EL ARTE DE AFRONTAR LOS PROBLEMAS
Una mujer se rebelaba abiertamente de los contratiempos y dificultades con que se tenía que enfrentar en su vida. Y no aceptaba en absoluto un problema familiar que la torturaba y le hacía sentirse muy mal.
Se preguntaba con ahínco el porqué de su situación y qué había hecho ella para merecer aquello.
Comentaba con lágrimas su angustiosa situación a una amiga, cristiana comprometida y practicante, y ésta le sugirió: “Querida amiga, lo primero que tienes que hacer es aceptar tu situación y afrontarla sin máscaras ni engaños. Lo segundo es ponerle nombre a esa situación para poder analizarla en sus elementos más simples. Y después estudiar las posibles causas que han llevado a esta situación tan dramática. Finalmente, busca posibles soluciones y decídete por la menos mala y más razonable.
Pero te recuerdo vivamente que para que encuentres una respuesta integradora y paz contigo misma no rechaces a Dios de todo este proceso, y desde Él puedes encontrar un medio para crecer como persona y como cristiana un camino de santificación”.
IV MIÉRCOLES DEL TIEMPO ORDINARIO /1-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Miércoles de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario se nos relata cómo Jesús visita Nazaret. En contraste con la fe de Jairo y de la hemorroisa, Jesús se sorprende por la falta de fe de sus paisanos, llegando a escandalizarse de él. Por esta razón, por su falta de fe, no realiza ningún milagro (cf. Mc 6,1-6). Los parientes y paisanos de Jesús no aceptan su mensaje y se escandalizan de él. Jesús les cuestiona su falta de apertura a la buena noticia que él anuncia. Y, además, “se maravilló de su falta de fe” (Mc 6,6). La fe es un acto libre y una opción que abarca todos los aspectos de nuestra existencia: voluntad, inteligencia y afectividad. Por la fe, el hombre le ofrece a Dios “el homenaje total de su entendimiento y voluntad”. La fe no puede ser reducida a un conjunto de doctrinas o dogmas que hay que creer, no es el simple cumplimiento de unas normas morales, no es un refugio frente a los problemas que se presentan en la vida.
Hagamos nuestra la oración de Don Fernando Araujo. Don Fernando Araujo fue ministro de Asuntos Exteriores de Colombia. Fue secuestrado por las FARC, que lo retuvieron durante seis años. Hubo una fuerza que lo sostuvo durante ese tiempo. Cada mañana se situaba mentalmente frente al sagrario de la parroquia de Bocagrande, que tan bien conocía. Y, frente a un altar imaginario, que
revivía con fuerza, rezaba esta oración: "Gracias, Señor, por tu amor, por tu bondad, por tu generosidad, por tu misericordia. Gracias por quererme, por acompañarme, por guiarme, por protegerme. Gracias por el amor que me has dado y por el don de la fe. Gracias por tu bondad y gratitud. Gracias por darme la paciencia que me permite posponer la realización de mis deseos y permanecer tranquilo. Gracias por la esperanza, por la tranquilidad y la serenidad que me permiten aceptar y vivir el presente. Gracias por el don de ser hijo de mis padres y padre de mis hijos; hermano de mis hermanos y amigo de mis amigos. Recuerda a estos hijos tuyos que estamos secuestrados. Recuerda también a quienes nos esperan, a quienes no nos recuerdan y a quienes nos olvidan".
¡Si, Señor, creemos pero aumenta nuestra fe y permite que no nos escandalicemos de Ti!
IV MIÉRCOLES DEL TIEMPO ORDINARIO /1-02-2012
El Evangelio de San Marcos en este Miércoles de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario se nos relata cómo Jesús visita Nazaret. En contraste con la fe de Jairo y de la hemorroisa, Jesús se sorprende por la falta de fe de sus paisanos, llegando a escandalizarse de él. Por esta razón, por su falta de fe, no realiza ningún milagro (cf. Mc 6,1-6). Los parientes y paisanos de Jesús no aceptan su mensaje y se escandalizan de él. Jesús les cuestiona su falta de apertura a la buena noticia que él anuncia. Y, además, “se maravilló de su falta de fe” (Mc 6,6). La fe es un acto libre y una opción que abarca todos los aspectos de nuestra existencia: voluntad, inteligencia y afectividad. Por la fe, el hombre le ofrece a Dios “el homenaje total de su entendimiento y voluntad”. La fe no puede ser reducida a un conjunto de doctrinas o dogmas que hay que creer, no es el simple cumplimiento de unas normas morales, no es un refugio frente a los problemas que se presentan en la vida.
Hagamos nuestra la oración de Don Fernando Araujo. Don Fernando Araujo fue ministro de Asuntos Exteriores de Colombia. Fue secuestrado por las FARC, que lo retuvieron durante seis años. Hubo una fuerza que lo sostuvo durante ese tiempo. Cada mañana se situaba mentalmente frente al sagrario de la parroquia de Bocagrande, que tan bien conocía. Y, frente a un altar imaginario, que
revivía con fuerza, rezaba esta oración: "Gracias, Señor, por tu amor, por tu bondad, por tu generosidad, por tu misericordia. Gracias por quererme, por acompañarme, por guiarme, por protegerme. Gracias por el amor que me has dado y por el don de la fe. Gracias por tu bondad y gratitud. Gracias por darme la paciencia que me permite posponer la realización de mis deseos y permanecer tranquilo. Gracias por la esperanza, por la tranquilidad y la serenidad que me permiten aceptar y vivir el presente. Gracias por el don de ser hijo de mis padres y padre de mis hijos; hermano de mis hermanos y amigo de mis amigos. Recuerda a estos hijos tuyos que estamos secuestrados. Recuerda también a quienes nos esperan, a quienes no nos recuerdan y a quienes nos olvidan". ¡Si, Señor, creemos pero aumenta nuestra fe y permite que no nos escandalicemos de Ti!
EL PUENTE
Cuando seas un puente en la vida entonces brillará tu entraña de humanidad.
Ser puente supone salir de tu soledad y comunicarte con el otro, tener la capacidad de acceder y abrirte al prójimo, compartir con el que tienes cerca tus cualidades y tus talentos, poner tu vida al servicio del otro y preguntarte cómo puedes destruir el muro que te separa de los demás.
Recuerda que la grandeza del puente no está en sus piedras sino que nos impide caer en el precipicio y nos lleva a la otra orilla.
IV MARTES DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B
El Evangelio de San Marcos en este Martes de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario nos presenta cómo Jesús cura a dos personas bien distintas: la hija de Jairo, uno de los jefes de la sinagoga, y a una hemorroisa. Los dos muestran un gran fe en Jesús: Jairo está seguro de que Jesús puede curar a su hija, mientras que la mujer enferma, que padecía flujo de sangre desde hacía doce años y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, confía en que el sólo contacto con la ropa de Jesús será suficiente para liberarla de su enfermedad. Y Jesús, viendo la fe que tenían, les concede la curación” (cf. Mc 5,21-43).
Ante la fe tan desbordante de Jairo y de la hemorroisa pedimos especialmente que el Señor nos conceda la fe, y repitamos insistentemente: “Creo, Señor, pero aumenta nuestra fe” (Mc 9, 24b).
Hagamos nuestra parte de una preciosa oración del Papa Clemente XI: “ Creo en Ti, Señor, pero ayúdame a creer con más firmeza; espero en Ti, pero ayúdame a esperar con más confianza; te amo, Señor, pero ayúdame a amarte más ardientemente;
estoy arrepentido, pero ayúdame a tener mayor dolor. Te adoro, Señor, porque eres mi Creador y te anhelo porque eres mi último fin;
te alabo porque no te cansas de hacerme el bien y me refugio en Ti, porque eres mí protector. Que tu sabiduría, Señor, me dirija y tu justicia me reprima;
que tu misericordia me consuele y tu poder me defienda. Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, para que se dirijan a, Ti; te ofrezco mis palabras, para que hablen de Ti; te ofrezco mis obras, para que todo lo haga por Ti;
te ofrezco mis penas, para qué las sufra por Ti Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo precisamente porque lo quieres Tú, quiero como lo quieras Tú, y durante todo el tiempo que lo quieras Tú. Te pido, Señor, que ilumines mi entendimiento, que inflames mi voluntad,
que purifiques mi corazón y santifiques mi alma….”
TENTACIONES DE LA VIDA
Hay dos grandes tentaciones en la vida: una, anclarse en el pasado y, otra, mirar desesperadamente al futuro.
Si miras para atrás y añoras que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, tu añoranza te impedirá descubrir que el presente es un regalo de Dios, una oportunidad para santificarte despacio, valorando las pequeñas cosas y personas que tienes a tu alrededor.
Si continuamente miras al futuro y desesperadamente buscas un “mundo” mejor, más acorde con la seguridad y la comodidad, entonces huirás de tu presente como de la peste, y serás una desgraciada, una pobre perdida en el ajetreo de la historia.
Sólo si vives el presente como un tiempo de Dios, sin olvidar el pasado y abierto al futuro, entonces tu vida será verdaderamente un don y una oportunidad para ser tú misma... Nunca olvides la recomendación del gran escritor Goethe: “El que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años se queda como un ignorante en la oscuridad y sólo vive al día”.
IV LUNES DEL TIEMPO ORDINARIO /30-01-2012
El Evangelio de San Marcos en este lunes de la Cuarta Semana del Tiempo Ordinario nos presenta cómo Jesús vence a un espíritu inmundo, llamado Legión, que oprimía y maltrataba a una persona.. Los espíritus inmundos son enviados a su lugar de origen. En este relato San Marcos quiere mostrar cómo Jesús quiere dar a sus discípulos la fe y la confianza que necesitarán cuando desarrollen su misión en lugares paganos. Además, cuando Jesús subió a la barca, el poseído curado le suplicó poder seguirle, pero no lo consintió (cf. Mc 5,1-20). El Evangelio nos recuerda que el geraseno, como le había mandado Jesús, “se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él, y todos quedaban maravillados” (Mc 5,20). Con motivo de este pasaje, el beato Carlos de Foucauld (1858-1916), ermitaño y misionero en el Sahara, decía con convicción: “La verdadera, la única perfección, no es llevar tal o tal género de vida, es hacer la voluntad de Dios; es llevar el género de vida de Dios quiere, donde quiere, y de llevarlo como él mismo lo habría llevado… Acerquémonos siempre a él con todas nuestras fuerzas y estemos en todos los estados, en todas las condiciones, como él mismo habría estado allí, como él se habría comportado allí, si la voluntad de su Padre le hubiera puesto allí, como nos pone allí” (Beato Carlos de Foucauld. Meditación sobre los Evangelios, nº 194).
Pidamos especialmente a Dios que nos ayude a cumplir su santa voluntad: “Señor, quédate conmigo durante todo el día y guía todas mis acciones, mis palabras y pensamientos. Guarda mis pies, para que no anden ociosos, sino que caminen al encuentro de las necesidades de los demás. Guarda mis manos, para que no se abran para hacer el mal, sino para abrazar y ayudar a todos. Guarda mi boca, para que no diga falsedades ni cosas indebidas y no hable mal del prójimo. Guarda mis oídos, para que no pierdan el tiempo en escuchar palabras falsas o sin sentido, y sí sepan estar atentos a escuchar tu misterioso mensaje. Que acierte para cumplir también hoy tu voluntad. Que esté dispuesto en este día para animar a todos y para bendecirte a ti, Señor de la vida. Amén. (de una plegaria del Siglo VIII).
VALORAR LO SENCILLO
Cuando somos capaces de valorar lo sencillo y lo pequeño es cuando nos convertimos en sabios.
Sabio no es aquel que sabe mucho sino el que es capaz de descubrir la grandeza en lo pequeño.
Sabio no es aquel que afirma con contundencia lo que sabe, sino el que reconoce humildemente lo mucho que le queda por aprender.
Sabio es aquel que en medio del cielo estrellado, en medio de la noche, es capaz de intuir las huellas de los rayos matutinos del sol.
Medita este maravilloso lema: “No llores porque no veas el sol, pues tus lágrimas te impedirán ver las estrellas”.
Saborea la vida como un gran regalo de Dios.
IV DEL TIEMPO ORDINARIO/ 29-01-2012 (DOMINGO)
El Evangelio de San Marcos en este Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario nos presenta cómo Jesús entra en la sinagoga de Cafarnaúm y cura a un endemoniado.
Tras el arresto de Juan y la elección de los primeros apóstoles, Jesús llega a Cafarnaún, lugar donde curará al “hombre que tenía un espíritu inmundo”. Todos se quedaron asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas (cf. Mc 1,21-28).
Nos encontramos con la primera actuación milagrosa de Jesús en el Evangelio de San Marcos, después de que llamara a los primeros discípulos (Simón, Andrés, Santiago y Juan). Precisamente allí, en la sinagoga, se encuentra un endemoniado, un hombre poseído por un espíritu inmundo, opuesto al Espíritu que posee Jesús. Por tanto, la primera acción de Jesús es purificar la sinagoga y entroncarla con el verdadero culto a Dios. Se quedaron asombrados porque “les enseñaba con autoridad”. En definitiva, confirma con sus hechos lo que pronuncian sus labios, y reconocen una gran coherencia de vida. Los “espíritus inmundos” son las fuerzas del mal, las fuerzas oscuras que se oponen al mensaje liberador de Jesús.
Dirijámonos a Dios con este preciosa oración de Marcos Witt: “Enséñame tu camino, Señor, y andaré en tu luz, dame un corazón entregado a ti para honrarte, oh Dios. Purifícame, límpiame, Señor, y líbrame de lo que impida el fluir, Purifícame, límpiame, Señor, y líbrame de lo que impida el fluir de tu amor. Enséñame tu camino, Señor, y andaré en tu luz, dame un corazón entregado a ti para honrarte, oh Dios. Purifícame, límpiame, Señor, y líbrame de lo que impida el fluir. Purifícame, límpiame, Señor, y líbrame de lo que impida el fluir de tu amor. Es tu amor el que yo deseo en mi vida Señor Jesús. Purifícame, límpiame, Señor, y líbrame de lo que impida el fluir, mi Dios, Purifícame, límpiame, Señor, y líbrame de lo que impida el fluir de tu amor.
LA VIDA ES UN MISTERIO
La vida es un misterio y la mayor manifestación de Dios en medio del hombre. Vivir saboreando la vida es la mayor de las victorias.
No seas un mirón que contemplas lo bien o lo mal que lo hacen los demás, como si estuvieras en una plaza de toros.
No seas un evasivo que miras para otro lado de los problemas y buscas “sustitutos” para no acercarte a la vida que te ha sido regalada.
Se un comprometido con tu entorno e intenta, a pesar de tu pequeñez y tus pecados, transformar la injusticia en beneficio de la paz y la justicia. ¡Sólo así serás una bendición!
III SÁBADO DEL TIEMPO ORDINARIO/ 28-01-2012 (SÁBADO)
El Evangelio de San Marcos hoy nos presenta el relato de la tempestad calmada. En la barca los discípulos tiemblan de miedo ante el fuerte vendaval mientras Jesús duerme. La serena actitud de Jesús y su gran autoridad los deja sobrecogidos y, perplejos, se preguntan: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?” (cf. Mc 4,35-41).
El mar simboliza el lugar de donde salían todos los males, y Jesús demuestra su poder sobre ellos. Y Jesús les repite con fuerza, después de calmar el viento: “¿Por qué tenéis miedo? ¿Cómo no tenéis fe?” (Mc 4,40). Supliquemos en el día de hoy que Dios nos libre de nuestros miedos y nos aumente la fe. Señor, recibe nuestros miedos y transfórmalos en confianza. Recibe, Señor, nuestro sufrimiento y transfórmalo en crecimiento. Recibe, Señor, nuestro silencio y transfórmalo en adoración. Recibe, Señor, nuestras crisis y transfórmalas en madurez. Recibe, Señor, nuestras lágrimas y transfórmalas en plegaria. Recibe, Señor, nuestra ira y transfórmala en intimidad. Recibe, Señor, nuestro desánimo y transfórmalo en fe. Recibe, Señor, nuestra soledad y transfórmala en contemplación. Recibe, Señor, nuestras amarguras y transfórmalas en paz del alma. Recibe, Señor, nuestra espera y transfórmala en esperanza. Recibe, Señor, nuestra muerte y transfórmala en resurrección .Amén.
PRIMER ARTÍCULO DE LOS DERECHOS HUMANOS
El día 10 de Diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos, que tiene su origen en el año 1950.
En el año 1950, la Asamblea General de las Naciones Unidas invitó a todos los Estados y Organizaciones interesadas a que se celebrara este día. Escribe en las fibras de tu corazón el primer artículo de la declaración universal de los derechos humanos: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y, dotados, como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. ¡Sí, afirma con tu vida y con tus actitudes, que todos los hombres y mujeres son iguales en dignidad, y que debemos sentirnos como hermanos, pertenecientes a una misma y única humanidad!
¡Sí, somos hijos de Dios, que nos llama a la libertad y a la igualdad!
