Un concejal de Izquierda Unida me dice impertérrito que, por supuesto, él necesita un asesor de pago para poder realizar su gestión municipal. ¿Cómo hacerla, si no?
¿Y los funcionarios, para que están? “Para resolver otras cosas —arguye—, pero no para aconsejarme políticamente”.
O sea, que hemos convertido la perversión administrativa en norma política: a los miles de funcionarios que en este país han superado unas oposiciones como Dios manda se les ignora y sólo sirven para que les rebajen el sueldo a cuenta de la crisis. En cambio, los concejales, que dicen presentarse al cargo como acto de servicio a sus conciudadanos, cobran por una tarea que no saben hacer y para la que necesitan asesores que no han pasado por ninguna oposición.
¿Cuántos miles de millones nos cuesta todo este tinglado?
“No lo sé —me cuenta un amigo—, pero en mi pueblo de 37.000 habitantes cobran todos los concejales que hay, 21, tengan o no dedicación exclusiva”.
Pero, ¿a qué se dedican, si todo el trabajo lo hacen, al parecer, entre los funcionarios y los asesores?
En primer lugar, es discutible que los ediles de la mayoría de nuestras poblaciones deban cobrar un duro. Menos aún sus presuntos asesores, muchos de los cuales no saben hacer la o con un canuto y sólo son paniaguados y políticos reciclados que han fracasado en anteriores encomiendas.
Lo paradójico, insisto, es que mientras no se eliminan asesores ni se reduce el número de concejales de pago, a los únicos de verdad imprescindibles, que son los funcionarios, se les putea un día sí y otro también. ¿Es ésa nuestra manera de resolver la crisis?
¿Hay algún partido dispuesto a arreglar todo esto?
Ese tipo de personajes existe en todos los países. Lo que pasa es que aquí cuando un partido gana las elecciones cambia a todo el mundo de los sitios públicos, hasta el apuntador, porque cree que todo el mundo está politizado y que los funcionarios lo son de un partido en concreto y no estan al servicio de todos los ciudadanos y por eso ficha a toda clase de asesores, ayudantes y demás gente de su confianza. por eso las instituciones públicas aquí están más abarrotadas que el camarote de los hermanos Marx y se prefiere joder a los funcionarios que a los amiguetes que han metido en su puesto.
Una pregunta: ¿URDANGARÍN DE QUÉ ERA ASESOR?
Estoy de acuerdo en que los concejales no deberían cobrar.
Pues los funcionarios no tienen tanto derecho a quejarse, ya que al menos ellos tienen asegurado su puesto de trabajo. Va lo uno por lo otro. Menos sueldo pero trabajo para toda la vida. A mí que trabajaba en una tienda de electrónica me han dejado en el paro porque la tienda iba mal y el dueño ha tenido que cerrar. Ya quisiera yo que me habrían recortado el sueldo pero me hubiesen dejado el puesto de trabajo.
El problema es que estamos llenos de políticos que no saben hacer nada fuera de la política pero en la política tampoco, por eso necesitas asesores que les saquen las castañas del fuego.
Tiene razón Falito. Ojalá que solo fueran ineptos los concejales y los chupóteros que los acompañan. Pero sí que tiene razón con los senadores, diputados y el resto, todos ellos acompañados de más y más asesores. Y los funcionarios que se jodan.
Y que me dice del Senado, de los ,supongo, 17 defensores del pueblo, academias de la lengua, consejos juridicos consultivos, consejos economicos y sociales, televisiones autonomicas, consejos de cultura, etc, etc, etc. Si añadimos a esto privilegios de toda esta gentuza (no se como llamarlos). Yo soy funcionario, he tenido que hacer varias oposiciones, ya sabe lo del merito , igualdad y capacidad, ¿Que merito, igualdad y capacidad se les exige a estos monigotes que tenemos por politicos. En fin gracias por dejarme desahogarme un ratito.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel