seamos "consecuentes en su pensar y coherentes en sus palabras; que sean rápidos para escuchar y calmosos para responder” (Eclo 5,10-11). Señor, haznos profetas, que seamos capaces de "vivir con los hombres como si Tú les miraras, y que hablen contigo como si los hombres los oyeran" (Séneca).
JESÚS CRECE
Jesús de Nazaret creció en “sabiduría y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc 2,52).
Su madre, María de Nazaret, le ayudó a descubrir la voluntad del Padre en su vida.
Le educó en respeto y en libertad para asumir el proyecto de salvación y redención en toda su existencia; le transmitió el respeto a las tradiciones y la fe de sus mayores, las tradiciones judías; le educó en la fe y en la confianza en la gente.
Sólo si los padres ayudan a los pequeños a ser fieles a sí mismos y a Dios será posible descubrir que el proyecto humano ha llegado a su plenitud, abierto al futuro esperanzador de la gloria.
IV JUEVES DEL TIEMPO ORDINARIO /2-02-2012
Hoy la Iglesia celebra la Presentación del Señor en el Templo, o la Candelaria como se les llama en muchas partes. Esta fiesta tiene una fuerte fundamentación bíblica: Cuando el ángel exterminador mató a todos los primogénitos de Egipto, se libraron los primogénitos de los israelitas, porque vio los dinteles de sus casas untadas con la sangre del cordero pascual. En memoria de este hecho, Dios mandaba que el hijo primogénito varón, a los cuarenta días de nacer, fuera presentado al Señor en el Templo y se les rescatara con un sacrificio y ofrendas. María y José, fieles observantes de la Ley, suben a Jerusalén para cumplir este rito. Este acontecimiento tendrá una gran carga simbólica y profética. Simeón, hombre justo y piadoso, reconocerá en ese niño al Cristo, que será luz para iluminar a los gentiles y gloria de Israel, y lo mismo lo hará la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, que “hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén” (cf Lc 2,22-40).
Juan Pablo II afirmaba que “el evangelista aprovecha la ocasión para subrayar el vínculo especial que existe entre Jesús, en cuanto «primogénito» (Lc 2,7.23), y la santidad de Dios, así como para indicar el espíritu de humilde ofrecimiento que impulsaba a María y a José (cf. Lc 2,24). En efecto, el «par de tórtolas o dos pichones» era la ofrenda de los pobres (cf. Lv 12,8)” (11-XII-96).
San Sofronio de Jerusalén , monje y obispo del siglo VII, decía bellamente: “Todos nosotros que honramos y veneramos el misterio de Cristo con fervor, salgamos a su encuentro, avancemos hacia Él con todo nuestro corazón. Que todos sin excepción, participen en este encuentro, que todos lleven sus candelas encendidas. Si nuestros cirios dan tal esplendor es, primeramente, para mostrarnos el resplandor divino de aquel que viene, de aquel que hace brillar el universo y lo inunda con una luz eterna que ahuyenta las tinieblas del mal. Es así sobre todo para manifestar que es también con el esplendor de nuestra alma que debemos salir al encuentro de Cristo. En efecto, de la misma manera que la Madre de Dios, la purísima Virgen, es llevando en sus brazos a la luz verdadera que va al encuentro de "los que yacen en las tinieblas" (Is 9,1; Lc 1,79), así también nosotros, iluminados por sus rayos y teniendo en nuestras manos una luz visible a todos, apresurémonos a salir al encuentro de Cristo.
Oramos al Espíritu Santo esta bella oración del Cardenal Verdier: “Oh Espíritu Santo, Amor del Padre, y del Hijo. Inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, cómo debo actuar, lo que debo hacer, para gloria de Dios, bien de las almas y mi propia Santificación. Espíritu Santo, dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facultad para aprender, sutileza para interpretar, gracia y eficacia para hablar. Dame acierto al empezar dirección al progresar y perfección al acabar. Amén”.
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola