Si Roman Polanski, en vez de un famoso director de cine, fuese fontanero o dependiente de una mercería, no estaríamos hablando de él. Hace ya 32 años habría sido juzgado en pleno anonimato de un delito de estupro y probablemente condenado. Y aquí paz y después gloria.
Se ha dicho de todo sobre la indemnización estratosférica del consejero delegado del BBVA. Entre las exculpaciones de tamaña desmesura, se han usado inteligentemente dos. La primera, que una empresa privada es eso, privada, y por consiguiente puede hacer de su capa un sayo. Se obvia, sin embargo, que los fondos públicos que reciben estas entidades son para resolver problemas acuciantes y no para poner en casa a sus directivos.
Un embarazo no deseado es una tragedia para quien lo padece, pero en vez de prevenirlo el método en alza para remediarlo es el aborto, que en España se ha duplicado en ocho años. Ése es el fondo de la polémica actual, más allá de consideraciones morales, científicas o políticas.
Hemos querido quitarnos de encima un problema, dejando la educación de nuestros retoños en manos de la escuela, y así nos va a los docentes, a los discentes y hasta a los padres, escudados en nuestra cómoda y cobarde condición de ausentes.
La pugna entre el depuesto Manuel Zelaya y el presidente de hecho de Honduras, Roberto Micheletti, se encona día a día mientras aísla al país y lo sume en la pobreza.
Me asombra el hipócrita empecinamiento de la comunidad internacional en defender al presidente depuesto y sus dudosas prácticas políticas cuando, en cambio, permanece impertérrito por ejemplo ante la fraudulenta legitimación electoral del general golpista Uld Abdel Aziz en Mauritania. Y es que, está visto, todo depende de los valedores de unos y de otros y de los intereses económicos que cada uno de éstos representan.
La hemos liado tanto con los respectivos roles sociales de alumnos, padres y profesores que desenredarlo nos va a llevar un buen rato.
Los tránsfugas tienen entre nosotros peor fama que los timadores, descuideros y otras especies delictivas. Entre otros calificativos menos piadosos se les llama chaqueteros, desertores, desleales y traidores. Casi nada.
La ministra Carme Chacón ha dicho a los atuneros españoles que se protejan ellos mismos de los piratas somalíes, que su ministerio no tiene dinero para la labor.
Entre prestigio y el descrédito sólo hay una frágil membrana siempre a punto de horadarse.
Vivimos a golpe de emociones pasajeras y efímeras que, una vez nos han conmocionado, son sustituidas frívolamente por otras sensaciones igual de fugaces.
Los hijos ya no quieren seguir la tradición familiar. Heredar una tienda, la cual sólo va a crearles problemas antes de tener que acabar echando el cierre, resulta menos gratificante que sacar unas oposiciones. Es lo que conlleva la crisis económica: que subvierte hasta los valores más arraigados.
Los alcaldes, en principio, se dedican a edificar polideportivos, construir saneamientos, recoger basuras,… Cuando esas actividades se les quedan cortas, inventan otras: el de Oleiros nombró hijo adoptivo a Fidel Castro, el de Torredonjimeno decretó un día semanal de toque de queda para los varones, el de Pego encarceló al sepulturero municipal por asistir a una manifestación contra él…
Domingo, 22 de noviembre
JUAN JULIO ALFAYA
Paco Sande
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos