En el diminuto pueblo sudafricano de Malelane, un camarero me puso al día, el pasado lunes, de la Liga española de fútbol con una precisión matemática. No es de extrañar, ya que con siete canales televisivos de deportes, los sudafricanos ven todos los días partidos de las principales competiciones mundiales.
Mientras paseo por el inquietante centro de Johannesburgo, observo menos presencia de blancos que en mis visitas al Harlem neoyorkino. Como en él, también existe aquí un enorme porcentaje de suntuosos edificios de oficinas vacíos
El repliegue de los anteriores dueños y señores del país a barrios más exclusivos, como Standton, muestra que la integración racial, social y económica de Sudáfrica aún queda muy lejos.
España tiene, por desgracia, la dudosa reputación deportiva que acompañó durante décadas a la desparecida Alemania del Este. Claro que en aquella época las técnicas antidopaje no eran tan sofisticadas ni se aplicaban tan a rajatabla como ahora. Por eso, nadie pudo discutir los espectaculares records de Marita Koch y otras campeonas de atletismo.
No entiendo las críticas a la propuesta de Ruiz-Gallardón de que los notarios puedan casar y descasar al personal, sin necesidad de que pase por el juzgado.
Menos lo comprendo, aun, si el argumento es que de esa forma los enlaces resultarán más caros, como si ahora fueran gratis las bodas y, sobre todo, algunos divorcios, que dejan a uno u otro de los cónyuges literalmente en cueros.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel