Entre el Cielo y la Tierra

EL HOMBRE, SER ESPIRITUAL

29.05.12 | 09:21. Archivado en Sobre el autor

EL HOMBRE, SER ESPIRITUAL

El hombre es un “ser espiritual” que tiene que desarrollar esta dimensión para realizarse como persona.
La “apertura incondicional al Misterio” constituye uno de los elementos más importantes de una vida auténtica, que enlaza perfectamente con la búsqueda de sentido global último para su existencia, la realidad como conjunto y el curso de la historia.
Hay momentos en que la sociedad tan pragmática y tan tecnificada, consumista y “madrastra”, quiere ahogar la dimensión espiritual, pero apenas dura una prohibición. El mismo hombre saca de su propio centro esa “sed de inmortalidad” y “hambre de eternidad” que le contagia de una búsqueda ardiente, por pura iniciativa de Dios, a algunas almas ansiosas de Dios, y a otros les hace sentirse insatisfechos de lo que les rodean y de su agitada existencia, sin saber que esa misma insatisfacción es un reclamo para volver a Dios.
No olvides esta dimensión espiritual y vuélvete sin duda alguna hacia Dios.

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VIII MARTES DEL TIEMPO ORDINARIO

29.05.12 | 09:19. Archivado en Sobre el autor

VIII MARTES DEL TIEMPO ORDINARIO

Celebramos el Martes de la Octava Semana del Tiempo Ordinario. Y miramos en el Mes de Mayo, con especial interés y devoción, a la Virgen María. Ella es la "parte mayor, la parte mejor, la parte principal y más selecta" de la iglesia; ella es bendita entre las mujeres y modelo de fe, esperanza y caridad. María es signo de la misericordia del Dios uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

En el Evangelio de este Martes de la Octava Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Marcos. El joven rico se ha ido porque no se sintió con fuerzas para seguir a Jesús, y Jesús sigue dirigiéndose a sus discípulos, recordándoles que quien haya dejado todo por él, recibirá cien veces más, aunque con persecuciones incluidas en la partida de las promesas. Jesús explica cómo debe ser esta vida de servicio y de gratuidad de los que abandonan todo por él y por su mensaje (Mc 10,28-31). El tipo de vida que resulta de la entrega crea comunidad, hace que los bienes se compartan, aunque traiga también sufrimiento.

Hagamos una opción decidida por el Reino de Dios y por decidirnos por Jesús con esta hermosa oración del Cardenal Carlo María Martín: “En tus manos Padre Santo y Misericordioso, ponemos nuestra vida, Tú nos la diste, Guíala y llénala de tus dones. Tú estás a nuestro lado, como roca sólida y amigo fiel, aún cuando nos olvidamos de Ti. Pero ahora volvemos a Ti. Queremos agarrarnos a la guía segura de tus manos, que nos conducen a la Cruz. Sentimos la necesidad de meditar y de callar mucho. Sentimos también la necesidad de hablar para darte gracias. y para dar a conocer a todos los hombres las maravillas de tu amor. Nos separamos de Ti, fuente de la vida, y encontramos la muerte. Tu Hijo sin embargo, no se paró ante el pecado y la muerte, sino que con la fuerza del amor, destruyó el pecado, redimió el dolor, venció la muerte. La Cruz de Cristo nos revela que tu amor, es más fuerte que todo, el don misterioso y fecundo, que mana de la cruz, Es el Espíritu Santo, que nos hace partícipes, de la obediencia filial de Jesús, Nos comunica tu voluntad. de atraer a todo hombre a la alegría de una vida reconciliada y renovada por el AMOR. Amén

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VIII LUNES DEL TIEMPO ORDINARIO

29.05.12 | 09:18. Archivado en Sobre el autor

VIII LUNES DEL TIEMPO ORDINARIO

Después del Domingo de Pentecostés volvemos en la liturgia al tiempo Ordinario y lo hacemos celebrando el VIII lunes. Y miramos en el Mes de Mayo, con especial interés y devoción, a la Virgen María, la perfecta discípula y seguidora de Jesús, la que nos enseña la mejor manera de abrirnos a la voluntad del Padre.

En el Evangelio de este lunes de la Octava Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Marcos. Jesús se encuentra con un joven que quiere “heredar la vida eterna” y entabla con él un diálogo lleno de buena intención y de psicología (Mc 10,17-27). El joven parece sincero pero la propuesta de Jesús, una propuesta radical, le parece demasiado arriesgada: “un cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme”. Y el joven se retira, no se atreve a dar el paso. Y Jesús saca una lección: los ricos, lo que están demasiado apegados a su bienes, no pueden acoger el Reino. “Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios”.

Jesús no pide “cosas”, sino que pide la entrega absoluta. Oh, Señor, tú quieres que te sigamos con una entrega generosa, radical y santa. Ayúdanos a no dar nuestro corazón a nuestros bienes y a ser desprendidos ante tu llamada. Sabemos, Dios mío, que no nos preguntarás qué modelo de coche usamos, se nos preguntará a cuánta gente llevamos en él. Sabemos, Señor, que no nos preguntarán los metros cuadrados de nuestra casa, se nos preguntará a cuánta gente recibimos en ella. Sabemos, Dios mío, que no se nos preguntará la marca de la ropa de nuestro armario… se nos preguntará a cuántos ayudamos a vestirse. Sabemos, Dios mío, que no se nos preguntará cuán alto era nuestro sueldo, se nos preguntará si vendimos nuestra conciencia para obtenerlo. Sabemos, Dios mío, que no se nos preguntará cuál era nuestro título, se nos preguntará si hicimos nuestro trabajo con lo mejor de nuestra capacidad. Sabemos, Dios mío, que nos se nos preguntará en qué vecindario vivíamos, se nos preguntará cómo tratábamos a nuestros vecinos. Sabemos Dios mío, que no se nos preguntará el color de nuestra piel, se nos preguntará por la pureza de nuestro interior”.

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LA DESESPERANZA

26.05.12 | 21:45. Archivado en Sobre el autor

LA DESESPERANZA

Días vendrán en que todo aquello por lo que has luchado se rompa como una caña, y entonces su tarea vital será reconstruir lo que ha sido caído.
Sin prisa ni sin pausa, el huracán de un acontecimiento vencerá casi por encanto la grandeza aparente de un Goliat, pero entonces desearás una mano amiga más que un manantial de agua en desierto.
La autoridad de una vida se gesta en ocasiones en el testimonio de bondad, y en el sentimiento de que hemos fracasado en nuestro camino.

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DOMINGO DE PENTECOSTÉS

26.05.12 | 21:44. Archivado en Sobre el autor

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Hace cincuenta días estábamos reunidos en la noche santa de Pascua, en la vigilia Pascual, y celebrábamos la gran alegría de la resurrección de Jesús. El, muerto por amor, fiel hasta derramar su sangre, nos ha abierto un camino de vida para siempre. Nosotros creemos en él, nosotros hemos recibido su misma vida, nosotros queremos ser como él. Y por eso cada año, en la noche de Pascua, empezamos la fiesta gozosa de su resurrección. Y ahora, al cabo de cincuenta días, concluimos esta fiesta celebrando el don que él nos ha dejado: su Espíritu.

En el Evangelio de este Domingo de Pascua, Domingo Pentecostés, Jesús resucitado envía el espíritu sobre los discípulos y diciéndoles: Recibid el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es fruto de la Pascua. Jesús resucitado lo comunica a sus discípulos. El Espíritu es el aliento de Jesús, la vida de Jesús. Jesucristo nos prepara para recibir el Espíritu y el Espíritu nos prepara para llenarnos de Jesús. (Jn 20,19-23)
En Pentecostés se invierte el dinamismo de Babel: Babel fue la dispersión y la división, Pentecostés es la comunión, el amor y el entendimiento, y los dones del Espíritu Santo nos ayudan a vivir como discípulos de Cristo en nuestros ambientes: El don de la sabiduría nos capacita para reconocer el proyecto de Dios y vivir según los criterios de Jesucristo. El don del entendimiento nos prepara para comprender y entender el verdadero misterio de la vida y de la vida de Dios. El don del consejo nos habilita para aconsejar al que lo necesita y buscar consejo para caminar por las sendas del bien y de la justicia, por la senda del Evangelio. El don de la fortaleza nos anima a descubrir que la fuerza de nuestra vida brota del verdadero Dios, don de amor para nosotros y para todos. El don de la ciencia nos ayuda a orientar nuestras actitudes por el discernimiento del Espíritu, dándole el verdadero valor a las cosas. El don de la piedad nos invita a vivir en la verdadera piedad y religión: socorrer al que lo necesita y vivir en el amor de Dios. El don del temor de Dios nos lanza a la amistad verdadera con Dios, buscando agradarle siempre.

Miremos a la Virgen María para que nos enseñe a abrirnos con disponibilidad a la acción del Espíritu Santo. Invocamos al Espíritu Santo en este especial: Tú que eres el Padre de los pobres, danos tu riqueza para llevar este mundo hasta ti, y haz que desaparezcan las injusticias, la violencia y la guerra. Tú que reúnes a la Iglesia sin cesar, danos tu fuerza para que luchemos contra todo tipo de mal y de pecado. Tú que iluminas a todos, danos pie firme para llegar a los corazones más alejados, y ayúdanos a ser testigos de tu evangelio en nuestro pueblo. Tú que eres bálsamo para las heridas, danos tu suavidad para consolar a los tristes y enfermos. Tú que eres señal y signo de Jesús, danos tu sello para marcar la huella de Jesús en nuestra vida, y bendice a nuestras familias. Tú que eres fuego, devóranos cuando nos sintamos cómodos y fríos ante el dolor de los otros, y seamos fortalecidos en todo lo bueno. Tú que eres el consuelo, da la salud a lo enfermos y personas mayores de nuestra comunidad Parroquial, para que sientan la protección de Dios y tenga siempre personas que les ayuden. Tú que eres el alma de la Iglesia, fortalece a Cáritas y a todo el equipo de visitadores y visitadoras de enfermos de nuestra Parroquia, para que nunca se cansen y hagan extensiva la misión evangelizadora de la Iglesia”.

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VII SÁBADO DE PASCUA

26.05.12 | 21:43. Archivado en Sobre el autor

VII SÁBADO DE PASCUA

Celebramos el VII Sábado de Pascua. Y miramos en el Mes de Mayo, con especial interés y devoción, a la Virgen María. Ella sobresale entre todas las mujeres y es la "parte mayor, la parte mejor, la parte principal y más selecta" de la Iglesia. Ella nos presenta al Espíritu del Señor como el auténtico artífice de la vida cristiana y de la Iglesia, Y desde el Espíritu es capaz de reconocer a Dios Padre como el Padre de la misericordia para todos los hombres y mujeres de este mundo.

Hoy la Iglesia celebra la memoria San Felipe Neri. Nació en Florencia en 1515. En medio del paganismo que imperaba en el ambiente renacentista romano, Felipe entrega todos sus haberes a los pobres, mientras él ayuna a pan y agua. Pasa los días en obras de caridad, y las noches en las catacumbas de San Sebastián, entregado a la oración y a la penitencia. Funda una cofradía para atender a pobres y peregrinos. Visita cárceles y hospitales. Busca sobre todo a los niños y a los jóvenes. En 1551 se ordena sacerdote por obediencia. Desea ir a las Indias, como Javier. El P. Ghattino 1e dice de parte de Dios: Roma será tus Indias. Y por toda Roma derrama su caridad, su fervor, su alegría contagiosa, la certeza de que hay más alegría en la virtud que en el pecado. Es proverbial su don de lágrimas, y de hacer milagros. Todos los Papas y Príncipes acudían a él. Fue amigo de San Carlos, San Ignacio, San Camilo y San Félix de Cantalicio. Su obra definitiva fue la fundación del Oratorio, para instruir y entretener a niños y jóvenes, Murió Felipe en 1595. Sus restos descansan en la Chiesa Nuova de Roma. Fue canonizado por Gregorio XV el 1622.

En el Evangelio de este VII Sábado de Pascua, leemos el final del Evangelio de San Juan. Este evangelio es como un eco de la situación que se había producido en el cenáculo. Y Jesús responde que cada uno debe seguirle personalmente hasta el final, según el propio proyecto de vida (Jn 21,20-25). Efectivamente, Pedro dio testimonio de su amor por Jesús con el martirio; y al discípulo amado se le pedía “quedar” en la Iglesia dando su vida como testigo del misterio de Cristo que es precisamente el amor.

Ante la fiesta que celebramos mañana pedimos que venga a nosotros el aliento de vida de Dios, que nos capacita para la misión. Oremos al Espíritu Santo esta oración de San Agustín: “Espíritu Santo, inspíranos, para que pensemos santamente.
Espíritu Santo, incítanos, para que obremos santamente.
Espíritu Santo, atráenos, para que amemos las cosas santas. Espíritu Santo, fortalécenos, para que defendamos las cosas santas.
Espíritu Santo, ayúdanos, para que no perdamos nunca las cosas santas.

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LA VIDA

24.05.12 | 19:29. Archivado en Sobre el autor

LA VIDA

Gloria Fuertes falleció el 27/11/1998 y fue una de las poetas más importantes de nuestro país en estos últimos lustros de siglo.
Ella comentaba que "la vida es una hora, apenas da tiempo a amarlo todo, a verlo todo. La vida sabe a musgo, sabe a poco la vida si no tienes más manos en las manos que te dieron. Al final escogemos un lugar, un pretil, una vía, una punta de un puñal donde pasar la noche".
La vida misma es un suspiro, un momento si la vemos desde la profundidad del tiempo y del espacio. Pero un suspiro que solamente encontrará su ajustado sentido en tanto en cuanto sea entregada y donada como amor. Todos los caminos que no lleven al amor en el fondo dejarán la insatisfacción y el vacío, el desosiego y el desprecio.
Desde lo caduco hallaremos lo permanente, desde lo mediocre suspiraremos la perfección, desde la fatiga añoraremos la paz, y desde el sufrimiento más dispar buscaremos sin saberlo a Alguien que dé paz y sentido pleno a la vida más allá de su propia indigencia y su propia inmanencia.
Pero muchas veces la vida se hará grandiosa cuando tengas unas manos amigas que te hacen sentir más manos que las que te dieron, y solamente así la vida, en todos sus minutos y segundos, merece la pena ser vivida.

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VII VIERNES DE PASCUA

24.05.12 | 19:27. Archivado en Sobre el autor

VII VIERNES DE PASCUA

Celebramos el VII Viernes de Pascua. Y miramos en el Mes de Mayo, con especial interés y devoción, a la Virgen María. Ella sobresale entre el Pueblo de Dios, bendita entre las mujeres, modelo de fe y de caridad.

Hoy la Iglesia celebra la memoria del Papa San Gregorio VII. Nació en Soana, provincia de Siena, hacia el 1020, de una familia pobre. Creció en la ciencia y en la virtud en el monasterio de Santa María, en el Aventino (Roma). Legado de los papas durante cinco pontificados, dedicó buena parte de su vida en el restablecimiento de la disciplina eclesiástica. Era solo diácono cuando fue elegido Papa. Ordenado sacerdote y consagrado obispo de Roma en el 1073, se llamó Gregorio VII. Empleó el resto de su existencia luchando principalmente contra las investiduras y la simonía para lograr la independencia de la Iglesia frente al poder civil. Tuvo su mayor obstáculo en las relaciones con el emperador Enrique IV. Murió desterrado en Salerno en el 1085.

En el Evangelio de este VII Viernes de Pascua, Jesús trata de delinear el papel de Pedro en la comunidad cristiana. Jesús le llama a un oficio particular: “apacienta a mis corderos”, “pastorea y apacienta a mis ovejas”, prolongando de esta manera la misión del Buen Pastor que Jesús mismo había vivido. Pero antes le exige, como condición indispensable, una confesión de amor, que subsana del todo la triple negación que había hecho en otro tiempo (Jn 21,15-19).

Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, la Madre de Jesús, concédenos, por intercesión de la Virgen, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Hagamos esta preciosa oración de P. Panes: “Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial princesa, Virgen sagrada, María, te ofrezco desde este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión; no me dejes, Madre mía”.

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UNA ORACIÓN EN LA MAÑANA

24.05.12 | 09:40. Archivado en Sobre el autor

MI ORACIÓN EN LA MAÑANA

En esta mañana mi oración es ésta, Señor: que no se cansen los buenos, esos artífices de las mejores páginas de nuestra historia. Esos que mantienen el aroma de la esperanza en medio del sufrimiento y el tormento.
Señor, que falten evidencias, que desaparezcan los ilusionistas de las grandes ideologías y los verdugos a sueldo. Que huyan del tejido social los sembradores del hambre y de la injusticia, los mercaderes del mal, los traficantes de armas, los torturadores de niños, los abusadores de los pobres. Pero, Señor, que no se cansen los buenos.
Señor, manda un rayo de tu lumbre y ciega la injusticia que vigila radiante la vida de la ciudad y de los pueblos.
Señor, en esta mañana mi oración es ésta: que no se cansen los buenos y se mantenga viva en la historia la esperanza y la confianza en el hombre.
Sin ellos en el caminar de la vida se impone con demasiada frecuencia la competencia y el engaño, el abuso y la frustración, la malicia y el dolor.
Señor, que no se cansen los buenos y rompe el pecado que se anida en nuestro ego.

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VII JUEVES DE PASCUA

24.05.12 | 09:36. Archivado en Sobre el autor

VII JUEVES DE PASCUA

Celebramos el VII Jueves de Pascua. En la fecha de hoy, la Iglesia conmemora a la Virgen María, bajo la advocación de Auxilio de los Cristianos, Auxiliadora. Ella sobresale entre todas las mujeres y es la "parte mayor, la parte mejor, la parte principal y más selecta" de la Iglesia. Ella nos presenta al Espíritu del Señor como el auténtico artífice de la vida cristiana y de la Iglesia. La historia del establecimiento de la fiesta de María Auxiliadora se remonta a la Revolución Francesa, la cual había asestado un duro golpe a la Iglesia . Cuando Napoleón Bonaparte asume el poder, restableció el catolicismo en Francia: anula las leyes revolucionarias de proscripción, permite a los sacerdotes regresar a sus iglesias y devuelve catedrales, parroquias y seminarios a obispos. Sin embargo, exigió al Papa Pío VII algunas cosas que el Pontífice no podía conceder, dando lugar a nuevos conflictos con la Iglesia. El Papa fue hecho prisionero en el castillo de Fontainebleau por el emperador francés y durante los cinco años que estuvo preso, dedicaba especialmente una parte del tiempo de sus oraciones a María Santísima, Auxilio de los Cristianos para que protegiese a la Iglesia perseguida. Los ruegos del Papa fueron escuchados y en 1814 Napoleón firma su abdicación. En 1815, cuando la Iglesia había recuperado su posición y poder espiritual, el Papa para manifestar el agradecimiento de todo el orbe católico a la Virgen María, bajo su advocación de Auxilio de los Cristianos y como un expreso reconocimiento de la infalible protección de la Madre de Dios, instituyó la fiesta de María Auxiliadora en el día 24 de mayo para perpetuar el recuerdo de su entrada triunfal a Roma al volver de su cautiverio en Francia.

En el Evangelio de este VII Jueves de Pascua, continuamos leyendo la llamada “oración sacerdotal” de Jesús en la inminencia de la “hora”, el momento histórico salvífico hacia el que converge toda su vida, cuando será glorificado pasando por la pasión y la muerte en actitud de extrema obediencia filial al Padre (Jn 17,20-26).
Jesús pide insistentemente, para todos los creyentes del futuro, dos dones: la unidad y la salvación.

Recemos al Padre con la oración de liberación que hizo María en su encuentro con Isabel, la Madre del Bautista, cuando ella le llamó dichosa porque había creído, el Magnificat, y pidámosle que imitemos las virtudes de María en nuestra vida: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador porque ha mirada la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo; dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

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VII MIÉRCOLES DE PASCUA

24.05.12 | 09:34. Archivado en Sobre el autor

VII MIÉRCOLES DE PASCUA

Celebramos el VII Miércoles de Pascua. Y miramos en el Mes de Mayo, con especial interés y devoción, a la Virgen María. La Iglesia nos presenta a María como Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. "Pero todo esto ha de entenderse de tal manera que no reste ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador" (S. Ambrosio). La luna brilla porque refleja la luz del sol. La luz de la luna no quita ni añade nada a la luz del sol, sino manifiesta su resplandor. Lo mismo, la mediación de María, depende de la de Cristo único mediador. (1 Tim 2,5; CIC 970).

En el Evangelio de este VII Miércoles de Pascua, continuamos leyendo la llamada “oración sacerdotal” de Jesús en la inminencia de la “hora”, el momento histórico salvífico hacia el que converge toda su vida, cuando será glorificado pasando por la pasión y la muerte en actitud de extrema obediencia filial al Padre (Jn 17,11b-19). Jesús pide insistentemente la defensa y la guardia de los discípulos, metidos de lleno en los embates del mundo hostil, para que conserven la integridad de la de la fe y sean santificados en la verdad.

Supliquemos la ayuda necesaria del cielo para ir y anunciar el Evangelio: “Señor, recibe nuestros miedos y transfórmalos en confianza. Recibe, Señor, nuestro sufrimiento y transfórmalo en crecimiento. Recibe, Señor, nuestro silencio y transfórmalo en adoración. Recibe, Señor, nuestras crisis y transfórmalas en madurez. Recibe, Señor, nuestras lágrimas y transfórmalas en plegaria. Recibe, Señor, nuestra ira y transfórmala en intimidad. Recibe, Señor, nuestro desánimo y transfórmalo en fe. Recibe, Señor, nuestra soledad y transfórmala en contemplación. Recibe, Señor, nuestras amarguras y transfórmalas en paz del alma. Recibe, Señor, nuestra espera
y transfórmala en esperanza. Recibe, Señor, nuestra muerte y transfórmala en resurrección. Amén”.

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EL PERFUME DE LA ORACIÓN

22.05.12 | 19:18. Archivado en Sobre el autor

EL PERFUME DE LA ORACIÓN

Si haces un alto en tu camino déjate engalanar con el perfume de la oración, que puede esconder sin fatigas el lamento. No vuelvas a despreciar el arpa del alma que va despacio a susurrar al viento sus sueños, pero la vida se deja marchar, nada más llegar, con el fantasma del miedo y el desaliento.
Te irás demasiado pronto al corazón del prójimo pero deja que tu memoria no olvide el amor primero, el huracán eterno donde mana lo fuerte.
Deja que la ira se esconda temblando en los huecos del amor para que pueda ser purificada en su más recóndito centro.

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