III VIERNES DEL TIEMPO ORDINARIO/ 27-01-2012 (VIERNES)
El Evangelio de San Marcos hoy nos presenta dos parábolas que Jesús utilizó para hablar del Reino de Dios: la parábola de la semilla que crece por sí sola y la parábola del grano de mostaza (cf. Mc 4,26-34). La parábola de la semilla que crece por sí sola nos recuerda que el Reino de Dios ha llegado y que sigue creciendo en cualquier lugar, ya durmamos o estemos despiertos, ya nos opongamos o seamos indiferentes. La parábola del grano de mostaza nos recuerda que al comienzo el Reino de Dios parece pequeño e insignificante, pero poco a poco va invadiéndolo todo. Está abierto a todos. No olvidemos que el Amor de Dios no depende de nosotros, es puro don y pura gracia. Él nos ama sin condiciones. Él nos ha amado primero y sólo espera que le correspondamos, ofreciéndole una vida cargada de buenas obras, obras de amor.
Jesús de Nazaret anuncia el Reino de Dios con sus palabras y con su vida. Todo en Jesús habla del Reino de Dios. Y todo lo nuestro debería convertirse en “signos del Reino” contemplado desde Jesús.
Hagamos una opción decidida por el Reino de Dios y por decidirnos por Jesús: “Jesús, no tienes manos. Tienes sólo nuestras manos para construir un mundo donde habite la justicia. Jesús, no tienes pies. Tienes sólo nuestros pies para poner en marcha la libertad y el amor. Jesús, no tienes labios. Tienes sólo nuestros labios para anunciar por el mundo la Buena Noticia a los pobres. Jesús, nosotros somos tu Evangelio, el único Evangelio que la gente puede leer, si nuestras vidas son obras y palabras eficaces Amén”.
TENER DEFECTOS
No tratar de corregir lo que puede y debe ser corregido es una verdadera frustración y mal en la vida de cada persona.
Cada día amanece para que vida se convierta en una oportunidad para llegar a la perfección, a la madurez humana y al conocimiento pleno de la realidad.
Descubre por ti mismo que lo importante no es caerse sino levantarse, no es pecar sino arrepentirse, no es herir sino curar, no es molestar sino pedir perdón.
III JUEVES DEL TIEMPO ORDINARIO/26-01-2012 (JUEVES)
El Evangelio de San Lucas hoy nos presenta cómo el Señor Jesús designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos, y los envió delante de él, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. En esa misión donde se anuncia y se proclama el Reino de Dios es necesario que los apóstoles tengan total confianza en Dios y lleguen con total desprendimiento, poniendo sólo la fuerza en Dios. El grupo de discípulos ciertamente son enviados y es una misión portadora de paz, aunque no siempre sean recibidos en son paz. Y, Jesús, les recuerda que el que los rechace será al mismo Jesús a quién rechazan (cf. Lc 10,1-9).
Jesús nos envía a cada uno de nosotros a evangelizar y nuestra misión es anunciar el Reino de Dios. Y este anuncio no puede ser más que desde la vida misma, desde el testimonio auténtico y confiado en el Dios que se nos comunica en clave de amor, paz, perdón y misericordia.
Cojamos prestadas estas preciosas palabras de San Ignacio de Loyola, un gran apóstol de Jesús, y pidamos generosidad para anunciar y proclamar el Reino de Dios en nuestros ambientes: “Señor Jesús, enséñanos a ser generosos, a servirte como Tú mereces, a dar sin medida, a combatir sin temor a las heridas, a trabajar sin descanso, sin esperar otra recompensa que saber que hemos cumplido tu santa voluntad”
EL PADRENUESTRO
Un joven preguntó a un sacerdote: “¿Podría darme una fórmula para saber cómo anda mi cristianismo?”
El sacerdote meditó unos minutos y le respondió: “¿Una fórmula? La mejor manera de averiguar cómo anda tu cristianismo es descubrir si tu vida entera cabe en el Padrenuestro.
¡Sí, el Padrenuestro es una oración para vivir, una oración para confiar, una dinamita que rompe con nuestro egoísmo, nuestras estrechas miras y nuestros mediocres proyectos personales, lejos del perdón!
UNA OPORTUNIDAD
Un refrán árabe dice que hay cuatro cosas que no vuelven: la palabra pronunciada, la flecha disparada, la experiencia tenida y la oportunidad desperdiciada.
Si hiciéramos una lista de oportunidades desperdiciadas seguro que sería interminable.
Lo verdaderamente importante es hacer de cada oportunidad una posibilidad para nuestro crecimiento personal. No la desaprovechemos porque Dios nos da cada día una oportunidad para ser felices y para ser santos.
NO A LA VIOLENCIA
Juan Pablo II pronunció en Irlanda un discurso contra el terrorismo, que sintetiza la postura que cualquier cristiano debe de tener en sus relaciones humanas: “No creáis en la violencia... creed en la paz, en el perdón y en el amor... Os suplico de rodillas que abandonéis los senderos de la violencia y volváis a los caminos de la paz... La violencia atrasa el día de la justicia...”
¡Qué gran don la paz en las sociedades humanas y qué difícil mantenerla dentro de los límites de la justicia!
Trabaja en este día para ser un mensajero de la paz.
LA UNIDAD EN LA IGLESIA
Los cristianos debemos vivir unidos, aunque la unión no quiere decir uniformidad. Debemos acostumbrarnos a vivir respetando a otros que opinan de diferente manera y difunden con convicción y en conciencia otras opiniones.
La unión tiene que ser de corazones y de espíritu. Deben aunarse el amor a Dios, el Dios manifestado plenamente en Jesucristo, y el amor a los hermanos.
Bueno sería escribir en las paredes de nuestra casa la norma que San Agustín de Hipona, en el siglo IV, señalaba a la Iglesia: “en lo necesario, unidad; en lo opinable, libertad; en todo, caridad”.
SER PROFETAS
Los profetas buscan un ideal de justicia y de fraternidad, defienden los derechos fundamentales de todas las personas, pretenden construir una sociedad digna conforme al proyecto liberador de Dios, critican a la religión que olvida la justicia y los pobres, anuncian que Dios está siempre a favor del hombre y de su propia realización.
Todos nosotros estamos llamados a ser profetas desde el Bautismo, la vinculación plena con Jesucristo, que lleva a su plenitud el verdadero profetismo.
SABER CALLAR
Saber hablar y callar es una gran virtud. Entre las dos no sabemos cuál es la más importante.
Callar de sí mismo es humildad; no hablar de si mismo cuando sientes el deseo de exponer tus propios méritos e ideas es signo de verdadera humildad.
Callar los defectos ajenos es caridad; no hablar tanto de los defectos del otro es, ciertamente, caridad.
Callar a tiempo es prudencia. No hablar “a golpe de impulsos, diciendo aquello que nos viene sin meditarlo y razonarlo. Eso es prudencia.
Callar en el dolor es heroísmo; no proyectar en los demás las propias penas eso es heroísmo.
Ya sabes que cuando “las palabras no son más importantes que el silencio, es mejor callar”.
LA CONQUISTA DE UNO MISMO
La conquista de uno mismo es la mayor victoria que el hombre y la mujer pueden lograr en toda su existencia. El mayor esfuerzo de un ser humano debe ser que su razón y su corazón estén cargados de bien, y la vida sea atravesada por el amor hacia el prójimo.
En el sagrario interior, en tu conciencia, examina tus defectos y pon medios para corregirlos. No critiques solamente a los demás de los suyos, sé comprensivo con los fallos del otro y pon tu esfuerzo en “ser perfecto como vuestro Padre Celestial es perfecto” (Mt 5,48)
EL SECRETO DE LA VIDA
La vida es como un coche lanzado a alta velocidad y debe conservar la calma y el dominio de sí para llegar a buen destino.
Tendrás muchas dificultades si no eres dueño de tus nervios; si no dominas tus instintos tu vida irá al precipicio. El dominio de sí mismo es el secreto de la vida.
Saber a dónde vas y adónde quieres ir no te llevará al caos y a la desesperanza, y podrás orientar tus pensamientos y acciones hacia tal fin.
Dirige tus pensamientos y tus deseos, tus motivaciones y tus anhelos hacia Dios.
EL PENSAMIENTO
Decía Mahatma Gandhi que el hombre no es más que el resultado de sus pensamientos. De ahí la importancia que tiene el cultivar buenos y rectos pensamientos.
Ve formando tu conciencia día a día con la reflexión y el estudio. Te hará bien.
Sembrar en tu pensamiento ideas rectas es un camino seguro de crecimiento espiritual y humano. Purifica tu espíritu, rectifica tus errores y descubre tus fallos.
Una máxima dice así: “Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives”.
Cada día dedica unos minutos de tu valioso tiempo para examinar tu conciencia y descubre tu pequeñez delante del Señor.
UNA POSTURA ANTE LA RIQUEZA
Ante el dinero y los bienes materiales se pueden tener varias posturas. Mientras unos piensan que el dinero no vale nada, para otros lo es todo, concluyendo “poderoso caballero, don dinero”.
Lo realmente importante es la posición que el ser humano tiene ante el dinero. Una cosa es invertir, emplear y negociar con él, y otra cosa es obsesionarse para tener más y valorar a la gentes por el lema “tanto tienes, tanto vales”.
El dinero sin amor es aplastante y vanidoso, genera ansiedad y lleva a un callejón sin salida.
Una de las mujeres más ricas decía amargamente: “Soy tan pobre, tan pobre, que lo único que tengo es dinero”. Acabó mal.
¡Cuántos pobres te rodean cargados de joyas e insatisfechos en su pecho! ¡Cuántos pobres no reclaman un trozo de pan sino un “ramillete de afecto”!
¡Cuántos suspiran una mano amiga que los aliente en su fatiga y les ayuden en su desierto!
Todos sabemos que para una vida feliz y autorrealizada no vale solamente tener mucho dinero.
CARGAD CON MI YUGO
Resuena en nuestro corazón estas palabras alentadoras de Jesucristo: “Acercaos a mí los que estáis rendidos y abrumados, que yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde” (Mt 11,28-29). Nunca pidas a Dios que te aparte la carga, sino que las puedas llevar con alegría y con gozo.
Sólo el que es capaz de unirse a Jesucristo en su sufrimiento, será capaz de redimirse en el sufrimiento y sus penas serán causa de purificación y redención.
BARAJA DE CARTAS
Con frecuencia, la vida misma es como una partida de cartas en el que unas veces triunfa unos y otras veces otros.
Unas veces triunfa el As de oros: Aquellos que ponen su esfuerzo y todas sus energías en tener y almacenar riquezas. Aquellos que la vida es cuestión de dinero y que todo se puede comprar con dinero.
Otras veces triunfa el as de espadas: Aquellos que para solucionar los problemas lo hacen por la fuerza y las armas. Aquellos que afirman que la buena vida es imponerse sobre los demás y que el camino de la violencia todo lo alcanza.
Otras veces triunfa el as de bastos: Aquellos que no entienden ni comprenden el diálogo ni la comunicación, sino que la esencia misma de la vida es avasallar y reducir al prójimo como si fuera el contrario.
Otras veces triunfa el as de copas: Aquellos que no buscan solucionar sus problemas y ponerle nombre a sus conflictos, sino que deambulan por el camino de la evasión.
¡Si, esta tarde pensé que la vida misma es como una partida de cartas!
Pero ¿será eso la vida sin más? ¿No hay otra solución posible a este diminuto planeta y a nuestro camino por esta vida?... ¿no hay nada más?...
Y Justamente en ese momento de interrogantes tuve a bien mirar a Jesús y a su proyecto para el hombre y para el mundo.
Y me reafirmé en mi propio centro que sólo el amor puede cambiar a este mundo y que será la solución a los problemas. ¡Ese es el camino propuesto por Jesús de Nazaret!
UN MINUTO DE SILENCIO
Hoy no se soporta ni “minuto de silencio”….Recuerdo que a mis alumnos un minuto de silencio es un sacrificio que difícilmente pueden realizar. Muchos se sienten nerviosos y ansiosos cuando se encuentran solos en casa sin televisión ni música. ¡Si, el silencio cuesta mucho en un mundo de ruidos estridentes! Necesitamos zonas de silencios interiores para encontrarnos con Dios y con nosotros mismos.
¡Hazte místico en medio de la calle, en tu trabajo y en tus afanes! ¡No huyas de ti mismo ni de Dios, porque entonces aparecerán grandes “fantasmas interiores” y te anclarás en la prisa, el ruido estéril y el temor!
LA CRUZ DE CADA DÍA
Jesús de Nazaret invitaba a sus discípulos a coger la cruz de cada día y seguirle: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16,24).
No nos engañemos. La cruz es nuestra “compañera de viaje” en el peregrinar de la existencia, y aparece de “mil maneras” en nuestra vida diaria.
La verdadera cruz cristiana tiene un tramo hacia Dios, como ofrenda y donación para “completar a lo que falta a la pasión de Cristo”, y un trazo horizontal como entrega al prójimo.
Entrega a Dios en la oración, la vida honrada, la llamada a la conversión y a la construcción de este mundo desde la paz y la justicia.
Entrega al prójimo en el amor, el respeto, el perdón, la compasión y la misericordia.
Madre Teresa de Calcuta decía que “el sufrimiento tomado en sí mismo no vale nada, pero si es compartido con la pasión de Cristo es un don maravilloso”.
Ofrece tu sufrimiento al Señor y ofrécelo por la transformación del mundo en claves de amor, bondad, justicia y solidaridad.
SER PERFECTOS
Tenemos un proyecto maravilloso como personas: “Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial” (Mt 5,48).
