A contracorriente, el blog de Enrique Arias Vega

Mejor los niños que los mayores

28.03.19 | 07:35. Archivado en Artículos

Hace tiempo que he descubierto que me entiendo mejor con los niños que con los mayores. Existe un factor cronológico, es cierto: los viejos tendemos a simplificar nuestro horizonte intelectual, compartiendo temas y enfoques con los más pequeños. Es que, como dirían los comediógrafos de antaño Muñoz Seca y Pérez Fernández, Los extremeños se tocan.

Pero no es sólo eso. Los mayores gastamos una mala baba de cuidado: hasta somos capaces de romper para siempre las relaciones familiares por culpa de una herencia o del procès de Cataluña, por ejemplo. Ya ven qué tontería.

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Política sin políticos

20.03.19 | 07:14. Archivado en Artículos

Tendíamos que resituarnos hace más de 40 años, cuando la Transición de la dictadura a la democracia, para recordar la existencia de tanto político de nuevo cuño, de gente sin experiencia en la cosa pública dispuesta a embarcarse en esa nueva aventura.

Entonces se justificaba porque Franco había acabado con la democracia, la política y los cargos representativos y había que improvisar todo ello.

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Silvia Clemente: un tiro en el pie

12.03.19 | 04:21. Archivado en Artículos

Ciudadanos no ha necesitado que sus enemigos le saquen los colores, en la despiadada lucha política actual, ya que él se los saca solo. A falta de la corrupción interna —hecho del que presumen—, la han importado con nombre propio: Silvia Clemente, uno de los políticos más turbios, dudosos y prepotentes —de cualquier sexo— que pisan las moquetas de los despachos institucionales.

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Melilla, como símbolo y disculpa

01.03.19 | 07:39. Archivado en Artículos

Una historia de amor ha llevado a Encarna, camarera en una cafetería melillense, a trasladarse desde Zaragoza a la ciudad autónoma del norte de África. Lo mismo le sucedió hace más de un siglo al arquitecto catalán Enric Nieto i Nieto, quien convirtió a Melilla en la segunda ciudad española (tras Barcelona) con más edificios modernistas.

Es algo de lo que poco se sabe. Esa incultura tan generalizada en nuestro país la comparte también el guía turístico de nuestro grupo de jubilados, al hablar de la “expulsión de los musulmanes de España” por los Reyes Católicos. Me costó convencerle de que sólo fueron expulsados los judíos en 1492 y que la expulsión de los moriscos (musulmanes bautizados) no ocurrió hasta 1609.
Ya ven qué poco sabemos de lo nuestro. Y eso que Melilla se sustrae a algunos aspectos colaterales de la Memoria Histórica, como la pervivencia alterada de un Monumento a los Caídos, o la estatua de Franco cuando sólo era Comandante de la Legión, así como la pintura de la bandera republicana visible en la fachada del Casino Militar.

No es de sorprender, por ello, que Melilla reciba muchos menos turistas de los que merece y que la gente la sitúe en el norte de Marruecos, cuando resulta que existió mucho antes que él, que su abrupto contexto rifeño y de cultura bereber siempre se mostró indomable tanto a árabes como cristianos, y que su pertenencia al Califato de Córdoba fue más breve que el de muchas ciudades peninsulares.

Con todo, poco tiene que ver la Melilla de hoy (con la paulatina desaparición de judíos emigrados a Israel, el crecimiento demográfico de la población musulmana y la desaparición en la calle de la presencia militar, debido a la concentración de cuarteles) con aquella otra ciudad fuerte de los años 50.

Es una pena, sin embargo, que los españoles ignoremos una localidad que con dos universidades, tres bellos parques, un Parador Nacional y cantidad y calidad de recintos deportivos, rivaliza en sus 13 kilómetros cuadrados con cualquier otra de su tamaño (86.000 habitantes) de la geografía nacional y sólo es noticia, en cambio, por los periódicos asaltos de subsaharianos a la valla fronteriza con el afán de penetrar en El Dorado europeo.


Miércoles, 24 de abril

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