Entre el Cielo y la Tierra

LA CRUZ DE CADA DÍA

31.10.11 | 10:10. Archivado en Sobre el autor

LA CRUZ DE CADA DÍA

Desde la fe cristiana, los sufrimientos de los seres humanos no son olvidados ni maquillados sino que alcanzan una densidad insuperable.

Tomás Kempis comentaba que “no hay hombre en el mundo sin tribulación o angustia; aunque sea Rey o Papa”…Esta realidad es tan cierta que olvidarla supone aislarse en la evasión más demoledora. Nadie que viene a este mundo está exento de cruces, fatigas, cansancios y de angustias. Chenoa Achebe decía no sin razón: “cuando el sufrimiento llama a tu puerta y tú le dices que no hay asiento para él, te replicará que no te preocupes, porque ha traído su propio taburete (Chenoa Achebe)!

El sufrimiento aflora por doquier y deja estupefacto al hombre y a la mujer de hoy, cada día más preocupado por la calidad de vida. Ocurre que desde siempre el sufrimiento del inocente ha cuestionado al hombre y lo ha lanzado a la rebeldía más certera y a la resistencia activa más cierta.

El creyente lanza su gemido hacia Dios y le pregunta el porqué de tanto sufrimiento y tanta desgracia manifiesta. Pero jamás se cuestiona una historia sin Dios porque entonces su queja no tiene remitente y su sufrimiento se ciega en su propio centro.

¡Conozco personas cosidas por el sufrimiento y sólo les mueve en la vida la esperanza de que su existencia sea agradable a los ojos de Dios, aunque no pasa ni un solo día que no pregunten si vale la pena tanto sufrimiento!

¡Conozco gente que aún en la pena más fuerte y en sus dolores más ardientes no desesperan jamás y miran día y noche al cielo, encontrando una palabra de fuego y una pizca de consuelo! Resuena en nuestros corazones las palabras alentadoras de Jesucristo: “Acercaos a mí los que estáis rendidos y abrumados, que yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde” (Mt 11,28-29).

Jesús invitaba a sus discípulos a coger la cruz de cada día y seguirle. No nos engañemos. La cruz es “nuestra compañera de viaje” en el peregrinar de esta vida. No nos imaginemos cruces raras y aparatosas. La cruz aparece de mil maneras en nuestra vida diaria.

Sólo el que es capaz de unirse a Jesucristo en su sufrimiento, será capaz de redimirse en el sufrimiento y sus penas serán causa de purificación y transformación, porque como bien decía Madre Teresa de Calcuta: “el sufrimiento tomado en sí mismo no vale nada, pero si es compartido con la pasión de Cristo es un don maravilloso”.

La verdadera cruz cristiana tiene un tramo hacia Dios como ofrenda y donación “a lo que falta a la pasión de Cristo”, y un trazo horizontal como tensión para mejorar este mundo.

La respuesta a la cruz y al sufrimiento está en la esperanza en la resurrección y en el triunfo de Dios.

Esta esperanza debe alentarnos a los creyentes a no caer en el desaliento y a luchar para transformar las estructuras a favor del hombre y a trabajar para construir un mundo más de acuerdo al “proyecto de Dios”, aunque broten en nuestro interior lágrimas fuertes.


DANOS LA CAPACIDAD DE SORPRENDERNOS

27.10.11 | 09:43. Archivado en Sobre el autor

DANOS LA CAPACIDAD DE SORPRENDERNOS

Gracias, Dios mío, por todo cuanto existe que me hace sentirme vivo, despierto, formando parte de un universo coordinado y armónico.

Gracias, Señor, que me concedes un día más para santificar mis espacios y mis vacíos, mis fragilidades y mis fortalezas, mis dudas y mis certezas, mis cualidades y mis complejos.

Gracias, Dios mío, que haces estallar en esta mañana de alegría inmensa contemplativa ante los rayos de sol que iluminan los secretos de la noche.

Señor mío, dueño del cielo y de la tierra, artífice de la libertad y de la justicia, amo del tiempo y esencia misma de la permanencia del ser, danos la capacidad de sorprendernos y de valorar lo que nos rodea.

Señor, haz que nos emocionemos con la gota de rocío que se posa en los cristales de nuestra ventana, con el ramillete de estrellas que engalanan el cielo, la sonrisa del niño que se siente acogido y querido, la compasión del hombre que no se deja llevar por el odio y la revancha, la grandeza de la naturaleza que engendra la vida, la magia del fuego en la intimidad de tu chimenea, la maravilla serena de un paisaje contemplado en la altura de la montaña, la rebeldía de los jóvenes que se resisten a este mundo tan poco dado a querer...

Gracias, Señor, por el coche que nos hace sentir que las distancias no son motivo para no conocer las maravillas de la naturaleza y la grandeza de los mejores hijos de ayer que dejaron plasmados su ingenio y su arte en Iglesias, museos, palacios, plazas y calles.

Gracias, Dios mío, por el coche, invento del hombre para el hombre, que a pesar de la contaminación y el ruido, nos hace comprender que sin él la vida nuestra sería impensable.

Gracias, Señor, por las carreteras, arterias vivas por donde caminamos, a veces sin sorprendernos de las grandezas de la creación, pero que ellas nos ponen en contacto con otras culturas, con otros pueblos y nos hacen sentir que las distancias en el espacio no son impedimentos para saborear la vida.

Gracias, Señor, por las gafas que nos ayudan a contemplar la realidad de manera brillante y clara. Ellas nos descubren que hay inventos mágicos al servicio del hombre y no solamente para destruir el “hábitat” y el ecosistema. Nadie vislumbra la pérdida de la vista con unas lentes adecuadas, pero quítate las gafas y sabrás dar gracias desde la mañana hasta la noche.

Gracias, Dios de los mil nombres, por el teléfono e internet que nos hacen sentir muy cerca de las personas que están lejos, que nos hacen palpar en segundos que la distancia no está en los kilómetros sino en unas miradas con rabia y unos labios mudos.

Gracias, Señor, que nos haces sentir en el día la grandeza de los inventos humanos a favor del progreso y de la calidad de vida.

Hoy, Señor, cogiendo el teléfono, y usando Internet, he comprendido que el hombre es grande porque participa de Ti, verdadero creador de todo lo que existe.

Gracias, Señor, por el bolígrafo que pone figura a los sentimientos y pensamientos del hombre y deja enmudecido al vacío.

Gracias, Señor, por el bolígrafo, ese compañero diminuto en el bolsillo de la camisa pero que sin él un momento de inspiración o el miedo al olvido serían terribles.

Gracias, Señor, por el bolígrafo que hace comprender a los humanos que somos diferentes del resto de los animales, precisamente por ser gastadores de cultura, creadores de la escritura….

¡”No le pidamos a Dios más maravillas, sino más capacidad para maravillarnos” (M. Menapace)! ¡La vida misma es un milagro!

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EL SUFRIMIENTO MIRADO DESDE CRISTO

26.10.11 | 07:30. Archivado en Sobre el autor

EL SUFRIMIENTO MIRADO DESDE CRISTO

Emmanuel Mounier fue uno de los filósofos existencialistas más importantes y su inspiración era tremendamente cristiana. Y Emmanuel decía algo realmente conmovedor: “Cualquier sufrimiento integrado en Cristo pierde su desesperanza y su misma fealdad”.

Aquí radica el valor redentor de cualquier sufrimiento que “completa lo que falta a la pasión de Cristo”: Jesucristo no elimina el dolor pero le da una iluminación distinta desde su vida, sus palabras, sus obras, su pasión, muerte y resurrección.

La Teología de la cruz da respuesta al sufrimiento y al dolor del inocente. Y la respuesta ante toda miseria humana es la resurrección de los muertos como un acto reivindicador de Dios que sale al encuentro del hombre, sobre todo del maltratado por la vida y las circunstancias. Esta esperanza en la resurrección y en el triunfo de Dios, anticipado en la Resurrección de Cristo, alienta a los creyentes a no caer en el desaliento y a luchar para transformar las estructuras a favor del hombre y a trabajar para ayudar a las víctimas, aunque tiemble su interior con lágrimas fuertes. Como bien señala P. Plus: “El Cristianismo no inventó la cruz, sino el valor para soportarla”.

El Concilio Vaticano II dedica un mensaje maravilloso a los enfermos. Si estás enfermo o eres cuidador de enfermos haz tuyas estas palabras: “¡Oh, vosotros que sentís más pesadamente el peso de la cruz! Vosotros que sois pobres y desamparados, los que lloráis, los que estáis perseguidos por la justicia, vosotros sobre los que se calla, vosotros los desconocidos del dolor, tened ánimo; sois los preferidos del reino de Dios, el reino de la esperanza, de la bondad y de la vida; sois los hermanos del Cristo paciente, y con El, si queréis, salváis al mundo... Sabed que no estáis solos, ni separados, ni abandonados, ni inútiles: sois los llamados por Cristo, su viva y transparente imagen”.

En cierta ocasión, una mujer estaba enferma y todos temían por su salud quebradiza, arropándola de cariño y compasión. Ante la desaparición de su marido ella tuvo que afrontar valientemente toda su casa y sus negocios, sorprendiéndose cada día de aquella maravillosa capacidad que jamás creía tener. Y bien que repetía unas palabras mágicas de León Bloy: “El hombre tiene lugares en su corazón que todavía no existen, y para que puedan existir debe entrar en ellos el dolor”.

¡Por favor, recuerda lo que decía León Bloy, y sabrás que para que muchos espacios interiores existan debe entrar el dolor y el sufrimiento!
Gran consuelo tiene para nosotros esta llamada a integrar nuestros dolores y sufrimientos en la vida de Jesucristo, que San Alfonso María de Ligorio advertía: “Fija tu mirada en Jesús crucificado y nunca te quejarás”

Si en algún momento has deseado vivir la vida desde la lejanía de Cristo no olvides que tu sufrimiento quedará sin remitente y te ahogarás en tu propia pena sin nada que objetar ni nada que temblar.

Te recomiendo este consejo de San Alfonso María de Ligorio: “fija tu mirada en Jesús crucificado y nunca te quejarás”.


DIOS ES PURIFICADO EN NUESTRA ALMA

24.10.11 | 18:06. Archivado en Sobre el autor

DIOS ES PURIFICADO EN NUESTRA ALMA

Dios es purificado en el más profundo centro del alma. Un rasgo de Dios es su inmutabilidad, pero la vida del que cree cambia muy a menudo y se percibe de manera diferente en el transcurso de la existencia.

La creencia en Dios es personal, y contemplada desde perspectivas muy existenciales y radicalmente psicológicas, pero la fe tiene que ser purificada desde los interrogantes más hirientes y el clamor más intenso.

No tengáis miedo a esa sospecha interna que pone en cuestión hasta los más diminutos cimientos y cuestiona la misma fidelidad a un Credo.

Y es en tu espíritu donde el seguimiento y la fidelidad al Misterio se forjan y se purifican sin remedio, porque bien sabemos que cuando se desmorone de tu cabeza y de tu existencia un “dios” lo único que puede comprender es que ha sido destruido afortunadamente una imagen falsa del Dios invisible y sorprendente, fascinante y tremendum, pleno y absolutamente otro. Efectivamente, Dios es purificado en nuestra alma y desvelado en el silencio.

Cuando sientas en las fibras interiores la misericordia divina para tus obras, palabras, omisiones y actitudes entonces entra la llama encendida de la sonrisa a tu vida, en ocasiones repleta de vacíos.

Cuando la vida, en ocasiones fatigosa y cansada, te haga llorar recuerda que hay Alguien más grande que tus lágrimas y más poderoso que aquello que hizo estallar en tu corazón la desesperación y el vacío.

Cuando los arpegios de la soledad desean que sean tocados en tu corazón recuerda que Alguien ha sellado tu existencia a la pasión y muerte de Cristo.

Cuando sientas que la vida te ha dejado fuera del tiempo recuerda que Alguien, que está más allá del tiempo y del espacio, ha deseado hablar a tu corazón, y ése es el único diálogo que quiere hacer Dios con el hombre.

¡Cuántas personas han alcanzado el grado óptimo de la reconciliación interior con el mundo y con ellos mismos cuando han sentido, desde un clima profundo de conversión, que el perdón es posible, que su vida andrajosa es valiosa a los ojos de Dios y que levantarse es más importante que caer!

¡Cuántas personas han descubierto que su fe tiene que ser purificada donde el seguimiento y la fidelidad al Misterio se forjan sin remedio!


DIOS ES EL AMOR CON MAYÚSCULAS

21.10.11 | 07:04. Archivado en Sobre el autor

DIOS ES EL AMOR CON MAYÚSCULAS

Dios es el amor con mayúsculas y la esencia misma de la vida. Cada uno de los humanos somos “su debilidad” y la razón de su amor para con el mundo.

Dios ha pintado tu nombre en las paredes de la luna y ha susurrado al viento que te quiere y desea hacer una historia de amor contigo, una aventura de salvación con tu vida. Él ha donado a la historia de un deseo de sentido que va desde tu existencia hasta lo último creado para que tú seas feliz y consigas que el mal sea triturado y vencido.

Dios es el susurro del viento que consigue levantar al hombre de su vacío existencial y lo lanza hacia su propia rebeldía contra todo lo que destruya la vida y la realidad más plural y diversa.

Dios es el aliento que suspira por un mundo más solidario y más justo sin que al menos los vendavales sean capaces de arrodillar al hombre en su propio barro y resentimiento.

Dios es el soporte fundamental de la realidad y que sin Él todo se desvanece. Además, Dios sale al encuentro de tu alma y en su intimidad más íntima quiere “danzar con ella” para atraerla con “correas de amor”.
Dios es bueno y solamente su bondad será la que nos hará alcanzar las mayores cotas de la realización. Muchos hombres y mujeres niegan como posible la existencia de Dios, pero sin Él el paso de los años y los acontecimientos se hacen vanos y el anhelo de justicia una despiadada ilusión.

Dios es la razón última de los acontecimientos, y nos invita a leer la historia desde Él. Precisamente por eso, toda teología es narrar las maravillas de Dios en la vida propia y en la ajena.

Dios nos invita a leer los acontecimientos desde la confianza radical en Él, incluso en la periferia del dolor y del sufrimiento, e interpretados desde Cristo muerto y resucitado, nos lanzará más allá de nuestros miedos y nuestras pérdidas, sabiendo que la vida sin Dios carece de sentido.
Leer la historia desde Dios hará que rompa tus recelos y tus propias quejas te hagan mirar al cielo, preguntándote si algún día tus pasos vacilantes encontrarán consuelo y reposo en el “más allá eterno”.

Leer la historia desde Dios te afirmará que los verdugos no serán la palabra última a esta historia áspera y que las víctimas encontrarán justicia, aunque ahora traguen sus lágrimas.

Recuerda que la dimensión religiosa “religa” al hombre con Dios, el único dador de sentido global último a la vida y da respuesta convincente a la propia existencia, al curso de la historia y al conjunto de la realidad.
Recuerda que la dimensión religiosa jamás rechaza de cuanto humano hay en la realidad y en el hombre mismo, armoniza la fe y la razón con una alianza no exenta de conflictos pero que las convierte en dos alas en favor de la libertad y de la verdad, da razones para vivir en medio de una cultura cada vez más cambiante y más fugaz, remite nuestra existencia más allá de ella misma dando soporte al ansia de felicidad y de eternidad que tenemos todos los humanos... ¡Sí, Dios es el Amor con mayúsculas!


“TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO”

20.10.11 | 07:26. Archivado en Sobre el autor

“TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO”

El ser humano es, en esencia, templo del Espíritu Santo, un verdadero sagrario donde se manifiesta la presencia sacramental de Cristo.

Beatrice Bruteau señalaba que “en lo profundo de nosotros está el verdadero yo, y el verdadero Yo ni está distante ni es distinto del Origen del Ser”… ¡Sí, como bellamente indicaba la Carta de Bernabé: “…En efecto, hermanos, la morada de nuestros corazones es un templo santo para el Señor” (De la Carta llamada de Bernabé. Cap 5)!

Afirma Joyce Rupp que el “corazón”, en la tradición escriturística, connota todo nuestro ser interno, no físico, el núcleo de lo que somos. Esto incluye la mente, las emociones, el espíritu, la voluntad, la intuición, la memoria y el inconsciente… ¡Si, como se indica en la Carta de Bernabé: “la morada de nuestros corazones es un templo santo para el Señor”.

El verdadero Cristianismo aspira a armonizar siempre el amor inmenso y absoluto al Dios invisible, manifestado plenamente en Cristo, con el amor al hombre y a la mujer, manifestación y gloria del Misterio.

El ser humano es el camino para ir a Dios, y desde ahí todos los derechos humanos, juntamente con su dignidad, alcanzan su fundamento, porque para el cristiano, “la dignidad humana se basa en la constitución del ser humano creado a imagen de Dios con capacidad para conocerle y amarle como hijo de Dios Padre y para dominar sobre los demás seres creados como colaboradores de Dios Creador”

La vida humana es valiosa a los ojos de Dios y nadie tiene derecho a eliminarla, ni siquiera la propia persona.

Cuando descubrimos que somos más importantes que nuestra salud y nuestras cualidades, más grande que nuestras acciones y nuestros títulos académicos, más fuertes que los lazos que nos unen a las personas y a la tierra, entonces podemos decir no a todo aquello que atenta contra el valor prioritario del ser humano.

Cuando sabemos que hay personas que cuidan a parapléjicos y que a pesar de vivir la enfermedad más dura saben que es un regalo del que tienen que dar cuentas, entonces anida en su corazón un sentimiento religioso de lo más correcto y escriben con la pluma más rudimentaria no a todo lo que destruya la vida, aunque parezca inútil e incierta.

Cuando tenemos el convencimiento que el ser humano es irrepetible y que nadie tiene derecho a talarla, entonces afirmamos con que la vida es valor, el mayor valor, que debe ser defendido a nivel social “sin tapujos”.

No profanes el auténtico sagrario del Espíritu y nunca destruyas el clamor del respeto al ser humano, la quintaesencia de lo eterno.


DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

19.10.11 | 07:29. Archivado en Sobre el autor

DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

En el dinamismo de la fe hay un convencimiento fundamental: Dios sale al encuentro del hombre en su andadura histórica concreta.

Nacemos para el amor y somos un proyecto de amor en las manos de Dios, el Amor con mayúsculas. A decir verdad, jamás el alma humana encontrará su descanso y su estabilidad mientras no se dé a sí misma en beneficio de los demás.

Dios sale al encuentro del pecador y quiere se “convierta y viva”. Él no condena a las personas sino que pone en evidencia todas las acciones, pensamientos y omisiones que están al margen de su proyecto liberador y redentor.

Pide perdón de todas las culpas a Dios y descubre que has pecado de pensamiento, palabras, obras y omisión. Y recuerda que “dónde abundó el pecado, sobreabunda la gracia” (Rom 5,20).

Jesús de Nazaret era un seductor y un profeta que no quería la muerte del pecador sino que se convierta y viva. No dejó a nadie indiferente y sus palabras tenían la fuerza del amor en sus adentros.

En cierta ocasión, un fariseo lo invitó a comer en su casa y una mujer, conocida pecadora, se acercó, derramó perfume en sus pies y llorando se puso a besarlos. El profeta se escandalizaba de aquella reacción de Jesús que, quedándose quieto, dejaba que le tocara una mujer pecadora.

Y Jesús le dijo al fariseo: "Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?" Simón contestó: "Supongo que aquel a quien le perdonó más"... Y Jesús le dijo: "...sus muchos pecados están perdonados porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama" (Lc 7, 36-50).

¡Qué grandeza tenía Jesús en su corazón que sabía mirar al ser humano más allá de sus actos y leía en lo más recóndito de sus sentimientos! ¡Qué liberación sentiría aquella mujer que alguien la miró con dignidad y la acercó a la misericordia de Dios!

¡Si tu vida está llena de pérdidas, y eres consciente de tus pecados, recuerda que "al que poco se le perdona, poco ama"!

El amor es el único capaz de redimir al hombre de su propia debilidad. Sin duda alguna, para que entre en tu corazón el amor hay que desterrar el odio, la envidia, el rencor y el desprecio.

Lo único que hará grande a una persona será el amor que pueda depositar en su interior y la compasión hacia sus semejantes, cargada de mucho perdón y mucho amor.

Muchas oportunidades tenemos a lo largo de la vida de ayudar a los demás. Puede ser que las grandes oportunidades sean escasas, pero las pequeñas se dan con mucha frecuencia.

El darse a los demás y el vivir para los demás ennoblece a la persona, humaniza la sociedad y hace orientar el futuro por las sendas de la paz y la justicia, los dos aliados de la auténtica solidaridad.


ENCUENTROS CON EL NAZARENO

18.10.11 | 06:45. Archivado en Sobre el autor

ENCUENTROS CON EL NAZARENO

El encuentro define a la persona en la medida en que se encuentra con Dios. El encuentro rehace su corazón con un estilo nuevo, desautoriza nuestros apegos y reformula nuestra historia con criterios nuevos, los criterios del Evangelio.
El encuentro espiritual no es simplemente una relación de conocimiento intelectual sino existencial.

Cada encuentro con Jesucristo nos ilumina, nos renueva y, no pocas veces, nos desarma de nuestros prejuicios y complejos.

El encuentro con Jesús no deja indiferente a nadie. También hoy, como ayer, Jesús se hace el encontradizo y se encuentra con la persona, siempre desde nuestra historia concreta, siempre desde nuestra vida.

El encuentro con el Nazareno, en la experiencia de muchos, ha hecho estallar en “mil pedazos” vidas encaminadas por “falsos caminos “y propuestas que no llevan más que a la frustración y al vacío.

Cuando la felicidad se asocia a un momento de placer, a tener un buen coche, a comprar una marca determinada de ropa, a conseguir ciertas medidas de peso, a no complicarse la vida por ayudar a los demás… es entonces cuando la frustración se hace dueña de tu espíritu y aflora el “vacío en tu alma”. Y esos momentos son privilegiados para abrirse al Eterno, porque Él susurra “mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo” (Ap 3,20) ”.

El cantante dominicano Juan Luis Guerra tuvo un encuentro personal con Dios. Él mismo decía en una entrevista. “No tenía paz. Tenía problemas para dormir y tomaba muchas pastillas. Es más, pensaba que si ganaba un Grammy iba a estar mejor, y, al contrario, lo gané y estaba peor… Mi conexión es con Dios. Dios me ha hecho mejor en todos los sentidos. Soy mejor persona, mejor padre, mejor esposo, mejor músico”.

Amada Rosa Pérez era una de las modelos más cotizadas de su país, Colombia, y actriz de éxito. Padeció una enfermedad y empezó a cuestionarse toda su existencia.

Comentaba que “Me sentía inconforme, insatisfecha, sin rumbo, sumergida en satisfacciones pasajeras, pero siempre buscaba respuestas y el mundo jamás me las dio”.

Añadía Amada: “ser modelo significa ser un punto de referencia, alguien cuyas actitudes son dignas de reproducir y yo me cansé de ser una modelo de superficialidad. Me cansé de un mundo de mentiras, apariencias, falsedad, hipocresía y engaños, una sociedad llena de antivalores, en la que se resalta la violencia, el adulterio, las peleas, un mundo que exalta las riquezas, los placeres, la inmoralidad sexual y el fraude”.

Amada confesó que antes de su “conversión” se sentía vacía y estaba sumergida en un mundo en donde tenía fama, contratos, dinero y éxito, pero aún así sentía que no tenía nada…

¡Recuerda que tu vida tiene sentido y que toda ella es una llamada de Dios que solicita una respuesta en claves de entrega, servicio, justicia, solidaridad, esperanza, perdón y amor!

¡No lo olvides! No te dejes engañar por falsos caminos y propuestas que no llevan más que a la frustración y al vacío, sabiendo que “es a mí a quien Dios espera con las manos abiertas, mendigando a las puertas cerradas de mi alma” (Caryll Houyselander)

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UN ENFOQUE CIENTÍFICO CUESTIONABLE

16.10.11 | 07:50. Archivado en Sobre el autor

UN ENFOQUE CIENTÍFICO CUESTIONABLE

Gran polvareda levantó Hawking con sus declaraciones en su ensayo “The Grand Desing”: El Universo se creó a sí mismo sin la mano de la divinidad.

Hawking señala que la física moderna excluye a Dios de cualquier teoría sobre el origen del Universo, afirmando que el Big Bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la física: "La creación espontánea -dice Hawking- es la razón por la que hay algo en lugar de nada, de por qué existe el Universo y de por qué existimos nosotros. Por tanto, no es necesario invocar a Dios para encender la mecha y poner en marcha el universo".

El enfoque científico, cada día más honesto en sus planteamientos, supera con creces cualquier pretensión de convertirse en enemiga de la Religión, porque como señalaba Jorge Wagensberg, la ciencia no puede demostrar ni que Dios existe ni que no existe… ¡De hecho, el mismo Hawking en su “Historia del tiempo” (1988) sostenía que no había incompatibilidad entre la noción de Dios y una noción científica del universo!

Han pasado tiempos en que declararse científico era sinónimo de posturas ateas y de planteamientos ajenos a toda trascendencia. Decía Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina: “No soy tan crédulo como para ser incrédulo”, y son muchos científicos y matemáticos que no tienen reparo en afirmar su fe y sus creencias religiosas.

El italiano Ennio De Giorgi, uno de los matemáticos más influyentes del Siglo XX, comentaba que “al principio y al final nos encontramos siempre con el misterio. Podríamos decir que nos encontramos con el designio de Dios. A este misterio se acerca la matemática, pero sin penetrarlo”.

Alfredo Kastler, premio Nobel de Física, declaraba en el año 1968: “La idea de que el mundo, el universo material, se ha creado a sí mismo, me parece absurda. Para un físico, un solo átomo es tan complicado, supone tal inteligencia, que un universo puramente materialista carece de sentido... Yo no concibo el mundo sino con un Creador infinitamente inteligente...”

John B. Haldane, famoso genetista británico, profesor de Cambridge, afirmaba que el origen de la vida es imposible sin un Ser Inteligente preexistente. La vida no se ha formado por casualidad, sino que se basa en leyes bien precisas”.

Wittgenstein, que afirmaba que las fórmulas religiosas de fe no pasaban de ser para él hipótesis no empíricas, trabajó como enfermero en un hospital en Londres y renunció a su Cátedra, trató de defender la Religión contra sus detractores positivistas más radicales. Afirmaba que la Religión afecta también a nuestros pensamientos y acciones. Él argumentaba que “...en el mundo hay algo problemático, lo que llamamos sentido. Y que este sentido no está en él, sino fuera de él... Al sentido de la vida, esto es, al sentido del mundo podemos llamarlo Dios”.

Esta tendencia direccional de la realidad, que parece cada día más consensuada por la comunidad científica, encaja perfectamente con la búsqueda de sentido global último de la propia existencia, de la propia realidad en su conjunto y del curso de la historia; realidades que son en el fondo la dimensión religiosa de todo ser humano y remiten al Creador.

Te sugiero que intentes armonizar en tu existencia una razón que esté abierta continuamente a la trascendencia, que le da el soporte último y el sustento global de sentido, y una fe que razona y se sustenta en los pilares más profundamente filosóficos.


VIVIR EL PRESENTE

15.10.11 | 07:08. Archivado en Sobre el autor

VIVIR EL PRESENTE

El cristiano acepta las situaciones negativas como un medio para realizarse como personas y agota las posibilidades para cambiarlas y solucionarlas.

El cristiano no pide que desaparezcan los problemas y las cruces de cada día sino que los pueda sobrellevar y no perder la esperanza.
Jesús de Nazaret nos invita a vivir el presente como manifestación y presencia de Dios en la vida de cada uno de nosotros.

Él decía con insistencia: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo se os dará por añadidura. No os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos” (Mt 6,33-34).

La mayoría de las veces no vivimos el presente como una oportunidad para hacer el bien y para conseguir nuestra propia realización personal.
La mayor parte de las veces suspiramos por un futuro incierto y proyectamos todos nuestros deseos hacia ese mañana, que se nos manifiesta nublado, dejando que el presente pierda su resplandor.
¡Cuántas oportunidades perdemos por nuestra pasividad y hacemos un flaco servicio a nuestro crecimiento personal y a los que tenemos a nuestro lado!

¡Cuántas situaciones quedan sin resolver porque nuestras omisiones anclan nuestra existencia en la comodidad y en la evasión, en el olvido y la ceguera!
No seas un evasivo ni huyas de tus problemas. No seas como el avestruz que esconde la cabeza.

No mires para otro lado de los problemas y de aquello que te inquieta y te preocupa, sino afróntalo con gallardía y con valentía. No busques otras alternativas tan evasivas como el olvido de tu problema, que a la larga te traerán más problemas.

Si tienes un problema, afróntalo y busca soluciones comprometedoras, sanadoras y liberadoras.

Sólo el que vive el momento presente sin olvidarse del pasado no caerá en la nostalgia “inerte y sentimental”.

Sólo el que vive el momento presente sin olvidarse del futuro no será un “iluso y evasivo”.

Te pido en este día, sin mucho preámbulo pero con el corazón en la mano, que aceptes tu realidad y tus circunstancias como un medio para unirte al Dios de la vida y un reclamo para realizarte como persona, porque no hay otro medio de ser persona que asumir nuestros sufrimientos e hilvanar nuestras fatigas. Y recuerda que “cuando en tu vida se cierra una puerta, otra nueva se abre ante ti. Detente brevemente en el umbral y sé consciente de que lo que dejas atrás es para bien…” (M. E. Miro)

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DIOS: EL FARO QUE ILUMINA EL SENDERO

13.10.11 | 11:12. Archivado en Sobre el autor

DIOS: EL FARO QUE ILUMINA EL SENDERO

La vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo. Cuando Dios no es el valor más preciado y la perla más preciosa entonces nuestra vida cristiana se convierte en mediocre y vacía, lamentable y vaga, falsamente cumplidora e hipócritamente vacía.

Dios debe ser el amado que consume el alma dormida y el calor que enciende la hoguera en nuestra noche, la luz que penetra radiantemente en nuestra diminuta esencia y hace que los arpegios de nuestra melodía interna dancen en su mano, el silencio que echa a volar nuestros pensamientos y el suspiro que invada nuestra fatigada existencia de ideales y esperanzas.

Dios debe ser el huracán que nos lanza hacia metas insospechadas y el faro que nos ilumina el sendero que acoge nuestros pasos, la paz que deja la guerra y nos deja insatisfechos. Gibran Jalil Gibran afirmaba que "nada da el amor que no sea él mismo ni adquiere nada que no sea de sí mismo"; por eso, Dios es el Amor Eterno que nos hace buscarlo en las cosas creadas y en el silencio de la noche.

Claudia Koll fue una actriz italiana de éxito en películas como “Cosí fan Tutte” del director Tinto Brass o en “El joven Mussollini”. Y fue muy conocida por su incursión en el cine erótico.

Sin embargo, la vida de Claudia ha dado un cambio radical. Ahora colabora en diversos proyectos de voluntariado para trabajar en África con los niños enfermos de Sida o para trabajar mano a mano con los jóvenes actores en la nueva academia «Star Rose Academy,» con sede en Roma, que forma a jóvenes artistas apostando por los valores profundos.

Hay que hablar de una auténtica “conversión” de esta actriz a Cristo. Ella misma relata “un día entré en la iglesia de Santa Anastasia, en Roma…Buscaba, de alguna manera, la ayuda de Dios. Se me acercó un sacerdote y me dijo: ¿Qué quieres de Él? Yo le dije: ¿Nada, soy una pecadora? Cuando me hizo la señal de la cruz en la frente, sentí que mi corazón se abría y se llenaba de Jesús. Las rodillas se me doblaron, me tuve que sentar y empecé a llorar... Era la respuesta del Señor”.

Comentaba Claudia Koll con gran entusiasmo: “Quería probar emociones fuertes, pero nadie realmente me había enseñado a vivir. Lo más extraordinario para mí ha sido descubrir que el Señor venía en mi ayuda, a pesar de mi condición de gran pecadora. Pero después de haber herido el corazón de Dios, he sentido que Él, en el momento en el que más lo necesitaba, venía a socorrerme. …”.

¡Sí, como bien decía Claudia Koll, “el Señor viene en nuestra ayuda, a pesar de nuestra condición de pecadores”!

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LA EXIGENCIA DE SER BUENOS

12.10.11 | 07:43. Archivado en Sobre el autor

LA EXIGENCIA DE SER BUENOS

“Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: -«Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: -«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?» Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: -«Extiende el brazo.» Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús (Lc 6,6-11)

Jesús de Nazaret lanza a los que “estaban al acecho para ver si curaba en sábado” una pregunta que hace estallar los recelos: “¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?”…Y desde la exigencia para hacer el bien, cura al que tenía parálisis en el brazo derecho.
La bondad será lo único que nos haga tener esperanza en la humanidad y será la única arma capaz de llevar a este mundo a sendas cada día más auténticas de perfección.

Hay una tendencia a identificar la bondad con la inocencia y la tontura. A veces, cuando queremos aconsejar a alguien que no sea bueno, le invitamos con expresiones tan poco afortunadas como ésta: “no seas tonto”…
Confucio afirmó sabiamente: “Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo”…, pero no basta ser buenos en la vida sino “procurad que al dejar el mundo veáis no sólo que fuisteis buenos sino que dejáis un mundo bueno” (Bertolt Brech).

Una opción decidida por la verdad y la justicia conlleva, la mayor parte de las veces, sufrimiento y críticas; pero solamente este camino generaría el nacimiento de un mundo bueno y justo, “casa de todos”.

Jamás tiremos la toalla en la andadura existencial que transitamos porque entonces la historia caminará hacia la “ley de la selva” y las conquistas sociales no serán nada más que “fósiles sin sustancia”.
Muchos hombres y mujeres se creyeron invencibles haciendo el mal y sucumbieron en su empeño; muchos imperios se creyeron dominadores y cayeron en el tiempo; Descubre que al final siempre triunfan el bien y la verdad.
Hoy las generaciones más jóvenes necesitan más testigos que maestros, más hombres buenos que economistas, más abrazos que palabras, más amigos que jueces inmisericordes… Recuerda las palabras de Confucio: “Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo”, y, en oración íntima, repite al Dios Santo y Compasivo que “no se cansen los buenos”.

¡Intenta en todo momento hacer el bien, porque será la única manera de encontrarte con las entrañas del mensaje de Jesús y con el mismo Nazareno!


LA VIDA ETERNA

11.10.11 | 07:26. Archivado en Sobre el autor

LA VIDA ETERNA

Más allá del tiempo, en ese espacio sin tierra y sin nombre, dónde las horas no existen y la eternidad se hace perenne, nos volveremos a encontrar.
El Papa Juan Pablo II, en unas Catequesis sobre el cielo, en el año 1999, decía: “En el marco de la Revelación, sabemos que el “cielo” o la “bienaventuranza” en la que nos encontraremos no es una abstracción , ni tampoco un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la Santísima Trinidad” (21-7-1999)…

El ser humano se resiste a desaparecer para siempre y cuando se impone toda desesperanza, entonces, de inmediato, brota, desde el mismo interior, una rebeldía que le impulsa a hacer creíble su esperanza.

Esa esperanza es el arma que nos mantendrá despiertos en esta tierra y la antorcha que hará soportable nuestros pasos. ¡Si, “La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo” (CIC 1817)!

No se niega la esperanza de “un cielo nuevo y una tierra nueva” en nombre del descuido de lo terreno, sino que más bien “se equivocan los cristianos que, bajo el pretexto de que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que puedan descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas, según la vocación personal de cada uno” (GS 43).
Se nos invita a mirar al futuro y abrirnos de “par en par” a la esperanza.

Y la esperanza lanza un grito de alegría porque sabe bien, en lo más profundo de su esencia, que “la salvación anunciada es la salvación que trae el Señor”. Esa salvación proviene de Dios y no es solamente hechura de manos del hombre, aunque sabe bien que “la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre” (CIC 1818).

Benedicto XVI, en la Oración del Ángelus del 1 de Noviembre del 2006, afirmó: “…para nosotros, los cristianos, “vida eterna” no indica una vida que dura para siempre, sino, más bien, una nueva calidad de existencia, plenamente inmersa en el amor de Dios, que libra del mal y de la muerte, y nos pone en comunión sin fin con todos los hermanos y las hermanas que participan del mismo amor. Por tanto, la eternidad ya puede estar presente en el centro de la vida terreno y temporal, cuando el alma, mediante la gracia, está unida a Dios, su fundamento último”.

¡Vive con esperanza el anhelo de “un cielo nuevo y una tierra nueva, sabiendo que la vida eterna será una relación viva y personal con la Santísima Trinidad en su plenitud, admitiendo que la “eternidad ya puede estar presente en el centro de la vida terreno y temporal, cuando el alma, mediante la gracia, está unida a Dios, su fundamento último” (Benedicto XVI)!


“DIOS VIENE EN NUESTRA AYUDA”

10.10.11 | 07:32. Archivado en Sobre el autor

“DIOS VIENE EN NUESTRA AYUDA”

Necesitamos vivir la experiencia de Dios en nuestros ambientes, y vivir el “estilo de Jesús” porque su proyecto humaniza nuestro mundo y nuestras relaciones.

Necesitamos los cristianos ser fermento en medio de la masa, de una sociedad que cada vez más olvida sus raíces cristianas y sus fuentes para saciar su sed la busca en la globalización y el consumo.

Orígenes, en el siglo segundo de nuestra era, invitaba a vivir como verdaderos seguidores de Cristo: “Tú que sigues a Cristo y que lo imitas, tú que vives de la Palabra de Dios, tú que meditas en su ley día y noche, tú que ejercitas sus mandamientos, tú que estás siempre en el santuario y nunca sales de él. Porque el santuario no hay que buscarlo en un lugar, sino en los actos, en la vida, en las costumbres. Si son según Dios, si se cumplen conforme a su mandato, poco importa que estés en tu casa o en la plaza, ni siquiera importa que te encuentres en el teatro; si sirves al Verbo de Dios, tú estás en el templo, no lo dudes”.

La vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo. Cuando Dios no es el valor más preciado y la perla más preciosa entonces nuestra vida cristiana se convierte en mediocre y vacía, lamentable y vaga, falsamente cumplidora e hipócritamente vacía.

Dios debe ser el amado que consume el alma dormida y el calor que enciende la hoguera en nuestra noche, la luz que penetra radiantemente en nuestra diminuta esencia y hace que los arpegios de nuestra melodía interna dancen en su mano, el silencio que echa a volar nuestros pensamientos y el suspiro que invada nuestra fatigada existencia de ideales y esperanzas.

Dios debe ser el huracán que nos lanza hacia metas insospechadas y el faro que nos ilumina el sendero que acoge nuestros pasos, la paz que deja la guerra y nos deja insatisfechos, el amor eterno que nos hace buscarlo en las cosas creadas y en el silencio de la noche.

Muchos hombres y mujeres, en medio de sus preocupaciones y sus debilidades, palparon la grandeza del Eterno y el “aroma suave” de lo divino, reconociendo, como bien señalaba Eloi Leclerc, que "cuando un hombre se sabe amado, ya no es el mismo. Y cuando se sabe divinamente amado, está salvado".

Tony Meléndez nació sin brazos a causa de un medicamento que dieron a su madre durante el embarazo.

Siendo niño, gracias a la ayuda de su padre y a la gran fe que tenía en poder conseguirlo, aprendió a tocar la guitarra con los dedos de los pies.

En el año 1987, durante la visita del Papa Juan Pablo II a los Ángeles (Estados Unidos), Tony le cantó al Papa una canción, “Never be the same” (Nunca ser igual).

Cuando Tony terminó de cantar y tocar la guitarra con los dedos de los pies, el Papa se acercó a él y lo abrazó emocionado.

Tony decía emocionado: “Dios para mí es algo muy especial; me gusta cantar algo para Él, pues nos dio la vida. Yo siento que nosotros tenemos que hacer el esfuerzo de darle algo bueno. Él es amor…”

¡Si, la vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo, el Amor con mayúsculas, el huracán que nos lanza hacia metas insospechadas!
¡Sí, la vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo!


LLAMADOS PARA EL AMOR

08.10.11 | 05:41. Archivado en Sobre el autor

LLAMADOS PARA EL AMOR

Y dijo el profeta: En el principio existía el Amor, y el Amor se expandía llenando de vida la sombra. Todo fue creado por el Amor, dejando su impronta en todo lo existente, y el Amor lo penetraba todo y lo invadía todo. Todo se hizo por Amor y sin Amor no se hizo nada de lo que se ha hecho. El Amor llenó todo lo creado, infundiéndole su impulso creador y su armonía.
Muchos hombres y mujeres olvidaron este principio, y los profetas recordaban la exigencia primera para volver a Él. Predicaban por encima de todo volver: volver a la razón misma de todo lo existente y al encuentro de Aquel que “nos atrae con correas de amor”...Y desde ahí, la fe adquiría su frescor primero y su dinamismo original.

Los profetas no dejaban de recordar que la fe es confiar y responder al ofrecimiento y radicalidad al “Amor primero”, la luz original que nos ayude a soportar las propias oscuridades.

Los profetas decían que “puesto que es Dios quien nos ha amado primero, ahora el amor ya no es sólo un “mandamiento”, sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro” (Benedicto XVI. Deus Caritas est, 1)… ¡Recuerda con J. Gaillot que Dios te ama desde muy dentro, y su presencia te acompañará siempre: "Muy pronto tuve la sensación de que Dios me amaba, y esta experiencia espiritual, muy honda, no ha desaparecido jamás. Sensación de estar acompañado por una presencia"!...

Cuando la vida, en ocasiones fatigosa y cansada, te haga llorar recuerda que hay Alguien más grande que tus lágrimas y más poderoso que aquello que hizo estallar en tu corazón la desesperación y el vacío.

Cuando los arpegios de la soledad desean que sean tocados en tu corazón recuerda que Alguien ha sellado tu existencia a la pasión y muerte de Cristo.

Cuando sientas que la vida te ha dejado fuera del tiempo recuerda que Alguien, que está más allá del tiempo y del espacio, ha deseado hablar a tu corazón, y ése es el único diálogo que quiere hacer Dios con el hombre.

Cuando el vaso se llene de problemas reza: ¡Oh, Dios, dame luz para ver, ciencia para saber, y valor para transitar mi camino virgen!

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ASPIRAMOS A LA SANTIDAD

07.10.11 | 06:46. Archivado en Sobre el autor

ASPIRAMOS A LA SANTIDAD

Jesús de Nazaret, en el Evangelio, nos advierte que no basta decir Señor, Señor, para entrar en el Reino de los cielos, sino cumplir la voluntad del Padre celestial: “No todo el que me diga: “Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: “¡Jamás os conocí: apartaos de mí, agentes de iniquidad!” (Mt 7,21-23)

La voluntad del Padre celestial pasa por hacer posible el dinamismo del amor… En el fondo, la voluntad del Padre pasa por amar a Dios con todas nuestras fuerzas y al prójimo como a nosotros mismos. ¡Cómo resuena en este momento, en esta sintonía evangélica, las palabras de San Juan de la Cruz: “Al final de los días nos examinarán del amor”!

San Ignacio de Antioquia recibió el martirio el año 107 en tiempos del Emperador Trajano, y durante su viaje a Roma escribió siete cartas, dirigidas a varias Iglesias. En una de esas cartas a los cristianos de Roma escribía: “lo único que para mí habéis de pedir es que tenga fortaleza interior y exterior, para que no sólo hable, sino que esté también interiormente decidido, a fin de que sea cristiano no sólo de nombre, sino también de hecho. Si me porto como cristiano, tendré también derecho a este nombre y, entonces, seré de verdad fiel a Cristo”.

Madre Teresa de Calcuta que "la santidad consiste en hacer la voluntad de Dios con alegría... La fidelidad forja a los santos”, y Francois Xavier Ngyyên Van Thuân se convenció que “vivir el momento presente era el camino más sencillo y seguro para alcanzar la santidad…Yo no voy a esperar. Viviré el momento presente, llenándolo de amor”.

La santidad lleva al ser humano más allá incluso de la meta moral que consiste en construir un "hombre auténtico y realizado". Los santos palpan de vez en cuando la perfección suprema de Dios y nos recuerdan a los humanos que el mal puede ser vencido solamente con sacrificio, constancia y confianza.

Ser santos es la grandeza del ser humano que reconoce que el evangelio solamente puede transformar las raíces de la sociedad y de la humanidad, anclados a menudo en la tierra de la propiedad privada, el lucro y el poder. ¡Sí, adquirir, poseer y lucrar son los derechos sagrados e inalienables del individuo en nuestra sociedad y los santos nos recuerdan que todo eso debe ser superado y triturado por el amor!

¡En este día, por favor, recuerda que la santidad es solamente esto, hacer la voluntad de Dios con alegría, viviendo el momento presente, llenándolo de amor!
¡Pidamos al Señor que no seamos cristianos sólo de nombre, sino que nos portemos como cristianos en nuestros ambientes, siendo fieles a Cristo!


“NO DARLE NUESTRO CORAZÓN”

06.10.11 | 07:45. Archivado en Sobre el autor

“NO DARLE NUESTRO CORAZÓN”

Ante el dinero y los bienes materiales se pueden tener varias posturas. Mientras unos piensan que el dinero no vale nada, para otros lo es todo, concluyendo “poderoso caballero, don dinero”.

Lo realmente importante es la posición que el ser humano tiene ante el dinero. Una cosa es invertir, emplear y negociar con él, y otra cosa es obsesionarse para tener más y valorar a la gentes por el lema “tanto tienes, tanto vales”.

El dinero sin amor es aplastante y vanidoso, genera ansiedad y lleva a un callejón sin salida.

Jesús de Nazaret dice en el Evangelio: “No amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mt 6,19-21).

Horacio decía que “El que no sabe vivir con poco será siempre un esclavo”.

¡Suena con fuerza esta máxima de Horacio en esta sociedad consumista y esquizofrénica, una sociedad que valora todo por el dinero y sigue a ciegas este lema: "Tanto tienes, tanto vales", "Todo tiene un precio"!

Mientras engañamos a nuestra conciencia y a nuestra libertad a base de cadenas de dinero, algunas voces privilegiadas advierten que "no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita".

Mientras todos los ciudadanos añoramos una vida cada día más repleta, basada en acaparar y tener más, los hombres y mujeres más libres reclaman para este tiempo autenticidad.

Mientras la sociedad condiciona la felicidad con el tener y estar "a la última", aparecen testimonios desgarradores de hombres y mujeres adinerados que están hastiados de su riqueza y reclaman un ambiente más saludable lejos de tanto bienestar material. Recuerdo que una de las mujeres más ricas decía amargamente: “Soy tan pobre, tan pobre, que lo único que tengo es dinero”. Acabó mal.

Mientras la publicidad nos invade y nos pide gastar el dinero que no tenemos para comprar cosas que no necesitamos, muchos suspiran una sociedad más igualitaria y menos esquizofrénica.

Mientras unos piensan que “poderoso caballero es don dinero”, otros descubren que hay que invertir, emplearlo y negociar con él pero no darle nuestro corazón.

Un hombre de negocios se acercó a un sacerdote y le preguntó: “¿En qué podría ayudarme la espiritualidad a un hombre de negocios y de mundo como yo?”. El sacerdote le dijo: “Te ayudará a tener más y a compartir con el que no tiene”. El hombre le preguntó: “¿De qué manera?”. El sacerdote le respondió: “Enseñándote a desear menos”.

¡Sí, la experiencia nos demuestra que "el que no sabe vivir con poco será siempre un esclavo", y que para tener una correcta relación con los bienes debemos “no darle nuestro corazón”, enseñándote a desear menos y a compartir con el que no tiene!


EVITEMOS DAR ESCÁNDALO A LOS JÓVENES Y A LOS NIÑOS

05.10.11 | 09:34. Archivado en Sobre el autor

EVITEMOS DAR ESCÁNDALO A LOS JÓVENES Y A LOS NIÑOS

Jesús de Nazaret advierte sobre aquellos que son motivo de escándalo, especialmente cuando escandalizan a los pequeños y a los débiles: “En aquel tiempo se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: “¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos” Él llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños no entraréis y os hacéis como lo niños no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielo. Y el que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Pero el que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalo, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene!” (Mt 18,1-7)

Eleazar era uno de los principales escribas del pueblo de Israel. Era “varón de avanzada edad y de muy noble aspecto”. Los enviados del rey Antíoco querían obligarle a desobedecer la ley de Dios, pero él prefirió la muerte a una vida infame y una vida contra las leyes santas… Le propusieron comer carne preparada por él mismo delante y simular lo que le había pedido el rey, pero él respondió: “"a mi edad no es digno fingir, no sea que muchos jóvenes creyendo que Eleazar, a sus noventa años, se ha pasado a las costumbres paganas, también ellos por mi simulación y por mi apego a este breve resto de vida, se desvíen por mi culpa y yo atraiga mancha y deshonra a mi vejez. Pues aunque me libre al presente del castigo de los hombres, sin embargo ni vivo ni muerto podré escapar de las manos del Todopoderoso. Por eso, al abandonar ahora valientemente la vida, me mostraré digno de mi ancianidad, dejando a los jóvenes un ejemplo noble al morir generosamente con ánimo y nobleza por las leyes venerables y justas” (II Mac 6,24-28).

Sócrates había sido condenado, de manera totalmente injusta, a beber cicuta... Sus amigos y discípulos se acercaron e intentaron convencerle de que debía escapar salvando así su vida... Sin embargo, se negó a huir. Para él, más importante que la vida era el respeto a las leyes... Decía, “lo más importante para los hombres es la virtud y la justicia, y también la legalidad y las leyes”. Actuando así, Sócrates confiaba dos cosas: al atravesar el umbral de la muerte y llegar al Hades, sería escuchado con benevolencia porque, en esta vida, había buscado fundamentalmente obedecer las leyes y comportarse de acuerdo a las mismas; y en que los jóvenes sabrían que hay cosas más importantes que el éxito y entre ellas estaban el respeto a las leyes y la virtud.

La película “Braveheart” de Mel Gibson relata la historia de un líder escocés que lucha contra la tiranía inglesa, y que, al final, muere asesinado como enemigo del Estado.

El protagonista, Braveheart, se niega a pedir clemencia y arrepentirse de su lucha contra la tiranía por miedo a escandalizar a los niños. Él afirmaba que si pide clemencia todo por lo que había luchado se desvanecería y al final todo habría sido un fracaso. ¡Ojalá actuáramos para dejar a los jóvenes un ejemplo noble y un testimonio auténtico en claves de bondad y verdad! ¡Ojalá intentáramos por todos los medios evitar de dar escándalo a los que nos rodean, especialmente a los jóvenes y niños, intentando amar a Dios con todas nuestras fuerzas y al prójimo como a nosotros mismos!


"CAPACIDAD DE AMAR Y SER AMADO"

04.10.11 | 09:14. Archivado en Sobre el autor

"CAPACIDAD DE AMAR Y SER AMADO"

Dijo el profeta: Nacemos para el amor y somos un proyecto de amor en las manos de Dios, el Amor con mayúsculas. A decir verdad, jamás el alma humana encontrará su descanso y su estabilidad mientras no se dé a sí misma en beneficio de los demás.

El hombre mismo, en su esencia más profunda, es un “animal hambriento de amor” y con “capacidad de amar y ser amado”.

En su más auténtica contemplación, desde un esquema ascendente de necesidades, el ser humano es un peregrino en los caminos de la vida que reclama amor, solamente amor.

Muchos piensan que esa sed interior puede ser satisfecha con cosas. Y asocian la felicidad al concepto tener… Y descubren, no sin haber recorrido el camino sin éxito, que los bienes no satisfacen al hombre en lo hondo.

El hombre mismo en su tendencia a “lo infinito en su finitud” descubre que su capacidad de amar no puede reducirse a sus “pequeños amores”, sino que alcanza al Misterio en toda su profundidad y en toda su grandeza….

Vuestros cuerpos se humedecen con el deseo pero llegará el día que serán transformados por el amor. Días vendrán que el placer irá sumergiendo el cuerpo en un callejón sin salida para llevarlo a sus propios centros, pero los dominios interiores del vendaval eterno harán zarandear sin desmayarse hacia cuotas que rozan el respeto y el amor hacia el otro, sin que sea petrificado por las diminutas huellas de la explotación y el devaneo.

Sabréis de antemano que la monotonía irradia casi sin notarse la frialdad que provoca la aridez del alma pero un día, no muy lejano, cuando el sol deje sus rayos en el umbral del silencio y los pájaros escondan en sus alas el calor de los versos, vendrá a esconderse el sabor de un mundo nuevo y la esperanza de un sueño colectivo, donde la muerte y el sufrimiento sean arrastrados hacia el fondo del abismo.

Dejad que la noche estrellada esconda en sus huecos el dolor de lo real y deje que el cantor grite en la atalaya que la vida es una conquista que debe ser continuamente entregada.

La vida es, en ocasiones, un enigma en esta historia nuestra. Muchos hombres y mujeres buscan desesperadamente una huella que les haga reencontrarse con los orígenes.

Lo único que hará grande a un alma será el amor que pueda depositar en su interior y la compasión hacia sus semejantes.

Nacemos para el amor y somos un proyecto de amor en las manos de Dios, el Amor con mayúsculas. El amor es el único capaz de redimir al hombre de su propia debilidad. Sin duda alguna, para que entre en tu corazón el amor hay que desterrar el odio, la envidia, el rencor y el desprecio.

Lo único que hará grande a una persona será el amor que pueda depositar en su interior y la compasión hacia sus semejantes.

Muchas oportunidades tenemos a lo largo de la vida de ayudar a los demás. Puede ser que las grandes oportunidades sean escasas, pero las pequeñas se dan con mucha frecuencia.

“El que no vive para los demás, se deshumaniza a sí mismo” (Padre Arrupe) y siembra a su alrededor las semillas del egoísmo. El darse a los demás y el vivir para los demás ennoblece a la persona, humaniza la sociedad y hace orientar el futuro por las sendas de la paz y la justicia, los dos aliados de la auténtica solidaridad.

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VIVIR PARA LOS DEMÁS

03.10.11 | 17:20. Archivado en Sobre el autor

VIVIR PARA LOS DEMÁS

Comentaba Giuletta Massina, una de las actrices europeas más importantes y la actriz predilecta de Fellini: “Sería incapaz de vivir sin amor; hacia mí misma, hacia los demás. Hubo un tiempo en que quise encerrarme en mi egoísmo, pero no lo conseguí. Resulta mejor sufrir por amor que convertirse en rama seca, quemada por dentro por la heladora ausencia de sentimientos”

Verdaderamente el darse a los demás y el vivir para los demás ennoblece a la persona, humaniza la sociedad y hace orientar el futuro por las sendas de la paz y la justicia, los dos aliados de la auténtica solidaridad.
Cuando el amor se esconde en el baúl de los recuerdos y nos encerramos en nuestro yo, e incluso tememos amar para no sufrir, entonces el vacío existencial calma nuestras debilidades y nos hace cada vez más extraños para con los otros, sumergiéndonos en la nada y en la deshumanización más brutal…. Dios desde el principio del tiempo, cuando las horas no eran marcadas por el reloj y el universo aprendía a armonizar su propia estabilidad, quiso hacer un pacto de amor y de alianza con el hombre, el verdadero rey de la creación.

Dios, que ha preparado todo para que el hombre y la mujer de siempre fueran encontrando su propio destino, incluso al margen suyo, nos ha repetido por medio de los profetas y de mil maneras en la historia de la humanidad que su amor es un pacto de fidelidad y de alianza incluso más allá de la muerte.
El amor es el único camino que humaniza al hombre de ayer, hoy y mañana. Sin el amor jamás la historia saldrá de los escondrijos del egoísmo y la envidia, la violencia y la desolación. El amor es "paciente, servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta" (1 Cor 13, 4-7).

El amor jamás encuentra su fundamento en la vida finita del hombre, porque su origen está más allá de lo inmanente y más íntimo que la empatía misma…Y la expresión máxima del amor es el rostro de Dios mismo, que se abaja en su propia dignidad y grandeza para elevar al hombre hacia Él.

Este abajamiento de Dios, o Kénosis divina, es la que enmarca toda la Encarnación de Dios, asumiendo desde su propia inmutabilidad las categorías de espacio y tiempo en su más íntima dinámica.

La Encarnación de Dios tiene dos direcciones: Una que abaja al Dios vivo hacia el hombre asumiendo la pobreza y la debilidad de la finitud, y otra que hace elevar al hombre hacia la esfera de Dios como un gran camino de divinización…Y en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, se dan estas dos direcciones fantásticas de la Kénosis divina.

Muchos hombres y mujeres pasaron por la vida con la sola intención de violentar a los demás y de hacer daño a todo lo que les rodeaba y murieron tristes y sin emoción cuando el Eterno les exige la vida, pero otros amaron todo cuanto les rodeaba, desde la hormiga hasta sus semejantes, y en la hora de su partida sonrieron gustosamente porque eran devuelto a la armonía final con todo lo creado y al abrazo compasivo del Misterio.


LA IGLESIA ES SANTA Y PECADORA

02.10.11 | 07:52. Archivado en Sobre el autor

LA IGLESIA ES SANTA Y PECADORA

La Iglesia es Santa y pecadora…Santa, basada y anclada en la acción salvadora y redentora del Dios, Uno y Trino, el Dios Amor, el Sólo Santo. Santidad respaldada y alentada por el Espíritu Santo desde el principio hasta el final de los tiempos.

Pecadora, fruto de las acciones y las faltas de cada uno de sus miembros, también de los nuestros.

Realmente la Iglesia como grupo humano tiene una larga historia llena de virtudes y almas grandes, pero también tiene páginas tristes y oscuras, escandalosas y atroces.

Toda la Historia de la Iglesia debe ser debe ser leída desde la llamada a la conversión que nos lanza el evangelio a todos, reconociendo que “el Señor viene en nuestra ayuda, a pesar de nuestra condición de pecadores” (Claudia Koll).

Sin duda, la vida cristiana está llamada permanentemente a crecer y perfeccionarse. Por esta razón, la actitud propia y específica es vivir en conversión. Benedicto XVI decía el 11 de Mayo del 2007: “Cristo invita a responder al mal ante todo con un serio examen de conciencia y con el compromiso de purificar la propia viva… La conversión vence al mal en su ráiz, que es el pecado, aunque no siempre pueda evitar sus consecuencias”.

La conversión nos recuerda que nuestro referente no es otro que el “Santo” y nuestra vocación es la santidad.

Reconocer la llamada a la santidad conlleva la condicióno de pecador en la experiencia religiosa.

Simón Pedro, ante la llamada de Jesús de “remar mar adentro y echad la red” y la consecuencia de una redada de peces “tan grande que casi reventaba la red”, se sintió sobrecogido y exclamó: “Apártate de mí que soy un pobre pecador”.
¡Cómo resuena en nosotros las palabras de Jesús: “¡Hay más alegría por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve que no necesitan convertirse!”
¡Cómo brilla en el interior de cada uno de nosotros las palabras de San Pablo: “dónde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”!

¡Cómo sabemos que la conversión a Cristo es la respuesta más eficaz a la semilla del mal y al florecimiento de la maldad!

Siente que la Iglesia no se tambalea por los fallos, sino por la falta de fe, y que Dios nos llama a construir una Iglesia más fraterna, solidaria y evangélica.

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LA REBELDÍA CONTRA DIOS

02.10.11 | 07:50. Archivado en Sobre el autor

LA REBELDÍA CONTRA DIOS

La negación de Dios hace aún más angustiosa la experiencia del mal, dejando al hombre sumido en un estado de desesperanza.

Wiesel, uno de los supervivientes del holocausto judío, Premio Nobel de la Paz, decía: “No puedo concebir mi vida sin Dios. Mi relación con Él va desde la confianza más auténtica a la rebeldía más manifiesta. Entiendo la vida contra Dios pero nunca sin Dios”.

Wiesel comprendía que su vida sin Dios estaba llamada a la nada y al sin sentido más cruel, al tiempo que se apaga el calor de su rebeldía más certera en ese Dios de sus padres, cada día más vivo y más unido al sufrimiento.
Wiesel decía: “Lo que yo intento evocar es la historia de la fe en crisis. Durante la tormenta no hubo deserciones de la fe. Hubo ciertamente protestas contra el silencio de Dios, pero era en el interior de la fe", y eso mismo te sugiero: No reniegues jamás del Fundamento de todo lo existente y del Sentido Último de tu existencia, aunque los arpegios de tu alma protesten en silencio…

Si crees que no hay solución al enigma del hombre y de la vida, si piensas que el ser humano es un error y un fallo en la dinámica de la evolución, si afirmas que la vida del ser humano es un absurdo y un camino hacia la nada... entonces quisiera decirte que es muy triste tu vida y quisiera anunciarte, aunque no lo creas ahora, en medio de tu “noche oscura del alma”, que eres valioso-a a los ojos de ese Dios que rechazas.

Quisiera susurrarte al corazón: Si Dios no existiera, si por un momento cerraras los ojos, los diminutos ojos de tu rostro y de tus entrañas, y pensaras que los muros del cielo, más allá de la luna, más allá del viento, más allá de lo imaginable, estuvieran vacíos; y sintieras que su presencia misteriosa es, a lo sumo, una hoja caída, un pétalo seco en las cadenas de la historia, nuestra dramática historia, entonces deja de palpitar, y de existir en este mundo de contrastes, deja de rebelarte en esas preguntas que estremecen los ecos, en esas preguntas que paralizan los rezos.

Si Dios no existiera, si por un momento te arrastrara el desengaño, te dejaras galopar por la sospecha más ciega, te subieras al caballo negro de lo certero, y olvidaras que en este mundo no hay justicia, no hay justicia total para los pobres e indefensos, no hay libertad ni igualdad para los hombres crucificados, entonces deja de soñar, pequeño gran forjador de la historia, deja de esperar otra primavera más auténtica en este valle de lamentos, deja de levantar las manos con esos enfermos sin respuesta, en esas rebeldías que van más allá de los medicamentos….

¿Qué nos queda si nos arrebatan la creencia en Dios y nos obligan a sumergirnos en esta historia tan cargada de cruces?

¿Qué esperanzas corren las víctimas de ayer, de hoy y de siempre si esta historia termina en la muerte y sus mejores arpegios son la guerra, la competencia y la violencia?

No abandones la confianza en Dios si te preocupa el sufrimiento del inocente.

Desde Él encontrarás una respuesta profunda al dolor tan cercano en el hombre y mirarlo con fe puede ser la única respuesta que no nos haga anclarnos en nuestra angustia.

Desde Él sentirás que Dios se hace “bálsamo en el dolor”, condolencia en los sufrimientos, reconociendo que Él se hace presente en el que sufre, haciendo suyos los sufrimientos de toda la humanidad.

¡No dejes jamás de buscar una razón última que de sentido global a la realidad, al curso de la historia y a tu propia existencia!

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“HE SUSURRADO AL VIENTO: TE QUIERO”

01.10.11 | 09:27. Archivado en Sobre el autor

“HE SUSURRADO AL VIENTO: TE QUIERO”

Dios es el amor con mayúsculas y la esencia misma de la vida. Cada uno de los humanos somos “su debilidad” y la razón de su amor para con el mundo.
Dios ha pintado tu nombre en las paredes de la luna y ha susurrado al viento que te quiere y desea hacer una historia de amor contigo, una aventura de salvación con tu vida. Él ha donado a la historia de un deseo de sentido que va desde tu existencia hasta lo último creado para que tú seas feliz y consigas que el mal sea triturado y vencido.

Dios es el susurro del viento que consigue levantar al hombre de su vacío existencial y lo lanza hacia su propia rebeldía contra todo lo que destruya la vida y la realidad más plural y diversa.

Dios es el aliento que suspira por un mundo más solidario y más justo sin que al menos los vendavales sean capaces de arrodillar al hombre en su propio barro y resentimiento.

Dios sale al encuentro de tu alma y en su intimidad más íntima quiere “danzar con ella” para atraerla con “correas de amor”. ¡Bellamente decía Caryll Houselander que “es a mí a quien Dios espera con las manos abiertas, mendigando a las puertas cerradas de mi alma”!

Cuando un ser humano desea con fuerza la intimidad con Dios le da a la mente una fuerza extraordinaria para conseguir alcanzar su vida hacia Él y eso es lo que convierte a la andadura existencial, en ocasiones angosta y difícil, una peregrinación.

Necesito deciros que Dios es el soporte fundamental de la realidad y que sin Él todo se desvanece.

Necesito deciros que Dios es bueno y solamente su bondad será la que nos hará alcanzar las mayores cotas de la realización.

Muchos hombres y mujeres niegan como posible la existencia de Dios pero sin Él el paso de los años y los acontecimientos se hacen vanos, y el anhelo de justicia no deja de ser una frustrante ilusión.
La experiencia de muchos hombres y mujeres, que se encontraron en un momento de su vida con la huella del Maestro y sus vidas cambiaron de inmediato, es un impulso para que podamos alcanzar ese encuentro espiritual como posible y anhelante.

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