Entre el Cielo y la Tierra

FIN DE AÑO 2011

31.12.11 | 21:12. Archivado en Sobre el autor

FIN DE AÑO 2011

Esta tarde he tomado conciencia que faltan unas pocas horas para decir adiós al año 2011 y he descubierto con preocupación que no siempre damos gracias por todo lo que tenemos a nuestro alcance. ¡Y no me he resistido a no compartir mi acción de gracias a Dios por todo lo que nos rodea, actitud fundamental para ser felices y no caer en la desesperanza!
Gracias, Señor, por las gafas que nos ayudan a contemplar la realidad de manera brillante y clara. Ellas nos descubren que hay inventos mágicos al servicio del hombre y no solamente para destruir el “hábitat” y el ecosistema. Nadie vislumbra la pérdida de la vista con unas lentes adecuadas, pero quítate las gafas y sabrás dar gracias desde la mañana hasta la noche.
Gracias, Dios de los mil nombres, por el teléfono e internet que nos hacen sentir muy cerca de las personas que están lejos, que nos hacen palpar en segundos que la distancia no está en los kilómetros sino en unas miradas con rabia y unos labios mudos.
Gracias, Señor, que nos haces sentir en el día la grandeza de los inventos humanos a favor del progreso y de la calidad de vida.
Hoy, Señor, cogiendo el teléfono, y usando Internet, he comprendido que el hombre es grande porque participa de Ti, verdadero creador de todo lo que existe.
Gracias, Señor, por el coche que nos hace sentir que las distancias no son motivo para no conocer las maravillas de la naturaleza y la grandeza de los mejores hijos de ayer que dejaron plasmados su ingenio y su arte en Iglesias, museos, palacios, plazas y calles.
Gracias, Dios mío, por el coche, invento del hombre para el hombre, que a pesar de la contaminación y el ruido nos hace comprender que sin él la vida nuestra sería impensable.
Gracias, Señor, por las carreteras, arterias vivas por donde caminamos, a veces sin sorprendernos de las grandezas de la creación, pero que ellas nos ponen en contacto con otras culturas, con otros pueblos y nos hacen sentir que las distancias en el espacio no son impedimentos para saborear la vida.
Gracias, Señor, por el bolígrafo que pone figura a los sentimientos y pensamientos del hombre y deja enmudecido al vacío.
Gracias, Señor, por el bolígrafo, ese compañero diminuto en el bolsillo de la camisa pero que sin él un momento de inspiración o el miedo al olvido serían terribles.
Gracias, Señor, por el bolígrafo que hace comprender a los humanos que somos diferentes del resto de los animales, precisamente por ser gastadores de cultura, creadores de la escritura….
Señor mío, dueño del cielo y de la tierra, artífice de la libertad y de la justicia, amo del tiempo y esencia misma de la permanencia del ser, quiero pedirte en fin del año 2011 que nos des la capacidad de perdón y la posibilidad de gestar nuestros sueños.
Señor mío, invisible hasta lo inexplicable y cercano hasta lo más íntimo, arquitecto de los sentimientos y de la plegaria, forjador del futuro y guardián de lo extraño, quiero suplicarte que nos hagas soportables nuestros pasos y destruye el mal que contamina nuestra historia en este tiempo, especialmente la violencia y la guerra.
¡Ay, Dios mío, Señor mío, no te quedes lejos de nuestra vida y haznos capaces de amar a los demás, haciendo del tiempo una oportunidad para “hacer del bien”!

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MEDITACIÓN DE LA NAVIDAD

24.12.11 | 05:55. Archivado en Sobre el autor

MEDITACIÓN DE LA NAVIDAD

Todo lo creado suspira en lo más íntimo de su esencia la plenitud que le haga alcanzan mayores cotas de perfección y desarrollo. Este anhelo, conectado fundamentalmente a la búsqueda de sentido global último, lo remite y lo proyecta más allá de sí.

¡Sí, en el fondo, todos esperamos que Alguien derrame su presencia y nos haga soportables nuestros pasos!

La Navidad nos inserta en el meollo de la historia, convirtiéndola toda ella en sagrada y santa. La Navidad nos recuerda que toda la historia de la Humanidad ha nacido de una Alianza, un pacto de amor en beneficio de la felicidad y la compasión.

La Navidad nos reconcilia con los mejores deseos y con lo mejor de lo humano, porque en Jesucristo, el niñito de Belén, Dios y el hombre se abrazan en lo más íntimo. La Navidad es el anhelo íntimo por “un mundo nuevo y una tierra nueva”, sellado en nuestra propia psique con la justicia y la solidaridad.

La Navidad nos llama a cuidar la oración y a descubrir deseos profundos de austeridad y la limosna, antídoto contra la avaricia y la ambición. La Navidad es dar la acogida a cualquier prójimo, especialmente al más necesitado, en nuestro caminar diario, demasiado cargado de individualismo y falta de sensibilidad al otro.

¡Navidad cristiana es decir no a todo aquello que a menudo contrasta con el Evangelio y con la dignidad de la persona humana, en ocasiones tan aireadas por los medios de Comunicación Social y por nuestra sociedad de consumo!

Recuperemos el sentido cristiano de la Navidad, frente a una cultura dominante que intenta “excluir a Jesucristo y omitir cualquier signo religioso y de los valores que representa esta celebración” (Agustín García-Gasco).

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EL “ABAJAMIENTO” DE DIOS

21.12.11 | 11:02. Archivado en Sobre el autor

EL “ABAJAMIENTO” DE DIOS

Para comprender la Navidad, especialmente toda la vida de Jesús, es necesario situarla en la dinámica del amor. El amor es el único camino que humaniza al hombre de ayer, hoy y mañana. Sin el amor jamás la historia saldrá de los escondrijos del egoísmo y la envidia, la violencia y la desolación.
El amor es "paciente, servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta" (1 Cor 13, 4-7).
Dios desde el principio del tiempo, cuando las horas no eran marcadas por el reloj y el universo aprendía a armonizar su propia estabilidad, quiso hacer un pacto de amor y de alianza con el hombre, el verdadero rey de la creación.
Dios, que ha preparado todo para que el hombre y la mujer de siempre fueran encontrando su propio destino, incluso al margen suyo, nos ha repetido por medio de los profetas y de mil maneras en la historia de la humanidad que su amor es un pacto de fidelidad y de alianza incluso más allá de la muerte.
Cuando la vida, en ocasiones fatigosa y cansada, te haga llorar recuerda que hay Alguien más grande que tus lágrimas y más poderoso que aquello que hizo estallar en tu corazón la desesperación y el vacío. Cuando los arpegios de la soledad desean que sean tocados en tu corazón recuerda que Alguien ha sellado tu existencia a la pasión y muerte de Cristo.
Cuando sientas que la vida te ha dejado fuera del tiempo recuerda que Alguien, que está más allá del tiempo y del espacio, ha deseado hablar a tu corazón, y ése es el único diálogo que quiere hacer Dios con el hombre. Cuando el vaso se llene de problemas reza: ¡Oh, Dios, dame luz para ver, ciencia para saber, y valor para transitar mi camino virgen!
Las garras de la maldad se depositan en el corazón del hombre y la angustia se esconde en el interior, pero el amor lo limpia y su luz invisible ilumina los secretos más ocultos.
El amor jamás encuentra su fundamento en la vida finita del hombre, porque su origen está más allá de lo inmanente y más íntimo que la empatía misma. Y la expresión máxima del amor es el rostro de Dios mismo, que se abaja en su propia dignidad y grandeza para elevar al hombre hacia Él.
Esta Kénosis divina es la que enmarca toda la encarnación de Dios, asumiendo desde su propia inmutabilidad las categorías de espacio y tiempo en su más íntima dinámica… Y toda Kénosis tiene dos direcciones: Uno que abaja al Dios vivo hacia el hombre asumiendo la pobreza y la debilidad de la finitud, y otro que hace elevar al hombre hacia la esfera de Dios como un gran camino de divinización.
En Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, se dan estas dos direcciones fantásticas de la Kénosis divina.
Repite en el día de hoy esta máxima: ¡Dios me ama! Soy único(a) para Él y quiere atraerme "con correas de amor". Él me ama siempre, incluso más allá de la muerte!

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TODO QUIERE SER AMADO

18.12.11 | 09:09. Archivado en Sobre el autor

TODO QUIERE SER AMADO

Y dijo el profeta: "En este tiempo mágico de la Navidad todo quiere ser contemplado y admirado, saboreado y asimilado, amado y conquistado desde el Niñito de Belén. Toda la realidad nace y es recreada continuamente para que el hombre aprenda a ser él mismo, y de esa manera descubrir que pertenece a una creación infinita, sabiamente armónica y rigurosamente silenciosa.
La realidad que no es amada se mantiene callada para el hombre pero cuanto es deshojada y abrazada hasta los hechos más lamentables y terribles para el ser humano cobran un significado especial.
Muchos momentos pasamos de largo por tanta belleza y majestuosidad como si no existiera ante nuestros ojos la naturaleza grandiosa que necesita ser contemplada para que nos seduzca desde dentro, y muchas veces somos insensibles a lo que nos rodea arrinconados en nuestro egoísmo y nuestro individualismo.
Todo cuanto existe cobra vida cuando amamos sin desfallecer desde lo más diminuto hasta lo más grandioso. Y este amor se manifiesta a borbotones desde la “ternura de Belén”. Muchos hombres y mujeres pasaron por la vida con la sola intención de violentar a los demás y de hacer daño a todo lo que les rodeaba y murieron tristes y sin emoción cuando el Eterno les exige la vida, pero otros amaron todo cuanto les rodeaba, desde la hormiga hasta sus semejantes, y en la hora de su partida sonrieron gustosamente porque eran devuelto a la armonía final con todo lo creado y al abrazo compasivo del Misterio, que se manifiesta sin sobresaltos en el acontecimiento de la Navidad".
El amor es el único capaz de redimir al hombre de su propia debilidad. Sin duda alguna, para que entre en tu corazón el amor hay que desterrar el odio, la envidia, el rencor y el desprecio.
Lo único que hará grande a un alma será el amor que pueda depositar en su interior y la compasión hacia sus semejantes.
Verdaderamente, como bien decía Séneca, “hace falta toda una vida para aprender a vivir”, y es en esa vida nuestra donde tenemos que hacer méritos para entrar en la dinámica del amor.
Un consejo puede ser pauta fundamental de discernimiento: “escuchad el consejo del que mucho sabe; pero sobre todo, escuchad el consejo de quien muchos os ama” (Arturo Graf).

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MEDITACIÓN DE LA NAVIDAD (I)

15.12.11 | 08:10. Archivado en Sobre el autor

MEDITACIÓN DE LA NAVIDAD (I)

El hombre es el “animal con capacidad de amar y ser amado”, de ahí que lo verdaderamente significativo en su vida será el amor. ¡Será el amor lo que realmente nos eleva y nos hace participar de Dios! No será el poder sino el amor; no será el tener, sino el amor; no será el vencer, sino el amor, lo que nos hará cada vez más personas y nos adentrará en una cultura cada vez más integradora y sin exclusiones, cada vez más justa y sin discriminaciones, cada vez más libre y sin desigualdades.

Desde siempre la humanidad, envuelta en sus sombras, ha buscado la luz. La cultura de los pueblos antiguos es testigo tanto de la sombra sufrida como de la luz deseada. Y entre ellos es especialmente significativa la historia de Israel, una historia de sombra y de luz.

También nosotros, hoy, envueltos en sombras y en oscuridades, se nos invita a buscar la luz. ¡Cuántas oscuridades existen en nuestro mundo que necesitan ser iluminadas!

¡Cuántas sombras y huecos existen en cada uno de nosotros que necesitan ser clareadas por la luz del Niño que nace en Belén!
El profeta Isaías presenta el nacimiento de un niño y nos narra la entronización del infante como rey y las consecuencias de su reinado para el pueblo.
El pueblo que vive en las tinieblas de la ocupación extranjera, en medio del caos y de la muerte, ve nacer una luz en medio de él. La luz trae consigo la alegría del nuevo futuro, una alegría sencilla y elemental. La luz y la alegría surgen por tres motivos: la opresión, las cargas injustas han sido quebrantadas por Dios mismo; la guerra y las consecuencias de ésta han desaparecido de la tierra, devoradas por el fuego; y el nacimiento de un niño dado por Dios al pueblo. En él se hace realidad y se actualiza la promesa hecha a David. Él es el consejero que gobernará al pueblo de forma admirable; es el guerrero que defiende valientemente a su pueblo; el padre que acoge y cuida a su pueblo como a un hijo; el príncipe que con su gobierno instaura la paz para el mundo.
Este oráculo de Isaías adquiere su plenitud en Cristo en quien los Santos Padres lo veían cumplido: “Él es admirable en su nacimiento, consejero en la predicación, Dios en el perdón, fuerte en la pasión. Padre en la era futura, Príncipe de la paz en la felicidad eterna” (San Bernardo).

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El artículo 2 de los derechos humanos

11.12.11 | 21:54. Archivado en Sobre el autor

El artículo 2 de los derechos humanos

Medita en este día el artículo segundo de la declaración universal de los derechos humanos, verdadera carta de una humanidad redimida y liberada: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.
¡Qué lejos quedan de esta declaración universal la multitud de posturas condenatorias que se prodigan en nuestro planeta, vinculadas a la xenofobia, el racismo, la violencia, la injusticia y la guerra!
¡Qué gran don los derechos humanos para los hombres y mujeres de hoy, hechos con lágrimas y sangre de antaño!

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EN EL ROSTRO DE LOS POBRES

08.12.11 | 08:32. Archivado en Sobre el autor

EN EL ROSTRO DE LOS POBRES

“El amor ve en el rostro del pobre, del que sufre, y del perseguido, el rostro de Jesús” decía continuamente Raúl Follerau, el vagabundo de la caridad fraterna.

¡Qué bien aprendió Raúl las palabras de Cristo en el evangelio de San Mateo, capítulo 25: “Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del Reino porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis en vuestras casas, estuve desnudo y me vestisteis, estuve enfermo y fuisteis a visitarme, estuve en la cárcel y fuisteis a verme” Entonces los buenos preguntarán: “Señor, ¿Cuándo te vimos? ? Y el Rey responderá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con alguno de esos mis hermanos más pequeños, lo hicisteis conmigo” (Mt 25,34b-40).

Un matrimonio cristiano tuvo una hija y vino con dificultades psicológicas y fisiológicas. La niña quedó gravemente dañada.
Sin embargo, el padre repetía continuamente: “Tengo en mi casa un sagrario viviente”.
Aquella niña, toda dependiente del cariño de los demás, sus sentimientos se expresaban nada más que con la sonrisa y el llanto. Aquella niña, sin malicia alguna, necesitaba el amor de su familia para seguir viviendo, sentada en su sillón.
Aquella niña, que para muchos no debería de existir, era un sacramento de Cristo en aquella casa cristiana.

¡Si eres cuidador de enfermos repite sin cansarte: “Tengo en mi casa un sagrario viviente”!

¿Habrá alguien que ame sin pedir más perfección y acepte a los humanos inútiles sin más, por pura misericordia? ¿Sabes si tu corazón ha buscado una respuesta? Si no lo has encontrado y te inquieta la pregunta mira un crucifijo. Seguro que encontrarás un consuelo satisfecho y hermoso.
¡Qué nos queda si eliminamos a los débiles de la andadura cansada de esta historia nuestra que a la primera de cambio, casi sin notarse y con grandes silencios, se oculta las huellas de los sin-voz y el grito silencioso de los inútiles, los que no sirven y los que nada aportan a esta sociedad tan tecnificada y deshumanizada!

¡Qué nos queda si cuando aparece una reestructuración técnica aparecen cada día miles y miles de seres inseguros e ignorantes seres humanos que se sienten impotentes ante el imperio de la máquina y del ordenador.

¡Qué ocurre si este mundo va dejando en la cuneta a los pequeños que su cuerpo no posee las medidas perfectas, sus conocimientos no alcanzan el diez, su actualización profesional ha sido aprobada por las nuevas técnicas y a pesar del aparente equilibrio social surgen nuevas pobrezas y marginaciones!
Haz tuya esta máxima de Madre Teresa de Calcuta: “No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz”. No te encierres a tu propia carne y a tu egoísmo, expulsa los alacranes de la insensibilidad e intenta hacer el bien porque quien siembre bondad recogerá vendavales de eternidad, y reconoce en los que sufren el rostro de Cristo.

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QUIERO SER UNA VIDRIERA

07.12.11 | 09:29. Archivado en Sobre el autor

QUIERO SER UNA VIDRIERA

El amor de Dios, manifestado plenamente en Jesucristo, constituye toda la esencia misma de la Revelación.

“Dios nos ama” es el clamor fundamental que recorre desde el origen hasta el final del Cristianismo, y que reivindica su gran aportación en el tejido social.

No imaginemos la salvación como resultado final del esfuerzo y del conocimiento del creyente, sino reafirmemos la salvación como un derroche y un don de Dios.

Hay que señalar que admitir la salvación como don y como gracia de Dios conlleva cierto sacrificio y esfuerzo por llevar una vida concorde a su voluntad, pero subrayemos que no la conseguimos por esfuerzo sino por como gracia.
Ante este amor misericordioso, el creyente responde por la fe, que, en el fondo, es la respuesta libre y obediente a un Dios que se comunica en amor.

Agradecido por este amor desproporcionado, el creyente teme defraudarlo, y aquí radica el “temor de Dios”.

Un joven se acercó a una capilla. Se dirigió al Sagrario, se arrodilló y, casi sin levantar la cabeza, oró así: “Señor Jesús, Tú lo puedes todo. Tú conoces mi miseria y las oscuridades de mi corazón.

Sin Ti la vida sería menos amable, menos auténtica, menos solidaria y menos plena.

Tú conoces mis pasos vacilantes y mis pobrezas. Pero, a pesar de todo, siento en mi interior que me llamas a seguir tus pasos, hacer mío tu proyecto de salvación y de liberación.

Quiero ser una vidriera para dejar traspasar tu luz y tu presencia en mis ambientes, no siempre favorables a tu oferta y a tu proyecto.

En el libro de los Proverbios, el autor bíblico dice así: “Seis cosas hay que aborrece Yahveh, y siete son abominación para su alma: ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, corazón que fragua planes perversos, pies que ligeros corren hacia el mal, testigo falso que profiere calumnias, y el que siembra pleitos entre los hermanos” (Prov 6, 16-19). ¡Señor mío, purifica mi mente, limpia mi lengua, sana mis sentimientos y hazme tuyo!
Hazme todo tuyo, y, aunque a veces mi vida es “si, pero…”, deseo que en esos momentos, cuando caminos con pasos vacilantes y con grandes indecisiones, no me abandones a mi suerte.

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DIOS ES PURIFICADO EN NUESTRA ALMA

06.12.11 | 07:46. Archivado en Sobre el autor

DIOS ES PURIFICADO EN NUESTRA ALMA

Y dijo el profeta: Dios es purificado en el más profundo centro del alma. Un rasgo de Dios es su inmutabilidad, pero la vida del que cree cambia muy a menudo y se percibe de manera diferente en el transcurso de la existencia.

Cuando la vida, en ocasiones fatigosa y cansada, te haga llorar recuerda que hay Alguien más grande que tus lágrimas y más poderoso que aquello que hizo estallar en tu corazón la desesperación y el vacío.

Cuando los arpegios de la soledad desean que sean tocados en tu corazón recuerda que Alguien ha sellado tu existencia a la pasión y muerte de Cristo.

Cuando sientas que la vida te ha dejado fuera del tiempo recuerda que Alguien, que está más allá del tiempo y del espacio, ha deseado hablar a tu corazón, y ése es el único diálogo que quiere hacer Dios con el hombre.

Cuando el vaso se llene de problemas reza: ¡Oh, Dios, dame luz para ver, ciencia para saber, y valor para transitar mi camino virgen!

La creencia en Dios es personal y contemplada desde perspectivas muy existenciales y radicalmente psicológicas, pero la fe tiene que ser purificada por la sospecha más honda que es potenciada por “nuestro ateo interior” que nos lanza los interrogantes más hirientes y el clamor más intenso.

No tengáis miedo a esa sospecha interna que pone en cuestión hasta los más diminutos cimientos y cuestiona la misma fidelidad a un credo, porque la fe y la sospecha brotan de una misma fuente interior. Y lo que un día es motivo de confianza, mañana será causa de desconfianza.

Y es en tu espíritu donde el seguimiento y la fidelidad al Misterio se forjan y se purifican sin remedio, porque bien sabemos que cuando se desmorone de tu cabeza y de tu existencia un “dios” lo único que puede comprender es que ha sido destruido afortunadamente una imagen falsa del Dios invisible y sorprendente, fascinante y tremendum, pleno y absolutamente otro. Efectivamente, Dios es purificado en nuestra alma y desvelado en el silencio.

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“ESTA NOCHE HE MIRADO LAS ESTRELLAS”

05.12.11 | 07:44. Archivado en Sobre el autor

“ESTA NOCHE HE MIRADO LAS ESTRELLAS”

Esta noche he mirado las estrellas y he pensado vivamente en todos los jóvenes. ¡Verdadera esperanza para una sociedad!

El ser humano es una "caña que piensa" (Pascal), un ser indefenso y rodeado de limitaciones, anclado en múltiples miedos e inseguridades. Este ser humano necesita un "Algo", o mejor dicho un "Alguien", que pueda satisfacer su apetito existencial y su vacío interior.

Es aquí, desde el desvalimiento existencial, cuando brota con fuerza la revelación divina "Dios te ama".

Cuando aumente la insatisfacción y la ansiedad que genere desequilibrios psíquicos, ojalá brote con fuerza la frase lapidaria de Jesús: "Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor" (Jn 15,9).

Cuando resurja con fuerza la soledad y los recelos más dispares, repite sin desmayo como un susurro en la noche: "No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os ha llamado amigos" (Jn 15,15a).

Cuando la venganza y la reacción instintiva del odio broten por doquier en tu vida, siente que el perdón misericordioso de Dios llega a tu corazón como un bálsamo que destruye la sombra.

Cuando tu vida atrae en la noche grandes dosis de egoísmo, deja oír con gran nitidez el eco de una voz distinta: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros" (1 Pe 1,3).

Cuando la sociedad reclame cada día mayores competencias y la historia arrincone a los más débiles, recurre al "rehabilitador de hombres", Jesucristo, que proclama un perdón para todos.

¡Hoy necesitamos encontrar un mensaje revolucionario que eclipse lo oscuro y favorezca lo eterno! ¡Sí, una llamada que nos mantenga despiertos y nos lance hacia el futuro con entusiasmo y esperanza! ¡Sí, un clamor que llene el corazón de los hombres y mujeres, heridos por tantos desalientos, y nos diga en lo más hondo de la conciencia que Dios nos ama más allá de nuestras debilidades y nuestros desalientos!

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UN MENSAJE AL OÍDO

04.12.11 | 08:15. Archivado en Sobre el autor

UN MENSAJE AL OÍDO

Necesito deciros que Dios es el soporte fundamental de la realidad y que sin Él todo se desvanece.

Necesito deciros que la vida es un huracán repleto de oportunidades que un día florecerá casi sin notarse en las manos del Eterno. Cada hombre y cada mujer que venimos a este mundo, arrastrados por la misma existencia, danzaremos en las manos del Creador en muchos momentos sin que al menos lo sepan y sean conscientes de ello.
¡Sí, somos como dos bailarines en la pista, que no sabemos a ciencia cierta quién está más íntimo y más escondido!

Necesito deciros que Dios sale al encuentro de tu alma y en su intimidad más íntima quiere “danzar con ella” para atraerla con “correas de amor”.

Cuando un ser humano desea con fuerza la intimidad con Dios le da a la mente una fuerza extraordinaria para conseguir alcanzar su vida hacia Él y eso es lo que convierte a la andadura existencial, en ocasiones angosta y difícil, una peregrinación.

Necesito deciros que Dios es bueno y solamente su bondad será la que nos hará alcanzar las mayores cotas de la realización.

Necesito deciros que cuando realizas una actividad en el fondo lo que tú buscas es que tu alma se sacie de felicidad y bien sabes que no todas las ofertas que nos plantean la sociedad llevan a este cumplimiento.
Los lirios del campo alcanzan cuotas perfectas de belleza y los humanos estamos llenos de talentos y dones que nos deben de entusiasmar hasta el fondo desde el amor profundo al otro.

La vida misma es todo un canto y tu mayor tesoro que debe de ser descubierto, y revelado desde el alba hasta la noche.
Muchos hombres y mujeres niegan como posible la existencia de Dios pero sin Él el paso de los años y los acontecimientos se hacen vanos y el anhelo de justicia una despiadada ilusión.
La experiencia de muchos hombres y mujeres, que se encontraron en un momento de su vida con la huella del Maestro y sus vidas cambiaron de inmediato, es un impulso para que podamos alcanzar ese encuentro espiritual como posible y anhelante.

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“DIOS VIENE EN NUESTRA AYUDA”

02.12.11 | 18:00. Archivado en Sobre el autor

“DIOS VIENE EN NUESTRA AYUDA”

La vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo. Cuando Dios no es el valor más preciado y la perla más preciosa entonces nuestra vida cristiana se convierte en mediocre y vacía, lamentable y vaga, falsamente cumplidora e hipócritamente vacía.

Dios debe ser el amado que consume el alma dormida y el calor que enciende la hoguera en nuestra noche, la luz que penetra radiantemente en nuestra diminuta esencia y hace que los arpegios de nuestra melodía interna dancen en su mano, el silencio que echa a volar nuestros pensamientos y el suspiro que invada nuestra fatigada existencia de ideales y esperanzas.

Dios debe ser el huracán que nos lanza hacia metas insospechadas y el faro que nos ilumina el sendero que acoge nuestros pasos, la paz que deja la guerra y nos deja insatisfechos, el amor eterno que nos hace buscarlo en las cosas creadas y en el silencio de la noche.

Dios es el amor con mayúsculas y la esencia misma de la vida. Cada uno de los humanos somos “su debilidad” y la razón de su amor para con el mundo.

Dios ha pintado tu nombre en las paredes de la luna y ha susurrado al viento que te quiere y desea hacer una historia de amor contigo, una aventura de salvación con tu vida. Él ha donado a la historia de un deseo de sentido que va desde tu existencia hasta lo último creado para que tú seas feliz y consigas que el mal sea triturado y vencido.

Dios es el susurro del viento que consigue levantar al hombre de su vacío existencial y lo lanza hacia su propia rebeldía contra todo lo que destruya la vida y la realidad más plural y diversa.
Dios es el aliento que suspira por un mundo más solidario y más justo sin que al menos los vendavales sean capaces de arrodillar al hombre en su propio barro y resentimiento.
Cierto día un catequista exhortaba a unos niños en la catequesis para que amaran a Dios sobre todas las cosas y que Dios era como su padre, un padre bueno que nos amaba, nos perdonaba y nos ayudaba.
Aquel comentario fue respondido rápidamente por un niño, nervioso e inquieto: “¡No, No, como mi padre no, porque es una mala persona, nos pega a mis hermanos, a mi madre y a mí. No trabaja, se emborracha y cuando viene a mi casa les tenemos miedo. Como mi padre no. Dios debe ser como mi abuelo!”
Aquel comentario impresionó al grupo de niños y al catequista, que descubrió con qué frecuencia utilizamos en la transmisión de la fe conceptos, que en la mayor parte de las veces están condicionados por la experiencia que tenemos de los mismos, y que esa misma experiencia nos dificulta el acercamiento a la auténtica dimensión religiosa..

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AL QUE POCO SE LE PERDONA, POCO AMA

01.12.11 | 07:40. Archivado en Sobre el autor

AL QUE POCO SE LE PERDONA, POCO AMA

Jesús de Nazaret era un seductor y un profeta que no quería la muerte del pecador sino que se convierta y viva. No dejó a nadie indiferente y sus palabras tenían la fuerza del amor en sus adentros.

En cierta ocasión, un fariseo lo invitó a comer en su casa y una mujer, conocida pecadora, se acercó, derramó perfume en sus pies y llorando se puso a besarlos. El profeta se escandalizaba de aquella reacción de Jesús que, quedándose quieto, dejaba que le tocara una mujer pecadora. Y Jesús le dijo al fariseo: "Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?" Simón contestó: "Supongo que aquel a quien le perdonó más"... Y Jesús le dijo: "...sus muchos pecados están perdonados porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama" (Lc 7, 36-50).

¡Qué grandeza tenía Jesús en su corazón que sabía mirar al ser humano más allá de sus actos y leía en lo más recóndito de sus sentimientos! ¡Qué liberación sentiría aquella mujer que alguien la miró con dignidad y la acercó a la misericordia de Dios! ¡Si tu vida está llena de caídas y eres consciente de tus pecados, recuerda que "al que poco se le perdona, poco ama"!

E. H. Chapin sentenciaba: “Jamás da el alma humana mejor prueba de fortaleza y nobleza que cuando renuncia a la venganza y se atreve a perdonar una ofensa”.

Maravillosa sabiduría la de Chapin que supo resumir en breves palabras el único sentimiento que es capaz de liberar al hombre de la venganza y de su propia ira, y la única grandeza que hace conquistar a la humanidad cotas morales más allá de la “ley del más fuerte”.

Recuerda la enseñanza de Cristo en este día: “Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” (Mt 5,43-45).

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“AL ATARDECER DE LA VIDA NOS EXAMINARÁN DEL AMOR”

30.11.11 | 05:57. Archivado en Sobre el autor

“AL ATARDECER DE LA VIDA NOS EXAMINARÁN DEL AMOR”

“El amor ve en el rostro del pobre, del que sufre, y del perseguido, el rostro de Jesús” decía continuamente Raúl Follerau, el vagabundo de la caridad fraterna.
Un día se acercó un hombre mendigo a una Iglesia, saludó al sacerdote y le comentó: “No sé si usted se acordará de mí pero hace unos meses pasé por aquí. Usted me dio de su propio ropero camisas, calcetines, ropa interior y pañuelos. Ese gesto no lo olvidaré mientras viva. He pasado por aquí y he venido a saludarle. Es usted una buena persona. El mundo necesita de un vendaval de bondad y acogida con los pobres”.
Aquel sacerdote se sintió sobrecogido por aquella experiencia y dio gracias a Dios por haber puesto en su corazón deseos de compasión y la capacidad de hacer el bien. Y recordó que Jesús de Nazaret “pasó por el mundo haciendo el bien”.

León Tolstoi escribió un precioso cuento: “"Erase una vez un zapatero remendón, llamado Martín. Vivía solo, era piadoso, leía todas las noches la Biblia. Una noche soñó que se le aparecía Cristo y le decía: "Martín, mañana voy a venir a visitarte. Asómate por la ventana para abrirme cuando venga". Aunque se trataba de un sueño, Martín se impresionó. Por si fuera verdad, a la mañana siguiente, desde primera hora, estuvo Muy temprano vio un barrendero que estaba quitando la nieve de las entradas de las casas. Le llamó y le ofreció una taza de té caliente. Mientras el barrendero, tiritando, sorbía el té, Martín seguía mirando por la ventana. "¿Está usted esperando alguna visita", le preguntó el barrendero? "No", contestó Martín y le contó el sueño. "Siga usted mirando; tal vez venga. Adiós, y muchas gracias". Al mediodía, todavía el frío era intenso. Vio pasar a una mujer con un niño en brazos llorando de frío. Les llamó y les dio la sopa bien caliente que tenía preparada para él. Seguía mirando por la ventana, y la mujer le preguntó: "¿Espera alguna vista?". "No", le contestó y le contó el sueño. "Siga usted mirando; tal vez venga. Adiós y muchas gracias". Atardecía el día de invierno; Martín seguía mirando por la ventana. Y vio una vendedora ambulante a la que un muchacho le había robado una manzana. En aquel momento la mujer había agarrado al muchacho. Martín salió corriendo, convenció a la mujer de que lo perdonara y al muchacho le reprendió de tal modo que pidió perdón a la mujer y se puso a vender con ella. Se hizo de noche. Martín cerró su casa y volvió de nuevo a la lectura del Evangelio. Mientras leía oyó una voz que le llamaba: "¡Martín, Martín!". Levantó asustado la cabeza y vio al barrendero de la mañana que le sonreía y se iba. Volvió a la lectura, y otra vez oyó que le llamaban: "¡Martín, Martín!". Y vio a la mujer con el niño en brazos, que le sonreían. Y vio a la vendedora y al ladronzuelo, que le sonreían. Martín se echó a llorar. Cristo le había visitado tres veces aquel día. "Porque cuando tuve hambre, me distéis de comer....".

¡Seremos reengendrados en la caridad cuando descubramos que Dios nos pide descubrirlo entre los pobres: “Venid, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui extranjero y me recogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y fuisteis a verme!” (Mt 25,34ª-36).

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UNA ORACIÓN AL DIOS VIVO

29.11.11 | 07:37. Archivado en Sobre el autor

UNA ORACIÓN AL DIOS VIVO

Señor, en esta mañana, quiero poner mis labios y mi corazón en tu presencia poderosa. Danos hombres y mujeres que sepan soñar despiertos en este tiempo tan pragmático en sus raíces y en sus apariencias.
Danos, Señor de los mil nombres, Dios de nuestros padres, hombres y mujeres que dejen en el armario de su dormitorio los garfios del miedo, que paralizan casi sin darnos cuenta la llama de nuestra libertad, y ponnos alas de perfección en los pies.
Danos, Señor de las promesas, hombres y mujeres buenos que sepan lo que es amar a Dios y a sus criaturas. Hombres y mujeres grandes que tengan fuego en el corazón y lágrimas en sus adentros. Señor, Dios mío, dame alas para levantarse de mi mediocridad. El frío de la realidad se hace seductor y atrayente, sólo en apariencia pero cuando su aroma nos invade por completa y sacia su propósito, entonces nos deja en lo hondo la sed del vacío y la profundidad de lo incierto.

Señor mío, muéstrate con toda tu fuerza como hiciste con Pablo de Tarso, Agustín de Hipona, Francisco de Asís, Edith Stein... una nube ingente de testigos que vieron tu rostro y su vida cambió bruscamente.
¡Ay, Dios mío, ilumina mi noche con la claridad de tu semblante! ¡Ay, Señor mío, no te pares en la rosa, ni en la nieve, ni en la montaña, ni tan siquiera en el templo... Ven a mi corazón y haremos que tu fuerza nos haga danzar como dos bailarines!

Ojalá rasgases el mal de la tierra y te abras enteramente con tu claridad dejando a la interperie la invasión cobarde, que distribuye y aumenta los arpegios de la paz.
Te busco y busco, dejando incluso mi aliento en la cuneta pero nada irradia la noche. Pero incluso ahí, cuando la trinchera del sufrimiento se hace tan evidente, lo único que hace comprensible nuestros actos eres Tú, eterno amado para el alma peregrina, volcán celoso para el corazón sediento, diana profunda para la flecha interior. ¡Si, tú eres el Amado que hiere el alma con deseo y anhelo, y cuanto menos te hace visible más nos contagias de búsqueda desesperada! ¡Si, tú eres el que nos hace encontrar la sospecha pero sólo la fatiga creadora y sola hará encontrar en Ti la belleza que anhelamos el calor que necesitamos y la fortaleza que deseamos!

Te invito a rezar esta oración de Santo Tomás Moro: “Señor, dame una buena digestión y, naturalmente, algo que digerir. Dame la salud del cuerpo y el buen humor necesario para mantenerla. Dame un alma sana, Señor, que tenga siempre ante los ojos lo que es bueno y puro de modo que, ante el pecado, no me escandalice, sino que sepa encontrar el modo de remediarlo. Dame un alma que no conozca el aburrimiento, los ronroneos, los suspiros ni los lamentos. Y no permitas que tome demasiado en serio esa cosa entrometida que se llama el “yo”. Dame el saber reírme de un chiste para que sepa sacar un poco de alegría a la vida y pueda compartirla con los demás”.

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MORIR CON ESPERANZA

28.11.11 | 18:04. Archivado en Sobre el autor

MORIR CON ESPERANZA

En una reunión de catequesis un joven expresó con intensidad su inquietud y su preocupación acerca de la resurrección de los muertos. Él no sabía a ciencia cierta si los muertos podían volver a vivir cuando en el cementerio sólo quedaba silencio y huesos, y cómo resucitaban los muertos.

Todos callaron de pronto porque aquella pregunta les preocupaba tanto o más que a su compañero y las miradas quedaron fijas en el catequista.

El catequista, un tanto nervioso, se alegró que saliera este tema tan importante para la fe cristiana y para el hombre. Releyó despacio el capítulo 15 de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, y contestó a los chicos: "El ser humano siempre se ha resistido a admitir que la muerte es la experiencia última de la vida y que la muerte, la injusticia, el dolor y el sufrimiento venzan en el devenir histórico. Siempre ha anhelado el triunfo de Dios sobre estas realidades y que el triunfo vendría del mismo Dios. La resurrección es el sí amoroso de Dios Padre a toda la obra y persona de Jesucristo, injustamente tratado y crucificado en la cruz.

¿Qué comparación haremos para comprender la resurrección de los muertos? ¡La que utiliza San Pablo! "Lo que tú siembras no revive si no muere. Y lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo o de alguna otra palabra. Y Dios le da un cuerpo a su voluntad; a cada semilla un cuerpo peculiar" (1 Cor 15,37-38).

Martín Descalzo decía: “Morir sólo es morir. Morir se acaba. Morir es una hoguera fugitiva. Es cruzar una puerta a la deriva y encontrar lo que tanto se buscaba”. No sabemos cómo resucitarán los muertos pero lo seguro es que tu identidad personal será conservada y que Dios saldrá en busca de tu humanidad, purificada y redimida".

Sirva este poema como un homenaje a todos los que mueren con el consuelo creyente de la Resurrección.

Voy a subir a ese lugar sin retorno aquellos que se acurrucan en el corazón
desde las cavernas hasta los rascacielos.
¡Ah, sí, voy a subir a ese abrazo eterno que traspasa el umbral de lo inmediato, aquello que nosotros tocamos nada más mirar pero que inmediatamente se hace grotesco!
Voy a subir al calor divino que quema pero deja ensimismada a la escarcha interna, aquella que se endurece en las grietas desde la cabeza hasta las pasiones.
¡Ah, sí, voy a subir a ese lugar que baja pero que no rompe la quietud de lo vivo, aquello que solamente recorremos desde el alba hasta los sueños!

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VALORAR LO QUE TIENES

27.11.11 | 08:54. Archivado en Sobre el autor

VALORAR LO QUE TIENES

Marco Aurelio nació en Roma el 20 de abril del año 121, y en el año 161 d.C. llegó a ser emperador romano. En su política interior defendió a las clases menos pudientes, para quienes fundó escuelas, orfanatos y hospitales, y alivió la carga de los impuestos. Fue filósofo estoico y su obra, "Pensamientos", es un compendio de doce libros en griego, en los que revela su creencia de que la vida moral basada en el saber, la justicia, la fortaleza y la moderación conduce a la tranquilidad.

Marco Aurelio dijo que "de las cosas que tienes, escoge las mejores y después medita cuán apasionadamente las hubieras buscado si no las tuvieras”. ¡Cuántas veces nos rodeamos de cosas para sentirnos más seguros y en el fondo nos hacemos más esclavos de las cosas que poseemos. A decir verdad, más que tener cosas podemos decir que las cosas nos poseen a nosotros!
Epicuro afirmaba: “El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo”.

¡Qué bien sabía Epicuro que esa sintonía hacia las cosas que tienes y te rodean son las que gestan tu universo simbólico y llenan de “sentido parcial” todos los acontecimientos de tu anodina historia! ¡Qué bien comprendía que las cosas alcanzan en ocasiones un valor simbólico que más allá de la propia materia y que sólo esa dimensión de pertenencia, sintiéndola como única e irrepetible, es la que te va haciendo miembro de un entorno, aunque esto no implique apegarte desesperadamente a ellas!

En este día, por favor, valora lo que posees como lo más valioso del mundo y no desees desmesuradamente lo que no posees. Serás un desgraciado en tu diminuta historia.

Cicerón afirmaba: “La buena salud la aprecian más los que acaban de pasar una grave enfermedad que quienes nunca estuvieron enfermos”.

Efectivamente, sólo el que ha pasado por una experiencia es capaz de entenderla y comprenderla en su justa medida. Bien sabemos, por experiencia propia, que sólo valoramos las cosas cuando estamos lejos o la hemos perdido.

¡Cuántas veces estamos al lado de la fuente y no percibimos su agua cristalina! ¡Cuántas veces tenemos la salud y no la valoramos hasta que se resquebraja sin remedio!

Valora todo lo que te rodea, todo lo que eres y a todas las personas que pertenecen a tu universo simbólico.

¡Cuántas veces las cosas nos anclan en la "cultura del tener" y nos hacen insolidarios con "la cultura del ser" y resuenan en nosotros aquellas palabras mágicas de Jesús atentando contra nuestros apegos: "Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero" (Lc 16,13)!

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EXIGENCIA EVANGÉLICA A VIVIR EN HUMILDAD

25.11.11 | 17:41. Archivado en Sobre el autor

EXIGENCIA EVANGÉLICA A VIVIR EN HUMILDAD

En el cuento de Blancanieves y los siete enanitos, la madrastra era presumida y creía en su orgullo que no había nadie en el mundo tan bella e inteligente como ella. Quedó herida en su ego cuando descubrió que había otra más atractiva y la envidia más atroz la poseyó. Y decidió acabar con Blancanieves.
Y esa mirada orgullosa y rabiosamente soberbia es, en el fondo, la que nos envuelve a todos, desde el más chico al más grande.

La exigencia evangélica a vivir la humildad brota en toda su extensión como una urgencia en el seguimiento del discípulo de Cristo. Y la humildad es vivir en verdad.

Para vivir en verdad es necesario la corrección fraterna. La apertura al otro lleva necesariamente grandes dosis de purificación y de revisión para así purificar nuestras actitudes y conductas, palabras y sentimientos, proyectos y omisiones.

Y qué difícil es abrirse a la corrección fraterna. Cuando alguien nos critica nuestra primera reacción, en la mayor parte de las veces, es el malestar hacia esa persona y nuestra reacción negativa la que prevalece, pero no olvidemos que sin esta corrección muchas dimensiones existenciales quedarán ocultas y seremos como la madrastra repelente, ensimismada en su ego y engañándose a sí misma en su orgullo.

Madre Teresa de Calcuta escribía en el año 1966 a las Hermanas de su Congregación unas recetas para ser humilde: “Hablar de sí tan poco como sea posible, ocuparse de sus propios asuntos, evitar la curiosidad, no querer arreglar los asuntos de los demás, aceptar las contradicciones con buen humor, pasar por alto las faltas de otros, aceptar el reproche aún cuando sea inocente, ceder a la voluntad de los demás, aceptar los insultos e injurias, aceptar ser desatendido y menospreciado, ser gentil y dulce aún cuando provoquen a uno, no buscar ser admirado y amado, no escudarse nunca tras la propia dignidad, ceder en las discusiones aún cuando uno tenga razón, elegir siempre lo más difícil...”

¡Qué difícil es ser humilde y qué grande es aquella persona que experimenta en su vida este don maravilloso!

Cuando te encuentres a un hombre y a una mujer humilde te sugiero que le mires atentamente y te preguntes sinceramente qué es lo que lo hace grande y lo diferencia de otros muchos de tu entorno.

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HABLARLE A JESÚS CON EL CORAZÓN

24.11.11 | 09:03. Archivado en Sobre el autor

HABLARLE A JESÚS CON EL CORAZÓN

El Padre Pío, San Pío de Pietrelcina, decía: “Reza, espera y no te preocupes. … Dios es misericordioso y escuchará tu oración... La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios, Debes hablarle a Jesús, no sólo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones, debes hablarle sólo con el corazón”…

Si haces un alto en tu camino déjate engalanar con el perfume de la oración, que puede esconder sin fatigas el lamento. No vuelvas a despreciar “el arpa del alma” que va despacio a susurrar al viento sus sueños, pero la vida se deja marchar, nada más llegar, con el fantasma del miedo y el desaliento.

Deja que la ira se esconda temblando en los huecos del amor para que pueda ser purificada en su más recóndito centro.

Señor, Danos locos, Señor, que se comprometan a fondo con la vida y sean capaces de verte aún en la niebla.

Danos locos, Señor, danos locos, hombres y mujeres que sueñen sin desanimarse que este mundo es posible de otro modo y que el cambio es posible para que este mundo sea cimentado en el amor y la solidaridad.

Danos locos, Señor, personas que sepan que el tiempo y el espacio no son motivos suficientes para recordarle al hombre de siempre que no hay mejor oficio que enseñar al hombre a ser humano y no anclarse en la "ley de la jungla".

Danos locos, Señor, personas que "no cambien un amigo por dinero ni a su hermano querido por oro de Ofir" (Eclo 7,18). Hombres y mujeres que sean "consecuentes en su pensar y coherentes en sus palabras; que sean rápidos para escuchar y calmosos para responder” (Eclo 5,10-11).

Danos locos, Señor, que sean capaces de "vivir con los hombres como si Tú les miraras, y que hablen contigo como si los hombres los oyeran" (Séneca).
Señor, Danos locos, Señor, que se comprometan a fondo con la vida y sean capaces de verte aún en la niebla.

¡Hay escritos que vienen a nosotros con “vida propia” y que son capaces de satisfacer nuestras propias necesidades!

Una oración que escribió un soldado americano, muerto en África, y que fue encontrada en la su mochila: “Mira, Señor, yo nunca hablé contigo. Me dijeron que no existías... Pero esta noche, cuando estaba en la trinchera, una bala iluminó la oscuridad y vi tu cielo. Sólo entonces caí en la cuenta de que me habían engañado, al mirar con atención todo lo que Tú has hecho. Oh, Dios, ¿Y si me dieras un apretón de manos? ¿Cómo es posible que haya venido a parar a este infierno sin nunca haberte encontrado? Yo te amo; quiero que lo sepas. Sabes, Señor, la batalla va a ser tremenda. ¿Y quién sabe si yo mismo no iré a llamar a tu puerta? A pesar de que aquí no hemos sido amigos, espero que Tú mismo me abras. Y, pensando en esto, me echo a llorar: ¡Oh, cómo querría haberte conocido antes! Ahora que te conozco ya no tengo miedo a la muerte.

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EL SECRETO DE LA VIDA

22.11.11 | 17:54. Archivado en Sobre el autor

EL SECRETO DE LA VIDA

Cuando la felicidad se asocia a un momento de placer, a tener cosas, a comprar una determinada marca de ropa, tener ciertas medidas de peso y medidas, a no complicarse la vida por ayudar a los demás... entonces aflora en el alma el vacío y la frustración.

¡Trabajemos por un ideal que equilibre nuestra personalidad, controle nuestra voluntad y nos impulse positivamente hacia la vida, en ocasiones tan conflictiva!

¡Un auténtico ideal nos libera, nos hace levantarnos de nuestras caídas, nos alienta en el camino tortuoso, nos lleva hacia la dirección adecuada, nos hace soportables nuestras renuncias con alegría e ilusión! ¡Si, el ideal unifica nuestra inteligencia, voluntad, sentimientos y nuestra propia libertad!

El mayor don que Dios nos ha regalado es la vida y de ella tenemos que hacer nuestra mejor consigna y nuestra mejor ofrenda.

Madre Teresa de Calcuta, premio Nobel de la Paz en el año 1979, escribió este magnífico texto, sabiendo que la vida es el primer valor, base de todos los demás:

“La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es misterio, devélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es himno, cántalo.
La vida es combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es aventura, arrástrala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la vida, defiéndela.

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EN LA EUCARISTÍA ACOGEMOS LA PRESENCIA DE CRISTO

20.11.11 | 09:42. Archivado en Sobre el autor

EN LA EUCARISTÍA ACOGEMOS LA PRESENCIA DE CRISTO

Bellamente dice M. Abdon Santaner que la Eucaristía llama al hombre a “hacer memoria” de aquello que, en él, es su verdadera historia: su nacimiento a la vida de Dios… Debe evocar un nacimiento que es su verdadero nacimiento: el de todo ser humano en el corazón del misterio de vida que es Dios”.
La Eucaristía es una “locura de amor” donde se nos manifiesta el propio Cristo y se nos invita al Encuentro. En la Eucaristía todo deriva de un amor extremo, donde se actualiza el único sacrifico de Cristo que se entrega por nosotros hasta el final, derramando su propia sangre.

La Eucaristía nos permite a cada cristiano acoger la presencia de Cristo, lo mismo que fueron invitados los discípulos del Maestro en los caminos de Palestina.

En cada Eucaristía nos sumergimos en el Misterio Pascual de Cristo…Es como si entráramos en un “espacio mágico” donde somos invitados y atraídos con “correas de amor”, y allí mismo, en la celebración misma, Dios nos susurra al oído que nuestra vida entera está injertada en el Único Sacrificio de Jesucristo, el Hijo Amado y Predilecto.

Es como volver al corazón mismo del Eterno y al lugar donde se concentran todas las fuerzas positivas del universo, y las entrañas misma del Amor...Y allí mismo somos invitados de nuevo a volver a las sendas del bien, dejando atrás todo lo que nos estorba, después de haber reconocido nuestra pequeñez y pecado.

En toda Eucaristía, fuente y cumbre de toda la vida cristiana, Cristo mismo se convierte en anfitrión y se regala a sí mismo para ser alimento para la Comunidad.

En cada Eucaristía es entrar en la máquina del tiempo, y descubrir que en la misma celebración se entrecruzan el pasado, el presente y el futuro de una manera veloz.

Nos incorpora en el mismo dinamismo de la Alianza, que no es otra cosa que cantar la elección que Dios hizo desde toda la eternidad por cada ser humano, y nos regala su propia presencia para que nuestra vida sea alcanzada por la santidad desde Jesucristo, plenitud de la Revelación.

Nos incorpora en el mismo presente tomando conciencia que Dios mismo se hace el encontradizo con nosotros, rompiendo la mediocridad, la división y el mal.

Nos lanza al futuro, anticipando de manera veloz aquello que anhelamos y suspiramos, y que se nos anticipa con esperanza, gozo e ilusión, porque, como bien señala la Constitución Dogmática Lumen Gentium, ““…al celebrar el sacrificio eucarístico es cuando mejor nos unimos al culto de la Iglesia celestial, entrando en comunión y venerando la memoria, primeramente, de la gloriosa siempre Virgen María, más también del bienaventurado José, de los bienaventurados Apóstoles, de los mártires y de todos los santos” (LG 50)

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LA EUCARISTÍA ES UN “ENCUENTRO CON JESÚS”

17.11.11 | 06:49. Archivado en Sobre el autor

LA EUCARISTÍA ES UN “ENCUENTRO CON JESÚS”

Benedicto XVI decía en la Catequesis sobre San Cirilo de Alejandría el 3 de Octubre del año 2007: “La fe cristiana es ante todo encuentro con Jesús, una persona que da a la vida un nuevo horizonte… Dios es eterno, nació de una mujer y permanece en nosotros todos los días. Vivimos con esta confianza y en ella encontramos el camino de nuestra vida”.

Henri J. M. Nouwen escribió un precioso libro titulado “Con el corazón en ascuas”, y en el capítulo 3 (Invitar al Desconocido) dice que “…tal vez no estamos acostumbrados a pensar en la Eucaristía como una invitación a Jesús para que se quede con nosotros. Tendemos más bien a pensar que es Jesús quien nos invita a su casa, a sentarnos a su mesa, a compartir su comida. Pero Jesús quiere ser invitado. Es muy importante comprender que Jesús nunca nos impone su presencia. A no ser que le invitemos, él seguirá siendo un desconocido,…Sin una invitación, que es la expresión del deseo de una relación duradera, la buena noticia que hemos oído no puede dar un fruto que permanezca…La Eucaristía requiere esta invitación”. ¡No olvidemos que la Eucaristía, que brota de la intención de Cristo, en el fondo es un “encuentro con Jesús”!

La vida cristiana, en el fondo, crecerá en su esencia si amamos, vivimos, imitamos y celebramos a Jesucristo, anunciado y testimoniado en la Iglesia, reconociendo que “los demás sacramentos como también todos los ministerios eclesiales y las obras del apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La Sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua” (CIC 1324)

En cada Eucaristía celebramos y actualizamos el “único Sacrificio de Cristo en la Cruz” por cada uno de nosotros… En el fondo, prolongamos el Misterio de la Encarnación y el abajamiento de Dios por cada uno de nosotros, porque, “la Sagrada Eucaristía culmina la iniciación cristiana. Los que han sido elevados a la dignidad del sacerdocio real por el Bautismo y configurados más profundamente con Cristo por la Confirmación, participan por medio de la Eucaristía con toda la comunidad en el Sacrificio mismo del Señor” (CIC 1322)

Es necesario que cada creyente hagamos una progresiva transformación eucarística de nuestra vida en Cristo. Solamente la vida concreta y real, histórica y entregada, puede ser celebrada, y solamente la celebración auténtica puede llevarte a la vida.

Verdaderamente la Eucaristía es “fuente y cima de toda la vida cristiana” (LG11), pero no hay culmen si no hay una vida que culmine.
No puede haber divorcio entre la vida y la Eucaristía, el compromiso social y la celebración litúrgica, porque el verdadero culto integra la vida, la fidelidad y el compromiso.

¡No olvides que la Eucaristía, que brota de la intención de Cristo, en el fondo es un “encuentro con Jesús”, que pide ser invitado para quedarse, e iluminar tu existencia con su presencia!

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RAZONES PARA SEGUIR EN LA IGLESIA CATÓLICA

15.11.11 | 10:04. Archivado en Sobre el autor

RAZONES PARA SEGUIR EN LA IGLESIA CATÓLICA

Muchos en esta hora se preguntan por qué permanecer en la Iglesia Católica. Creo que las razones para seguir en la Iglesia Católica las manifestó el teólogo Hans Küng, conocido por su actitud crítica hacia la misma Iglesia.
Le preguntaron en cierta ocasión a Küng: “¿por qué sigue en la Iglesia?” Y este teólogo contestó: “He recibido demasiado en la comunidad de fe para poder defraudar ahora a aquellos que se han comprometido conmigo. ... No renunciaré a la eficacia en la Iglesia. Las alternativas –otra Iglesia, sin Iglesia- no me convencen... ¿No sería más emocionante, interesante, exigente –a pesar de todo- y finalmente más reconfortante y fructífero luchar por un “cristianismo con rostro humano” en esta Iglesia concreta, en la que al menos sé con quién me comprometo?... Mi respuesta decisiva sería: permanezco en la Iglesia porque el asunto de Jesús me ha convencido, y porque la comunidad eclesial en y a pesar de todo fallo ha sido la defensora de la causa de Jesucristo y así debe seguir siendo”.

Además, la alternativa La alternativa “otra Iglesia” tiene su memoria muy corta. En cierta ocasión, al político O´Comnell, líder irlandés que luchó contra la tiranía de Inglaterra en Irlanda y ansió la independencia de su país, fue criticado y tachado de “papista” en el parlamento. Entonces O´Comnell respondió: “Pretendéis molestarme con esa palabra y me hacéis un honor. Sí, me glorío de ser papista, porque papista quiere decir que mi fe se remonta hasta Jesucristo, mientras que la vuestra no pasa de Enrique VIII y de Isabel. Papista quiere decir que estoy en la Iglesia fundada sobre la roca de Pedro contra la cual no prevalecerá el infierno”.

Y precisamente, ésta es la respuesta: Sigo en la Iglesia porque la causa de Jesucristo me ha convencido, y que las alternativas “otra Iglesia” y “sin Iglesia” no me convencen.

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EL HOMBRE, SER ESPIRITUAL

13.11.11 | 09:39. Archivado en Sobre el autor

EL HOMBRE, SER ESPIRITUAL

En nuestra andadura histórica necesitamos apoyos para caminar y no naufragar en nuestros pasos. …No son suficientes “alforjas materiales” que dan seguridad y estabilidad pero que no satisfacen de manera plena al alma.

Cuando parece todo tranquilo y la satisfacción se ancla en nuestro entorno, aparece la sombra del temor, la debilidad, la fragilidad y la pequeñez.
El hombre tiene necesidad de plenitud en su vida. Nunca sabemos a ciencia cierta quiénes somos pero lo cierto es que el hombre es “un ser relacional”, que sólo encuentra su satisfacción vital en la cercanía del Misterio, que le hace percibirse como pequeño y acogido en su ego.

Aunque en el horizonte se vislumbra el “ocaso de Dios”, en el fondo en el corazón del hombre afloran deseos de bondad, de belleza, de justicia y perfección; elementos que hablan por sí mismos de que el hombre busca a Dios, el Totalmente Otro, sin saberlo ni esperarlo, porque, como bien sabemos los creyentes, “nada está vacío de su presencia, todo es señal de Él” (San Ireneo)
El ser humano se distingue cualitativamente del resto de los animales, y la propia constitución humana nos hace reconocer la existencia de la espiritualidad y de la religiosidad como algo esencial del ser humano de todos los tiempos. La sed interior de todo hombre no es sino evidencia de esa búsqueda del Santo, del Creador que sustenta todo lo existente y da alas a la esperanza.

Perdido en lo tangible y cansado en sus pequeñas batallas para satisfacer su seguridad en riqueza, el hombre olvida su gran batalla, aquella que le hará encontrarse consigo mismo, porque en el fondo la identidad misma humana está más allá de su realidad finita.

Ciertamente cada ser humano, en nuestra historia salpicada de miles de experiencias, descubrimos que “hay algo en el hombre que supera al hombre mismo: un reflejo con algo misterioso, algo de divino” (Pablo VI).

Cada ser humano es “un verdadero santuario de Dios” que aspira a un encuentro pleno con Él, revelado en la historia de Jesús como Amor, y que sólo conseguiremos la felicidad si nuestros esfuerzos y fatigas lleven el sello del amor. El ser humano es un "animal generador de cultura" con capacidad de pensar y estrategias para aprender ante situaciones nuevas que van allá de su registro genético y el animal que ha recibido el "don de amar y ser amado".
El ser humano es un “ser espiritual” que tiene que desarrollar esta dimensión para realizarse como persona.

La “apertura incondicional al Misterio” constituye uno de los elementos más importantes de una vida auténtica, que enlaza perfectamente con la búsqueda de sentido global último para su existencia, la realidad como conjunto y el curso de la historia.

Hay momentos en que la sociedad tan pragmática y tan tecnificada, consumista y madraza, quiere ahogar la dimensión espiritual, pero apenas dura una prohibición. El mismo hombre saca de su propio centro esa “sed de inmortalidad” y “hambre de eternidad” que le contagia de una búsqueda ardiente, por pura iniciativa de Dios, a algunas almas ansiosas de Dios, y a otros les hace sentirse insatisfechos de lo que les rodean y de su agitada existencia, sin saber que esa misma insatisfacción es un reclamo para volver a Dios, para que de razones para vivir, para esperar y para confiar.

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REPLETA DE OPORTUNIDADES

12.11.11 | 07:46. Archivado en Sobre el autor

REPLETA DE OPORTUNIDADES

La vida está repleta de oportunidades y en su progreso, no siempre lineal, se encuentran grandes momentos para crecer. La vida es “un huracán repleto de oportunidades”, que un día florecerá casi sin notarse en las manos del Eterno. Cada hombre y cada mujer que vienen a este mundo, arrastrados por la misma existencia, danzarán en las manos del Creador en muchos momentos sin que al menos lo sepan y sean conscientes de ello.

Cada uno de nosotros tenemos la vida como un don y una tarea, y es esa misma vida la que debe ser transformada, entregada y rehecha, a veces desde los fracasos, porque "no hay vidas pequeñas: cuando la miramos de cerca, toda vida es grande" (Maurice Maeterlinck).

¡La vida misma es un misterio que nos lanza hacia pautas cada día más auténticas aunque sea desde caminos insospechados y caminos cada vez menos ciertos!

Tú necesitas saber que cuando realizas una actividad en el fondo lo que tú buscas es que tu alma se sacie de felicidad y bien sabes que no todas las ofertas que nos plantean la sociedad llevan a este cumplimiento.
Los lirios del campo alcanzan cuotas perfectas de belleza y los humanos estamos llenos de talentos y dones que nos deben de entusiasmar hasta el fondo desde el amor profundo al otro.

La vida es un misterio y la mayor manifestación de Dios en medio del hombre. Vivir saboreando la vida es la mayor de las victorias.

No seas un mirón que contemplas lo bien o lo mal que lo hacen los demás, como si estuvieras en una plaza de toros.

No seas un evasivo que miras para otro lado de los problemas y buscas “sustitutos” para no acercarte a la vida que te ha sido regalada.

Sé un comprometido con tu entorno e intenta, a pesar de tu pequeñez y tus pecados, transformar la injusticia en beneficio de la paz y la justicia. ¡Sólo así serás una bendición!

La vida misma es todo un canto y tu mayor tesoro que debe de ser descubierto, y revelado desde el alba hasta la noche.

¡Trabajemos por un ideal que equilibre nuestra personalidad, controle nuestra voluntad y nos impulse positivamente hacia la vida, en ocasiones tan conflictiva!
¡Un auténtico ideal nos libera, nos hace levantarnos de nuestras caídas, nos alienta en el camino tortuoso, nos lleva hacia la dirección adecuada, nos hace soportables nuestras renuncias con alegría e ilusión! ¡Si, el ideal unifica nuestra inteligencia, voluntad, sentimientos y nuestra propia libertad!
El mayor don que Dios nos ha regalado es la vida y de ella tenemos que hacer nuestra mejor consigna y nuestra mejor ofrenda, porque nada es vano es inútil; incluso los fracasos y errores son oportunidades para encaminar nuestros pasos.

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EL AMOR DONADO

11.11.11 | 07:12. Archivado en Sobre el autor

EL AMOR DONADO

En una reunión de catequesis un grupo de jóvenes reflexionaba vivamente cuál era el don más valioso que tenía el hombre que lo distinguía del resto de los animales. Un joven afirmó que la distinción radicaba en que el hombre es un animal "gestador de cultura". Una joven comentó que la distinción recaía en su capacidad de pensar. Otro joven dijo que el hombre se diferenciaba de los demás animales por su capacidad de aprendizaje y gestador de situaciones nuevas que van más allá de su registro genético. Pero otro joven, quizá el más tímido y más callado, que en todas las reuniones se sentaba casi escondido, sentenció que la distinción estaba, según él, en que el hombre es el animal que ha recibido "el don de amar y ser amado".

El amor es el único capaz de redimir al hombre de su propia debilidad. Sin duda alguna, para que entre en tu corazón el amor hay que desterrar el odio, la envidia, el rencor y el desprecio.

Lo único que hará grande a un alma será el amor que pueda depositar en su interior y la compasión hacia sus semejantes.

Todo quiere ser contemplado y admirado, saboreado y asimilado, amado y conquistado. Toda la realidad nace y es recreada continuamente para que el hombre aprenda a ser él mismo, y de esa manera descubrir que pertenece a una creación infinita, sabiamente armónica y rigurosamente silenciosa.

La realidad que no es amada se mantiene callada para el hombre pero cuanto es deshojada y abrazada hasta los hechos más lamentables y terribles para el ser humano cobran un significado especial.

Muchos momentos pasamos de largo por tanta belleza y majestuosidad como si no existiera ante nuestros ojos la naturaleza grandiosa que necesita ser contemplada para que nos seduzca desde dentro, y muchas veces somos insensibles a lo que nos rodea arrinconados en nuestro egoísmo y nuestro individualismo.

Todo cuanto existe cobra vida cuando amamos sin desfallecer desde lo más diminuto hasta lo más grandioso. Y este amor se manifiesta a borbotones desde la “contemplación del Eterno”.

Muchos hombres y mujeres pasaron por la vida con la sola intención de violentar y de hacer daño a todo lo que les rodeaba y murieron tristes cuando el Eterno les exigió la vida, pero otros amaron todo cuanto les rodeaba, y en la hora de su partida sonrieron gustosamente porque eran devuelto a la armonía final con todo lo creado y al abrazo compasivo del Misterio, que se manifiesta sin sobresaltos en las huellas del Nazareno.

Como bien decía Séneca, “hace falta toda una vida para aprender a vivir”, y es en esa vida nuestra donde tenemos que hacer méritos para entrar en la dinámica del amor.
Un consejo puede ser pauta fundamental de discernimiento: “escuchad el consejo del que mucho sabe; pero sobre todo, escuchad el consejo de quien muchos os ama” (Arturo Graf).

¡Qué bien supo expresar Madre Teresa de Calcuta que “el mayor pecado es la ausencia de amor y de caridad, la terrible indiferencia con el prójimo que, al borde del camino, está expuesto a la explotación, a la corrupción, a la indigencia y a la enfermedad”!

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EL MAYOR DON QUE RECIBIMOS

10.11.11 | 09:09. Archivado en Sobre el autor

EL MAYOR DON QUE RECIBIMOS

La vida es el mayor don que recibimos. El mayor drama de un ser humano es vivir sin esperar nada de la vida, no encontrar un sentido a lo que hace y a su propia existencia.

La vida misma se convierte en ofrenda vacía cuando no somos capaces de acallar la ira del vacío y del absurdo.

Cuando abrimos el corazón y los ojos a la realidad, en ocasiones tan pálida y tan callada, entonces el aroma de la serenidad anida despacio en nuestro ego.

La vida misma se hace soportable en momentos cuando resuena en nosotros las palabras de Cristo: “Venid a mí todo los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré” (Mt 11,28).

El cristiano no es un resignado en la vida. No se cruza de brazos esperando un desenlace. El conformista dice que no hace falta cambiar nada, porque las cosas son así, siempre lo han sido y siempre lo serán. Se cruzan de brazos y exclaman: “¡Qué le vamos a hacer!”.

Sabe bien de quien se ha fiado y sabe que su misión principal es hacer posible el “Proyecto del Reino de Dios”, es decir, colaborar con el proyecto de felicidad y de salvación que Dios tiene para el mundo y para la humanidad.
La máxima de nuestro obrar podría resumirse: “Haz todo como si todo dependiera de ti, sabiendo que todo depende de Dios”.

¡Si, bien sabemos que, como decía Teilhard de Chardin, la última palabra de la sabiduría humana y de la santidad es hacer “todo lo que está en tus manos” en cada situación y en cada momento, y que tenemos una tarea increíble en nuestra existencia: llenar de amor cada instante de nuestra vida y hacer “que el mundo sea un poco más hermoso y mejor, por haber vivido tú en él” (Og. Mandino)!

No seas nostálgico del pasado, pensando que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. No afirmes que “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, encerrándote a lo que conoces como lo mejor que te ha podido suceder.

La vida nos demuestra que cada situación engendra su propia preocupación y muchas experiencias nuevas pueden tener la llave para nuestra realización humana y pueden ser encuentros maravillosos con el “Dios siempre sorprendente”, que se manifiesta en el momento presente y en las personas que te rodean.

¡Hoy puede ser un gran día, un maravilloso día para ti y para los que te rodean, si trabajamos por la justicia, la solidaridad, el amor y la dignidad de cada ser humano!

Vive de tal manera que nunca te arrepientas de haber vivido. Vive para que al final no encuentres las manos vacías y el corazón roto.
La vida es el cumplimiento de una misión, colaborar con el Dios Creador para hacer que este mundo sea más fraterno y conforme a sus planes de amor y de justicia.

Vive el consejo de Bertolt Brech: “Procurad que al dejar el mundo veáis no sólo que fuisteis buenos sino que dejáis un mundo bueno”

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LA BONDAD NO ES NOTICIA

10.11.11 | 09:07. Archivado en Sobre el autor

LA BONDAD NO ES NOTICIA

Hay una tendencia a identificar la bondad con la inocencia y la tontura. A veces, cuando queremos aconsejar a alguien que no sea bueno, le invitamos con expresiones tan poco afortunadas como ésta: “no seas tonto”.

Siempre resaltamos lo malo y los fallos que hay en los que nos rodean pero cuánta bondad y paciencia hay en cada hombre y mujer que conocemos. Una religiosa amiga comentaba en una ocasión: “¡Qué buena es la gente! Siempre resaltamos lo malo y los fallos que hay en los que nos rodean pero cuánta bondad y paciencia hay en cada hombre y mujer que conocemos. En esa bondad descubro la presencia de Dios en el mundo, y eso mismo me lleva a tener esperanza en el hombre, que muchas veces se convierte en un “lobo para el hombre!”

Bien sabemos que en los medios de comunicación lo bueno y lo normal no es noticia, pero también existe gente que ayudan a transformar esta realidad en una sociedad más justa y fraterna, y que no ver esto es cargar en el otro nuestras propias dudas y debilidades, al tiempo que acentuamos una visión deformada de la realidad.

Ahora bien, no basta con ser bueno en nuestras relaciones humanas, y tenemos que “procurar que al dejar el mundo veáis no sólo que fuisteis buenos sino que dejáis un mundo bueno” (Bertolt Brecht). Nuestro entorno es un reto que necesita renovarse y que Dios ha puesto para santificarnos. Y es ese “espacio vital” el que debe ser transformado.

Jamás tiremos la toalla en la andadura existencial que transitamos porque entonces la historia caminará hacia la “ley de la selva” y las conquistas sociales no serán nada más que “fósiles sin sustancia”.

La bondad será lo único que nos haga tener esperanza en la humanidad y será la única arma capaz de llevar a este mundo a sendas cada día más auténticas de perfección. Estoy de acuerdo con Beethoven, compositor alemán: “No conozco ningún otro tipo de superioridad que la bondad”.

Hoy las generaciones más jóvenes necesitan más testigos que maestros, más hombres buenos que economistas, más abrazos que palabras, más amigos que jueces inmisericordes...

Hoy, por favor, te pediría que sepas ver lo bueno que hay en cada persona que te rodea y no te ancles en tu propio mal.

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“UNA HISTORIA SIN DIOS”

10.11.11 | 09:05. Archivado en Sobre el autor

“UNA HISTORIA SIN DIOS”

La dimensión religiosa jamás rechaza de cuanto humano hay en la realidad y en el hombre mismo, armoniza la fe y la razón con una alianza no exenta de conflictos pero que las convierte en dos alas en favor de la libertad y de la verdad, da razones para vivir en medio de una cultura cada vez más cambiante y más fugaz, remite nuestra existencia más allá de ella misma dando soporte al ansia de felicidad y de eternidad que tenemos todos los humanos

Wiesel, uno de los supervivientes del holocausto judío, Premio Nobel de la Paz, decía: “No puedo concebir mi vida sin Dios. Mi relación con Él va desde la confianza más auténtica a la rebeldía más manifiesta. Entiendo la vida contra Dios pero nunca sin Dios”.

Wiesel comprendía que su vida sin Dios estaba llamada a la nada y al sin sentido más cruel, al tiempo que se apaga el calor de su rebeldía más certera en ese Dios de sus padres, cada día más vivo y más unido al sufrimiento.

Efectivamente, la negación de Dios ha hecho aún más angustiosa la experiencia del mal, dejando al hombre sumido en un estado de desesperanza.
Son muchos los problemas que surgen si Dios no existe: Si Dios no existe, el sufrimiento y el mal queda sin remitente y se ahoga en su propia queja. Sin Dios el problema del mal y del sufrimiento se acentúa aún más, porque entonces nuestras quejas se quedan sin remitente y nuestra esperanza de que las víctimas del mal reciban justicia palidecen sin remedio.

Si Dios no existe, la vida se ahoga en su propia fugacidad y en su propia brevedad. Toda realidad es en sí misma problemática y se debate entre el Misterio del ser y del no ser. Afirmar la existencia de Dios en el fondo es un acto de confianza en la misma realidad, abierta a la esencia y a los cambios de sus elementos. Afirmar la realidad conlleva plantearse la existencia como algo creado desde un primer Motor creador y una Primera Causa Incausada.

Si Dios no existe, el anhelo de justicia para los desheredados y para las víctimas de la historia queda truncado en su propio recorrido. ¿Qué esperanzas corren las víctimas de ayer, de hoy y de siempre si esta historia termina en la muerte y sus mejores arpegios son la guerra, la competencia y la violencia?

Bien sabemos que el creyente de hoy desea conocer qué respaldo bíblico y teológico puede tener su propia queja ante el sufrimiento del inocente y su rebeldía dentro del proyecto de la salvación, al tiempo que le preocupa cómo enraizar su propia queja en el meollo de nuestra conflictiva existencia abierta a la fe.

No abandones la confianza en Dios si te preocupa el sufrimiento del inocente.

Desde Él encontrarás una respuesta profunda al dolor tan cercano en el hombre y mirarlo con fe puede ser la única respuesta que no nos haga anclarnos en nuestra angustia.

Desde la fe cristiana, los sufrimientos de los seres humanos no son olvidados ni maquillados en pro de nada sino que alcanzan una densidad insuperable.

Desde Él sentirás que Dios se hace “bálsamo en el dolor”, condolencia en los sufrimientos, reconociendo que Él se hace presente en el que sufre, haciendo suyos los sufrimientos de toda la humanidad.
¡Por favor, resistíos a instalaros en esta historia sin la melodía de Dios que da una respuesta al problema del mal y sella con su presencia los huecos de nuestra dramática existencia…Reafirmemos la respuesta cristiana que no silencia el dolor y el sufrimiento, pero le da un sentido redentor.

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LA FELICIDAD

08.11.11 | 07:43. Archivado en Sobre el autor

LA FELICIDAD

La vida del hombre es una aspiración hacia la felicidad. Aristóteles, el filósofo griego más importante de todos los tiempos, afirmaba que la felicidad es el bien supremo del hombre.

A veces, buscamos la felicidad fuera de nosotros mismos y nos equivocamos, pues la felicidad está dentro de nosotros mismos.

Aunque todos aspiramos y queremos ser felices, no todos buscamos la felicidad por el mismo camino: Unos se pierden en la espiral del placer y del dinero como si navegaran en un “laberinto sin retorno”; Otros se obsesionan dominando sus pasiones como si todo dependiera de la voluntad y del dominio interior., y otros saben que el camino de la felicidad pasa necesariamente por amar intensamente a los seres humanos, porque piensan que “el que no vive para los demás, se deshumaniza a sí mismo” (Padre Arrupe). La búsqueda de la felicidad y la realización personal no son tareas fáciles. Sin duda alguna, son las mayores empresas que un ser humano debe de realizar y la meta hacia donde se encamina, de manera consciente o inconsciente, todos nuestros actos y trabajos.

La andadura hacia la felicidad tiene, a mi juicio, dos elementos insustituibles, que se convierten en auténticos retos de la misma conquista. Por un lado, la capacidad para asumir sin asperezas las dificultades que conlleva un proyecto de vida coherente y responsable. Por otro lado, aceptar nuestra propia existencia, con sus luces y sombras, éxitos y fracasos, cualidades y defectos, sin mentiras ni engaños.

La realización de esta andadura conlleva un principio ineludible en su conquista, tremendamente fugaz y pasajera en su temporalidad, y consiste en aceptar el momento presente. Y aceptar el presente implica reconocer la visión trágica de la vida.

Y para hacer transitable este recorrido necesitamos puntos cruciales de apoyo para no caer en la desesperanza. Estos apoyos deben dar respuesta a la pregunta del para qué y el porqué de nuestra vida, siempre amenazada en su mismo trayecto.

Nuestra principal tarea en la vida es ser felices porque, como bien decía A. Comte, “vivir para los demás no es solo la ley del deber, es también la ley de la felicidad”. Ese es el deseo de Dios, pero el camino más seguro es hacer felices a los demás.

Sé feliz haciendo felices a los demás, sabiendo que hacer feliz al otro no está lejos del amor, que “es la afinidad que conecta y une los elementos del mundo…De hecho, el amor es el agente de la síntesis universal” (Pierre Teilhard de Chardin)!


ESPARCIR LA FRAGANCIA DE CRISTO

07.11.11 | 18:07. Archivado en Sobre el autor

ESPARCIR LA FRAGANCIA DE CRISTO

El Papa Pablo VI decía con rotundidad que “la tarea de la evangelización es la misión esencial de la Iglesia “(E.N. 14) y el Papa Juan Pablo II lanzó a la Iglesia, de cara al año 2.000, al reto de la “nueva evangelización”, con un nuevo talante, nuevo brío y nuevos métodos.

Anunciar, testimoniar y seguir a Jesucristo es la tarea más específica de la Iglesia en su andadura desde el principio de su fundación hasta el final de los tiempos. Y todo ello vertebrado por la caridad, que brota del amor de Dios.
Y este anuncio se convierte sin más en la propuesta de la Iglesia, especialmente de los misioneros y misioneras, repartidos en los cinco continentes... Y este anuncio, que proviene de la “ipsissima intentio” de Cristo, es la razón de la misión de la Iglesia a lo largo de toda su andadura histórica y el motivo de su existir.

Este anuncio, que proviene de la “ipsissima intentio” de Cristo, es la razón de la misión de la Iglesia a lo largo de toda su andadura histórica y el motivo de su existir.

La misión de la evangelización posee el rasgo de la universalidad. El mismo Cristo proclama esa exigencia: “Id al mundo entero y predicad el evangelio”…
De cara a este tercer Milenio, y en nombre de la “nueva evangelización”, se nos pide a los cristianos ser testigos de la Buena Nueva de Jesús, el Cristo, el Señor de la historia. Este testimonio conlleva aunar hechos y palabras, vida y fe, desde un planteamiento evangélico para hacer presente el proyecto liberador de Dios.
Hoy ser testigos supone tener una actitud de respeto y diálogo con los ejes fundamentales de la cultura donde el cristiano vive y anuncia su fe. Ser testigo de Cristo supone replantearse continuamente la fe y orientar la existencia siempre desde la fidelidad al proyecto liberador del Evangelio, asumiendo una exigencia de conversión profunda.

Seamos testigos de Jesucristo en nuestros ambientes y hagamos nuestra esta oración del Cardenal Newman: “¡Oh Jesús, ayúdame a esparcir tu fragancia dondequiera que vaya. Inunda mi alma de tu espíritu y vida. Penétrame y aduéñate tan por completo de mí, que toda mi vida sea una irradiación de la tuya. Ilumina por mi medio y de tal manera toma posesión de mí, que cada alma con la que yo entre en contacto pueda sentir tu presencia en mi alma.

Que al verme no me vea a mí, sino a Ti en mí. Permanece en mí. Así resplandeceré con tu mismo resplandor, y que mi resplandor sirva de luz para los demás. Mi luz toda de Ti vendrá, Jesús: ni el más leve rayo será mío. Será Tú el que iluminarás a otros por mi medio. Sugiéreme la alabanza que más te agrada, iluminando a otros a mi alrededor. Que no te pregono con palabras sino con mi ejemplo, con el influjo de lo que yo lleve a cabo, con el destello visible del amor, que mi corazón saca de Ti. ¡Amén!

¡Reclamemos la necesidad del anuncio misionero de la Iglesia, en una cultura cada vez más secularizada y unas Iglesias en peligro de encerrarse en sí mismas, de mirar con poca esperanza al futuro!

¡Sí, hoy la Iglesia debe de anclarse sólo en Jesucristo y anunciar la Buena Noticia a unos hombres y mujeres que están situados en planteamientos “neopaganos”!
¡Sí, hoy la Iglesia necesita ser evangelizada y escuchar con el entusiasmo del principio el llamamiento de Cristo resucitado: “Id y haced discípulos de todas las naciones de la tierra, bautizadlos para vincularlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y enseñadles a guardar los que os mando” ! (Mt 23,16-19).

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LA GRANDEZA DE SER HUMILDE

05.11.11 | 07:43. Archivado en Sobre el autor

LA GRANDEZA DE SER HUMILDE

El libro del Eclesiástico dice así: “Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso. Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios; porque es grande la misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes. No corras a curar la herida del cínico, pues no tiene cura, es brote de mala planta. El sabio aprecia las sentencias de los sabios, el oído atento a la sabiduría se alegrará. (Eclo 3, 17-18. 20. 28-29)
El consejo del autor bíblico para proceder con humildad en nuestras empresas y tareas cotidianas habría que escribirlo en “las paredes de nuestro corazón” y en lo más “íntimo de nuestros pensamientos”.

En el cuento de Blancanieves y los siete enanitos, la madrastra era presumida y creía en su orgullo que no había nadie en el mundo tan bella e inteligente como ella. Quedó herida en su ego cuando descubrió que había otra más atractiva y la envidia más atroz la poseyó. Y decidió acabar con Blancanieves….Y esa mirada orgullosa y rabiosamente soberbia es, en el fondo, la que nos envuelve a todos, desde el más chico al más grande.

La exigencia evangélica a vivir la humildad brota en toda su extensión como una urgencia en el seguimiento del discípulo de Cristo. Y la humildad es vivir en verdad.

Para vivir en verdad es necesaria la corrección fraterna. La apertura al otro lleva necesariamente grandes dosis de purificación, para así purificar nuestras actitudes y conductas, palabras y sentimientos, proyectos y omisiones.

¡Qué difícil es abrirse a la corrección fraterna! Cuando alguien nos critica nuestra primera reacción, en la mayor parte de las veces, es el malestar hacia esa persona y nuestra reacción negativa la que prevalece, pero no olvidemos que sin esta corrección muchas dimensiones existenciales quedarán ocultas y seremos como la madrastra repelente, ensimismada en su ego y engañándose a sí misma en su orgullo.

El humilde es capaz de comprender el secreto de Dios porque busca desde su misma indigencia, mientras que el “sabio y el inteligente” busca desde su prepotencia y su orgullo.

El humilde es capaz de “vivir en verdad” y pide sin exigir nada, como un “mendigo” necesitado de lo más urgente, que sólo Dios mismo puede dárselo.

El humilde sabe “de quién se ha fiado” y sabe que en medio de su vida Dios mismo ha hecho una opción preferente por su causa, a pesar de que en muchos frentes la vida misma lo arrincona en su cuneta.

Jesús mismo nos hace ver, con su talante y con su actitud, que valorar al humilde conlleva tener en su interior la honradez de miras que le hace “no juzgar por apariencias, ni sentenciar de oídas”.

Hagamos que en cada situación que nos encontremos anhelemos la venida de Cristo desde un talante humilde y sencillo, sabiendo que Dios mismo se hace “mendigo” de nuestra pequeñez y debilidad.

¡Qué difícil es ser humilde y qué grande es aquella persona que experimenta en su vida este don maravilloso!


TRATO DE AMISTAD CON DIOS

03.11.11 | 07:39. Archivado en Sobre el autor

TRATO DE AMISTAD CON DIOS

La oración es un trato de amistad con Dios, que llena de sentido y de amor toda la vida del hombre y de la mujer creyentes. La oración grita en lo más profundo del corazón estas palabras que sellan de esperanza cada acto y cada pensamiento: ¡Sé de quién me he fiado! Santa Teresa de Jesús, una de las mujeres españolas más importantes de la historia mundial y una auténtica maestra en el arte de rezar, decía: “La oración que no advierte con quien habla, y lo que pide y quién es quien pide y a quién pide, no lo llamo yo oración, aunque mucho menee los labios”.

La oración no gusta de muchas palabras huecas. Sólo quiere un corazón sencillo que alaba al Dios de la vida, aunque sea en los más profundos pozos.
En la oración más auténtica, Dios entra en tu noche y rompe, como la aurora matutina, los huecos más recónditos de la existencia.

En la oración, tu anodina vida se vincula estrechamente a la Omnipresencia de Dios y en un enlace de amor y de sentido hace que cobre importancia y valor más allá de lo imaginable.

En la oración, tu yo entra en contacto con la esencia misma del ser y desde el amor más íntimo hace que vivas tu historia como una historia de salvación.

En la mochila de un soldado americano, muerto en África, se encontró esta oración: “Mira, Señor, yo nunca hablé contigo. Me dijeron que no existías... Pero esta noche, cuando estaba en la trinchera, una bala iluminó la oscuridad y vi tu cielo. Sólo entonces caí en la cuenta de que me habían engañado, al mirar con atención todo lo que Tú has hecho. Oh, Dios, ¿Y si me dieras un apretón de manos? ¿Cómo es posible que haya venido a parar a este infierno sin nunca haberte encontrado?

Yo te amo; quiero que lo sepas. Sabes, Señor, la batalla va a ser tremenda. ¿Y quién sabe si yo mismo no iré a llamar a tu puerta? A pesar de que aquí no hemos sido amigos, espero que Tú mismo me abras. Y, pensando en esto, me echo a llorar: ¡Oh, cómo querría haberte conocido antes! Ahora que te conozco ya no tengo miedo a la muerte”.

Cuando quieras rezar intenta confiar en Aquel que tiene palabras de vida eterna y el misterio de la vida y la muerte en sus manos.

Cuando quieras rezar convéncete de la presencia eterna de Alguien que te ama más allá de lo aparente, aún en los momentos más difíciles, y que eres valioso a los ojos de Dios.

Señor mío, invisible hasta lo inexplicable y cercano hasta lo más íntimo, arquitecto de los sentimientos y de la plegaria, forjador del futuro y guardián de lo extraño, quiero suplicarte que hagas soportables nuestros pasos y destruyas el mal que contamina nuestra historia en este tiempo, especialmente la violencia y la guerra.

¡Dios mío, Señor mío, no te quedes lejos de nuestra vida y haznos capaces de amar a los demás, haciendo del tiempo una oportunidad para “hacer del bien”!

¡Dio mío, Señor del amor y de la misericordia, bendícenos y haz que se haga realidad un mundo anclado en la paz y la justicia, un mundo que camine hacia la plenitud, lejos de la violencia y de la insolidaridad!


ESTUDIOS FAVORABLES A LAS CREENCIAS RELIGIOSAS

02.11.11 | 10:27. Archivado en Sobre el autor

ESTUDIOS FAVORABLES A LAS CREENCIAS RELIGIOSAS

Hoy cuando la salud se ha convertido en un valor en alza es necesario impulsar todo aquello que favorezca la salud integral del ser humano.
Un informe ha sido divulgado el día 23 de Septiembre del 2010, realizado por la firma Gallup, donde analiza datos de 93 países.

Este informe, patrocinado por el BIP y elaborado por los economistas Natalia Melgar y Máximo Rossi, pertenecientes de la Universidad de la República en Uruguay, es el primero en realizar un análisis sobre el impacto de factores como el desempleo económico en la depresión.

Los investigadores usaron como referencia Estados Unidos. Entre las conclusiones de este informe sobresale que, entre los países con mayor disparidad de ingresos que experimentaron menores posibilidades de sufrir depresión, al menos ocho tenían un alto porcentaje de gente religiosa: Honduras, Panamá, Níger, Senegal, Jamaica, Uganda, Brasil y Mozambique.

Hay que advertir que no es el único informe serio que señala lo favorable que resulta las creencias religiosa en la salud. En los años 80, los doctores David B y Susan Larsar, del Instituto Nacional de la Salud (EEUU), tras revisar doce años de publicaciones de la sociedad psiquiátrica, concluían que “asistir a ceremonias religiosas tienen un soporte social y sentirse en relación con Dios beneficia la salud mental en el 92% de los casos, era neutral en el 4% y el 4% restantes mostraba una franca desmejoría”.

Un estudio de Jefrey S. Lewin, epidemólogo, sobre 250 casos aparecidos en publicaciones médicas de todo el mundo, cuya curación se asociaba a todo tipo de prácticas religiosas, reveló diversos factores que pueden influir en la recuperación de la salud: “el impacto positivo en el sistema cardiovascular, la dinámica psicológica de ritos y creencias, el efecto placebo que provoca la fe cuando se espera la bendición de Dios, o el sentimiento de apoyo que representa el saberse objeto de una plegaria”.

El año pasado, una investigación de la Universidad de Toronto mostró diferencias cerebrales entre creyentes y agnósticos, llegando a la conclusión que creer en Dios puede bloquear la ansiedad y minimizar el estrés.

Según este estudio, los participantes con creencias religiosas, comparados con los agnósticos, mostraron una actividad significativamente menor en el cortex cingulado anterior, una parte del cerebro que ayuda a modificar la conducta avisando cuando la atención y el control son necesarios, habitualmente como resultado de algún evento que produce ansiedad, como por ejemplo cometer un error.

Unos estudios que acentúan los efectos saludables y benefactores que producen la fe religiosa en los individuos, y un reclamo para subrayar una vivencia auténtica de las creencias religiosas en la sociedad.

La dimensión religiosa constituye un elemento decisivo y fundamental del ser humano, y olvidarla tiene grandes consecuencias para la sociedad y para el hombre mismo.

Creer en Dios y reconocerlo como el “Totalmente Otro” enlaza con uno de los esfuerzos humanos de mayores consecuencias: la búsqueda de sentido global a la propia existencia, al curso de la historia y al conjunto de la realidad.

Creer en Dios como el único Señor de nuestra vida y la llamada a “amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con todo nuestro ser” nos lleva a un equilibrio mental de envergadura: relativizar a las cosas, a las personas y a uno mismo.

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UNA RESPUESTA CRISTIANA AL ENIGMA DE LA MUERTE

01.11.11 | 09:50. Archivado en Sobre el autor

UNA RESPUESTA CRISTIANA AL ENIGMA DE LA MUERTE

Si bien es cierto que la sociedad actual, hedonista, ha arrinconado, e incluso se ha olvidado de la muerte y del sufrimiento, convirtiéndolos en espectáculos para entretener; también no es menos cierto que es una terrible pérdida no tener a la muerte como última instancia, o penúltima para los cristianos, de la vida del hombre actual. Ella se convierte en un principio de impulso para no instalarse en esta realidad para siempre como lo único existente, y abre la pregunta sobre el gran quizá de la vida más allá de la muerte.

La muerte es una amenaza para la vida del hombre. Ya está presente en el momento de nacer como la tendencia final. Ella arrasa personas, pueblos, civilizaciones, proyectos... Y ella misma puede convertirse en el gran muro que cuestione la existencia de Dios, cuando se concreta en un ser querido, en la matanza de inocentes, en la agonía lenta y tortuosa de enfermos en los hospitales.
La muerte abre, a nivel filosófico, planteamientos profundos sobre el "gran quizás". No basta a muchos la postura agnóstica de instalarse seguros en lo presente, olvidando los desastres y la muerte de su alrededor, y negando la posibilidad de plantearse la pregunta sobre el más allá tachándola de inútil y vacía. El Vaticano II, en la Constitución Dogmática “Gaudium et Spes”, lo expresa bellamente: “El máximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre con el dolor y con la disolución progresiva del cuerpo. Pero su máximo tormento es el temor por la desaparición perpetua. … Mientras toda imaginación fracasa ante la muerte, la Iglesia, aleccionada por la Revelación divina, afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre. … “ (G.S. 18)

Desde esta afirmación esencial de que el ser humano ha sido creado para un destino feliz situado más allá de la muerte, Martín Descalzo, sacerdote y escritor católico, decía que “morir es sólo morir. Morir se acaba. Morir es una hoguera fugitiva. Es cruzar una puerta a la deriva y encontrar lo que tanto se buscaba”.
¡Qué bien supo expresar Martín Descalzo que para el cristiano la muerte no es la palabra última de la existencia humana y que la muerte es la puerta que nos acerca a lo que tanto buscamos y anhelamos, el encuentro con el Eterno!
La muerte es el palpitar silencioso que nos hace estallar en lo cotidiano y nos acerca sin notarse a la más clara memoria: ser hijos de la tierra y peregrinos hacia el cielo. Y la respuesta cristiana al enigma de la muerte es la Resurrección de los muertos, vinculada profundamente al triunfo pascual de Jesús.
La Resurrección de Jesús se levanta como alternativa ante el dolor y el sufrimiento del mundo. De hecho, para el cristiano, la última respuesta es el Sí definitivo de Dios a la vida de cada persona que, en definitiva, somos un proyecto de amor que no se agota en la muerte. La Resurrección de Jesús se levanta como la experiencia última del crucificado. Desde esa experiencia definitiva lanzamos la esperanza de que participaremos de esa misma Resurrección y afirmamos la permanencia de la identidad personal del hombre, más allá de la sepultura; al tiempo que se cuestionan posibles alternativas al final trágico del hombre como la reencarnación o la comunión plena "energética" con el aire.


LA CRUZ DE CADA DÍA

31.10.11 | 10:10. Archivado en Sobre el autor

LA CRUZ DE CADA DÍA

Desde la fe cristiana, los sufrimientos de los seres humanos no son olvidados ni maquillados sino que alcanzan una densidad insuperable.

Tomás Kempis comentaba que “no hay hombre en el mundo sin tribulación o angustia; aunque sea Rey o Papa”…Esta realidad es tan cierta que olvidarla supone aislarse en la evasión más demoledora. Nadie que viene a este mundo está exento de cruces, fatigas, cansancios y de angustias. Chenoa Achebe decía no sin razón: “cuando el sufrimiento llama a tu puerta y tú le dices que no hay asiento para él, te replicará que no te preocupes, porque ha traído su propio taburete (Chenoa Achebe)!

El sufrimiento aflora por doquier y deja estupefacto al hombre y a la mujer de hoy, cada día más preocupado por la calidad de vida. Ocurre que desde siempre el sufrimiento del inocente ha cuestionado al hombre y lo ha lanzado a la rebeldía más certera y a la resistencia activa más cierta.

El creyente lanza su gemido hacia Dios y le pregunta el porqué de tanto sufrimiento y tanta desgracia manifiesta. Pero jamás se cuestiona una historia sin Dios porque entonces su queja no tiene remitente y su sufrimiento se ciega en su propio centro.

¡Conozco personas cosidas por el sufrimiento y sólo les mueve en la vida la esperanza de que su existencia sea agradable a los ojos de Dios, aunque no pasa ni un solo día que no pregunten si vale la pena tanto sufrimiento!

¡Conozco gente que aún en la pena más fuerte y en sus dolores más ardientes no desesperan jamás y miran día y noche al cielo, encontrando una palabra de fuego y una pizca de consuelo! Resuena en nuestros corazones las palabras alentadoras de Jesucristo: “Acercaos a mí los que estáis rendidos y abrumados, que yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde” (Mt 11,28-29).

Jesús invitaba a sus discípulos a coger la cruz de cada día y seguirle. No nos engañemos. La cruz es “nuestra compañera de viaje” en el peregrinar de esta vida. No nos imaginemos cruces raras y aparatosas. La cruz aparece de mil maneras en nuestra vida diaria.

Sólo el que es capaz de unirse a Jesucristo en su sufrimiento, será capaz de redimirse en el sufrimiento y sus penas serán causa de purificación y transformación, porque como bien decía Madre Teresa de Calcuta: “el sufrimiento tomado en sí mismo no vale nada, pero si es compartido con la pasión de Cristo es un don maravilloso”.

La verdadera cruz cristiana tiene un tramo hacia Dios como ofrenda y donación “a lo que falta a la pasión de Cristo”, y un trazo horizontal como tensión para mejorar este mundo.

La respuesta a la cruz y al sufrimiento está en la esperanza en la resurrección y en el triunfo de Dios.

Esta esperanza debe alentarnos a los creyentes a no caer en el desaliento y a luchar para transformar las estructuras a favor del hombre y a trabajar para construir un mundo más de acuerdo al “proyecto de Dios”, aunque broten en nuestro interior lágrimas fuertes.


DANOS LA CAPACIDAD DE SORPRENDERNOS

27.10.11 | 09:43. Archivado en Sobre el autor

DANOS LA CAPACIDAD DE SORPRENDERNOS

Gracias, Dios mío, por todo cuanto existe que me hace sentirme vivo, despierto, formando parte de un universo coordinado y armónico.

Gracias, Señor, que me concedes un día más para santificar mis espacios y mis vacíos, mis fragilidades y mis fortalezas, mis dudas y mis certezas, mis cualidades y mis complejos.

Gracias, Dios mío, que haces estallar en esta mañana de alegría inmensa contemplativa ante los rayos de sol que iluminan los secretos de la noche.

Señor mío, dueño del cielo y de la tierra, artífice de la libertad y de la justicia, amo del tiempo y esencia misma de la permanencia del ser, danos la capacidad de sorprendernos y de valorar lo que nos rodea.

Señor, haz que nos emocionemos con la gota de rocío que se posa en los cristales de nuestra ventana, con el ramillete de estrellas que engalanan el cielo, la sonrisa del niño que se siente acogido y querido, la compasión del hombre que no se deja llevar por el odio y la revancha, la grandeza de la naturaleza que engendra la vida, la magia del fuego en la intimidad de tu chimenea, la maravilla serena de un paisaje contemplado en la altura de la montaña, la rebeldía de los jóvenes que se resisten a este mundo tan poco dado a querer...

Gracias, Señor, por el coche que nos hace sentir que las distancias no son motivo para no conocer las maravillas de la naturaleza y la grandeza de los mejores hijos de ayer que dejaron plasmados su ingenio y su arte en Iglesias, museos, palacios, plazas y calles.

Gracias, Dios mío, por el coche, invento del hombre para el hombre, que a pesar de la contaminación y el ruido, nos hace comprender que sin él la vida nuestra sería impensable.

Gracias, Señor, por las carreteras, arterias vivas por donde caminamos, a veces sin sorprendernos de las grandezas de la creación, pero que ellas nos ponen en contacto con otras culturas, con otros pueblos y nos hacen sentir que las distancias en el espacio no son impedimentos para saborear la vida.

Gracias, Señor, por las gafas que nos ayudan a contemplar la realidad de manera brillante y clara. Ellas nos descubren que hay inventos mágicos al servicio del hombre y no solamente para destruir el “hábitat” y el ecosistema. Nadie vislumbra la pérdida de la vista con unas lentes adecuadas, pero quítate las gafas y sabrás dar gracias desde la mañana hasta la noche.

Gracias, Dios de los mil nombres, por el teléfono e internet que nos hacen sentir muy cerca de las personas que están lejos, que nos hacen palpar en segundos que la distancia no está en los kilómetros sino en unas miradas con rabia y unos labios mudos.

Gracias, Señor, que nos haces sentir en el día la grandeza de los inventos humanos a favor del progreso y de la calidad de vida.

Hoy, Señor, cogiendo el teléfono, y usando Internet, he comprendido que el hombre es grande porque participa de Ti, verdadero creador de todo lo que existe.

Gracias, Señor, por el bolígrafo que pone figura a los sentimientos y pensamientos del hombre y deja enmudecido al vacío.

Gracias, Señor, por el bolígrafo, ese compañero diminuto en el bolsillo de la camisa pero que sin él un momento de inspiración o el miedo al olvido serían terribles.

Gracias, Señor, por el bolígrafo que hace comprender a los humanos que somos diferentes del resto de los animales, precisamente por ser gastadores de cultura, creadores de la escritura….

¡”No le pidamos a Dios más maravillas, sino más capacidad para maravillarnos” (M. Menapace)! ¡La vida misma es un milagro!

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EL SUFRIMIENTO MIRADO DESDE CRISTO

26.10.11 | 07:30. Archivado en Sobre el autor

EL SUFRIMIENTO MIRADO DESDE CRISTO

Emmanuel Mounier fue uno de los filósofos existencialistas más importantes y su inspiración era tremendamente cristiana. Y Emmanuel decía algo realmente conmovedor: “Cualquier sufrimiento integrado en Cristo pierde su desesperanza y su misma fealdad”.

Aquí radica el valor redentor de cualquier sufrimiento que “completa lo que falta a la pasión de Cristo”: Jesucristo no elimina el dolor pero le da una iluminación distinta desde su vida, sus palabras, sus obras, su pasión, muerte y resurrección.

La Teología de la cruz da respuesta al sufrimiento y al dolor del inocente. Y la respuesta ante toda miseria humana es la resurrección de los muertos como un acto reivindicador de Dios que sale al encuentro del hombre, sobre todo del maltratado por la vida y las circunstancias. Esta esperanza en la resurrección y en el triunfo de Dios, anticipado en la Resurrección de Cristo, alienta a los creyentes a no caer en el desaliento y a luchar para transformar las estructuras a favor del hombre y a trabajar para ayudar a las víctimas, aunque tiemble su interior con lágrimas fuertes. Como bien señala P. Plus: “El Cristianismo no inventó la cruz, sino el valor para soportarla”.

El Concilio Vaticano II dedica un mensaje maravilloso a los enfermos. Si estás enfermo o eres cuidador de enfermos haz tuyas estas palabras: “¡Oh, vosotros que sentís más pesadamente el peso de la cruz! Vosotros que sois pobres y desamparados, los que lloráis, los que estáis perseguidos por la justicia, vosotros sobre los que se calla, vosotros los desconocidos del dolor, tened ánimo; sois los preferidos del reino de Dios, el reino de la esperanza, de la bondad y de la vida; sois los hermanos del Cristo paciente, y con El, si queréis, salváis al mundo... Sabed que no estáis solos, ni separados, ni abandonados, ni inútiles: sois los llamados por Cristo, su viva y transparente imagen”.

En cierta ocasión, una mujer estaba enferma y todos temían por su salud quebradiza, arropándola de cariño y compasión. Ante la desaparición de su marido ella tuvo que afrontar valientemente toda su casa y sus negocios, sorprendiéndose cada día de aquella maravillosa capacidad que jamás creía tener. Y bien que repetía unas palabras mágicas de León Bloy: “El hombre tiene lugares en su corazón que todavía no existen, y para que puedan existir debe entrar en ellos el dolor”.

¡Por favor, recuerda lo que decía León Bloy, y sabrás que para que muchos espacios interiores existan debe entrar el dolor y el sufrimiento!
Gran consuelo tiene para nosotros esta llamada a integrar nuestros dolores y sufrimientos en la vida de Jesucristo, que San Alfonso María de Ligorio advertía: “Fija tu mirada en Jesús crucificado y nunca te quejarás”

Si en algún momento has deseado vivir la vida desde la lejanía de Cristo no olvides que tu sufrimiento quedará sin remitente y te ahogarás en tu propia pena sin nada que objetar ni nada que temblar.

Te recomiendo este consejo de San Alfonso María de Ligorio: “fija tu mirada en Jesús crucificado y nunca te quejarás”.


DIOS ES PURIFICADO EN NUESTRA ALMA

24.10.11 | 18:06. Archivado en Sobre el autor

DIOS ES PURIFICADO EN NUESTRA ALMA

Dios es purificado en el más profundo centro del alma. Un rasgo de Dios es su inmutabilidad, pero la vida del que cree cambia muy a menudo y se percibe de manera diferente en el transcurso de la existencia.

La creencia en Dios es personal, y contemplada desde perspectivas muy existenciales y radicalmente psicológicas, pero la fe tiene que ser purificada desde los interrogantes más hirientes y el clamor más intenso.

No tengáis miedo a esa sospecha interna que pone en cuestión hasta los más diminutos cimientos y cuestiona la misma fidelidad a un Credo.

Y es en tu espíritu donde el seguimiento y la fidelidad al Misterio se forjan y se purifican sin remedio, porque bien sabemos que cuando se desmorone de tu cabeza y de tu existencia un “dios” lo único que puede comprender es que ha sido destruido afortunadamente una imagen falsa del Dios invisible y sorprendente, fascinante y tremendum, pleno y absolutamente otro. Efectivamente, Dios es purificado en nuestra alma y desvelado en el silencio.

Cuando sientas en las fibras interiores la misericordia divina para tus obras, palabras, omisiones y actitudes entonces entra la llama encendida de la sonrisa a tu vida, en ocasiones repleta de vacíos.

Cuando la vida, en ocasiones fatigosa y cansada, te haga llorar recuerda que hay Alguien más grande que tus lágrimas y más poderoso que aquello que hizo estallar en tu corazón la desesperación y el vacío.

Cuando los arpegios de la soledad desean que sean tocados en tu corazón recuerda que Alguien ha sellado tu existencia a la pasión y muerte de Cristo.

Cuando sientas que la vida te ha dejado fuera del tiempo recuerda que Alguien, que está más allá del tiempo y del espacio, ha deseado hablar a tu corazón, y ése es el único diálogo que quiere hacer Dios con el hombre.

¡Cuántas personas han alcanzado el grado óptimo de la reconciliación interior con el mundo y con ellos mismos cuando han sentido, desde un clima profundo de conversión, que el perdón es posible, que su vida andrajosa es valiosa a los ojos de Dios y que levantarse es más importante que caer!

¡Cuántas personas han descubierto que su fe tiene que ser purificada donde el seguimiento y la fidelidad al Misterio se forjan sin remedio!


DIOS ES EL AMOR CON MAYÚSCULAS

21.10.11 | 07:04. Archivado en Sobre el autor

DIOS ES EL AMOR CON MAYÚSCULAS

Dios es el amor con mayúsculas y la esencia misma de la vida. Cada uno de los humanos somos “su debilidad” y la razón de su amor para con el mundo.

Dios ha pintado tu nombre en las paredes de la luna y ha susurrado al viento que te quiere y desea hacer una historia de amor contigo, una aventura de salvación con tu vida. Él ha donado a la historia de un deseo de sentido que va desde tu existencia hasta lo último creado para que tú seas feliz y consigas que el mal sea triturado y vencido.

Dios es el susurro del viento que consigue levantar al hombre de su vacío existencial y lo lanza hacia su propia rebeldía contra todo lo que destruya la vida y la realidad más plural y diversa.

Dios es el aliento que suspira por un mundo más solidario y más justo sin que al menos los vendavales sean capaces de arrodillar al hombre en su propio barro y resentimiento.

Dios es el soporte fundamental de la realidad y que sin Él todo se desvanece. Además, Dios sale al encuentro de tu alma y en su intimidad más íntima quiere “danzar con ella” para atraerla con “correas de amor”.
Dios es bueno y solamente su bondad será la que nos hará alcanzar las mayores cotas de la realización. Muchos hombres y mujeres niegan como posible la existencia de Dios, pero sin Él el paso de los años y los acontecimientos se hacen vanos y el anhelo de justicia una despiadada ilusión.

Dios es la razón última de los acontecimientos, y nos invita a leer la historia desde Él. Precisamente por eso, toda teología es narrar las maravillas de Dios en la vida propia y en la ajena.

Dios nos invita a leer los acontecimientos desde la confianza radical en Él, incluso en la periferia del dolor y del sufrimiento, e interpretados desde Cristo muerto y resucitado, nos lanzará más allá de nuestros miedos y nuestras pérdidas, sabiendo que la vida sin Dios carece de sentido.
Leer la historia desde Dios hará que rompa tus recelos y tus propias quejas te hagan mirar al cielo, preguntándote si algún día tus pasos vacilantes encontrarán consuelo y reposo en el “más allá eterno”.

Leer la historia desde Dios te afirmará que los verdugos no serán la palabra última a esta historia áspera y que las víctimas encontrarán justicia, aunque ahora traguen sus lágrimas.

Recuerda que la dimensión religiosa “religa” al hombre con Dios, el único dador de sentido global último a la vida y da respuesta convincente a la propia existencia, al curso de la historia y al conjunto de la realidad.
Recuerda que la dimensión religiosa jamás rechaza de cuanto humano hay en la realidad y en el hombre mismo, armoniza la fe y la razón con una alianza no exenta de conflictos pero que las convierte en dos alas en favor de la libertad y de la verdad, da razones para vivir en medio de una cultura cada vez más cambiante y más fugaz, remite nuestra existencia más allá de ella misma dando soporte al ansia de felicidad y de eternidad que tenemos todos los humanos... ¡Sí, Dios es el Amor con mayúsculas!


“TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO”

20.10.11 | 07:26. Archivado en Sobre el autor

“TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO”

El ser humano es, en esencia, templo del Espíritu Santo, un verdadero sagrario donde se manifiesta la presencia sacramental de Cristo.

Beatrice Bruteau señalaba que “en lo profundo de nosotros está el verdadero yo, y el verdadero Yo ni está distante ni es distinto del Origen del Ser”… ¡Sí, como bellamente indicaba la Carta de Bernabé: “…En efecto, hermanos, la morada de nuestros corazones es un templo santo para el Señor” (De la Carta llamada de Bernabé. Cap 5)!

Afirma Joyce Rupp que el “corazón”, en la tradición escriturística, connota todo nuestro ser interno, no físico, el núcleo de lo que somos. Esto incluye la mente, las emociones, el espíritu, la voluntad, la intuición, la memoria y el inconsciente… ¡Si, como se indica en la Carta de Bernabé: “la morada de nuestros corazones es un templo santo para el Señor”.

El verdadero Cristianismo aspira a armonizar siempre el amor inmenso y absoluto al Dios invisible, manifestado plenamente en Cristo, con el amor al hombre y a la mujer, manifestación y gloria del Misterio.

El ser humano es el camino para ir a Dios, y desde ahí todos los derechos humanos, juntamente con su dignidad, alcanzan su fundamento, porque para el cristiano, “la dignidad humana se basa en la constitución del ser humano creado a imagen de Dios con capacidad para conocerle y amarle como hijo de Dios Padre y para dominar sobre los demás seres creados como colaboradores de Dios Creador”

La vida humana es valiosa a los ojos de Dios y nadie tiene derecho a eliminarla, ni siquiera la propia persona.

Cuando descubrimos que somos más importantes que nuestra salud y nuestras cualidades, más grande que nuestras acciones y nuestros títulos académicos, más fuertes que los lazos que nos unen a las personas y a la tierra, entonces podemos decir no a todo aquello que atenta contra el valor prioritario del ser humano.

Cuando sabemos que hay personas que cuidan a parapléjicos y que a pesar de vivir la enfermedad más dura saben que es un regalo del que tienen que dar cuentas, entonces anida en su corazón un sentimiento religioso de lo más correcto y escriben con la pluma más rudimentaria no a todo lo que destruya la vida, aunque parezca inútil e incierta.

Cuando tenemos el convencimiento que el ser humano es irrepetible y que nadie tiene derecho a talarla, entonces afirmamos con que la vida es valor, el mayor valor, que debe ser defendido a nivel social “sin tapujos”.

No profanes el auténtico sagrario del Espíritu y nunca destruyas el clamor del respeto al ser humano, la quintaesencia de lo eterno.


DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

19.10.11 | 07:29. Archivado en Sobre el autor

DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

En el dinamismo de la fe hay un convencimiento fundamental: Dios sale al encuentro del hombre en su andadura histórica concreta.

Nacemos para el amor y somos un proyecto de amor en las manos de Dios, el Amor con mayúsculas. A decir verdad, jamás el alma humana encontrará su descanso y su estabilidad mientras no se dé a sí misma en beneficio de los demás.

Dios sale al encuentro del pecador y quiere se “convierta y viva”. Él no condena a las personas sino que pone en evidencia todas las acciones, pensamientos y omisiones que están al margen de su proyecto liberador y redentor.

Pide perdón de todas las culpas a Dios y descubre que has pecado de pensamiento, palabras, obras y omisión. Y recuerda que “dónde abundó el pecado, sobreabunda la gracia” (Rom 5,20).

Jesús de Nazaret era un seductor y un profeta que no quería la muerte del pecador sino que se convierta y viva. No dejó a nadie indiferente y sus palabras tenían la fuerza del amor en sus adentros.

En cierta ocasión, un fariseo lo invitó a comer en su casa y una mujer, conocida pecadora, se acercó, derramó perfume en sus pies y llorando se puso a besarlos. El profeta se escandalizaba de aquella reacción de Jesús que, quedándose quieto, dejaba que le tocara una mujer pecadora.

Y Jesús le dijo al fariseo: "Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?" Simón contestó: "Supongo que aquel a quien le perdonó más"... Y Jesús le dijo: "...sus muchos pecados están perdonados porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama" (Lc 7, 36-50).

¡Qué grandeza tenía Jesús en su corazón que sabía mirar al ser humano más allá de sus actos y leía en lo más recóndito de sus sentimientos! ¡Qué liberación sentiría aquella mujer que alguien la miró con dignidad y la acercó a la misericordia de Dios!

¡Si tu vida está llena de pérdidas, y eres consciente de tus pecados, recuerda que "al que poco se le perdona, poco ama"!

El amor es el único capaz de redimir al hombre de su propia debilidad. Sin duda alguna, para que entre en tu corazón el amor hay que desterrar el odio, la envidia, el rencor y el desprecio.

Lo único que hará grande a una persona será el amor que pueda depositar en su interior y la compasión hacia sus semejantes, cargada de mucho perdón y mucho amor.

Muchas oportunidades tenemos a lo largo de la vida de ayudar a los demás. Puede ser que las grandes oportunidades sean escasas, pero las pequeñas se dan con mucha frecuencia.

El darse a los demás y el vivir para los demás ennoblece a la persona, humaniza la sociedad y hace orientar el futuro por las sendas de la paz y la justicia, los dos aliados de la auténtica solidaridad.


ENCUENTROS CON EL NAZARENO

18.10.11 | 06:45. Archivado en Sobre el autor

ENCUENTROS CON EL NAZARENO

El encuentro define a la persona en la medida en que se encuentra con Dios. El encuentro rehace su corazón con un estilo nuevo, desautoriza nuestros apegos y reformula nuestra historia con criterios nuevos, los criterios del Evangelio.
El encuentro espiritual no es simplemente una relación de conocimiento intelectual sino existencial.

Cada encuentro con Jesucristo nos ilumina, nos renueva y, no pocas veces, nos desarma de nuestros prejuicios y complejos.

El encuentro con Jesús no deja indiferente a nadie. También hoy, como ayer, Jesús se hace el encontradizo y se encuentra con la persona, siempre desde nuestra historia concreta, siempre desde nuestra vida.

El encuentro con el Nazareno, en la experiencia de muchos, ha hecho estallar en “mil pedazos” vidas encaminadas por “falsos caminos “y propuestas que no llevan más que a la frustración y al vacío.

Cuando la felicidad se asocia a un momento de placer, a tener un buen coche, a comprar una marca determinada de ropa, a conseguir ciertas medidas de peso, a no complicarse la vida por ayudar a los demás… es entonces cuando la frustración se hace dueña de tu espíritu y aflora el “vacío en tu alma”. Y esos momentos son privilegiados para abrirse al Eterno, porque Él susurra “mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo” (Ap 3,20) ”.

El cantante dominicano Juan Luis Guerra tuvo un encuentro personal con Dios. Él mismo decía en una entrevista. “No tenía paz. Tenía problemas para dormir y tomaba muchas pastillas. Es más, pensaba que si ganaba un Grammy iba a estar mejor, y, al contrario, lo gané y estaba peor… Mi conexión es con Dios. Dios me ha hecho mejor en todos los sentidos. Soy mejor persona, mejor padre, mejor esposo, mejor músico”.

Amada Rosa Pérez era una de las modelos más cotizadas de su país, Colombia, y actriz de éxito. Padeció una enfermedad y empezó a cuestionarse toda su existencia.

Comentaba que “Me sentía inconforme, insatisfecha, sin rumbo, sumergida en satisfacciones pasajeras, pero siempre buscaba respuestas y el mundo jamás me las dio”.

Añadía Amada: “ser modelo significa ser un punto de referencia, alguien cuyas actitudes son dignas de reproducir y yo me cansé de ser una modelo de superficialidad. Me cansé de un mundo de mentiras, apariencias, falsedad, hipocresía y engaños, una sociedad llena de antivalores, en la que se resalta la violencia, el adulterio, las peleas, un mundo que exalta las riquezas, los placeres, la inmoralidad sexual y el fraude”.

Amada confesó que antes de su “conversión” se sentía vacía y estaba sumergida en un mundo en donde tenía fama, contratos, dinero y éxito, pero aún así sentía que no tenía nada…

¡Recuerda que tu vida tiene sentido y que toda ella es una llamada de Dios que solicita una respuesta en claves de entrega, servicio, justicia, solidaridad, esperanza, perdón y amor!

¡No lo olvides! No te dejes engañar por falsos caminos y propuestas que no llevan más que a la frustración y al vacío, sabiendo que “es a mí a quien Dios espera con las manos abiertas, mendigando a las puertas cerradas de mi alma” (Caryll Houyselander)

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UN ENFOQUE CIENTÍFICO CUESTIONABLE

16.10.11 | 07:50. Archivado en Sobre el autor

UN ENFOQUE CIENTÍFICO CUESTIONABLE

Gran polvareda levantó Hawking con sus declaraciones en su ensayo “The Grand Desing”: El Universo se creó a sí mismo sin la mano de la divinidad.

Hawking señala que la física moderna excluye a Dios de cualquier teoría sobre el origen del Universo, afirmando que el Big Bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la física: "La creación espontánea -dice Hawking- es la razón por la que hay algo en lugar de nada, de por qué existe el Universo y de por qué existimos nosotros. Por tanto, no es necesario invocar a Dios para encender la mecha y poner en marcha el universo".

El enfoque científico, cada día más honesto en sus planteamientos, supera con creces cualquier pretensión de convertirse en enemiga de la Religión, porque como señalaba Jorge Wagensberg, la ciencia no puede demostrar ni que Dios existe ni que no existe… ¡De hecho, el mismo Hawking en su “Historia del tiempo” (1988) sostenía que no había incompatibilidad entre la noción de Dios y una noción científica del universo!

Han pasado tiempos en que declararse científico era sinónimo de posturas ateas y de planteamientos ajenos a toda trascendencia. Decía Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina: “No soy tan crédulo como para ser incrédulo”, y son muchos científicos y matemáticos que no tienen reparo en afirmar su fe y sus creencias religiosas.

El italiano Ennio De Giorgi, uno de los matemáticos más influyentes del Siglo XX, comentaba que “al principio y al final nos encontramos siempre con el misterio. Podríamos decir que nos encontramos con el designio de Dios. A este misterio se acerca la matemática, pero sin penetrarlo”.

Alfredo Kastler, premio Nobel de Física, declaraba en el año 1968: “La idea de que el mundo, el universo material, se ha creado a sí mismo, me parece absurda. Para un físico, un solo átomo es tan complicado, supone tal inteligencia, que un universo puramente materialista carece de sentido... Yo no concibo el mundo sino con un Creador infinitamente inteligente...”

John B. Haldane, famoso genetista británico, profesor de Cambridge, afirmaba que el origen de la vida es imposible sin un Ser Inteligente preexistente. La vida no se ha formado por casualidad, sino que se basa en leyes bien precisas”.

Wittgenstein, que afirmaba que las fórmulas religiosas de fe no pasaban de ser para él hipótesis no empíricas, trabajó como enfermero en un hospital en Londres y renunció a su Cátedra, trató de defender la Religión contra sus detractores positivistas más radicales. Afirmaba que la Religión afecta también a nuestros pensamientos y acciones. Él argumentaba que “...en el mundo hay algo problemático, lo que llamamos sentido. Y que este sentido no está en él, sino fuera de él... Al sentido de la vida, esto es, al sentido del mundo podemos llamarlo Dios”.

Esta tendencia direccional de la realidad, que parece cada día más consensuada por la comunidad científica, encaja perfectamente con la búsqueda de sentido global último de la propia existencia, de la propia realidad en su conjunto y del curso de la historia; realidades que son en el fondo la dimensión religiosa de todo ser humano y remiten al Creador.

Te sugiero que intentes armonizar en tu existencia una razón que esté abierta continuamente a la trascendencia, que le da el soporte último y el sustento global de sentido, y una fe que razona y se sustenta en los pilares más profundamente filosóficos.


VIVIR EL PRESENTE

15.10.11 | 07:08. Archivado en Sobre el autor

VIVIR EL PRESENTE

El cristiano acepta las situaciones negativas como un medio para realizarse como personas y agota las posibilidades para cambiarlas y solucionarlas.

El cristiano no pide que desaparezcan los problemas y las cruces de cada día sino que los pueda sobrellevar y no perder la esperanza.
Jesús de Nazaret nos invita a vivir el presente como manifestación y presencia de Dios en la vida de cada uno de nosotros.

Él decía con insistencia: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo se os dará por añadidura. No os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos” (Mt 6,33-34).

La mayoría de las veces no vivimos el presente como una oportunidad para hacer el bien y para conseguir nuestra propia realización personal.
La mayor parte de las veces suspiramos por un futuro incierto y proyectamos todos nuestros deseos hacia ese mañana, que se nos manifiesta nublado, dejando que el presente pierda su resplandor.
¡Cuántas oportunidades perdemos por nuestra pasividad y hacemos un flaco servicio a nuestro crecimiento personal y a los que tenemos a nuestro lado!

¡Cuántas situaciones quedan sin resolver porque nuestras omisiones anclan nuestra existencia en la comodidad y en la evasión, en el olvido y la ceguera!
No seas un evasivo ni huyas de tus problemas. No seas como el avestruz que esconde la cabeza.

No mires para otro lado de los problemas y de aquello que te inquieta y te preocupa, sino afróntalo con gallardía y con valentía. No busques otras alternativas tan evasivas como el olvido de tu problema, que a la larga te traerán más problemas.

Si tienes un problema, afróntalo y busca soluciones comprometedoras, sanadoras y liberadoras.

Sólo el que vive el momento presente sin olvidarse del pasado no caerá en la nostalgia “inerte y sentimental”.

Sólo el que vive el momento presente sin olvidarse del futuro no será un “iluso y evasivo”.

Te pido en este día, sin mucho preámbulo pero con el corazón en la mano, que aceptes tu realidad y tus circunstancias como un medio para unirte al Dios de la vida y un reclamo para realizarte como persona, porque no hay otro medio de ser persona que asumir nuestros sufrimientos e hilvanar nuestras fatigas. Y recuerda que “cuando en tu vida se cierra una puerta, otra nueva se abre ante ti. Detente brevemente en el umbral y sé consciente de que lo que dejas atrás es para bien…” (M. E. Miro)

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DIOS: EL FARO QUE ILUMINA EL SENDERO

13.10.11 | 11:12. Archivado en Sobre el autor

DIOS: EL FARO QUE ILUMINA EL SENDERO

La vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo. Cuando Dios no es el valor más preciado y la perla más preciosa entonces nuestra vida cristiana se convierte en mediocre y vacía, lamentable y vaga, falsamente cumplidora e hipócritamente vacía.

Dios debe ser el amado que consume el alma dormida y el calor que enciende la hoguera en nuestra noche, la luz que penetra radiantemente en nuestra diminuta esencia y hace que los arpegios de nuestra melodía interna dancen en su mano, el silencio que echa a volar nuestros pensamientos y el suspiro que invada nuestra fatigada existencia de ideales y esperanzas.

Dios debe ser el huracán que nos lanza hacia metas insospechadas y el faro que nos ilumina el sendero que acoge nuestros pasos, la paz que deja la guerra y nos deja insatisfechos. Gibran Jalil Gibran afirmaba que "nada da el amor que no sea él mismo ni adquiere nada que no sea de sí mismo"; por eso, Dios es el Amor Eterno que nos hace buscarlo en las cosas creadas y en el silencio de la noche.

Claudia Koll fue una actriz italiana de éxito en películas como “Cosí fan Tutte” del director Tinto Brass o en “El joven Mussollini”. Y fue muy conocida por su incursión en el cine erótico.

Sin embargo, la vida de Claudia ha dado un cambio radical. Ahora colabora en diversos proyectos de voluntariado para trabajar en África con los niños enfermos de Sida o para trabajar mano a mano con los jóvenes actores en la nueva academia «Star Rose Academy,» con sede en Roma, que forma a jóvenes artistas apostando por los valores profundos.

Hay que hablar de una auténtica “conversión” de esta actriz a Cristo. Ella misma relata “un día entré en la iglesia de Santa Anastasia, en Roma…Buscaba, de alguna manera, la ayuda de Dios. Se me acercó un sacerdote y me dijo: ¿Qué quieres de Él? Yo le dije: ¿Nada, soy una pecadora? Cuando me hizo la señal de la cruz en la frente, sentí que mi corazón se abría y se llenaba de Jesús. Las rodillas se me doblaron, me tuve que sentar y empecé a llorar... Era la respuesta del Señor”.

Comentaba Claudia Koll con gran entusiasmo: “Quería probar emociones fuertes, pero nadie realmente me había enseñado a vivir. Lo más extraordinario para mí ha sido descubrir que el Señor venía en mi ayuda, a pesar de mi condición de gran pecadora. Pero después de haber herido el corazón de Dios, he sentido que Él, en el momento en el que más lo necesitaba, venía a socorrerme. …”.

¡Sí, como bien decía Claudia Koll, “el Señor viene en nuestra ayuda, a pesar de nuestra condición de pecadores”!

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LA EXIGENCIA DE SER BUENOS

12.10.11 | 07:43. Archivado en Sobre el autor

LA EXIGENCIA DE SER BUENOS

“Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: -«Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: -«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?» Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: -«Extiende el brazo.» Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús (Lc 6,6-11)

Jesús de Nazaret lanza a los que “estaban al acecho para ver si curaba en sábado” una pregunta que hace estallar los recelos: “¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?”…Y desde la exigencia para hacer el bien, cura al que tenía parálisis en el brazo derecho.
La bondad será lo único que nos haga tener esperanza en la humanidad y será la única arma capaz de llevar a este mundo a sendas cada día más auténticas de perfección.

Hay una tendencia a identificar la bondad con la inocencia y la tontura. A veces, cuando queremos aconsejar a alguien que no sea bueno, le invitamos con expresiones tan poco afortunadas como ésta: “no seas tonto”…
Confucio afirmó sabiamente: “Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo”…, pero no basta ser buenos en la vida sino “procurad que al dejar el mundo veáis no sólo que fuisteis buenos sino que dejáis un mundo bueno” (Bertolt Brech).

Una opción decidida por la verdad y la justicia conlleva, la mayor parte de las veces, sufrimiento y críticas; pero solamente este camino generaría el nacimiento de un mundo bueno y justo, “casa de todos”.

Jamás tiremos la toalla en la andadura existencial que transitamos porque entonces la historia caminará hacia la “ley de la selva” y las conquistas sociales no serán nada más que “fósiles sin sustancia”.
Muchos hombres y mujeres se creyeron invencibles haciendo el mal y sucumbieron en su empeño; muchos imperios se creyeron dominadores y cayeron en el tiempo; Descubre que al final siempre triunfan el bien y la verdad.
Hoy las generaciones más jóvenes necesitan más testigos que maestros, más hombres buenos que economistas, más abrazos que palabras, más amigos que jueces inmisericordes… Recuerda las palabras de Confucio: “Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo”, y, en oración íntima, repite al Dios Santo y Compasivo que “no se cansen los buenos”.

¡Intenta en todo momento hacer el bien, porque será la única manera de encontrarte con las entrañas del mensaje de Jesús y con el mismo Nazareno!


LA VIDA ETERNA

11.10.11 | 07:26. Archivado en Sobre el autor

LA VIDA ETERNA

Más allá del tiempo, en ese espacio sin tierra y sin nombre, dónde las horas no existen y la eternidad se hace perenne, nos volveremos a encontrar.
El Papa Juan Pablo II, en unas Catequesis sobre el cielo, en el año 1999, decía: “En el marco de la Revelación, sabemos que el “cielo” o la “bienaventuranza” en la que nos encontraremos no es una abstracción , ni tampoco un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la Santísima Trinidad” (21-7-1999)…

El ser humano se resiste a desaparecer para siempre y cuando se impone toda desesperanza, entonces, de inmediato, brota, desde el mismo interior, una rebeldía que le impulsa a hacer creíble su esperanza.

Esa esperanza es el arma que nos mantendrá despiertos en esta tierra y la antorcha que hará soportable nuestros pasos. ¡Si, “La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo” (CIC 1817)!

No se niega la esperanza de “un cielo nuevo y una tierra nueva” en nombre del descuido de lo terreno, sino que más bien “se equivocan los cristianos que, bajo el pretexto de que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que puedan descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas, según la vocación personal de cada uno” (GS 43).
Se nos invita a mirar al futuro y abrirnos de “par en par” a la esperanza.

Y la esperanza lanza un grito de alegría porque sabe bien, en lo más profundo de su esencia, que “la salvación anunciada es la salvación que trae el Señor”. Esa salvación proviene de Dios y no es solamente hechura de manos del hombre, aunque sabe bien que “la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre” (CIC 1818).

Benedicto XVI, en la Oración del Ángelus del 1 de Noviembre del 2006, afirmó: “…para nosotros, los cristianos, “vida eterna” no indica una vida que dura para siempre, sino, más bien, una nueva calidad de existencia, plenamente inmersa en el amor de Dios, que libra del mal y de la muerte, y nos pone en comunión sin fin con todos los hermanos y las hermanas que participan del mismo amor. Por tanto, la eternidad ya puede estar presente en el centro de la vida terreno y temporal, cuando el alma, mediante la gracia, está unida a Dios, su fundamento último”.

¡Vive con esperanza el anhelo de “un cielo nuevo y una tierra nueva, sabiendo que la vida eterna será una relación viva y personal con la Santísima Trinidad en su plenitud, admitiendo que la “eternidad ya puede estar presente en el centro de la vida terreno y temporal, cuando el alma, mediante la gracia, está unida a Dios, su fundamento último” (Benedicto XVI)!


“DIOS VIENE EN NUESTRA AYUDA”

10.10.11 | 07:32. Archivado en Sobre el autor

“DIOS VIENE EN NUESTRA AYUDA”

Necesitamos vivir la experiencia de Dios en nuestros ambientes, y vivir el “estilo de Jesús” porque su proyecto humaniza nuestro mundo y nuestras relaciones.

Necesitamos los cristianos ser fermento en medio de la masa, de una sociedad que cada vez más olvida sus raíces cristianas y sus fuentes para saciar su sed la busca en la globalización y el consumo.

Orígenes, en el siglo segundo de nuestra era, invitaba a vivir como verdaderos seguidores de Cristo: “Tú que sigues a Cristo y que lo imitas, tú que vives de la Palabra de Dios, tú que meditas en su ley día y noche, tú que ejercitas sus mandamientos, tú que estás siempre en el santuario y nunca sales de él. Porque el santuario no hay que buscarlo en un lugar, sino en los actos, en la vida, en las costumbres. Si son según Dios, si se cumplen conforme a su mandato, poco importa que estés en tu casa o en la plaza, ni siquiera importa que te encuentres en el teatro; si sirves al Verbo de Dios, tú estás en el templo, no lo dudes”.

La vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo. Cuando Dios no es el valor más preciado y la perla más preciosa entonces nuestra vida cristiana se convierte en mediocre y vacía, lamentable y vaga, falsamente cumplidora e hipócritamente vacía.

Dios debe ser el amado que consume el alma dormida y el calor que enciende la hoguera en nuestra noche, la luz que penetra radiantemente en nuestra diminuta esencia y hace que los arpegios de nuestra melodía interna dancen en su mano, el silencio que echa a volar nuestros pensamientos y el suspiro que invada nuestra fatigada existencia de ideales y esperanzas.

Dios debe ser el huracán que nos lanza hacia metas insospechadas y el faro que nos ilumina el sendero que acoge nuestros pasos, la paz que deja la guerra y nos deja insatisfechos, el amor eterno que nos hace buscarlo en las cosas creadas y en el silencio de la noche.

Muchos hombres y mujeres, en medio de sus preocupaciones y sus debilidades, palparon la grandeza del Eterno y el “aroma suave” de lo divino, reconociendo, como bien señalaba Eloi Leclerc, que "cuando un hombre se sabe amado, ya no es el mismo. Y cuando se sabe divinamente amado, está salvado".

Tony Meléndez nació sin brazos a causa de un medicamento que dieron a su madre durante el embarazo.

Siendo niño, gracias a la ayuda de su padre y a la gran fe que tenía en poder conseguirlo, aprendió a tocar la guitarra con los dedos de los pies.

En el año 1987, durante la visita del Papa Juan Pablo II a los Ángeles (Estados Unidos), Tony le cantó al Papa una canción, “Never be the same” (Nunca ser igual).

Cuando Tony terminó de cantar y tocar la guitarra con los dedos de los pies, el Papa se acercó a él y lo abrazó emocionado.

Tony decía emocionado: “Dios para mí es algo muy especial; me gusta cantar algo para Él, pues nos dio la vida. Yo siento que nosotros tenemos que hacer el esfuerzo de darle algo bueno. Él es amor…”

¡Si, la vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo, el Amor con mayúsculas, el huracán que nos lanza hacia metas insospechadas!
¡Sí, la vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo!


LLAMADOS PARA EL AMOR

08.10.11 | 05:41. Archivado en Sobre el autor

LLAMADOS PARA EL AMOR

Y dijo el profeta: En el principio existía el Amor, y el Amor se expandía llenando de vida la sombra. Todo fue creado por el Amor, dejando su impronta en todo lo existente, y el Amor lo penetraba todo y lo invadía todo. Todo se hizo por Amor y sin Amor no se hizo nada de lo que se ha hecho. El Amor llenó todo lo creado, infundiéndole su impulso creador y su armonía.
Muchos hombres y mujeres olvidaron este principio, y los profetas recordaban la exigencia primera para volver a Él. Predicaban por encima de todo volver: volver a la razón misma de todo lo existente y al encuentro de Aquel que “nos atrae con correas de amor”...Y desde ahí, la fe adquiría su frescor primero y su dinamismo original.

Los profetas no dejaban de recordar que la fe es confiar y responder al ofrecimiento y radicalidad al “Amor primero”, la luz original que nos ayude a soportar las propias oscuridades.

Los profetas decían que “puesto que es Dios quien nos ha amado primero, ahora el amor ya no es sólo un “mandamiento”, sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro” (Benedicto XVI. Deus Caritas est, 1)… ¡Recuerda con J. Gaillot que Dios te ama desde muy dentro, y su presencia te acompañará siempre: "Muy pronto tuve la sensación de que Dios me amaba, y esta experiencia espiritual, muy honda, no ha desaparecido jamás. Sensación de estar acompañado por una presencia"!...

Cuando la vida, en ocasiones fatigosa y cansada, te haga llorar recuerda que hay Alguien más grande que tus lágrimas y más poderoso que aquello que hizo estallar en tu corazón la desesperación y el vacío.

Cuando los arpegios de la soledad desean que sean tocados en tu corazón recuerda que Alguien ha sellado tu existencia a la pasión y muerte de Cristo.

Cuando sientas que la vida te ha dejado fuera del tiempo recuerda que Alguien, que está más allá del tiempo y del espacio, ha deseado hablar a tu corazón, y ése es el único diálogo que quiere hacer Dios con el hombre.

Cuando el vaso se llene de problemas reza: ¡Oh, Dios, dame luz para ver, ciencia para saber, y valor para transitar mi camino virgen!

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ASPIRAMOS A LA SANTIDAD

07.10.11 | 06:46. Archivado en Sobre el autor

ASPIRAMOS A LA SANTIDAD

Jesús de Nazaret, en el Evangelio, nos advierte que no basta decir Señor, Señor, para entrar en el Reino de los cielos, sino cumplir la voluntad del Padre celestial: “No todo el que me diga: “Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: “¡Jamás os conocí: apartaos de mí, agentes de iniquidad!” (Mt 7,21-23)

La voluntad del Padre celestial pasa por hacer posible el dinamismo del amor… En el fondo, la voluntad del Padre pasa por amar a Dios con todas nuestras fuerzas y al prójimo como a nosotros mismos. ¡Cómo resuena en este momento, en esta sintonía evangélica, las palabras de San Juan de la Cruz: “Al final de los días nos examinarán del amor”!

San Ignacio de Antioquia recibió el martirio el año 107 en tiempos del Emperador Trajano, y durante su viaje a Roma escribió siete cartas, dirigidas a varias Iglesias. En una de esas cartas a los cristianos de Roma escribía: “lo único que para mí habéis de pedir es que tenga fortaleza interior y exterior, para que no sólo hable, sino que esté también interiormente decidido, a fin de que sea cristiano no sólo de nombre, sino también de hecho. Si me porto como cristiano, tendré también derecho a este nombre y, entonces, seré de verdad fiel a Cristo”.

Madre Teresa de Calcuta que "la santidad consiste en hacer la voluntad de Dios con alegría... La fidelidad forja a los santos”, y Francois Xavier Ngyyên Van Thuân se convenció que “vivir el momento presente era el camino más sencillo y seguro para alcanzar la santidad…Yo no voy a esperar. Viviré el momento presente, llenándolo de amor”.

La santidad lleva al ser humano más allá incluso de la meta moral que consiste en construir un "hombre auténtico y realizado". Los santos palpan de vez en cuando la perfección suprema de Dios y nos recuerdan a los humanos que el mal puede ser vencido solamente con sacrificio, constancia y confianza.

Ser santos es la grandeza del ser humano que reconoce que el evangelio solamente puede transformar las raíces de la sociedad y de la humanidad, anclados a menudo en la tierra de la propiedad privada, el lucro y el poder. ¡Sí, adquirir, poseer y lucrar son los derechos sagrados e inalienables del individuo en nuestra sociedad y los santos nos recuerdan que todo eso debe ser superado y triturado por el amor!

¡En este día, por favor, recuerda que la santidad es solamente esto, hacer la voluntad de Dios con alegría, viviendo el momento presente, llenándolo de amor!
¡Pidamos al Señor que no seamos cristianos sólo de nombre, sino que nos portemos como cristianos en nuestros ambientes, siendo fieles a Cristo!


“NO DARLE NUESTRO CORAZÓN”

06.10.11 | 07:45. Archivado en Sobre el autor

“NO DARLE NUESTRO CORAZÓN”

Ante el dinero y los bienes materiales se pueden tener varias posturas. Mientras unos piensan que el dinero no vale nada, para otros lo es todo, concluyendo “poderoso caballero, don dinero”.

Lo realmente importante es la posición que el ser humano tiene ante el dinero. Una cosa es invertir, emplear y negociar con él, y otra cosa es obsesionarse para tener más y valorar a la gentes por el lema “tanto tienes, tanto vales”.

El dinero sin amor es aplastante y vanidoso, genera ansiedad y lleva a un callejón sin salida.

Jesús de Nazaret dice en el Evangelio: “No amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mt 6,19-21).

Horacio decía que “El que no sabe vivir con poco será siempre un esclavo”.

¡Suena con fuerza esta máxima de Horacio en esta sociedad consumista y esquizofrénica, una sociedad que valora todo por el dinero y sigue a ciegas este lema: "Tanto tienes, tanto vales", "Todo tiene un precio"!

Mientras engañamos a nuestra conciencia y a nuestra libertad a base de cadenas de dinero, algunas voces privilegiadas advierten que "no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita".

Mientras todos los ciudadanos añoramos una vida cada día más repleta, basada en acaparar y tener más, los hombres y mujeres más libres reclaman para este tiempo autenticidad.

Mientras la sociedad condiciona la felicidad con el tener y estar "a la última", aparecen testimonios desgarradores de hombres y mujeres adinerados que están hastiados de su riqueza y reclaman un ambiente más saludable lejos de tanto bienestar material. Recuerdo que una de las mujeres más ricas decía amargamente: “Soy tan pobre, tan pobre, que lo único que tengo es dinero”. Acabó mal.

Mientras la publicidad nos invade y nos pide gastar el dinero que no tenemos para comprar cosas que no necesitamos, muchos suspiran una sociedad más igualitaria y menos esquizofrénica.

Mientras unos piensan que “poderoso caballero es don dinero”, otros descubren que hay que invertir, emplearlo y negociar con él pero no darle nuestro corazón.

Un hombre de negocios se acercó a un sacerdote y le preguntó: “¿En qué podría ayudarme la espiritualidad a un hombre de negocios y de mundo como yo?”. El sacerdote le dijo: “Te ayudará a tener más y a compartir con el que no tiene”. El hombre le preguntó: “¿De qué manera?”. El sacerdote le respondió: “Enseñándote a desear menos”.

¡Sí, la experiencia nos demuestra que "el que no sabe vivir con poco será siempre un esclavo", y que para tener una correcta relación con los bienes debemos “no darle nuestro corazón”, enseñándote a desear menos y a compartir con el que no tiene!


EVITEMOS DAR ESCÁNDALO A LOS JÓVENES Y A LOS NIÑOS

05.10.11 | 09:34. Archivado en Sobre el autor

EVITEMOS DAR ESCÁNDALO A LOS JÓVENES Y A LOS NIÑOS

Jesús de Nazaret advierte sobre aquellos que son motivo de escándalo, especialmente cuando escandalizan a los pequeños y a los débiles: “En aquel tiempo se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: “¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos” Él llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños no entraréis y os hacéis como lo niños no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielo. Y el que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Pero el que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalo, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene!” (Mt 18,1-7)

Eleazar era uno de los principales escribas del pueblo de Israel. Era “varón de avanzada edad y de muy noble aspecto”. Los enviados del rey Antíoco querían obligarle a desobedecer la ley de Dios, pero él prefirió la muerte a una vida infame y una vida contra las leyes santas… Le propusieron comer carne preparada por él mismo delante y simular lo que le había pedido el rey, pero él respondió: “"a mi edad no es digno fingir, no sea que muchos jóvenes creyendo que Eleazar, a sus noventa años, se ha pasado a las costumbres paganas, también ellos por mi simulación y por mi apego a este breve resto de vida, se desvíen por mi culpa y yo atraiga mancha y deshonra a mi vejez. Pues aunque me libre al presente del castigo de los hombres, sin embargo ni vivo ni muerto podré escapar de las manos del Todopoderoso. Por eso, al abandonar ahora valientemente la vida, me mostraré digno de mi ancianidad, dejando a los jóvenes un ejemplo noble al morir generosamente con ánimo y nobleza por las leyes venerables y justas” (II Mac 6,24-28).

Sócrates había sido condenado, de manera totalmente injusta, a beber cicuta... Sus amigos y discípulos se acercaron e intentaron convencerle de que debía escapar salvando así su vida... Sin embargo, se negó a huir. Para él, más importante que la vida era el respeto a las leyes... Decía, “lo más importante para los hombres es la virtud y la justicia, y también la legalidad y las leyes”. Actuando así, Sócrates confiaba dos cosas: al atravesar el umbral de la muerte y llegar al Hades, sería escuchado con benevolencia porque, en esta vida, había buscado fundamentalmente obedecer las leyes y comportarse de acuerdo a las mismas; y en que los jóvenes sabrían que hay cosas más importantes que el éxito y entre ellas estaban el respeto a las leyes y la virtud.

La película “Braveheart” de Mel Gibson relata la historia de un líder escocés que lucha contra la tiranía inglesa, y que, al final, muere asesinado como enemigo del Estado.

El protagonista, Braveheart, se niega a pedir clemencia y arrepentirse de su lucha contra la tiranía por miedo a escandalizar a los niños. Él afirmaba que si pide clemencia todo por lo que había luchado se desvanecería y al final todo habría sido un fracaso. ¡Ojalá actuáramos para dejar a los jóvenes un ejemplo noble y un testimonio auténtico en claves de bondad y verdad! ¡Ojalá intentáramos por todos los medios evitar de dar escándalo a los que nos rodean, especialmente a los jóvenes y niños, intentando amar a Dios con todas nuestras fuerzas y al prójimo como a nosotros mismos!


"CAPACIDAD DE AMAR Y SER AMADO"

04.10.11 | 09:14. Archivado en Sobre el autor

"CAPACIDAD DE AMAR Y SER AMADO"

Dijo el profeta: Nacemos para el amor y somos un proyecto de amor en las manos de Dios, el Amor con mayúsculas. A decir verdad, jamás el alma humana encontrará su descanso y su estabilidad mientras no se dé a sí misma en beneficio de los demás.

El hombre mismo, en su esencia más profunda, es un “animal hambriento de amor” y con “capacidad de amar y ser amado”.

En su más auténtica contemplación, desde un esquema ascendente de necesidades, el ser humano es un peregrino en los caminos de la vida que reclama amor, solamente amor.

Muchos piensan que esa sed interior puede ser satisfecha con cosas. Y asocian la felicidad al concepto tener… Y descubren, no sin haber recorrido el camino sin éxito, que los bienes no satisfacen al hombre en lo hondo.

El hombre mismo en su tendencia a “lo infinito en su finitud” descubre que su capacidad de amar no puede reducirse a sus “pequeños amores”, sino que alcanza al Misterio en toda su profundidad y en toda su grandeza….

Vuestros cuerpos se humedecen con el deseo pero llegará el día que serán transformados por el amor. Días vendrán que el placer irá sumergiendo el cuerpo en un callejón sin salida para llevarlo a sus propios centros, pero los dominios interiores del vendaval eterno harán zarandear sin desmayarse hacia cuotas que rozan el respeto y el amor hacia el otro, sin que sea petrificado por las diminutas huellas de la explotación y el devaneo.

Sabréis de antemano que la monotonía irradia casi sin notarse la frialdad que provoca la aridez del alma pero un día, no muy lejano, cuando el sol deje sus rayos en el umbral del silencio y los pájaros escondan en sus alas el calor de los versos, vendrá a esconderse el sabor de un mundo nuevo y la esperanza de un sueño colectivo, donde la muerte y el sufrimiento sean arrastrados hacia el fondo del abismo.

Dejad que la noche estrellada esconda en sus huecos el dolor de lo real y deje que el cantor grite en la atalaya que la vida es una conquista que debe ser continuamente entregada.

La vida es, en ocasiones, un enigma en esta historia nuestra. Muchos hombres y mujeres buscan desesperadamente una huella que les haga reencontrarse con los orígenes.

Lo único que hará grande a un alma será el amor que pueda depositar en su interior y la compasión hacia sus semejantes.

Nacemos para el amor y somos un proyecto de amor en las manos de Dios, el Amor con mayúsculas. El amor es el único capaz de redimir al hombre de su propia debilidad. Sin duda alguna, para que entre en tu corazón el amor hay que desterrar el odio, la envidia, el rencor y el desprecio.

Lo único que hará grande a una persona será el amor que pueda depositar en su interior y la compasión hacia sus semejantes.

Muchas oportunidades tenemos a lo largo de la vida de ayudar a los demás. Puede ser que las grandes oportunidades sean escasas, pero las pequeñas se dan con mucha frecuencia.

“El que no vive para los demás, se deshumaniza a sí mismo” (Padre Arrupe) y siembra a su alrededor las semillas del egoísmo. El darse a los demás y el vivir para los demás ennoblece a la persona, humaniza la sociedad y hace orientar el futuro por las sendas de la paz y la justicia, los dos aliados de la auténtica solidaridad.

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VIVIR PARA LOS DEMÁS

03.10.11 | 17:20. Archivado en Sobre el autor

VIVIR PARA LOS DEMÁS

Comentaba Giuletta Massina, una de las actrices europeas más importantes y la actriz predilecta de Fellini: “Sería incapaz de vivir sin amor; hacia mí misma, hacia los demás. Hubo un tiempo en que quise encerrarme en mi egoísmo, pero no lo conseguí. Resulta mejor sufrir por amor que convertirse en rama seca, quemada por dentro por la heladora ausencia de sentimientos”

Verdaderamente el darse a los demás y el vivir para los demás ennoblece a la persona, humaniza la sociedad y hace orientar el futuro por las sendas de la paz y la justicia, los dos aliados de la auténtica solidaridad.
Cuando el amor se esconde en el baúl de los recuerdos y nos encerramos en nuestro yo, e incluso tememos amar para no sufrir, entonces el vacío existencial calma nuestras debilidades y nos hace cada vez más extraños para con los otros, sumergiéndonos en la nada y en la deshumanización más brutal…. Dios desde el principio del tiempo, cuando las horas no eran marcadas por el reloj y el universo aprendía a armonizar su propia estabilidad, quiso hacer un pacto de amor y de alianza con el hombre, el verdadero rey de la creación.

Dios, que ha preparado todo para que el hombre y la mujer de siempre fueran encontrando su propio destino, incluso al margen suyo, nos ha repetido por medio de los profetas y de mil maneras en la historia de la humanidad que su amor es un pacto de fidelidad y de alianza incluso más allá de la muerte.
El amor es el único camino que humaniza al hombre de ayer, hoy y mañana. Sin el amor jamás la historia saldrá de los escondrijos del egoísmo y la envidia, la violencia y la desolación. El amor es "paciente, servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta" (1 Cor 13, 4-7).

El amor jamás encuentra su fundamento en la vida finita del hombre, porque su origen está más allá de lo inmanente y más íntimo que la empatía misma…Y la expresión máxima del amor es el rostro de Dios mismo, que se abaja en su propia dignidad y grandeza para elevar al hombre hacia Él.

Este abajamiento de Dios, o Kénosis divina, es la que enmarca toda la Encarnación de Dios, asumiendo desde su propia inmutabilidad las categorías de espacio y tiempo en su más íntima dinámica.

La Encarnación de Dios tiene dos direcciones: Una que abaja al Dios vivo hacia el hombre asumiendo la pobreza y la debilidad de la finitud, y otra que hace elevar al hombre hacia la esfera de Dios como un gran camino de divinización…Y en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, se dan estas dos direcciones fantásticas de la Kénosis divina.

Muchos hombres y mujeres pasaron por la vida con la sola intención de violentar a los demás y de hacer daño a todo lo que les rodeaba y murieron tristes y sin emoción cuando el Eterno les exige la vida, pero otros amaron todo cuanto les rodeaba, desde la hormiga hasta sus semejantes, y en la hora de su partida sonrieron gustosamente porque eran devuelto a la armonía final con todo lo creado y al abrazo compasivo del Misterio.


LA IGLESIA ES SANTA Y PECADORA

02.10.11 | 07:52. Archivado en Sobre el autor

LA IGLESIA ES SANTA Y PECADORA

La Iglesia es Santa y pecadora…Santa, basada y anclada en la acción salvadora y redentora del Dios, Uno y Trino, el Dios Amor, el Sólo Santo. Santidad respaldada y alentada por el Espíritu Santo desde el principio hasta el final de los tiempos.

Pecadora, fruto de las acciones y las faltas de cada uno de sus miembros, también de los nuestros.

Realmente la Iglesia como grupo humano tiene una larga historia llena de virtudes y almas grandes, pero también tiene páginas tristes y oscuras, escandalosas y atroces.

Toda la Historia de la Iglesia debe ser debe ser leída desde la llamada a la conversión que nos lanza el evangelio a todos, reconociendo que “el Señor viene en nuestra ayuda, a pesar de nuestra condición de pecadores” (Claudia Koll).

Sin duda, la vida cristiana está llamada permanentemente a crecer y perfeccionarse. Por esta razón, la actitud propia y específica es vivir en conversión. Benedicto XVI decía el 11 de Mayo del 2007: “Cristo invita a responder al mal ante todo con un serio examen de conciencia y con el compromiso de purificar la propia viva… La conversión vence al mal en su ráiz, que es el pecado, aunque no siempre pueda evitar sus consecuencias”.

La conversión nos recuerda que nuestro referente no es otro que el “Santo” y nuestra vocación es la santidad.

Reconocer la llamada a la santidad conlleva la condicióno de pecador en la experiencia religiosa.

Simón Pedro, ante la llamada de Jesús de “remar mar adentro y echad la red” y la consecuencia de una redada de peces “tan grande que casi reventaba la red”, se sintió sobrecogido y exclamó: “Apártate de mí que soy un pobre pecador”.
¡Cómo resuena en nosotros las palabras de Jesús: “¡Hay más alegría por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve que no necesitan convertirse!”
¡Cómo brilla en el interior de cada uno de nosotros las palabras de San Pablo: “dónde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”!

¡Cómo sabemos que la conversión a Cristo es la respuesta más eficaz a la semilla del mal y al florecimiento de la maldad!

Siente que la Iglesia no se tambalea por los fallos, sino por la falta de fe, y que Dios nos llama a construir una Iglesia más fraterna, solidaria y evangélica.

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LA REBELDÍA CONTRA DIOS

02.10.11 | 07:50. Archivado en Sobre el autor

LA REBELDÍA CONTRA DIOS

La negación de Dios hace aún más angustiosa la experiencia del mal, dejando al hombre sumido en un estado de desesperanza.

Wiesel, uno de los supervivientes del holocausto judío, Premio Nobel de la Paz, decía: “No puedo concebir mi vida sin Dios. Mi relación con Él va desde la confianza más auténtica a la rebeldía más manifiesta. Entiendo la vida contra Dios pero nunca sin Dios”.

Wiesel comprendía que su vida sin Dios estaba llamada a la nada y al sin sentido más cruel, al tiempo que se apaga el calor de su rebeldía más certera en ese Dios de sus padres, cada día más vivo y más unido al sufrimiento.
Wiesel decía: “Lo que yo intento evocar es la historia de la fe en crisis. Durante la tormenta no hubo deserciones de la fe. Hubo ciertamente protestas contra el silencio de Dios, pero era en el interior de la fe", y eso mismo te sugiero: No reniegues jamás del Fundamento de todo lo existente y del Sentido Último de tu existencia, aunque los arpegios de tu alma protesten en silencio…

Si crees que no hay solución al enigma del hombre y de la vida, si piensas que el ser humano es un error y un fallo en la dinámica de la evolución, si afirmas que la vida del ser humano es un absurdo y un camino hacia la nada... entonces quisiera decirte que es muy triste tu vida y quisiera anunciarte, aunque no lo creas ahora, en medio de tu “noche oscura del alma”, que eres valioso-a a los ojos de ese Dios que rechazas.

Quisiera susurrarte al corazón: Si Dios no existiera, si por un momento cerraras los ojos, los diminutos ojos de tu rostro y de tus entrañas, y pensaras que los muros del cielo, más allá de la luna, más allá del viento, más allá de lo imaginable, estuvieran vacíos; y sintieras que su presencia misteriosa es, a lo sumo, una hoja caída, un pétalo seco en las cadenas de la historia, nuestra dramática historia, entonces deja de palpitar, y de existir en este mundo de contrastes, deja de rebelarte en esas preguntas que estremecen los ecos, en esas preguntas que paralizan los rezos.

Si Dios no existiera, si por un momento te arrastrara el desengaño, te dejaras galopar por la sospecha más ciega, te subieras al caballo negro de lo certero, y olvidaras que en este mundo no hay justicia, no hay justicia total para los pobres e indefensos, no hay libertad ni igualdad para los hombres crucificados, entonces deja de soñar, pequeño gran forjador de la historia, deja de esperar otra primavera más auténtica en este valle de lamentos, deja de levantar las manos con esos enfermos sin respuesta, en esas rebeldías que van más allá de los medicamentos….

¿Qué nos queda si nos arrebatan la creencia en Dios y nos obligan a sumergirnos en esta historia tan cargada de cruces?

¿Qué esperanzas corren las víctimas de ayer, de hoy y de siempre si esta historia termina en la muerte y sus mejores arpegios son la guerra, la competencia y la violencia?

No abandones la confianza en Dios si te preocupa el sufrimiento del inocente.

Desde Él encontrarás una respuesta profunda al dolor tan cercano en el hombre y mirarlo con fe puede ser la única respuesta que no nos haga anclarnos en nuestra angustia.

Desde Él sentirás que Dios se hace “bálsamo en el dolor”, condolencia en los sufrimientos, reconociendo que Él se hace presente en el que sufre, haciendo suyos los sufrimientos de toda la humanidad.

¡No dejes jamás de buscar una razón última que de sentido global a la realidad, al curso de la historia y a tu propia existencia!

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“HE SUSURRADO AL VIENTO: TE QUIERO”

01.10.11 | 09:27. Archivado en Sobre el autor

“HE SUSURRADO AL VIENTO: TE QUIERO”

Dios es el amor con mayúsculas y la esencia misma de la vida. Cada uno de los humanos somos “su debilidad” y la razón de su amor para con el mundo.
Dios ha pintado tu nombre en las paredes de la luna y ha susurrado al viento que te quiere y desea hacer una historia de amor contigo, una aventura de salvación con tu vida. Él ha donado a la historia de un deseo de sentido que va desde tu existencia hasta lo último creado para que tú seas feliz y consigas que el mal sea triturado y vencido.

Dios es el susurro del viento que consigue levantar al hombre de su vacío existencial y lo lanza hacia su propia rebeldía contra todo lo que destruya la vida y la realidad más plural y diversa.

Dios es el aliento que suspira por un mundo más solidario y más justo sin que al menos los vendavales sean capaces de arrodillar al hombre en su propio barro y resentimiento.

Dios sale al encuentro de tu alma y en su intimidad más íntima quiere “danzar con ella” para atraerla con “correas de amor”. ¡Bellamente decía Caryll Houselander que “es a mí a quien Dios espera con las manos abiertas, mendigando a las puertas cerradas de mi alma”!

Cuando un ser humano desea con fuerza la intimidad con Dios le da a la mente una fuerza extraordinaria para conseguir alcanzar su vida hacia Él y eso es lo que convierte a la andadura existencial, en ocasiones angosta y difícil, una peregrinación.

Necesito deciros que Dios es el soporte fundamental de la realidad y que sin Él todo se desvanece.

Necesito deciros que Dios es bueno y solamente su bondad será la que nos hará alcanzar las mayores cotas de la realización.

Muchos hombres y mujeres niegan como posible la existencia de Dios pero sin Él el paso de los años y los acontecimientos se hacen vanos, y el anhelo de justicia no deja de ser una frustrante ilusión.
La experiencia de muchos hombres y mujeres, que se encontraron en un momento de su vida con la huella del Maestro y sus vidas cambiaron de inmediato, es un impulso para que podamos alcanzar ese encuentro espiritual como posible y anhelante.

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LA ALEGRÍA Y LA RISA

30.09.11 | 07:04. Archivado en Sobre el autor

LA ALEGRÍA Y LA RISA

Cierto día una niña estaba en una misa. El sacerdote invitó para que hicieran peticiones. Y aquella niña levantó la mano derecha, y tímidamente exclamó: “Señor, te pido para que los malos se conviertan en personas buenas y los buenos sean alegres”.

La petición de aquella niña le hizo comprender al sacerdote la necesaria urgencia de la bondad y la alegría en el mundo, sobre todo en el ambiente social en el que vivimos, en ocasiones cargados de violencia, odio, recelo y tristeza.

El mundo necesita grandes dosis de alegría para encontrar su verdadera identidad, que no es otro que el amor, el amor místico purificado y creador permanente. Y la cruda realidad es en múltiples ocasiones los buenos desfiguran la cara y la seriedad se anida en cada facción de su rostro.

Bien decía la gran santa española y doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús, que “un triste santo es un santo triste”.

Erasmo de Rotterdam, uno de los humanistas del Renacimiento más importantes, afirmaba con contundencia: “Reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse de nada lo es de estúpidos”.

La risa es beneficiosa para el alma y para la salud. Continuamente los psicólogos nos advierten de lo saludable que es para nuestro equilibrio personal. Algunos hablan de dos horas diarias de risa y alegría desbordante….Pero no usemos como motivo de nuestras risas los fallos, errores, defectos de los demás. Esta actitud es patológica y evasiva, al tiempo que es de mal gusto y mala educación. Quizá el mejor ejercicio que puedas hacer por la mañana es mirarte al espejo y reírte de ti mismo.

Puedes decirle a los que te rodean: No quiero reírme de ti, quiero alegrarme y reírme contigo.

¡ Pidamos al Señor que nos conceda el don de la alegría y la bondad a borbotones para que no se instale en nuestro ego la tristeza, la seriedad y la maldad!


HACER REALIDAD NUESTROS SUEÑOS

29.09.11 | 07:29. Archivado en Sobre el autor

HACER REALIDAD NUESTROS SUEÑOS

Tú eres grande en tu pequeñez y desde tus sueños puedes comprender que nadie te arrebatará los arpegios interiores que lanzan llamaradas sobre la árida existencia.

Tú eres tan magnífico como tus sueños y sólo tus sueños condicionan tus pasos y tu anodina existencia. Si sueñas que el mundo puede cambiar entonces tus pasos se encaminarán a poner un grano de arena en la construcción de una sociedad más justa y fraterna. Si sueñas que tú has nacido para ser grande tus motivaciones e intereses irán a beber de la fuente que mana el conocimiento y lucharás con todas tus fuerzas para superar la mediocridad y aspirar a lo perfecto.

Todos deseamos ardientemente hacer posible nuestros deseos y nuestros sueños, nuestros ideales y nuestros proyectos. En definitiva, ser feliz, aprovechando al máximo sus posibilidades.

¡Si, podríamos resumir cada uno de nosotros nuestra existencia como la “aventura permanente para conseguir la felicidad”!

Muchas propuestas para alcanzar la felicidad se han propuesto en la historia del pensamiento. Propuestas que van desde la eliminación del sufrimiento como, incluso, la eliminación de la misma felicidad como algo “irrealizable”.

Sin embargo, hay una propuesta ideal, entresacada de los mismos genios de la humanidad, que puedes hacer tuya:

Primero, pide y desea con todas tus fuerzas, con constancia, un proyecto, una cosa… El mismo Jesús de Nazaret decía: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca halla; y al que llama se le abrirá…” (Mt 7,7-8).

Segundo, ten fe y convencimiento interno de que aquello que pides se hará realidad. Jesús de Nazaret decía: “Yo os aseguro: si tenéis fe y no dudan, no sólo haréis lo que he hecho con la higuera, sino que podrán decirle a este monte: “¡Quítate de ahí y tírate al mar!” y así se hará. Y todo cuanto pidáis con fe en la oración, lo recibiréis” (Mt 21, 21-22).

Tercero, vislumbra y saborea que aquello pedido llega, y ya se ha hecho realidad...

De esta manera la bendición de Dios, la gravitación del universo... vendrán hacia ti, y serás traspasado por la felicidad.

¡No te encierres en tus propias pasiones y ábrete a la grandeza de los sueños!

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MEDIOS PARA SER HUMILDE

28.09.11 | 07:06. Archivado en Sobre el autor

MEDIOS PARA SER HUMILDE

San Agustín de Hipona afirmaba que “para llegar al conocimiento de la verdad hay muchos caminos: el primero es la humildad, el segundo es la humildad, el tercero es la humildad”.

Bien sabía San Agustín que sólo la humildad es el camino que nos lleva a la verdad y a reconocer lo que nos queda por aprender.

San Agustín, por experiencia propia, sabía que sólo el que ancla su vida en la humildad será capaz de vencer a un gran enemigo interior: la soberbia.
Madre Teresa de Calcuta escribía en el año 1966 a las Hermanas de su Congregación unas recetas de medios para ser humilde: “Hablar de sí tan poco como sea posible, ocuparse de sus propios asuntos, evitar la curiosidad, no querer arreglar los asuntos de los demás, aceptar las contradicciones con buen humor, pasar por alto las faltas de otros, aceptar el reproche aún cuando sea inocente, ceder a la voluntad de los demás, aceptar los insultos e injurias, aceptar ser desatendido y menospreciado, ser gentil y dulce aún cuando provoquen a uno, no buscar ser admirado y amado, no escudarse nunca tras la propia dignidad, ceder en las discusiones aún cuando uno tenga razón, elegir siempre lo más difícil...”.

Hay que reconocer que, a veces, nuestra vida y nuestras relaciones humanas están lejos del sentido común: Y en el fondo lo razonable y lo humilde no está lejos de la sensatez.

Hay un lema tan sencillo y tan contundente que por su clara evidencia no siempre se experimenta en todas las dimensiones de la vida: “No vivas por encima de tus posibilidades”.

Esta sociedad nuestra, tan poco dada al equilibrio, generadora de muchas frustraciones nos entusiasma con sensaciones nuevas y nos bombardea con campañas gigantescas de consumo, atrapándonos en sus redes con pasiones incontroladas.

Jesús de Nazaret advertía brillantemente: “cuando uno de vosotros quiere construir una casa en el campo, ¿acaso no comienza por sentarse a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminar? Porque, si pone los cimientos y después no puede acabar la casa, todos los que la vean se burlarán de él y dirán: “Ahí tenéis a un hombre que comenzó a construir y fue incapaz de concluir”. O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz” (Lc 14,28-32).

Cuando te encuentres a un hombre y a una mujer humilde te sugiero que le mires atentamente y te preguntes sinceramente qué es lo que lo hace grande y lo diferencia de otros muchos de tu entorno.


¿QUÉ NOS DARÁ LA VIDA?

27.09.11 | 09:35. Archivado en Sobre el autor

¿QUÉ NOS DARÁ LA VIDA?

Comentaba Johann Gotlieb Ficte, filósofo alemán, que vivió entre los años 1762 al 1814: “Dime qué es lo que verdaderamente amas, lo que buscas con todo tu empeño y me habrás dado con ello una expresión de tu vida”….Frecuentemente la vida nos da aquello que con gran ahínco y fortaleza anhelamos y buscamos, y como decía J. Borrás, “la vida te dará multiplicado lo que tú le des a ella”.

Todos los humanos intentamos escalar esa “montaña difícil e invisible” donde poder comer el manjar exquisito de la felicidad. A decir verdad, la vida de cada hombre y cada mujer que venimos a este mundo podría resumirse en los esfuerzos para conseguir la felicidad.

La vida de cada uno de nosotros, en el fondo, es la aspiración a satisfacer las necesidades vitales más plurales, desde las necesidades más fisiológicas hasta las más sublimes y espirituales.

Maslow reconocía que el ser humano es incompleto que ansía cada vez más mayores estadios de felicidad y que el punto de partida de la conducta humana es la necesidad.

No basta tener las necesidades fisiológicas cubiertas para ser feliz, también necesitamos personas que nos proporcionen seguridad y realidades que nos hagan sentirnos seguros (una casa, dinero, un puesto de trabajo...).

No basta estas dos necesidades para alcanzar la felicidad, también necesitamos sentirnos queridos, amados, aceptados e integrados en un grupo…
Necesitamos que los demás confíen en nosotros y reconozcan nuestra valía, siendo valorados y con prestigio en el grupo y en la sociedad.

Señalaba Maslow que aún no es suficiente…: Hay una necesidad última y fundamental, necesaria y básica de todo ser humano, la de alcanzar plenitud y sentirnos únicos e irrepetibles, auténticos y plenamente desarrollados, con capacidad de amar y sentirnos amados….

Nunca olvides en tu vida que lo verdaderamente importante es el modo que vives, reconociendo con Rinbeck que “la felicidad no es una estación de llegada, sino un modo de viajar”.

Cuando descubres que un minuto de tu tiempo es una oportunidad para extraer de la vida lo mejor, entonces la pasión y el amor a las cosas y a las personas aparecen de inmediato, sin violencias ni forcejeos.

Cuando sientas que tu vida es única y está llamada a conquistar metas de perfección, entonces la vida y sus acontecimientos son momentos únicos para saborearlos sin descanso. Y solamente así llegarás a conquistar la mayor batalla: tú mismo.

Reconoce lo que dijo el místico: “lo que somos es regalo de Dios. Lo que podemos llegar a ser es nuestro regalo para Él”.
¡Si, “da mucho a la vida y la vida te lo devolverá con creces”! (Jaime Borrás V.)


PRESENCIA ALENTADORA

25.09.11 | 08:47. Archivado en Sobre el autor

PRESENCIA ALENTADORA

“Hay personas cuya presencia es alentadora… La sensación de ánimo que infunden no se limita tan sólo a sus palabras o a sus gestos, sino que es más bien el conjunto de su presencia que te envuelve y te ayuda a entrar la puerta oculta” (John O´Donohue).

Conozco personas que solamente sus palabras y su testimonio han hecho que mi espíritu crezca y que en mis sentimientos resurja la esperanza en medio de tantas vidas mediocres y vanas, insatisfechas y huidizas, trabajadoras del bienestar personal pero incapaces de mover un dedo por la dignidad del hombre y la justicia para todos.

Muchas personas han hecho brillar la esperanza más que todas las estrellas del cielo en la noche y han ayudado a otros cuando sus sufrimientos eran espantosos y su malestar enorme, pero a pesar de todo han podido confiar en el hombre, y han obtenido respuesta a su oración, creyendo con Gorge Meredith que “el que después de la oración abriga mejores sentimientos ha obtenido ya respuesta a sus súplicas”.

Esas personas son las que interesan en el camino existencial y son las que hacen caminar esta historia hacia adelante. Son esas personas las que, como muy bien dice Federico, tiene “uno ganas de asomarse a ellas, como a una ventana llena de sol”. .. Uno de ellos es John Henry Newman, a quien el Papa Benedicto XVI beatificó el día 19 de Septiembre del 2010 en su viaje a Inglaterra...

John Henry Newman C.O. nació el 21 de Febrero de 1801 en Londres y en 1845, siendo presbítero anglicano, se convirtió al Catolicismo.
El Papa León XIII lo nombró Cardenal y en 1991 fue proclamado “Venerable”.

Durante su juventud fue una importante figura del Movimiento de Oxford, que aspiraba a que la Iglesia de Inglaterra volviera a sus raíces católicas.
Reza en este día esta preciosa oración del Cardenal Newmann, suplicando a Dios que nos ayude “a esparcir su fragancia dondequiera que vayamos…: “¡Oh Jesús, ayúdame a esparcir tu fragancia dondequiera que vaya!. Inunda mi alma de tu espíritu y vida. Penétrame y aduéñate tan por completo de mí, que toda mi vida sea una irradiación de la tuya. Ilumina por mi medio y de tal manera toma posesión de mí, que cada alma con la que yo entre en contacto pueda sentir tu presencia en mi alma.

Que al verme no me vea a mí, sino a Ti en mí. Permanece en mí. Así resplandeceré con tu mismo resplandor, y que mi resplandor sirva de luz para los demás. Mi luz toda de Ti vendrá, Jesús: ni el más leve rayo será mío. Será Tú el que iluminarás a otros por mi medio. Sugiéreme la alabanza que más te agrada, iluminando a otros a mi alrededor. Que no te pregono con palabras sino con mi ejemplo, con el influjo de lo que yo lleve a cabo, con el destello visible del amor, que mi corazón saca de Ti. ¡Amén!

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LA VIDA MISMA

24.09.11 | 07:14. Archivado en Sobre el autor

LA VIDA MISMA

La vida misma se convierte en ofrenda vacía cuando no somos capaces de acallar la ira del vacío y del absurdo.

Cuando abrimos el corazón y los ojos a la realidad, en ocasiones tan pálida y tan callada, entonces el aroma de la serenidad anida despacio en nuestro ego.

La vida misma se hace soportable en momentos cuando resuena en nosotros las palabras de Cristo: “Venid a mí todo los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré”

Porque llegarán días en que el misterio de la vida se hará interrogante existencial, sobre todo cuando llega el momento de la muerte. Y, entonces, necesitamos encontrar una respuesta convincente que nos arranque nuestro conflicto y nos rompa nuestra ceguera espiritual. Y esa no puede ser otra que la que brota del Misterio (Dios) que nos hace ver los acontecimientos desde el final (escatología), y ella misma nos anticipa una respuesta: Dios dará la vida definitiva a los que han muerto.

Gloria Fuertes falleció el 27/11/1998 y fue una gran poeta de nuestro país. Ella comentaba que "la vida es una hora, apenas da tiempo a amarlo todo, a verlo todo. La vida sabe a musgo, sabe a poco la vida si no tienes más manos en las manos que te dieron. Al final escogemos un lugar, un pretil, una vía, una punta de un puñal donde pasar la noche".

La vida misma es un suspiro, un momento si la vemos desde la profundidad del tiempo y del espacio. Pero un suspiro que solamente encontrará su ajustado sentido en tanto en cuanto sea entregada y donada como amor. Todos los caminos que no lleven al amor en el fondo dejarán la insatisfacción y el vacío, el desosiego y el desprecio.

Desde lo caduco hallaremos lo permanente, desde lo mediocre suspiraremos la perfección, desde la fatiga añoraremos la paz, y desde el sufrimiento más dispar buscaremos sin saberlo a Alguien que dé paz y sentido pleno a la vida más allá de su propia indigencia y su propia inmanencia.

Pero muchas veces la vida se hará grandiosa cuando tengas unas manos amigas que te hacen sentir más manos que las que te dieron, y solamente así la vida, en todos sus minutos y segundos, merece la pena ser vivida.

¡Si, la vida misma se convierte en ofrenda vacía cuando no somos capaces de acallar la ira del vacío y del absurdo!

¡Si, la vida misma es un suspiro, un momento si la vemos desde la profundidad del tiempo y del espacio. Pero un suspiro que solamente encontrará su ajustado sentido en tanto en cuanto sea entregada y donada como amor!


EL DIOS EN QUIEN CREEMOS LOS CRISTIANOS

23.09.11 | 06:37. Archivado en Sobre el autor

EL DIOS EN QUIEN CREEMOS LOS CRISTIANOS

Decía el teólogo W. Pannenberg que “los cristianos sólo conocemos a Dios tal como éste se nos ha revelado en Jesús”.

El Dios en quien creemos en un Dios que no pide, sino que da; que no humilla, sino que levanta; que no hiere, sino que cura; que no niega, sino que afirma; que no entristece, sino que alegra; que no condena, sino que perdona; que no castiga, sino que redime y libera; que no adormece, sino que despierta.

El Dios en quien creemos encuentra más alegría en un solo pecador que se convierta que en 99 justos que no necesitan convertirse.

¡Ahora mismo te susurro al corazón: Cuando aumente la insatisfacción y la ansiedad que genera desequilibrios psíquicos, entonces brota con fuerza la frase lapidaria de Jesús: "Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor" (Jn 15,9)!

Cuando resurja con fuerza la soledad y los recelos más dispares, entonces aparece como un susurro en la noche: "No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os ha llamado amigos" (Jn 15,15a).

Cuando la venganza y la reacción instintiva del odio broten por doquier, entonces el perdón misericordioso de Dios llega al corazón del hombre como un bálsamo que destruye la sombra.

Cuando el hombre se esconda en la noche de su propio egoísmo, entonces se oye con más nitidez el eco de una voz distinta: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros" (1 Pe 1,3).

¡Sí, hoy necesitamos encontrar un mensaje revolucionario que eclipse lo oscuro y favorezca lo eterno! ¡Sí, una llamada que nos mantenga despiertos y nos lance hacia el futuro con entusiasmo y esperanza!...

Haz tuya esta declaración intensa: Creo que Dios será fiel a sus promesas y que de manera inequívoca se manifestará al final de la historia.

Creo que la muerte, la violencia, la enfermedad, la injusticia y el mal serán destruidos para siempre y el poderío de Dios se manifestará a borbotones.

Creo que las víctimas de ayer, hoy y mañana serán consoladas y que la última palabra para ellos no será la tortura, la violencia y el triunfo dominante de sus verdugos.

Creo que Dios se ha manifestado plenamente en Jesucristo, muerto y resucitado, y que su grandeza radica en su debilidad, en su pequeñez, en su silencio y en su destino.

Creo que el final de la historia será desvelado con toda su fuerza desde la promesa cumplida de Dios, el siempre fiel a pesar de su aparente silencio.


EL CAMINO DE LA FELICIDAD

22.09.11 | 06:36. Archivado en Sobre el autor

EL CAMINO DE LA FELICIDAD

El camino de la felicidad es una senda tortuosa, difícil en su centro, aunque sea vendible como fácil en sus contornos.

Marilyn Monroe (1926-1962), una de las actrices más famosas de todos los tiempos, el mito más grande creado por el cine, dijo en una entrevista dos años antes de su muerte: “Me gustaría mucho ser una buena actriz, una actriz de verdad. Y también me gustaría ser feliz, pero ¿quién lo es? Creo que intentar ser feliz es casi tan complicado como intentar ser una buena actriz. Ambas cosas cuestan trabajo”.

¡Bien sabía que ser feliz es un don que necesita ser trabajado cada día!
¡Bien intuía que ser feliz era más complicado que salir en las revistas, ser la actriz más famosa de su tiempo, asistir a las múltiples fiestas que reclamaban su asistencia, y ser la mujer más deseada por el erotismo que desprendía!

Sócrates decía que “aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo”…Y ahí está el verdadero secreto: No exijas a nadie más de lo que tú no estés dispuesto a dar; no pidas a nadie más de lo que tú no estás dispuesto a ofrecer; no critiques de los demás aquello que tú no te esfuerzas en cambiar...

No intentes cambiar el mundo sin esforzarte en luchar contra tus propios fantasmas y debilidades, porque entonces lo único que acabarás haciendo es ponerte en la otra orilla, manteniendo las estructuras que tú mismo criticas, descubriendo en tu más profundo centro que tu verdadero motor no es la reforma sino disfrutar de sus beneficios injustos.

Cuando la felicidad se asocia a un momento de placer, a tener cosas, a comprar una determinada marca de ropa, tener ciertas medidas de peso y a no complicarse la vida por ayudar a los demás... entonces aflora en el alma el vacío y la frustración.

¡Trabajemos por un ideal que equilibre nuestra personalidad, controle nuestra voluntad y nos impulse positivamente hacia la vida, en ocasiones tan conflictiva!

¡Un auténtico ideal nos libera, nos hace levantarnos de nuestras caídas, nos alienta en el camino tortuoso, nos lleva hacia la dirección adecuada, nos hace soportables nuestras renuncias con alegría e ilusión! ¡Si, el ideal unifica nuestra inteligencia, voluntad, sentimientos y nuestra propia libertad!

El mayor don que Dios nos ha regalado es la vida y de ella tenemos que hacer nuestra mejor consigna y nuestra mejor ofrenda, sabiendo, como bien decía Albert Schweitzer, “los verdaderamente felices son los que han entendido y hallado el modo de servir a los demás”.


LA RELIGIÓN

21.09.11 | 06:59. Archivado en Sobre el autor

LA RELIGIÓN

Estoy convencido que hay una sola piedra angular capaz de armonizar todos los elementos y dar una cohesión equilibrada, sin riesgo a perder nada de si mismo y alcanzar pautas sublimes de perfección y en favor de la solidaridad y de la humanidad misma. Esa dimensión no puede ser otra que la dimensión religiosa.
La dimensión religiosa “religa” al hombre con Dios, el único dador de sentido global último a la vida y da respuesta convincente a la propia existencia, al curso de la historia y al conjunto de la realidad.

La dimensión religiosa jamás rechaza de cuanto humano hay en la realidad y en el hombre mismo, armoniza la fe y la razón con una alianza no exenta de conflictos pero que las convierte en dos alas en favor de la libertad y de la verdad, da razones para vivir en medio de una cultura cada vez más cambiante y más fugaz, remite nuestra existencia más allá de ella misma dando soporte al ansia de felicidad y de eternidad que tenemos todos los humanos...

La gran contribución social de la Religión en una cultura fragmentada, contradictoria y ambigua como la nuestra radica en "dar sentido último a la propia existencia, al conjunto de la realidad y al curso de la historia" (Martín Velasco).
Desde la Religión la vida en su conjunto cobra una cierta consistencia y una unidad fundamental desde Dios, que da sentido último a la realidad, convirtiéndose en la profundidad última de la misma existencia.
Para la persona religiosa su mismo existir en este mundo no es meramente el fruto azaroso de una noche de placer de sus padres sino que, más allá de este hecho, es alguien querido por Dios en lo más profundo de su esencia que viene a este mundo para realizar una misión de realización y de servicio.

Para la persona religiosa el conjunto de la realidad no es meramente la consecuencia de una explosión enorme y su posterior desarrollo hasta hoy, sino que, desde Dios, encuentra su soporte último en Éste, que despeja la incógnita fundamental filosófica ¿por qué existe el ser y no la nada?. Desde Dios el conjunto de la realidad aparece como una creación en la que podemos vislumbrar la huella eterna de Éste.

Para la persona religiosa el curso de la historia, tan ambigua en sus contornos y tan contradictoria en sus hazañas, tan poco exigente con la justicia de aquellos que más sufren y menos privilegiados, camina hacia el punto Omega, hacia el encuentro con Dios. De ahí que para el creyente, la historia tiene un dinamismo de futuro en su propia impulso, que hace siempre peregrino el presente y desaconsejable la instalación en lo presente como lo único definitivo.

En definitiva, la dimensión religiosa está en la propia búsqueda de todo hombre y la negación de la misma, e incluso su rechazo, por parte de los hombres de cada generación e incluso por los diseñadores de la sociedad en cada momento histórico, no hace otra cosa que generar más incertidumbre y más frustraciones en la gente, lanzándose hacia nuevas manifestaciones, en ocasiones de raíz patológica y muchas veces sectaria.


LA ESPERANZA CRISTIANA

20.09.11 | 07:19. Archivado en Sobre el autor

LA ESPERANZA CRISTIANA

Días vendrán en que todo aquello por lo que has luchado se rompa como una caña, y, entonces, tu tarea vital será reconstruir lo que ha sido caído.

Sin prisa ni sin pausa, el huracán de un acontecimiento vencerá casi por encanto la grandeza aparente de un “Goliat”, pero entonces desearás una mano amiga más que un manantial de agua en desierto.

Tenemos sed de luz, de armonía, de paz y de justicia… Nuestro mundo suplica, desde su hambre de plenitud, una salvación que le haga romper toda exclusión y toda corrupción, toda injusticia y toda maldad…

Todos los hombres y mujeres de todos los tiempos deseamos un cambio de orientación y un final del espiral de violencia y de mal. Es el grito de todos los grandes “profetas” de la historia de la humanidad y es el grito de todos nosotros que en medio de la mediocridad suspiramos una vida en plenitud.

Uno de los rasgos más importantes del Cristianismo es la esperanza. La esperanza es la virtud que no se cansa de esperar.

“La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo” (CIC 1817)

Una vida es grande en la medida en que se abre a la esperanza y al futuro. La esperanza lanza un grito de alegría porque sabe bien, en lo más profundo de su esencia, que “la salvación anunciada es la salvación que trae el Señor”. Esa salvación proviene de Dios y no es solamente hechura de manos del hombre, aunque sabe bien que “la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre” (CIC 1818).

La esperanza lanza un grito de alegría porque a ella “corresponde el anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre” (CIC 1818).

La esperanza es el impulso que nos lanza a no desfallecer dejándonos un grito de triunfo divino cuando el mal echa sus redes y vence de inmediato.
La esperanza es la alegría del consuelo anticipado y de la victoria sellada cuando no vislumbramos en el horizonte ni un atisbo de cambio.
La esperanza es un piropo al triunfo del amor frente a la muerte y al mal, y aquí radica el escándalo que provoca el Cristianismo.
Jean Delumeau, escritor francés e historiador, decía: “los cristianos son locos porque creen contra toda apariencia que el amor triunfará por vencer a la muerte”.

En este tiempo de crisis pidamos cordura, sensatez, confianza y esperanza, sabiendo que cada acontecimiento, incluso los negativos, son “oportunidades” para volver a Dios, que tiene el sentido fundamental y último de la existencia, de la historia y de la realidad.


EL DON MARAVILLOSO DE LA FE

19.09.11 | 17:37. Archivado en Sobre el autor

EL DON MARAVILLOSO DE LA FE

Benedicto XVI, en la preciosa Encíclica “Deus Cáritas est”, dice: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva" (DCE, nº 1).

La fe es un acto libre y una opción que abarca todos los aspectos de nuestra existencia: voluntad, inteligencia y afectividad. Por la fe, el hombre le ofrece a Dios “el homenaje total de su entendimiento y voluntad”.
La fe no puede ser reducida a un conjunto de doctrinas o dogmas que hay que creer, no es el simple cumplimiento de unas normas morales, no es un refugio frente a los problemas que se presentan en la vida.
Dios sale a tu encuentro y en tu intimidad más íntima “hablarte al corazón” y atraerte con “correas de amor”.

La fe sólo puede entenderse como un acto de amor, como una respuesta libre y obediente a la iniciativa de un Dios que se revela y se comunica. La fe es una actitud interna que revitaliza nuestra propia existencia y posibilita el encuentro con el Misterio divino.
La fe nos enlaza con el “artífice de la realidad” y derrama la suficiente luz para poder soportar las propias oscuridades, porque la vida posee sendas de difícil tránsito y tortuosa andadura.
La fe es capaz de leer en lo finito la señal de lo infinito, en lo pasajero y efímero vislumbra lo permanente.
La fe en Dios posibilita serenidad en el viaje, constancia en los contratiempos, paciencia en las dificultades y fortaleza en las inclemencias. La fe da razones para confiar, sabiendo que Dios es el mejor soporte para llenar de sentido global cada instante de nuestra existencia, la realidad misma y el curso de la historia. La fe da razones para vivir. Bien sabemos que la búsqueda de la felicidad y la eliminación del dolor se encuentran en muchas ocasiones con el muro del sufrimiento, y la situación trágica de la vida se hace angosta si las creencias religiosas no están presentes, porque sin Dios las quejas se quedan sin remitente.
La fe da razones para esperar, porque la meta final que anhelamos da un marco adecuado para no anclarse en lo presente como lo único existente, y ayuda a relativizar proyectos, personas y cosas.

¡Supliquemos con anhelo el aumento de la fe porque ella misma con su fuerza da al amor ojos para ver más allá del horizonte que cerca nuestra existencia y entresaca de la misma la huella del Eterno!


“DIOS TE AMA POR ENCIMA DE TODO”

18.09.11 | 08:02. Archivado en Sobre el autor

“DIOS TE AMA POR ENCIMA DE TODO”

Un misionero, al que yo conocí, contó su maravillosa experiencia: “Cuando tenía 15 años me separé de la Iglesia y andaba distraído. Mi madre, que era una mujer de fe profunda y gran observadora, callaba ante mi abandono repentino de la práctica cristiana. Yo andaba ocupado en otros menesteres, entusiasmado con mis diversiones y con mis amigos.

Un día, recuerdo que era un día lluvioso, buscando el momento y el lugar adecuado, me preguntó: “¿Hijo, amas a Dios?

Aquella pregunta me dejó perplejo y no sabía qué contestar.... ¡Verdaderamente aquella pregunta me dejó sin palabras!

Intenté darle respuestas evasivas y sin querer interiorizar mucho en mí. Quise expresarle que la práctica religiosa me decía bien poco y que me aburría sobremanera. ¡No hubo manera de callarla y convencerla!

Ella repuso: “No te hablo de la práctica religiosa. Te pregunto si amas a Dios. Te recuerdo que si tú lo abandonas, El jamás lo hará y que Dios te ama por encima de todo. No lo olvides”.

Fueron solamente aquellas palabras, breves y contundentes, las que mi madre tuvo conmigo. No fueron reproches ni discursos, eran palabras de un corazón que amaba mucho a Dios.

Mi madre se marchó a sus menesteres como ama de casa, y aquella pregunta no me dejaba tranquilo en ningún momento durante años.

¡No hay al azar en la vida de los hombres, y todo lo que nos pasa tiene un sentido en nuestra historia de la salvación y en nuestra propia santificación!

Al cabo de varios años, en un momento de profundización, me pregunté algo realmente increíble: “Si Dios me ama, ¿qué podré hacer yo para corresponderle que le agradara de verdad? Y pensé que lo que realmente agradaba a Dios era entregar mi vida al servicio de los demás y hacerlo desde Él. Y a los 19 años ingresé en el Seminario”.

No estaba todo perdido para Dios ni para mi madre. Ella era una mujer grande de fe muy profunda”.

Esa fue la experiencia maravillosa de este misionero, que llevaba ya más de treinta años de misión en países africanos.

En la novela “Las sandalias del pescador” de Morris West el cardenal Rinaldi, poco antes de ser elegido el papa, un papa eslavo, Cirilo Lakota, comenta que había que elegir un hombre “con corazón suficiente para saber lo que muerde las entrañas de otros hombres y los hace sollozar de noche contra las almohadas”.

¡Si, necesitamos personas capaces de compadecerse del prójimo y capaces de emocionarnos por dentro!


VOLVER AL AMOR PRIMERO

17.09.11 | 07:40. Archivado en Sobre el autor

VOLVER AL AMOR PRIMERO

En este día, por favor, únete íntimamente a Dios, Trinidad santa y eterna, Misterio de Amor, Misterio de Comunión y de Comunicación.

Cada ser humano llevamos en nuestro ser la impronta del Dios Trinitario, y por esta razón somos un “proyecto de amor en las manos de Dios”. ¡Si, hemos sido creados para el amor y por el Amor!

En el principio existía el Amor, y el Amor se expandía llenando de vida la sombra. Todo fue creado por el Amor, dejando su impronta en todo lo existente, y el Amor lo penetraba todo y lo invadía todo.
Todo se hizo por Amor y sin Amor no se hizo nada de lo que se ha hecho. El Amor llenó todo lo creado, infundiéndole su impulso creador y su armonía.

Muchos hombres y mujeres olvidaron este principio, y los profetas recordaban este principio, y la exigencia primera para volver a Él.

Predicaban por encima de todo volver: volver a la razón misma de todo lo existente y al encuentro de Aquel que “nos atrae con correas de amor”. Y desde ahí, la fe adquiría su frescor primero y su dinamismo original.

Los profetas no dejaban de recordar que la fe es confiar y responder al ofrecimiento y radicalidad al “Amor primero”, la luz original que nos ayude a soportar las propias oscuridades.

Los profetas gritaban en las plazas que “no hay soledad ni túnel que Jesús no pueda atravesar contigo” (D. Ange).

Los profetas susurraban que la esencia misma de la felicidad no está lejos del amor y que el secreto de una vida realizada no es otra cosa es llenarla de amor, haciendo nuestras las palabras de Tácito, historiador y orador latino: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor”
¡Si, los profetas gritaban al viento que solamente el amor hará posible que hagamos que “el mundo sea un poco más hermoso y mejor, por haber vivido tú en él” (Og Mandino)!

No olvides en el largo palpitar de tu existencia el impacto del amor primero hacia Dios. Los días con nubarrones impiden ver el sol aunque él está detrás grandioso y brillante, así también la noche oscura ciega al alma para "ver" a Dios aunque Él está en su más recóndito centro.

Volver al amor primero cuando no escatimamos horas para rozar lo divino en el silencio de una capilla o en la belleza de una montaña.

Volver al amor primero cuando tu fe te hacía salir a los jóvenes y niños, mayores y ancianos, para comunicarles sin demasiado protocolo que Dios es el único capaz de saciar la sed de eternidad que tenemos y dar al alma sus mejores intenciones y sus más firmes sentimientos.

¡Si, los profetas recordaban que “puesto que es Dios quien nos ha amado primero, ahora el amor ya no es sólo un “mandamiento”, sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro” (Benedicto XVI. Deus Caritas est, 1).

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“LOS SANTOS DE A PIE”

15.09.11 | 09:37. Archivado en Sobre el autor

“LOS SANTOS DE A PIE”

Jacinto Benavente, Premio Nobel de Literatura en el año 1922, afirmaba: “A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho”.

Contemplado el perdón desde el dinamismo interno que nos provoca en nuestra conciencia por algo que hemos cometido, surge la gran exigencia que necesita el ser humano de esta actitud moral de proporciones gigantescas para el desarrollo histórico.

Difícil tarea es la de convencer a un hombre y a una mujer de la importancia del perdón cuando están sumidos en un laberinto de odio y de ira tan fuertes hacia alguien que no soportan las palabras de Cristo: “Se dijo asimismo: Ama a tu prójimo y guarda rencor al enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por vuestros perseguidores; así seréis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace brillar el sol sobre buenos y malos y envía la lluvia sobre justos y pecadores” (Mt 5,43-45).

Una amiga contó su maravillosa experiencia: “Mi padre fue asesinado en la guerra cuando yo era pequeña. Quedamos desolados y tristes. Sin embargo, mi madre me enseñó a perdonar a los verdugos y asesinos de mi padre…Todas las noches rezábamos por sus asesinos, y le pedíamos a Dios que no llenara nuestros corazones de odio, ira y violencia.

Cuando he crecido, he descubierto la grandeza de mi madre, que supo vivir y enseñar a sus hijos a vivir la máxima evangélica: “Amad a vuestros enemigos y rezad por vuestros perseguidores; así seréis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores” (Mt 5, 44-45).

Esta amiga actualmente es religiosa, dedicada a dar una buena noticia a los pobres, y a llenar de amor y de perdón el espacio que invade la violencia y el odio.

Haciendo memoria de esta experiencia, que recordado unas palabras del Beato Bartolomé Blanco Márquez, Patrono de la Pastoral Juvenil en Córdoba, nacido el 25 de Diciembre del 1914, y beatificado el 28 de Octubre del 2007.

En la cárcel de Jaén, poco antes de su muerte, el 1 de Octubre del 1936, escribió a sus familiares una carta que emociona: “Queridas tías y primos: Cuando me faltan horas para gozar de la inefable dicha de los bienaventurados, quiero dedicaros mi último y postrer recuerdo con esta carta…. Conozco a todos mis acusadores; día llegará que vosotros también los conozcáis, pero en mi comportamiento habéis de encontrar ejemplo, no por ser mío, sino porque muy cerca de la muerte me siento también muy próximo a Dios Nuestro Señor, y mi comportamiento con respecto a mis acusadores es de misericordia y perdón…..Sea ésta mi última voluntad: perdón, perdón y perdón; pero indulgencia que quiero vaya acompañada del deseo de hacerles todo el bien posible. Así pues, os pido que me venguéis con la venganza del cristiano: devolviéndoles mucho bien a quienes han intentado hacerme mal…Hasta el cielo. Os abrazo a todos. Bartolomé”.

¡Por favor, en el día de hoy, devuelve bien por mal y haz tuyas estas palabras impresionantes de Cristo, verdadero artífice de la santidad y perfección espiritual del hombre!


LLAMADOS A LA ORACIÓN

14.09.11 | 07:42. Archivado en Sobre el autor

LLAMADOS A LA ORACIÓN

La oración es un trato de amistad con Dios, que llena de sentido y de amor toda la vida del hombre y de la mujer creyentes. La oración grita en lo más profundo del corazón estas palabras que sellan de esperanza cada acto y cada pensamiento: ¡Sé de quién me he fiado! Santa Teresa de Jesús, una de las mujeres españolas más importantes de la historia mundial y una auténtica maestra en el arte de rezar, decía: “La oración que no advierte con quien habla, y lo que pide y quién es quien pide y a quién pide, no lo llamo yo oración, aunque mucho menee los labios”.

La oración no gusta de muchas palabras huecas. Sólo quiere un corazón sencillo que alaba al Dios de la vida, aunque sea en los más profundos pozos.
En la oración más auténtica, Dios entra en tu noche y rompe, como la aurora matutina, los huecos más recónditos de la existencia.

En la oración, tu anodina vida se vincula estrechamente a la Omnipresencia de Dios y en un enlace de amor y de sentido hace que cobre importancia y valor más allá de lo imaginable.

En la oración, tu yo entra en contacto con la esencia misma del ser y desde el amor más íntimo hace que vivas tu historia como una historia de salvación.

Un cuento hasídico dice así: “Un pobre campesino, que regresaba del mercado a altas horas de la noche, descubrió de pronto que no llevaba su libro de oraciones. Se hallaba en medio del bosque y estaba afligido pensando que aquel día no iba a recitar sus oraciones.

Entonces rezó de esta manera: “Señor, he salido de casa esta mañana sin mi libro de oraciones, y tengo tan poca memoria que no soy capaz de recitar sin él una sola oración. De manera que voy a hacer una cosa: voy a recitar cinco veces el alfabeto muy despacio, y tú, que conoces todas las oraciones, pueden juntar la letras y formar esas oraciones que soy incapaz de recordar”.
Y el Señor dijo a sus ángeles” “De todas las oraciones que he escuchado hoy, ésta ha sido, sin duda, la mejor, porque ha brotado de un corazón sencillo y sincero”.

En la mochila de un soldado americano, muerto en África, se encontró esta oración: “Mira, Señor, yo nunca hablé contigo. Me dijeron que no existías... Pero esta noche, cuando estaba en la trinchera, una bala iluminó la oscuridad y vi tu cielo. Sólo entonces caí en la cuenta de que me habían engañado, al mirar con atención todo lo que Tú has hecho. Oh, Dios, ¿Y si me dieras un apretón de manos? ¿Cómo es posible que haya venido a parar a este infierno sin nunca haberte encontrado?

Yo te amo; quiero que lo sepas. Sabes, Señor, la batalla va a ser tremenda. ¿Y quién sabe si yo mismo no iré a llamar a tu puerta? A pesar de que aquí no hemos sido amigos, espero que Tú mismo me abras. Y, pensando en esto, me echo a llorar: ¡Oh, cómo querría haberte conocido antes! Ahora que te conozco ya no tengo miedo a la muerte”.

Reza esta oración de Santo Tomás Moro: “Señor, dame una buena digestión y, naturalmente, algo que digerir. Dame la salud del cuerpo y el buen humor necesario para mantenerla. Dame un alma sana, Señor, que tenga siempre ante los ojos lo que es bueno y puro de modo que, ante el pecado, no me escandalice, sino que sepa encontrar el modo de remediarlo. Dame un alma que no conozca el aburrimiento, los ronroneos, los suspiros ni los lamentos. Y no permitas que tome demasiado en serio esa cosa entrometida que se llama el “yo”. Dame el saber reírme de un chiste para que sepa sacar un poco de alegría a la vida y pueda compartirla con los demás”.

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“ALMAS PARA ASOMARSE A ELLAS”

13.09.11 | 07:22. Archivado en Sobre el autor

“ALMAS PARA ASOMARSE A ELLAS”

Federico García Lorca fue uno de los grandes poetas españoles de este siglo. Él decía que ““Hay almas que uno tiene ganas de asomarse a ellas, como a una ventana llena de sol”.

Conozco personas que solamente sus palabras y su testimonio han hecho que mi espíritu crezca y que en mis sentimientos resurja la esperanza en medio de tantas vidas mediocres y vanas, insatisfechas y huidizas, trabajadoras del bienestar personal pero incapaces de mover un dedo por la dignidad del hombre y la justicia para todos.

Muchas personas han hecho brillar la esperanza más que todas las estrellas del cielo en la noche y han ayudado a otros cuando sus sufrimientos eran espantosos y su malestar enorme, pero a pesar de todo han podido confiar en el hombre, y han obtenido respuesta a su oración, creyendo con Gorge Meredith que “el que después de la oración abriga mejores sentimientos ha obtenido ya respuesta a sus súplicas”.

Esas personas son las que interesan en el camino existencial y son las que hacen caminar esta historia hacia adelante. Son esas personas las que, como muy bien dice Federico, tiene “uno ganas de asomarse a ellas, como a una ventana llena de sol”. ..Uno de ellos es Gandhi.

Gandhi nació en Ahmadabad, Gujarat, en 1869, y parece ser que la espiritualidad le llegó por su madre, que tuvo una gran influencia sobre él.
Haz tuya y reza al Dios vivo esta preciosa oración: Dios mío, Guíame de la falsedad a la verdad. Guíame de la oscuridad a la luz. Guíame de la muerte a la inmortalidad. Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Señor, Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, Y no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás No me dejes caer en el orgullo, si triunfo, ni en la desesperación, si fracaso. Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza. Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso. Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme. Y si la gente me ofende, dame valor para perdonar. ¡Señor...si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!

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“UNAS PALABRAS DE FUEGO” PARA LOS JÓVENES"

12.09.11 | 07:39. Archivado en Sobre el autor

“UNAS PALABRAS DE FUEGO” PARA LOS JÓVENES

Dentro de una sociedad los jóvenes son las personas más influidas por los valores vigentes y por la cultura dominante, llegando a ser el exponente más nítido de las direcciones existenciales por donde camina una sociedad. Los jóvenes son el reflejo más fiel de la sociedad en que viven.

Ellos son el espejo más nítido de sus tendencias culturales dominantes y la expresión más clara de sus aspectos positivos y negativos. Tales ideales sociales, -expresados en la moda, gustos, tendencias culturales, corrientes ideológicas dominantes, publicidad,...-, se convierten en símbolos de identificación del mundo juvenil y, en muchas ocasiones, no son conscientes los mismos jóvenes de tales manipulaciones.

El Papa Benedicto XVI se dirigió a los jóvenes con un precioso discurso en Colonia, el 18 de Agosto del 2005: “Queridos jóvenes, la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho a saborear tiene un nombre, un rostro, el de Jesús de Nazaret, oculto en la Eucaristía…Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande. Sólo con esta amistad se abren de para en par las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana”.

He recordado el discurso que el Concilio Vaticano II dirigía a los jóvenes de los años 60: “Finalmente, es a vosotros, jóvenes de uno y otro sexo del mundo entero, a quienes el Concilio quiere dirigir su último mensaje. Porque sois vosotros los que vais a recibir la antorcha de manos de vuestros mayores y a vivir en el mundo en el momento de las más gigantescas transformaciones de su historia. Sois vosotros los que, recogiendo lo mejor del ejemplo y de las enseñanzas de vuestros padres y de vuestros maestros vais a formar la sociedad de mañana; os salvaréis o pereceréis con ella…. En el nombre de este Dios y de su hijo, Jesús, os exhortamos a ensanchar vuestros corazones a las dimensiones del mundo, a escuchar la llamada de vuestros hermanos y a poner ardorosamente a su servicio vuestras energías. Luchad contra todo egoísmo. Negaos a dar libre curso a los instintos de violencia y de odio, que engendran las guerras y su cortejo de males. Sed generosos, puros, respetuosos, sinceros. Y edificad con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores…”

El poeta Goytisolo compuso un poema hermoso para su hija Julia recién nacida, y Paco Ibáñez compuso una magnífica canción, verdadero himno para los inquietos jóvenes de los 70. Reflexiona estas palabras mágicas, que encienden de fuerza y de entusiasmo nuestro espíritu humano: “Tú no puedes volver atrás, porque la vida ya te empuja, como un aullido interminable. Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido… La vida es bella; ya verás, como a pesar de los pesares, tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos… Nunca te entregues, ni te apartes junto al camino, nunca digas: “no puedo más y aquí me quedo”. Otros esperan que resistas, que les ayude tu alegría, que les ayude tu canción, entre tus canciones. No sé decirte nada más, pero tú debes comprender, que aún estoy en el camino.


LA ROCA FIRME DE LA FE

11.09.11 | 09:29. Archivado en Sobre el autor

LA ROCA FIRME DE LA FE

Hoy es necesario cimentar la fe cristiana en un testimonio válido que sea capaz de convertirse en la auténtica "roca angular".

La auténtica fe cristiana se debe fundamentar en la experiencia pascual de Jesús de Nazaret, vivida y testimoniada por unos testigos válidos, que puedan dar soporte estructural a una continuidad legítima entre nosotros y el mismo Jesús.

La experiencia pascual de Jesús de Nazaret, el Cristo, se convierte en la Buena Noticia para el ser humano que busca el auténtico rostro del Dios Vivo. Es la Buena Noticia que debe fundamentar toda la fe cristiana como su esencia más legítima y más autentica, porque, "el Cristianismo no vive de una nostalgia, celebra una presencia" (Leonardo Boff).

La Resurrección de Jesús se levanta como alternativa ante el dolor y el sufrimiento del mundo. De hecho, para el cristiano, la última respuesta es el Sí definitivo de Dios al inocente maltratado por el accidente de tráfico, la enfermedad, la injusticia, la tortura, el cáncer, la guerra.... y a las víctimas de los "verdugos de turno", auténticos aliados de la muerte y la desgracia.

La Resurrección de Jesús se levanta como la experiencia última del crucificado. Desde esa experiencia definitiva lanzamos la esperanza de que participaremos de esa misma Resurrección y afirmamos la permanencia de la identidad personal del hombre, más allá de la sepultura; al tiempo que se cuestionan posibles alternativas al final trágico del hombre como la reencarnación o la comunión plena "energética" con el aire.

Sólo la Resurrección da a la muerte de Jesús un auténtico enfoque que hace a este personaje de un pequeño país en una época oscura de la historia se convierta en la personificación del Esperado de los tiempos, capaz de aunar en su personalidad la esencia de lo divino y lo humano al mismo tiempo.

Sólo la Resurrección da al Crucificado legitimidad para elevarse como el auténtico portavoz de todos los profetas, encarnando en su persona toda la plenitud de la Palabra divina.

Sólo la Resurrección de Jesús se impone como gracia para descubrir que el Nazareno es el reflejo del auténtico rostro de Dios en medio de esta historia cargada de sombra-luz, de bien-mal, de gracia-pecado, de ley-misericordia...porque “los cristianos sólo conocemos a Dios tal como éste se nos ha revelado en Jesús” (W. Pannenberg).


SOÑAR

09.09.11 | 08:55. Archivado en Sobre el autor

SOÑAR

El Cardenal Suenens afirmaba: “¡Felices los que tienen la audacia de soñar y están despiertos a pagar el precio necesario para que su sueño tome cuerpo en la historia de los hombres!”

Bien sabemos que los hijos e hijas más grandes de cada generación histórica se han distinguido del resto por su capacidad de soñar y su constancia, unida a una esperanza brillante por anhelar una sociedad diferente.

No te desanimes en tu aventura existencial y atrévete a soñar.
Sueño que llegará el día en que los carros del combate se harán arados y los corazones insolidarios de los hombres se abrirán en beneficio de la paz y de la justicia.

Sueño que el Primer mundo abrirá las puertas de su egoísmo para mirar al Tercer Mundo con benevolencia y misericordia, y se pueda perdonar la deuda externa de los países pobres para que los países pobres puedan invertir sus recursos en su propio desarrollo.

Sueño que los pobres de la tierra encontrarán en nosotros las palabras que necesitan para sumergirse en las moradas del amor, ese dinamismo placentero y animoso que da sentido más auténtico al mundo y a la vida del hombre.

Sueño que se promueva en todos los países una auténtica cultura de la solidaridad que tenga como objetivo la promoción de la justicia y la paz, la educación y la convivencia, el respeto y la educación para todos.

Sueño que algún día los muros que destrozan la igualdad se rompan por encanto y desaparezcan la injusticia y el hambre, todo ello arropado por la vena de la solidaridad.

Sueño que haya miles de voces que griten en nuestro pequeño planeta Tierra: ¡Basta ya, hagamos del mundo la tierra de todos! ¡Basta ya de discriminaciones y marginaciones por causa de la hambruna, la desigualdad y la injusticia!

Sueño que la violencia, toda clase de violencia, se borre de la andadura de la tierra y aflore la paz, la única capaz de cimentar las civilizaciones en la belleza, el arte, la educación, la solidaridad, la fraternidad y el progreso.

Sueño que los violentos, que siembran con sus golpes nuestro pequeño planeta de muerte y odio, abracen a sus víctimas y declaren un manifiesto a favor de la paz y renuncien a la carrera de armamentos que rompe todo intento de los países pobres para salir de su situación.

Sueño que el Dios del amor y de la misericordia, manifestado en Jesucristo, nos bendiga y nos alcance todo cuanto le pedimos, al tiempo que suplicamos que la paz y la justicia sean las alas de un mundo que camine hacia la plenitud.


HABLARLE A JESÚS SOLO CON EL CORAZÓN

07.09.11 | 13:27. Archivado en Sobre el autor

HABLARLE A JESÚS SOLO CON EL CORAZÓN

Si haces un alto en tu camino déjate engalanar con el perfume de la oración, que puede esconder sin fatigas el lamento. No vuelvas a despreciar “el arpa del alma” que va despacio a susurrar al viento sus sueños, pero la vida se deja marchar, nada más llegar, con el fantasma del miedo y el desaliento.

Te irás demasiado pronto al corazón del prójimo pero deja que tu memoria no olvide el amor primero, el huracán eterno donde mana lo fuerte.

Deja que la ira se esconda temblando en los huecos del amor para que pueda ser purificada en su más recóndito centro.

El Padre Pío decía: “Reza, espera y no te preocupes. … Dios es misericordioso y escuchará tu oración... La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios, Debes hablarle a Jesús, no sólo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones, debes hablarle sólo con el corazón”.

¡Hay escritos que vienen a nosotros con “vida propia” y que son capaces de satisfacer nuestras propias necesidades!... Una oración que escribió un soldado americano, muerto en África, y que fue encontrada en la su mochila: “Mira, Señor, yo nunca hablé contigo. Me dijeron que no existías... Pero esta noche, cuando estaba en la trinchera, una bala iluminó la oscuridad y vi tu cielo. Sólo entonces caí en la cuenta de que me habían engañado, al mirar con atención todo lo que Tú has hecho. Oh, Dios, ¿Y si me dieras un apretón de manos? ¿Cómo es posible que haya venido a parar a este infierno sin nunca haberte encontrado?

Yo te amo; quiero que lo sepas. Sabes, Señor, la batalla va a ser tremenda. ¿Y quién sabe si yo mismo no iré a llamar a tu puerta? A pesar de que aquí no hemos sido amigos, espero que Tú mismo me abras. Y, pensando en esto, me echo a llorar: ¡Oh, cómo querría haberte conocido antes! Ahora que te conozco ya no tengo miedo a la muerte”.


LA DEFENSA DE LA VIDA SIN FISURAS

07.09.11 | 13:23. Archivado en Sobre el autor

LA DEFENSA DE LA VIDA SIN FISURAS

La Iglesia, señaló Don Carlos Amigo, “siempre ha mantenido una postura clara y sin ningún tipo de fisuras en defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte, fuera absolutamente de cualquier tipo de manipulación”. Efectivamente, “la vida debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción; y desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida” (CiC, 2270).
Mientras, otros muchos afirman que la mujer es la dueña absoluta de su vida y que sólo a ella corresponde en conciencia si la vida del feto que lleva en sus entrañas tiene que seguir adelante o eliminarlo, sin que la sociedad misma ni el Estado tenga que pedirle responsabilidades por su decisión libre.
Mientras, otros muchos afirman la no pena de muerte partiendo del principio que nadie, ni siquiera el Estado, tiene derecho a eliminar la vida humana, aunque haya por medio asesinatos y grandes desgastes sociales, pero no hay reparo en que esa defensa no se amplíe hacia el no nacido, precisamente hoy, cuando la comunidad científica subraya que hay continuidad biológica entre el feto en las primeras semanas de vida y el niño nacido…
Creo que el aborto no es la solución más razonable para la liberación de la mujer, ni un avance hacia la gestación de una sociedad más justa y solidaria. Y con la misma contundencia que se debe rechazar el aborto hay que rechazar otras situaciones que atentan a la vida como la guerra, la pena de muerte, el maltrato a las mujeres, la tortura, la violencia, el injusto reparto de la riqueza, el paro, la carrera de armamentos,... y la misma sociedad debe de tomar medidas eficaces en asuntos de política familiar, vivienda, sanidad, trabajo y educación,... que hagan desaparecer situaciones que llevan a muchas mujeres a la práctica del aborto.
La sociedad entera debe respetar, valorar, proteger y no eliminar la vida, también la del no nacido.


UNA ACTITUD BÁSICA: LA CONVERSIÓN

03.09.11 | 09:49. Archivado en Sobre el autor

UNA ACTITUD BÁSICA: LA CONVERSIÓN

La vida no siempre alcanza las metas esperadas y el aroma del pecado se deposita en nuestra alma como si esperara de inmediato alejar al ser humano de la ruta determinada.

La vida cristiana está llamada permanentemente a crecer y a perfeccionarse. Por esta razón, la actitud propia y específica es vivir en conversión.
La conversión nos recuerda que nuestro referente no es otro que el Santo y nuestra vocación es la santidad, y que la mediocridad y la acomodación se instalan a menudo en nuestra vida.

Benedicto XVI decía que la conversión a Cristo es la respuesta más eficaz al mal: “…Cristo invita a responder al mal ante todo con un serio examen de conciencia y con el compromiso de purificar la propia vida… La conversión vence al mal en su raíz, que es el pecado, aunque no siempre pueda evitar sus consecuencias” (11-05-2007).

Reconocer la llamada a la santidad conlleva la condición de sentirnos pecadores en nuestra experiencia religiosa ante la inmensidad de la misericordia y la compasión del Santo, Dios.

Simón Pedro, ante la llamada de Jesús de “remar mar adentro y echad vuestras redes para pescar” (Lc 5,4) y la consiguiente pesca milagrosa, se sintió sobrecogido y exclamó: “Aléjate de mí, Señor, que soy un pobre pecador” (Lc 5,8b).

¡Cómo resuenan en nosotros las palabras de Jesús: “habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión” (Lc 15,7)!

¡Cómo brilla en el interior de cada uno de nosotros: “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rom 5,20b)!

¡Cómo sabemos que la conversión a Cristo es la respuesta más eficaz a la semilla del mal y al florecimiento de la maldad, y la aspiración permanente a la santidad!

Ser santos es lo importante que lleva al ser humano más allá incluso de la meta moral que consiste en construir un "hombre auténtico y realizado". Los santos palpan de vez en cuando la perfección suprema de Dios y nos recuerdan a los humanos que el mal puede ser vencido solamente con sacrificio, constancia y confianza.

Ser santos es la grandeza del ser humano que reconoce que el evangelio solamente puede transformar las raíces de la sociedad y de la humanidad, anclados a menudo en la tierra de la propiedad privada, el lucro y el poder. ¡Sí, adquirir, poseer y lucrar son los derechos sagrados e inalienables del individuo en nuestra sociedad y los santos nos recuerdan que todo eso debe ser superado y triturado por el amor!

Ya lo decía Madre Teresa de Calcuta que "la santidad consiste en hacer la voluntad de Dios con alegría... La fidelidad forja a los santos”.

¡En este día, por favor, recuerda que la santidad es solamente esto, hacer la voluntad de Dios con alegría, y necesitamos la conversión, que “vence al mal en su raíz, que es el pecado, aunque no siempre pueda evitar sus consecuencias” (Benedicto XVI)!


UNA ACTITUD NUEVA ANTE LA RIQUEZA

03.09.11 | 09:48. Archivado en Sobre el autor

UNA ACTITUD NUEVA ANTE LA RIQUEZA

Jesús de Nazaret nos invita a tener una actitud desprendida que haga relativizar nuestro apego ante la riqueza.

Frente a un mundo en el que se valora el dinero y presume del lema “tanto tienes, tanto vales”, Jesús nos advierte: “No amontonéis riquezas en la tierra, donde se echan a perder, porque la polilla y el moho las destruyen, y donde los ladrones asaltan y roban. Acumulad tesoros en el cielo donde no se echan a perder, la polilla o el moho no los destruyen, ni hay ladrones que asaltan o roban. Pues donde están tus riquezas estará también tu corazón” (Mt 6,19-21).

Mientras Jesús nos llama a tener una actitud nueva y sorprendente frente a las riquezas, ellas nos poseen interiormente y atraen nuestro corazón hacia ellas con pasiones, en ocasiones desajustadas y mordaces.

Es una mala jugada para el hombre cuando idolatra el dinero y las riquezas como un nuevo dios, que en el fondo exige sacrificios cada vez más atroces y genera nuevos templos donde se adora al dios “dinero”, llegando a destruir los mejores sentimientos de la humanidad, necesitada de altruismo y entrega desinteresada a los otros.

Relativizar nuestro apego a la riqueza conlleva, en el fondo, valorar los que tenemos…Epicuro afirmaba: “El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo”.

¡Qué bien sabía Epicuro que esa sintonía hacia las cosas que tienes y te rodean son las que gestan tu universo simbólico y llenan de “sentido parcial” todos los acontecimientos de tu anodina historia!

¡Qué bien comprendía que las cosas alcanzan en ocasiones un valor simbólico que más allá de la propia materia y que sólo esa dimensión de pertenencia, sintiéndola como única e irrepetible, es la que te va haciendo miembro de un entorno, aunque esto no implique apegarte desesperadamente a ellas!

En este día, por favor, valora lo que posees como lo más valioso del mundo y no desees desmesuradamente lo que no posees, porque “no hay mayor riqueza que contentarse con lo que uno tiene” (Anthoni de Mello). Serás un desgraciado en tu diminuta historia.

¡No olvides que “el corazón del hombre es el que debe hacerse rico, no sus arcas” (Cicerón) y tenemos que rechazar la codicia y la avaricia que solamente pueden ser combatidos con la generosidad para dar y para darse!

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LA MUERTE

02.09.11 | 07:09. Archivado en Sobre el autor

LA MUERTE

La muerte es una amenaza para la vida del hombre. Ya está presente en el momento de nacer como la tendencia final. Ella arrasa personas, pueblos, civilizaciones, proyectos... Y ella misma puede convertirse en el gran muro que cuestione la existencia de Dios, cuando se concreta en un ser querido, en la matanza de inocentes, en la agonía lenta y tortuosa de enfermos en los hospitales.

La muerte abre, a nivel filosófico, planteamientos profundos sobre el "gran quizás". No basta a muchos la postura agnóstica de instalarse seguros en lo presente, olvidando los desastres y la muerte de su alrededor, y negando la posibilidad de plantearse la pregunta sobre el más allá tachándola de inútil y vacía. Pero, para otros, la postura atea, en sus múltiples vertientes, no basta.
P. Claudel decía que “Dios no ha venido a suprimir el dolor ni siquiera a explicarlo, sino a llenarlo de su presencia”…Por eso creo que sería un error teológico de incalculables consecuencias creer que el Cristianismo ha dulcificado el drama de la muerte y el horror al sufrimiento por la esperanza y la resurrección…Ninguno de los evangelistas, ni siquiera San Juan, eliminó de sus obras el final trágico de Jesús. Ninguno ocultó este hecho, y nadie, ni siquiera las Iglesias cristianas, pueden, en nombre de la resurrección, quitarle importancia.

M. Horkeimer afirmaba que “"La teología...es la esperanza de que la injusticia que caracteriza al mundo no puede permanecer así, que lo injusto no puede considerarse como la última palabra...Soy cada vez más de la opinión de que no se debería hablar de anhelo, sino de miedo de que Dios no exista"…y, desde este planteamiento, si bien es cierto que la sociedad actual, hedonista, promotora del consumismo más atroz e impulsora de una cultura desequilibrada ha arrinconado, e incluso se ha olvidado de la muerte y del sufrimiento, convirtiéndolos en espectáculos para entretener; también no es menos cierto que es una terrible pérdida no tener a la muerte como última instancia, o penúltima para los cristianos, de la vida. Ella se convierte en un principio de impulso para no instalarse en esta realidad para siempre como lo único existente, y abre la pregunta sobre el gran quizá de la vida más allá de la muerte…

Cada creyente debe enfrentarse a una pregunta que atormenta a los contemporáneos como nunca, el sufrimiento del justo o del inocente, y enraizar nuestra propia queja en el meollo de nuestra conflictiva existencia abierta a la fe, sabiendo que “Jesús murió porque nosotros matamos y porque nosotros morimos” (González Faus).


HIMNO A LA CARIDAD DE SAN PABLO

01.09.11 | 07:25. Archivado en Sobre el autor

HIMNO A LA CARIDAD DE SAN PABLO

San Pablo recordaba a los cristianos de Corinto que la caridad es mayor que la fe y la esperanza en el camino del seguimiento cristiano.
Enumera las características básicas de la caridad, y que tú puedes hacer tuya en este día: “Es paciente, servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe, es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta” (1 Cor 13, 4-7).

Benedicto XVI habló el día 19 de noviembre acerca de la 'Doctrina de la Justificación', uno de los temas más controvertidos de la reforma protestante, y dijo que Lutero no se equivocaba al afirmar que “nos salva sólo la fe”, pero matizó que siempre que esa fe “no se oponga a la caridad y al amor”.

Según Benedicto XVI, “Ser justo significa sencillamente estar con Cristo, ser en Cristo y con esto basta. Los otros preceptos ya no son necesarios. (...) Por eso, la palabra "sola fide" de Lutero es verdadera si no se opone a la caridad, al amor. La fe es mirar a Cristo, confiarse a Cristo (...) conformarse a Cristo. Y la forma, la vida de Cristo es el amor. (...) Somos justos en la comunión con Cristo que es el amor. (...) La justicia se decide en la caridad". Y concluye, que cuando San Pablo habla de la justificación, “habla de la fe que obra por medio de la caridad”.

Magníficamente expresa Benedicto XVI el planteamiento de la “justificación en San Pablo”: “Pablo sabe que en el doble amor a Dios y al prójimo está presente y cumplida toda la Ley. Así en la comunión con Cristo, en la fe que crea la caridad, toda la Ley se realiza. Somos justos cuando entramos en comunión con Cristo, que es amor. Veremos lo mismo en el Evangelio del próximo domingo, solemnidad de Cristo Rey. Es el Evangelio del juez cuyo único criterio es el amor. Lo que pide es sólo esto: ¿Tú me has visitado cuando estaba enfermo? ¿Cuando estaba en la cárcel? ¿Me has dado de comer cuando tenía hambre, o me has vestido cuando estaba desnudo? Y así la justicia se decide en la caridad. Así, al término de este Evangelio, podemos decir: sólo amor, sólo caridad. Pero no hay contradicción entre este Evangelio y san Pablo. Es la misma visión, según la cual, la comunión con Cristo, la fe en Cristo crea la caridad. Y la caridad es la realización de la comunión con Cristo. Así, si estamos unidos a Él somos justos, y no hay otra forma”.

Recuerda en este preciso momento que la caridad cristiana brota de un convencimiento profundo: Tú amas porque Dios ha salido a tu encuentro y te ha amado primero en Jesucristo.

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EL CRISTIANISMO ES UNA PERSONA

31.08.11 | 09:22. Archivado en Sobre el autor

EL CRISTIANISMO ES UNA PERSONA

Juan Pablo II, en el Primer encuentro de la juventud católica Suiza que aconteció el 5 y 6 de Junio del 2004, decía: “El Cristianismo es una persona, una presencia, un rostro: Jesús, que da sentido y plenitud a la vida del hombre... No tengáis miedo de encontraros son Jesús. Es más, buscadle en la lectura atenta y disponible de la Sagrada Escritura, en la oración personal y comunitaria; buscadle en la participación activa en la Eucaristía; buscadle al encontraros con un sacerdote en el sacramento de la Reconciliación; buscadle en la Iglesia, que se os manifiesta en los grupos parroquiales, en los movimientos y en las asociaciones; buscadle en el rostro del hermano que sufre, que tiene necesidad, o que es extranjero”.

Ante la pregunta: ¿Qué es lo más característico del Cristianismo?..., podrían darse muchas respuestas como el amor al prójimo, la revelación de Dios como Padre de todos los hombres, la resurrección de los muertos, la organización jerárquica de la Iglesia...., pero serían respuestas parciales. Lo verdaderamente esencial y particular del Cristianismo es una persona, Jesús de Nazaret (su propia existencia, sus palabras y obras, su muerte y su triunfo sobre la muerte, la resurrección). En definitiva, el Cristianismo no es una ideología o un código de verdades a las que es preciso adherirse para salvarse, sino un encuentro vital con Jesús de Nazaret, el Dios con nosotros.

Recuerda unas palabras magníficas de Benedicto XVI en la Catequesis sobre San Cirilo de Alejandría: “la fe cristiana es ante todo encuentro con Jesús, una persona que da a la vida un nuevo horizonte… Dios es eterno, nació de una mujer y permanece con nosotros todos los días. Vivimos con esta confianza y en ella encontramos el camino de nuestra vida” (3-10-2007).

Cada cristiano debe buscar y encontrarse con Jesús, y hallar desde Él razones para esperar, para confiar y para vivir... En definitiva, una serie de elementos para interpretar críticamente su propia existencia y los hechos que ocurren a su alrededor.
La instancia crítica última para el cristiano no es la familia, ni el derecho, ni la moda, ni las masas populares, ni las costumbres de los pueblos...sino JESÚS DE NAZARET, MUERTO Y RESUCITADO. El es quién desenmascara el profundo ateísmo (vivir sin Dios) de muchos aparentes creyentes, desautoriza cualquier autoridad que no sea servicio a los demás y respeto a las minorías, critica falsas piedades que "con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado, más que revelado, el genuino rostro de Dios y la religión" (G.S.19).


DIOS NOS AMA

31.08.11 | 09:21. Archivado en Sobre el autor

DIOS NOS AMA

El hombre es una "caña que piensa" (Pascal), un ser indefenso y rodeado de limitaciones, anclado en múltiples miedos e inseguridades. Este hombre necesita un "Algo", o mejor dicho un "Alguien", que pueda satisfacer su apetito existencial y su vacío interior.
Es aquí, desde el desvalimiento existencial, cuando brota con fuerza la revelación divina "Dios te ama".
Cuando aumenta la insatisfacción y la ansiedad que genera desequilibrios psíquicos, entonces brota con fuerza la frase lapidaria de Jesús: "Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor" (Jn 15,9).
Cuando resurge con fuerza la soledad y los recelos más dispares, entonces aparece como un susurro en la noche: "No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os ha llamado amigos" (Jn 15,15a).
Cuando la venganza y la reacción instintiva del odio brotan por doquier, entonces el perdón misericordioso de Dios llega al corazón del hombre como un bálsamo que destruye la sombra.
Cuando el hombre se esconde en la noche de su propio egoísmo, entonces se oye con más nitidez el eco de una voz distinta: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros" (1 Pe 1,3).
¡Sí, hoy necesitamos encontrar un mensaje revolucionario que eclipse lo oscuro y favorezca lo eterno! ¡Sí, una llamada que nos mantenga despiertos y nos lance hacia el futuro con entusiasmo y esperanza!
Repite en el día de hoy esta máxima: ¡Dios me ama! ¡Soy único(a) para Él y quiere atraerme "con correas de amor"! ¡Él me ama siempre, incluso más allá de la muerte!

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DESEOS DE ETERNIDAD

29.08.11 | 07:01. Archivado en Sobre el autor

DESEOS DE ETERNIDAD

“Hay algo en el hombre que supera al hombre mismo: un reflejo con algo de misterioso, algo de divino” (Pablo VI). ¡Efectivamente, hay algo en cada uno de nosotros que nos remite a lo Eterno, al Misterio!
El ser humano tiene necesidad de plenitud en su vida. Nunca sabemos a ciencia cierta quiénes somos pero lo cierto es que el hombre es “un ser relacional”, que sólo encuentra su satisfacción vital en la cercanía del Misterio, que le hace percibirse como pequeño y acogido en su ego.
La sed interior de todo hombre no es sino evidencia de esa búsqueda del Santo, del Creador que sustenta todo lo existente y da alas a la esperanza.
Perdido en lo tangible y cansado en sus pequeñas batallas para satisfacer su seguridad en riqueza, el hombre olvida su gran batalla, aquella que le hará encontrarse consigo mismo, porque en el fondo la identidad misma humana está más allá de su realidad finita.
Si miramos hacia dentro descubrimos que necesitamos un Dios y que tenemos necesidad de un Dios que de razones para vivir, para esperar, para confiar y para luchas.
En nuestra andadura histórica necesitamos apoyos para caminar y no naufragar en nuestros pasos.
No son suficientes “alforjas materiales” que dan seguridad y estabilidad pero que no satisfacen de manera plena al alma.
Cuando parece todo tranquilo y la satisfacción se ancla en nuestro entorno, aparece la sombra del temor.
¡Qué cercano tiene el hombre la debilidad y la fragilidad! ¡Qué pequeño es el hombre en su grandeza y qué grande es el hombre en su pequeñez!
Y aunque en el horizonte se vislumbra el “ocaso de Dios”, en el fondo en el corazón del hombre afloran deseos de bondad, de belleza, de justicia y perfección; elementos que hablan por sí mismos de que el hombre busca a Dios, el Totalmente Otro, sin saberlo ni esperarlo, porque “ante Dios nada está vacío. Todo es señal de Él” (San Ireneo).


LAS PALABRAS

28.08.11 | 07:55. Archivado en Sobre el autor

LAS PALABRAS

Todos sabemos que en las comunicaciones y las relaciones humanas la palabra ocupa un lugar prioritario, si no es exclusivo.
Lo importante es saber decir las palabras, descubrir qué palabras hay que transmitir y en qué momento hay que decirlas.
No siempre decimos lo que conviene ni en el momento oportuno, si queremos que las palabras sean más que “añicos sentimentales y basura intelectual”, porque, como bien decía Enrique Jardiel Poncela: “Todos los que no tienen nada que decir hablan a gritos”.
Cuentan que “un joven discípulo de un filósofo sabio llegó a la casa de éste y le dijo: -Escucha, maestro. Un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-¡Espera! –lo interrumpió el filósofo- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad, no. Al contrario...
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces –dijo el sabio sonriendo- si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido”.
Somos despiadados en nuestros juicios y no dejamos títere con cabeza y subrayamos más lo negativo que lo positivo de cada persona y de cada hecho que observamos.
La actitud crítica positiva reconoce los puntos débiles de cada hecho humano y la intención primera de su queja no es otra que mejorar en beneficio de los demás, de la mayoría, y no solamente contemplar el beneficio propio. Incorpora ciertamente las “tres rejas”: la verdad, la bondad y la necesidad.
No es bueno que se contemple nuestra vida con demasiada permisividad en nuestra relación con el otro pero sí pedimos que nuestros actos sean contemplados con piedad y nuestras debilidades con una pizca de misericordia. Sólo así llegaremos a gestar una sociedad más auténtica y más justa, anclada en la crítica constructiva y en la capacidad de construir más cuotas de fraternidad y respeto.
Analiza tus relaciones y medita con gran intensidad si tus comentarios y tus críticas al otro pasan por la verdad, la bondad y la necesidad. Será la mejor manera de mejorar tu entorno y construir un mundo más solidario y más fraterno.
Alguien escribió: “si no estás dispuesto a asentar por escrito y firmarlo, no lo digas”… Y si nuestras palabras no incorporan las “tres rejas: la verdad, la bondad y la necesidad”..mejor que no la digamos.

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VIVIR EL PRESENTE

27.08.11 | 07:52. Archivado en Sobre el autor

VIVIR EL PRESENTE

Jesús de Nazaret nos invita a vivir el presente como manifestación y presencia de Dios en la vida de cada uno de nosotros, y nos urge: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal” (Mt 6,34).
La mayoría de las veces no vivimos el presente como una oportunidad para hacer el bien y para conseguir nuestra propia realización personal. La mayor parte de las veces suspiramos por un futuro incierto y proyectamos todos nuestros deseos hacia ese mañana, que se nos manifiesta nublado, dejando que el presente pierda su resplandor. Y nos olvidamos que “la mejor manera de ser generosos con el futuro es entregárselo todo al presente” (Camus).
Sólo el que vive el momento presente sin olvidarse del pasado no caerá en la nostalgia “inerte y sentimental”…. No seas nostálgico del pasado, pensando que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. No afirmes que “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, encerrándote a lo que conoces como lo mejor que te ha podido suceder, porque la vida nos demuestra que cada situación engendra su propia preocupación y muchas experiencias nuevas pueden tener la llave para nuestra realización humana y pueden ser encuentros maravillosos con el “Dios siempre sorprendente”, que se manifiesta en el momento presente y en las personas que te rodean.
Sólo el que vive el momento presente sin olvidarse del futuro no será un “iluso y evasivo”, porque “hablar del futuro sólo es útil si nos hace actuar ahora” (E. F. Schumacher). Sólo el que vive la vida como si todo dependiera de ese momento encontrará razones para transitar en este mundo, porque “la vida te dará multiplicado lo que tú le des a ella” (J. Barrás).
¡Cuando estés al borde de la angustia y quisieras parar las horas del reloj en un acontecimiento feliz, susurra a tu corazón estas maravillosas palabras de Gabriel García Márquez, escritor colombiano, Premio Nobel de la Literatura: “No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió”!
Recuerda que “cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para sonreír” (B.C.R); por eso mismo, “¡Aprovecha este día! Aprovéchalo porque es la esencia misma de tu vida” (Kalidasa).


EL ROSTRO DE LA IGLESIA

26.08.11 | 07:45. Archivado en Sobre el autor

EL ROSTRO DE LA IGLESIA

Y. Congar decía: “¿Por qué, Dios mío, la Iglesia, que es santa y única, santa y verdadera, tiene a menudo un rostro austero y ceñido, cuando en realidad está colmada de juventud y de vida?”.
¡Tenía razón Congar! En muchas ocasiones, la Iglesia como Pueblo Santo de Dios vive desorientada, sin fundamentar bien su andadura en Dios, el “eternamente jovial y lleno de vida”.
¡Cuántas veces nos hemos desesperanzado y no hemos alcanzado el don de la alegría, que brota de tener la confianza y la certeza de la presencia salvadora y redentora del Dios con nosotros!
Ojalá, como bien decía el Hermano Roger, la Iglesia fuera “¡Un lugar de poesía!" ¡Esto es lo que debería ser!”
La Plegaria eucarística VI b, dedicada a Jesucristo, nuestro camino, es una plegaria fantástica: “Danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspíranos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado; ayúdanos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido.
Que tu Iglesia, Señor, sea un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando”
Iglesia, ¿qué dices de ti misma?: ¿qué es esa inquietud que te rodea, que te alberga por dentro y te hace palidecer, te hace zarandear los cimientos más oscuros, los cimientos que alborotan la más pura apariencia, las notas que explotan los volcanes del miedo?
¡Iglesia, pequeño resto, pequeña huella del Nazareno, deja que sea tu casa un lugar de poesía, acogedora en sus alcobas, utópica en sus sótanos, portadora de ilusiones, gestadora de humanidad!
Iglesia, ¿qué dices de ti misma?: ¿què es ese miedo que te alborota, que te entristece por momentos y te hace tambalear, te hace mirar hacia otros centros más llamativos, otros centros que desintegran la esencia de principio, los combates que anidan setenta sospechas?
¡Iglesia, pequeña semilla, pequeña alondra del Cristo, deja que sea tu alma un lugar de poesía, forjadora de amores, eufórica en sus senderos, llameantes en sus secretos, rompedora de sus cadenas!
Redescubre tu pertenencia a la Iglesia de Cristo, basado en el testimonio de los Apóstoles, porque tú eres Iglesia, miembro vivo del Pueblo Santo de Dios, Iglesia peregrina que camina hacia la Casa del Padre. “Somos linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido para anunciar las alabanzas” (1 Pe 2,5-10).
Subraya que tú eres piedra viva que debe construir un “edificio espiritual” sustentando por Jesucristo, bajo la guía del Espírirtu Santo, encaminado hacia el Padre.

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DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

25.08.11 | 07:36. Archivado en Sobre el autor

DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

La vida cristiana será fructífera en la medida que nos enamoremos de Dios, el Eternamente Santo. Cuando Dios no es el valor más preciado y la perla más preciosa entonces nuestra vida cristiana se convierte en mediocre y vacía, lamentable y vaga, falsamente cumplidora e hipócritamente vacía. Dios desde el principio del tiempo, cuando las horas no eran marcadas por el reloj y el universo aprendía a armonizar su propia estabilidad, quiso hacer un pacto de amor y de alianza con el hombre, el verdadero rey de la creación. Dios, que ha preparado todo para que el hombre y la mujer de siempre fueran encontrando su propio destino, incluso al margen suyo, nos ha repetido por medio de los profetas y de mil maneras en la historia de la humanidad, que su amor es un pacto de fidelidad y de alianza incluso más allá de la muerte.
Dios debe ser el amado que consume el alma dormida y el calor que enciende la hoguera en nuestra noche, la luz que penetra radiantemente en nuestra diminuta esencia y hace que los arpegios de nuestra melodía interna dancen en su mano, el silencio que echa a volar nuestros pensamientos y el suspiro que invada nuestra fatigada existencia de ideales y esperanzas.
Dios debe ser el huracán que nos lanza hacia metas insospechadas y el faro que nos ilumina el sendero que acoge nuestros pasos, la paz que deja la guerra y nos deja insatisfechos, el amor eterno que nos hace buscarlo en las cosas creadas y en el silencio de la noche.
En el dinamismo de la fe hay un convencimiento fundamental: Dios sale al encuentro del hombre en su andadura histórica concreta.
Si bien es verdad, teológicamente hablando, este principio, y del cual brota todo el edificio teológico, lo verdaderamente manifiesto, como una experiencia subjetiva incuestionable, es que la densidad de ese encuentro será proporcional, en la mayor parte de los casos a la búsqueda y al interés existencial del mismo hombre hacia un sentido global último de toda la realidad, Dios.
Esa iniciativa de Dios, en muchos momentos sospechada y poco verificable científicamente, es la que nos lanza a una búsqueda desesperada del alma hacia el Amado, unas veces tan evidente y otras veces tan oscuro.
Y si bien es cierto que en la vida apresurada que llevamos nadie se librará de la dimensión trágica de la vida y el anhelo de un Dios trascendente y eterno, infinito y misericordioso, compasivo y juez que haga llevadera nuestra vida y conforme a nuestras acciones.

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“ALMAS DE ORO”

24.08.11 | 07:45. Archivado en Sobre el autor

“ALMAS DE ORO”

Decía San Juan Crisóstomo que “Dios no tiene necesidad de oro, sino de almas de oro”.
Almas de oro que sientan en sus fatigas el cansancio de una humanidad sufriente y dolida. Almas de oro que cabalguen por la senda del servicio y los caminos del bien, que sepan amar con intensidad a los otros.
Almas de oro que penetren en las entretelas de la historia y hagan estallar a pedazos el mal que se esconde en sus adentros. Hombres y mujeres que paralicen sin miedo el vendaval del egoísmo y sean capaces de purificar los cimientos de este mundo tan poco dado a querer.
Almas de otro que saben en lo más profundo de su corazón que “para vivir bien son necesarias cinco cosas: un vasito de ciencia, una botella de sabiduría, un barril de prudencia, una cuba de conciencia y un mar de paciencia” (San Alfonso).
Almas de oro que nos recuerden que "hay hombres que luchan un día, y son muy buenos. Hay otros que luchan un año, y son mejores. Pero hay otros que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles” (B. Brecht).
Almas de oro que hacen dormir la injusticia y escriben en las paredes de su corazón está máxima: “Procurad que al dejar el mundo veáis no sólo que fuisteis buenos sino que dejáis un mundo bueno” (Bertolt Brecht).
Almas de oro que "huyen de los elogios, pero tratan de merecerlos" (Gustav Mahe).
Almas donde “uno tiene ganas e asomarse a ellas, como una ventana llena de sol” (Federico García Lorca) y hacen brillar la esperanza más que todas las estrellas del cielo en la noche.
Almas de oro que se repiten interiormente e intentan vivir esta sentencia: “Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo” (Confucio)
¡Sí, "Dios no tiene necesidad de oro, sino almas de oro"!


EL SUFRIMIENTO

23.08.11 | 06:15. Archivado en Sobre el autor

EL SUFRIMIENTO

El sufrimiento y el dolor, la guerra y el hambre, la muerte de los seres más queridos y la injusticia más atroz, los desastres naturales y las masacres… hacen estallar una pregunta en forma de estupor y sobrecogimiento: ¿Por qué Dios permite el mal? ¿Por qué los inocentes y menos favorecidos sufren? ¿Es posible creer en un Dios bueno y misericordioso después de estas desgracias humanas de tales proporciones?... Estas preguntas no son nuevas en la historia humana pero se recrudecen ante el sufrimiento humano y la muerte de los más débiles. Además, desde siempre estas preguntas han sido planteadas no sólo desde conciencias lejanas a la dimensión religiosa sino desde personas creyentes que han querido encontrar una respuesta válida desde su confianza en Dios. Pero hoy más que nunca, cuando el mundo de la filosofía en muchos frentes lanza la idea de que el concepto de Dios está agotado, el creyente quiere saber qué respaldo teológico tiene la queja contra Dios en el proyecto salvífico y el devenir histórico, cargado de tanto desastre y sufrimiento.
Es cierto que el sufrimiento deja sin argumentos convincentes muchos discursos teológicos pero no por eso en situaciones límites se reclama con más intensidad la existencia de un Dios que pueda hacer más llevaderos el llanto y el lamento, al tiempo que haga válidas sus quejas y rebeldías. La Teología de la cruz da respuesta al sufrimiento y al dolor del inocente. Y la respuesta ante toda miseria humana es la resurrección de los muertos como un acto reivindicador de Dios que sale al encuentro del hombre, sobre todo del maltratado por la vida y las circunstancias. Esta esperanza en la resurrección y en el triunfo de Dios, anticipado en la Resurrección de Cristo, alienta a los creyentes a no caer en el desaliento y a luchar para transformar las estructuras a favor del hombre y a trabajar para ayudar a las víctimas, aunque tiemble su interior con lágrimas fuertes. Como bien señala P. Plus: “El Cristianismo no inventó la cruz, sino el valor para soportarla”.
La respuesta ante toda miseria humana es la resurrección de los muertos como un acto reivindicador de Dios que sale al encuentro del hombre, sobre todo del maltratado por la vida y las circunstancias. Cierto es que el sufrimiento conlleva sentimientos de castigo y de “abandono del Dios vivo”. Juan Pablo II en “Salvifici doloris” decía: “Si es verdad que el sufrimiento tiene un sentido como castigo cuando está unido a la culpa, no es verdad por el contrario que todo sufrimiento sea consecuencia de la culpa y tenga carácter de castigo” (Salvifici doliris, 11)…El mismo Jesús de Nazaret, en sus horas más dramáticas, sintió el abandono del Padre, que lo llevó a gritar: “Eloi, Eloi, ¿lema sabactani?, -que quiere decir-, “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” (Mc 15,34).
Esta esperanza en la resurrección y en el triunfo de Dios alienta a los creyentes a no caer en el desaliento y a luchar para transformar las estructuras a favor del hombre y a trabajar para ayudar a las víctimas, aunque tiemble su interior con lágrimas fuertes.

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UNA ORACIÓN DESDE EL AGRADECIMIENTO

22.08.11 | 07:49. Archivado en Sobre el autor

UNA ORACIÓN DESDE EL AGRADECIMIENTO

En este día, Señor de los mil nombres, quiero poner en tu presencia los afanes y preocupaciones, alegrías y tristezas de tantos hombres y mujeres que viven en nuestro diminuto planeta.
¡Dios mío, sin Ti el mundo sería un túnel sin retorno, un túnel oscuro, sin mucha luz, sin mucho aliento!
¡Señor mío, sin Ti la existencia sería un infierno sin llamas, un infierno cerrado, sin mucha ética, sin mucho cortejo!
¡Dios mío, sin Ti la vida sería una carga sin futuro, una carga insoportable, sin mucha ilusión, sin mucho sueño!
¡Señor mío, sin Ti la historia sería un jardín sin jardinero, un jardín seco, sin mucho futuro, sin mucha espera!
¡Si, Dios mío, quiero expresar con Charles de Foucauld, que “tan pronto como creí que había un Dios, me di cuenta que no podía vivir más que para Él”, y quiero cantar tu Gloria y tu Alabanza desde las cosas pequeñas y cotidianas!
Gracias, Señor, por las gafas que nos ayudan a contemplar la realidad de manera brillante y clara. Ellas nos descubren que hay inventos mágicos al servicio del hombre y no solamente para destruir el “hábitat” y el ecosistema. Nadie vislumbra la pérdida de la vista con unas lentes adecuadas, pero quítate las gafas y sabrás dar gracias desde la mañana hasta la noche.
Gracias, Dios de los mil nombres, por el teléfono e internet que nos hacen sentir muy cerca de las personas que están lejos, que nos hacen palpar en segundos que la distancia no está en los kilómetros sino en unas miradas con rabia y unos labios mudos.
Gracias, Señor, que nos haces sentir en el día la grandeza de los inventos humanos a favor del progreso y de la calidad de vida.
Hoy, Señor, cogiendo el teléfono, y usando Internet, he comprendido que el hombre es grande porque participa de Ti, verdadero creador de todo lo que existe.
Gracias, Señor, por el coche que nos hace sentir que las distancias no son motivo para no conocer las maravillas de la naturaleza y la grandeza de los mejores hijos de ayer que dejaron plasmados su ingenio y su arte en Iglesias, museos, palacios, plazas y calles.
Gracias, Dios mío, por el coche, invento del hombre para el hombre, que a pesar de la contaminación y el ruido nos hace comprender que sin él la vida nuestra sería impensable.
Gracias, Señor, por las carreteras, arterias vivas por donde caminamos, a veces sin sorprendernos de las grandezas de la creación, pero que ellas nos ponen en contacto con otras culturas, con otros pueblos y nos hacen sentir que las distancias en el espacio no son impedimentos para saborear la vida.
Gracias, Señor, por el bolígrafo que pone figura a los sentimientos y pensamientos del hombre y deja enmudecido al vacío.
Gracias, Señor, por el bolígrafo, ese compañero diminuto en el bolsillo de la camisa pero que sin él un momento de inspiración o el miedo al olvido serían terribles.
Gracias, Señor, por el bolígrafo que hace comprender a los humanos que somos diferentes del resto de los animales, precisamente por ser gastadores de cultura, creadores de la escritura….
¡Ay, Dios mío, Señor mío, no te quedes lejos de nuestra vida y haznos capaces de amar a los demás, haciendo del tiempo una oportunidad para “hacer del bien”!


EL MARAVILLOSO DON DE LA AMISTAD

20.08.11 | 09:23. Archivado en Sobre el autor

EL MARAVILLOSO DON DE LA AMISTAD

Cuando el Señor nos concede el regalo de un amigo entonces los pasos inciertos de la vida se hacen más llevaderos y nuestra existencia se ilumina con el don de la compañía íntima que satisface el corazón. ¡”Vuestro amigo es la contestación a vuestras necesidades" (Gibran)!
“Amigos verdaderos son los que vienen a compartir nuestra felicidad cuando se les ruega, y nuestra desgracia sin ser llamados”, afirmaba sabiamente Demetrio de Falerea.
También el libro del Eclesiástico tiene palabras preciosas para el amigo: "Un amigo fiel es un talismán: el que teme a Dios lo alcanza" (Eclo 6,16); "No deseches al amigo viejo,
porque al nuevo no lo conoces; amigo nuevo es vino nuevo: deja que envejezca y lo beberás" (Eclo 9,10).
La amistad es el mayor regalo que podemos recibir en nuestra existencia y el mayor reclamo de la vida es buscar al amigo que sea capaz de iluminar con su sola presencia los huecos de nuestro corazón, porque “un amigo no es aquel que te seca las lágrimas, sino aquel que evita que las derrames” (Anónimo)
El amigo es un compañero de viaje que contagia con su presencia los caminos del peregrinar que llevamos y en los momentos de dolor está sin preguntar, sin exigir, sin controlar, sin criticar, sin huir. ¡Si, como bien decía Gregor, “Un amigo es mas que un hermano, más que un padre. Bueno, es otra cosa, es un compañero”!
El amigo es la llama de nuestra hoguera que arde sin consumirse aún sin estar cerca.
El amigo nos recrimina con la máxima caridad nuestros fallos pero fíate de él cuando te mira a los ojos y te dice verdades como puños. No esperemos un amigo adulador y calculador, ajeno a la verdad y a la crítica. Ya lo decía Alfred de Muset: “Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara; el enemigo las dice por la espalda”.
¡Por favor, si tienes un amigo cuídalo, ámalo, protégelo, invítalo! Será lo mejor que te ocurra en tu vida.

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Una historia sin Dios

19.08.11 | 06:10. Archivado en Sobre el autor

Una historia sin Dios

No puedo concebir una historia sin Dios. A veces, cuando se oscurece en nuestro caminar la huella del Eterno el rostro del hombre se hace más deforme y su presencia más insoportable.
¿Qué nos queda si nos arrebatan la creencia en Dios y nos obligan a sumergirnos en esta historia tan cargada de cruces y tan madraza en sus cimientos?
¿Qué esperanzas corren las víctimas de ayer, de hoy y de siempre si esta historia termina en la muerte y sus mejores arpegios son la guerra, la competencia y la violencia?
¡Por favor, resistíos a instalaros en esta historia sin la melodía de Dios que da una respuesta al problema del mal y sella con su presencia los huecos de nuestra dramática existencia.


El santuario auténtico

18.08.11 | 07:25. Archivado en Sobre el autor

El santuario auténtico

Orígenes, en el siglo segundo de nuestra era, invitaba a vivir como piedras vivas del Pueblo santo de Dios: “Tú que sigues a Cristo y que lo imitas, tú que vives de la Palabra de Dios, tú que meditas en su ley día y noche, tú que ejercitas sus mandamientos, tú que estás siempre en el santuario y nunca sales de él. Porque el santuario no hay que buscarlo en un lugar, sino en los actos, en la vida, en las costumbres. Si son según Dios, si se cumplen conforme a su mandato, poco importa que estés en tu casa o en la plaza, ni siquiera importa que te encuentres en el teatro; si sirves al Verbo de Dios, tú estás en el templo, no lo dudes”.
Descubre que el santuario, la presencia viva y perenne de Dios, hay que buscarlo en la vida misma.


Pasó haciendo el bien

16.08.11 | 07:48. Archivado en Sobre el autor

Pasó haciendo el bien

Un día se acercó un hombre mendigo a una Iglesia, saludó al sacerdote y le comentó: “No sé si usted se acordará de mí pero hace unos meses pasé por aquí. Usted me dio de su propio ropero camisas, calcetines, ropa interior y pañuelos. Ese gesto no lo olvidaré mientras viva. He pasado por aquí y he venido a saludarle. Es usted una buena persona. El mundo necesita de un vendaval de bondad y acogida con los pobres”.
Aquel sacerdote se sintió sobrecogido por aquella experiencia y dio gracias a Dios por haber puesto en su corazón deseos de compasión y la capacidad de hacer el bien. Y recordó que Jesús de Nazaret “pasó por el mundo haciendo el bien”.
Por eso, te pido que en este día, no te encierres a tu propia carne y a tu egoísmo, expulsa los alacranes de la insensibilidad e intenta hacer el bien porque quien siembre bondad recogerá vendavales de eternidad, y en algunos momentos agradecimientos a manos llenas.


Dios es la máxima belleza

13.08.11 | 11:03. Archivado en Sobre el autor

Dios es la máxima belleza

Dios es la suma perfección, la máxima belleza. Caminar y aspirar hacia Dios supone ir arrinconando la vulgaridad y maravillarse por la armonía de lo estético.
La fe no está reñida con el arte, la creatividad y la belleza. De hecho, la expresión religiosa siempre ha estado vinculada con la aspiración humana de buscar la estética, la armonía y la belleza visual.
Si el color blanco es la síntesis de todos los colores del arco iris y de toda la creación, Dios es la máxima perfección de la belleza interior y exterior, que hace al hombre buscar la belleza tanto interna como externa, al tiempo que sella con su aroma la sonrisa de las cosas.
Busca en este día la belleza, la armonía y la estética. No olvides que donde está la belleza allí está Dios.


Un Sagrario viviente

10.08.11 | 07:31. Archivado en Sobre el autor

Un Sagrario viviente

Un matrimonio cristiano tuvo una hija y vino con dificultades psicológicas y fisiológicas. La niña quedó gravemente dañada.
Sin embargo, el padre repetía continuamente: “Tengo en mi casa un sagrario viviente”.
Aquella niña, toda dependiente del cariño de los demás, sus sentimientos se expresaban nada más que con la sonrisa y el llanto. Aquella niña, sin malicia alguna, necesitaba el amor de su familia para seguir viviendo, sentada en su sillón.
Aquella niña, que para muchos no debería de existir, era un sacramento de Cristo en aquella casa cristiana.
¡Si eres cuidador de enfermos repite sin cansarte: “Tengo en mi casa un sagrario viviente”


93º CORREO: ANA Y EDITH STEIN (III)

09.08.11 | 12:50. Archivado en Sobre el autor

93º CORREO: ANA Y EDITH STEIN (III)

Ana:

¡La vida de Edith Stein te entusiasma y se desde ahora, me dices, que Sor Teresa Benedicta de la Cruz se está haciendo muy familiar para ti! ¡Me encanta esta opción, pues necesitamos testimonios de personas en la sociedad que dejen huellas perdurables y “grandes dosis de amor en su corazón”!
Como en la vida de Edith, en la historia espiritual de cada persona Dios se hará el encontradizo en situaciones cada vez más insospechadas. ¿No crees?
De nada sirve tenerlo todo preconcebido y controlado porque a la hora que menos pensemos, de inmediato, vendrá el vendaval del Espíritu. ¡No existen casualidades en los planes de Dios!
Te aseguro que en algún momento de tu vida, cuando menos lo esperes, Dios se hará el encontradizo y tu alma con Él será como “dos bailarines en la pista”.
Quiero escribirte ya el último tramo de la vida de Edith, la más entrañable, terrible y maravillosa: su ingreso en el Convento y su martirio.
En el año 1931 intenta de nuevo obtener la habilitación para su libre docencia en Breslau y Friburgo. ¡Todo en vano! Y en 1932 se le asigna una cátedra en una institución católica, el Instituto de Pedagogía científica de Münster, donde tiene la posibilidad de desarrollar su propia antropología.
En el año 1932, el régimen nazi de Alemania hace imposible que continuara su actividad docente. Ella misma declaraba: "Me había convertido en una extranjera en el mundo".
El Archiabad Walzer, de Beuron, le permite entrar en un convento de Carmelitas, aunque durante el tiempo que estuvo en Espira había hecho ya el voto de pobreza, castidad y obediencia.
El 14 de octubre Edith Stein entra en el monasterio de las Carmelitas de Colonia. En 1934, el 14 de abril, tuvo lugar la ceremonia de toma de hábito. Desde aquel momento Edith Stein llevará el nombre de Sor Teresa Benedicta de la Cruz.
En el recordatorio de su profesión perpetua, el 21 de abril de 1938, hizo imprimir las palabras de San Juan de la Cruz, al que dedicará su última obra: "que ya sólo en amar es mi ejercicio”. El 9 de noviembre de 1938 acontece una persecución contra los judíos. Arden las sinagogas y muchos judíos son apresados. La Superiora del convento hizo todo lo posible para llevar al extranjero a Edith Stein. Cruza la frontera y la llevan al monasterio de Carmelitas de Echt, en Holanda, el día 31 de diciembre del 1938.
El 2 de Agosto de 1942, llega la GESTAPO al monasterio de Echt. Su hermana Rosa, que se había convertido al Catolicismo, y Edith son llevadas al campo de concentración de Westerbork. El profesor Jan Nota, cercano a ella, escribiría más tarde: “para mí, ella, en un mundo de negación de Dios, una testigo de la presencia de Dios”.
El 7 de Agosto sale una expedición de 987 judíos hacia Auschwitz. Y el 9 de Agosto, Sor Teresa Benedicta de la Cruz, junto con su hermana y otros judíos, murió en las cámaras de gas de Auschwitz.

Un amigo.

1 comentario


92º CORREO: ANA Y EDITH STEIN (II)

09.08.11 | 12:49. Archivado en Sobre el autor

92º CORREO: ANA Y EDITH STEIN (II)

Ana:

Gracias por tu correo. Te ha emocionado el testimonio ejemplar de esta monja. ¡Y estás deseando que te cuente más de ella!

Aquella visión en la Catedral de Friburgo jamás la pudo olvidar. Ella misma escribiría: “Lo que no estaba en mis planes estaba en los planes de Dios. Arraiga en mí la convicción profunda de que -visto desde el lado de Dios- no existe la casualidad; toda mi vida, hasta los más mínimos detalles, está ya trazada en los planes de la Providencia divina y, ante los ojos absolutamente clarividentes de Dios, presenta una coherencia perfectamente ensamblada".

Edith tenía una gran amistad con el asistente de Husserl en Gottinga, Adolf Reinach, y con su esposa. Ambos se habían bautizado en la Iglesia evangélica. Muere Adolf Reinach en el mes de noviembre del año 1917 en Flandes.

Ella fue a visitar a su amiga, la Señora Anne Reinach, la joven viuda de Adolf, y el impacto de Edith fue sobrecogedor. ¡Aquel encuentro la zarandeó interiormente!
Para ella, como filósofa, había encontrado en la muerte dolor, sufrimiento, desesperación, misterio, y, sin embargo, su amiga transmitía paz y serenidad interior, fundamentada en el Dios de Jesucristo.

Tal fue el impacto existencial de aquel encuentro con su amiga, que años más tarde, Edith comentaba: "Fue el momento en que se quebró mi incredulidad, palideció el judaísmo y apareció Cristo: Cristo en el misterio de la Cruz".
En otoño del 1918, Edith Stein dejó la actividad de asistente de Husserl porque deseaba trabajar independientemente. Deseaba obtener la habilitación para la libre docencia, algo que, por entonces, era inalcanzable para una mujer. Más tarde, se le negaría la habilitación a causa de su origen judío.
En el verano de 1921 fue durante unas semanas a Bergzabern (Palatinado), a la finca de la Señora Hedwig Conrad-Martius, una discípula de Husserl. Esta señora, junto con su esposo, se había convertido al Evangelio. Una tarde Edith encontró en la biblioteca la autobiografía de Teresa de Ávila. La leyó durante toda la noche. "Cuando cerré el libro, me dije: esta es la verdad". Ella misma escribiría más tarde: “mi anhelo por la verdad era ya una oración”
En enero del 1922, Edith Stein se bautizó y fue confirmada por el Obispo de Esmira la fiesta de la Candelaria. …Después de su conversión fue a visitar a su madre en Breslau. Le confesó que era católica y las dos lloraron.
Inmediatamente después de su conversión, ella aspira a entrar en el Carmelo, pero sus consejeros espirituales le impiden dar este paso en ese momento. Acepta un empleo como profesora de alemán e historia en el Instituto y seminario para maestros del Convento dominico de la Magdalena de Espira hasta la Pascua del 1931. Hace grandes viajes para dar conferencias, especialmente sobre temas femeninos. Traduce las cartas y los diarios del período precatólico de Newmann y algunas obras filosóficas propias.
¡Aún no hemos acabado, Ana, la vida de Edith, copatrona de Europa, es especial!
Un amigo.


91º CORREO: ANA Y EDITH STEIN (I)

09.08.11 | 12:48. Archivado en Sobre el autor

91º CORREO: ANA Y EDITH STEIN (I)

Ana:

En tu último correo me has recordado con emoción el testimonio de François Xavier Nguyên Van Thuân. ¡Y me pides que te mande algún testimonio de otro cristiano ejemplar! ¡Te has levantado esta mañana con necesidad de tener un referente más allá de los “famosos de la televisión”, cuyos mejores méritos es enamorarse de un famoso o criticar “a muerte” al que fue su compañero o compañera sentimental!
He querido entresacar entre mis “santos predilectos” a una mujer ejemplar: Edith Stein. En su beatificación en Colonia, el 1 de Mayo del 1987, el Papa Juan Pablo II pronunció unas palabras maravillosas: "Nos inclinamos profundamente ante el testimonio de la vida y la muerte de Edith Stein, hija extraordinaria de Israel e hija al mismo tiempo del Carmelo, sor Teresa Benedicta de la Cruz; una personalidad que reúne en su rica vida una síntesis dramática de nuestro siglo. La síntesis de una historia llena de heridas profundas que siguen doliendo aún hoy...; síntesis al mismo tiempo de la verdad plena sobre el hombre, en un corazón que estuvo inquieto e insatisfecho hasta que encontró descanso en Dios".
Edith Stein vivió una existencia ansiosa por la verdad. Nació judía, se hizo atea, se convirtió en cristiana, se hizo monja carmelita de clausura y murió mártir. ¿No te parece una vida excepcional, llena de la presencia de Dios?
Edith Stein era la menor de once hermanos. Nació en Breslau el 12 de Octubre en el año 1891.
Su padre era comerciante de maderas y murió cuando Edith cumplió dos años. Su madre era una mujer muy religiosa que debió hacerse cargo de su familia.
Edith perdió la fe en Dios. Ella misma comentaba: “Con plena conciencia y por libre elección dejé de rezar”.
Obtuvo la reválida en 1911 de manera brillante y entró a formar parte de la organización “Asociación Prusiana para el Derecho Femenino al Voto”. Su verdadero interés era la Filosofía, aunque comenzó a estudiar germanística e Historia en la Universidad de Breslau.
En el año 1913, Edith se fue a Gottinga para asistir a las clases de Edmund Husserl, de quién llegó a ser discípula y asistente. Allí conoció al filósofo Max Scheler que le atrajo al “mundo católico”.
En el año 1916, Edith siguó a Husserl a Friburgo y obtuvo el doctorado “summa cum laude” con una tesis “sobre el problema de la empatía”. En este tiempo, todavía anclada en el ateísmo, le impresionó una experiencia que nunca pudo olvidar. La misma Edith comentaba más tarde: “entramos un minuto en la catedral, y mientras estábamos allí en respetuoso silencio, llegó una mujer con su cesta de la compra y se arrodilló en un banco para hacer una breve oración. Esto era para mí algo totalmente nuevo. A las sinagogas y a las iglesias protestantes, que yo había visitado, se iba solamente para los oficios religiosos. Pero aquí alguien acudía en medio de sus ocupaciones diarias a una iglesia vacía, como para un diálogo confidencial. Esto no lo he podido olvidar nunca”.
Un amigo.


Amigos verdaderos

08.08.11 | 07:31. Archivado en Sobre el autor

Amigos verdaderos

“Amigos verdaderos son los que vienen a compartir nuestra felicidad cuando se les ruega, y nuestra desgracia sin ser llamados”, afirmaba sabiamente Demetrio de Falerea,
La amistad es el mayor regalo que podemos recibir en nuestra existencia y el mayor reclamo de la vida es buscar al amigo que sea capaz de iluminar con su sola presencia los huecos de nuestro corazón.
El amigo es un compañero de viaje que contagia con su presencia los caminos del peregrinar que llevamos y en los momentos de dolor está sin preguntar, sin exigir, sin controlar, sin criticar, sin huir.
El amigo es la llama de nuestra hoguera que arde sin consumirse aún sin estar cerca.
¡Por favor, si tienes un amigo cuídalo, ámalo, protégelo, invítalo! Será lo mejor que te ocurra en tu vida.


La grandeza de un alma

05.08.11 | 07:23. Archivado en Sobre el autor

La grandeza de un alma

Teresa de Calcuta, fundadora de las misioneras de la caridad, una de las mujeres más importantes de nuestro reciente catolicismo, cuya espiritualidad giraba en el amor a Cristo encarnado en los más pobres y marginados. Ella gustaba rezar a este Cristo mendigo: “Líbrame, Jesús mío, del deseo de ser amada, del deseo de ser alabada, del deseo de ser honrada, del deseo de ser venerada, del deseo de ser preferida, del deseo de ser consultada, del deseo de ser aprobada, del deseo de ser popular, del temor a ser humillada, del temor de ser despreciada, del temor de sufrir rechazos, del temor de ser calumniada, del temor de ser olvidada, del temor de ser ofendida, del temor de ser ridiculizada, del temor de ser acusada...
Haz que nuestros corazones se llenen de paz. Nuestro mundo, nuestro universo: paz, paz, paz”.


LA POLÍTICA Y LA IGLESIA

02.08.11 | 07:47. Archivado en Sobre el autor

LA POLÍTICA Y LA IGLESIA

La verdadera política es preocuparse de los asuntos de la "polis" y es necesaria esta dimensión para el desarrollo integral del ser humano, que es un ser relacional y comunitario en su misma esencia. El hombre, que es un ser social, necesita una eficaz y auténtica política, ejercida fundamentalmente por los políticos, elegidos democráticamente por el pueblo, con honestidad, sensatez y honradez, administrando los "bienes públicos", en beneficio no de una minoría favorita o un partido político, sino para el bien común, el bien de la mayoría.
El Cardenal Vicente Enrique y Tarancón pronunció una homilía maravillosa en la misa del Espíritu Santo celebrada en la Iglesia parroquial de San Jerónimo el Real, en la mañana del 27 de noviembre de l975, con motivo de la exaltación del Rey don Juan Carlos I al trono de España: "la Iglesia sí debe proyectar la palabra de Dios sobre la sociedad, especialmente cuando se trata de promover los derechos humanos, fortalecer las libertades justas o ayudar a promover las causas de la paz y de la justicia con medios siempre conformes al Evangelio. La Iglesia nunca determinará qué autoridades deben gobernarnos, pero sí exigirá a todas que estén al servicio de la comunidad entera; que respeten sin discriminaciones ni privilegios los derechos de la persona; que protejan y promuevan el ejercicio de la adecuada libertad de todos y la necesaria participación común en los problemas comunes y en las decisiones de gobierno; que tengan la justicia como meta y como norma y que caminen decididamente hacia una equitativa distribución de los bienes de la tierra... "

¡Magnífica exhortación del Cardenal Vicente Enrique y Tarancón en ese día histórico en nuestro país al expresar con una contundencia fuerte qué le pide la Iglesia a las instituciones y qué lugar ocupa la Iglesia en la sociedad civil, sin injerencias en competencias que no le corresponden pero con unas palabras que decir en las decisiones políticas y sociales!


UN SOPORTE PARA ANDAR

01.08.11 | 07:40. Archivado en Sobre el autor

UN SOPORTE PARA ANDAR

En un mundo fragmentado con grandes fisuras a nivel cultural y social hay un desafío fundamental: ¿dónde cimentar y fundamentar nuestra propia identidad en este tiempo para no sentirnos perdidos y “barcos sin brújula perdidos en el mar”?
Hoy, frente a una sociedad tan competitiva y tan brutalmente cambiante, muchos fundamentan su vida en el dinero y el consumo. El dinero les da seguridad y les hace poderosos en esta sociedad, tan brutalmente cimentado en el capital.
Otros fundamentan su vida en la ciencia como la única vía del conocimiento capaz de dar respuesta eficaz al hombre y una construcción sapiencial al margen de la superstición y del retroceso, aunque deje al margen grandes dimensiones humanas.
Pero sinceramente estoy convencido que hay una sola piedra angular capaz de armonizar todos los elementos y dar una cohesión equilibrada, sin riesgo a perder nada de sí mismo y alcanzar pautas sublimes de perfección y en favor de la solidaridad y de la humanidad misma. Esa dimensión no puede ser otra que la dimensión religiosa.
La dimensión religiosa “religa” al hombre con Dios, el único dador de sentido global último a la vida y da respuesta convincente a la propia existencia, al curso de la historia y al conjunto de la realidad.
La dimensión religiosa jamás rechaza de cuanto humano hay en la realidad y en el hombre mismo, armoniza la fe y la razón con una alianza no exenta de conflictos pero que las convierte en dos alas en favor de la libertad y de la verdad, da razones para vivir en medio de una cultura cada vez más cambiante y más fugaz, remite nuestra existencia más allá de ella misma dando soporte al ansia de felicidad y de eternidad que tenemos todos los humanos... En definitiva, la única dimensión capaz de serenar el corazón y mantener vivos nuestros sueños, confiando en la humanidad y en el futuro más solidario para los demás.


Martes, 29 de mayo

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