Para esta tarea necesitamos desarrollar el pensamiento, el sentimiento y la acción; las tres unidas y conjuntadas.
Sin reflexión, la acción y el trabajo se convierten en activismo y se precipita la ruina; sin acción, el pensamiento se convierte en estéril e infecundo; sin sentimiento, el pensamiento y el trabajo carecen “de corazón y de calor humano”.
Esfuérzate en vivir en coherencia y pon en armonía tu pensamiento, tu sentimiento y tu acción. ¡Serás auténticamente humano!
LA VIDA
La vida es el mayor don que recibimos. El mayor drama de un ser humano es vivir sin esperar nada de la vida, no encontrar un sentido a lo que hace ni a su propia existencia.
Vive de tal manera que nunca te arrepientas de haber vivido. Vive para que al final no te encuentres “con las manos vacías y el corazón roto”.
La vida es el cumplimiento de una misión: colaborar con el Dios Creador para hacer que este mundo sea más fraterno y conforme a sus planes de amor y de justicia.
LA FELICIDAD
El hombre siempre busca la felicidad. La vida del hombre es una aspiración hacia la felicidad. A veces, buscamos la felicidad fuera de nosotros mismos y nos equivocamos, pues la felicidad está dentro de nosotros mismos.
Nuestra principal tarea en la vida es ser felices. Ese el deseo de Dios, pero el camino más seguro es hacer felices a los demás. ¡Sé feliz haciendo felices a los demás!
JESUCRISTO, “EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA”
No desvinculemos nuestra vida de la experiencia y del encuentro personal con Jesús de Nazaret, el Cristo. Comprendamos que en los orígenes del Cristianismo existe una experiencia muy precisa, la experiencia de unos hombres, muchos de ellos marginados y alejados de la Ley, pescadores y recaudadores de impuestos, que descubrieron en ese Nazareno el encuentro gozoso con el Misterio.
Jesús fue, sin duda, para sus contemporáneos y para la Iglesia primitiva, un hombre real, que tuvo unos orígenes humildes y tenía una “especial tendencia hacia abajo”. El marxista E. Bloch afirmaba acerca de los orígenes humildes de Jesús: "Se reza a un niño nacido en un establo. No cabe una mirada a las alturas hecha desde más cerca, desde más abajo, desde más de casa. Por eso es verdadero el pesebre: un origen tan humilde para un Fundador no se lo inventa uno. Las sagas no pintan cuadros de miseria y, menos aún, los mantiene toda una vida. El pesebre, el hijo del carpintero, el visionario que se mueve entre gente baja, y el patíbulo al final..., todo eso está hecho con material histórico, no con el material dorado tan querido por la leyenda..."
Dijo el profeta: “Hasta este momento los hombres han ocultado sus sueños en la desesperanza y en el engaño, creando dioses a su medida que juegan a castigar a los humanos, mudando sus figuras y acercándose a la tierra con múltiples artilugios.
Pero helo ahí que vino Él sin grandes sobresaltos, silenciosamente, casi sin dar ruido, en un lugar recóndito y lejano, apenas relevante en la historia diseñada por los poderosos y grandes de la tierra. Apenas la historia oficial tuvo noticia de aquel acontecimiento ni se anunció con trompetas y grandes felicitaciones.
La noche se apoderó del corazón de los hombres y se hizo extremadamente oscura durante millones de años, pero helo ahí que vino Él sin caballos blancos ni carros de fuego, deslumbrando a los vecinos, sino con sencillez y cercanía.
Hasta ahora los dioses eran bellos, perfectos, lejanos, juguetones, pero helo ahí que vino Él y se ancló en nuestra historia, cargada de bendición y maldición, pecado y gracia, torturas y tolerancias,... Y suspiró hondamente, miró profundamente y gritó con vehemencia: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.
Eddy Merckx, uno de los ciclistas más importante de todos los tiempos, dijo en una ocasión: “Desde siempre soy un entusiasta seguidor de Jesucristo; lo llevo conmigo. Me convence su atractiva figura y su mensaje tan humano y tan divino. Estoy dispuesto a recorrer el mundo con mi bicicleta proclamando la grandeza de Jesucristo y dando a conocer su mensaje”.
¿Qué tendrá Jesucristo para atraer hacia Él a millones de hombres y mujeres, de cualquier condición y cultura?
¿Acaso tú no te atreves a unirte existencialmente a Jesucristo, convencido de que Él es el Camino, la Verdad y la Vida?
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola