SABER CALLAR
Saber hablar y callar es una gran virtud. Entre las dos no sabemos cuál es la más importante.
Callar de sí mismo es humildad; no hablar de si mismo cuando sientes el deseo de exponer tus propios méritos e ideas es signo de verdadera humildad.
Callar los defectos ajenos es caridad; no hablar tanto de los defectos del otro es, ciertamente, caridad.
Callar a tiempo es prudencia. No hablar “a golpe de impulsos, diciendo aquello que nos viene sin meditarlo y razonarlo. Eso es prudencia.
Callar en el dolor es heroísmo; no proyectar en los demás las propias penas eso es heroísmo.
Ya sabes que cuando “las palabras no son más importantes que el silencio, es mejor callar”.
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola