Cualquiera que viaje con frecuencia por España sabe que la imagen que en ella se tiene de la Comunidad Valenciiana es la peor de estas dos últimas décadas.
En contraste, Baleares ha logrado salir indemne del expolio sistemático al que la han sometido Jaume Matas y María Antònia Munar, con o sin ayuda de Iñaki Urdangarín.
La Comunidad Valenciana, en cambio, permanecerá unida durante mucho tiempo al caso de los trajes por el que se le juzga a Francisco Camps, aunque se trate de un tema mucho menor.
Y es que su repercusión mediática no ha tenido parangón con ningún otro asunto de corrupción política. Claro que, sumado a los juicios pendientes de Carlos Fabra, al caso Brugal de Alicante, en el que están implicados José Joaquín Ripoll y Susana Castedo, y a otros más como el de la empresa pública Emarsa, el caso Gürtel produce la equívoca sensación de que aquí se han cometido todo tipo de tropelías con absoluta impunidad.
También los propios valencianos han ido divulgando esa especie que nada les favorece. Ahí tenemos si no la intervención parlamentaria del diputado de Compromís, Joan Baldoví, al que hubo de replicar el propio Mariano Rajoy, quien no aceptó “de ninguna manera el panorama que ha pintado aquí de la Comunidad Valenciana”.
Pero lo peor, con todo, es la situación económica que ha dejado la política de derroche sin control de Francisco Camps.
Las últimas consecuencias de ese despilfarro generalizado y de la subsiguiente falta de confianza de todos los agentes sociales han sido los impagos a las farmacias y la huelga de ese sector, la escasa colocación de los bonos de la Generalitat en el tramo minorista —menos del 60 por ciento de lo previsto— y la rebaja de calificación de la deuda autonómica al nivel de los bonos basura, al igual que las emisiones de CACSA, de las universidades públicas y de Feria Valencia.
Todo eso, sin contar con la evaporación del sistema financiero valenciano, tras el final de la CAM, la quiebra de Banco de Valencia y la entrega de Bancaixa a Caja Madrid por José Luis Olivas.
En este escenario tan desolador, ¿cómo se puede recuperar la confianza perdida del resto de España?
No parece que vayan a hacerlo los políticos. A diferencia de otras comunidades autónomas donde se han puesto a la labor de profundas modificaciones presupuestarias —como las realizadas por Mas, De Cospedal, Monago y otros—, en Valencia no se ha pasado de la fase de maquillaje de las cuentas, confiando en que una imposible prodigalidad de Mariano Rajoy solucione el problema.
Pero es que, además, la clase política autóctona ofrece a su vez la imagen de una triste provisionalidad, con un presidente, Alberto Fabra, contestado por aquellos nostálgicos de Camps, como Juan Cotino o Rita Barberá, y un líder de la oposición, Jorge Alarte, sin anclajes en Madrid y al que le mueven todos los días la silla desde Francesc Romeu a Manuel Mata, pasando por Ximo Puig.
¡Menudo panorama!
La única esperanza de revertir las cosas, de regenerar el tejido productivo, de inspirar confianza y de cambiar la imagen de la Comunidad la ofrecen los escasos emprendedores que han sabido capear el temporal sin penosas componendas con la Administración.
Es, pues, la hora en que los Juan Roig, Vicente Boluda, Francisco Pons y pocos más tomen las riendas y muestren el camino para que la Comunidad vuelva a ser aquella tierra de promisión que la torpe megalomanía de algunos impidió que diese los frutos que merecía.
Señor Arias Vega: Ustedes, los periodistas, no son mensajeros, son bastante mas.El mensajero ni escoge ni escribe la noticia, simplemente la traslada y ustedes los periodistas hacen muchas mas cosas.Nadie se enfada ni alegra con el kioskero que vende sus artículos,ni con el linotipista, ni yo me cabreo con el ordenador .Esos son los verdaderos mensajeros, así es que escoja otro simil, pero lo del mensajero no me vale.
Por cierto puede que exista, pero yo no recuerdo ningún periódico que se titule El mensajero.Lo mas parecido que se me viene a la memoria es El Telegrama del Rif, pero seguro que había un profesional que escogía los telegramas.
Yo soy valenciano y también viajo mucho por toda España. Es verdad que hace tres o cuatro años nos miraban con admiración y envidia. Pero últimamente siempre está la guasa de la corrupción y que si Camps esto y lo otro. El señor de los trajes nos ha hecho un daño irreparable.
Sr. jota eme:
No practique el inútil ejercicio de matar al mensajero.
La realidad de la Comunidad Valenciana es la que es y tiene usted razón en que con la oposición que hace el PSPV-PSOE el PP seguirá campando a sus anchas durante mucho tiempo.
Pero criticar lo que sucede, como hacemos algunos, no es desamor hacia la Comunidad, sino un intento de ayudarla a mejorar, que falta le hace.
Gracias por su atención y un saludo.
El problema para mi es que el PSOE, que en Valencia se llama PSPV,partit socialista del Pais Valencià, es todavía peor y la gente tiene un recuerdo tan nefasto de este partido, que de continuar así veo muy dificil que gane elecciones.En el juicio de Camps lo estan demostrando una vez mas.El PSPV no tiene inconveniente en que el erario público se gaste 400000 euros en denigrar a Camps por un posible regalo de 14000 euros, además de echar un poco mas de tierra sobre el prestigio de la Justicia y en cambio no dicen nada sobre posibles responsabilidades de los 20000 millones de euros desaparecidos de la CAM.Por cierto que triste es que todavía no se sepa la cifra exacta del desfalco de la CAM,cada periodista dice una cifra distinta.Por lo demás con periodistas como el Sr. Arias Vega la Comunidad Valenciana no necesita enemigos.Ignora los supergravísimos problemas creados por otras comunidades y airea los problemas existentes en la C.V.
Si eso es así, que no lo dudo, ¿por qué los valencianos siguen votando al PP?
Coincido en el diagnóstico, no así en la solución propuesta. Si tienen que venir Roig o Boluda a arreglar el desaguisado casi mejor nos quedamos como estamos. De verdad.
Bueno, pero no hay problema. El PP sigue cosechando mayorías absolutas, o sea que para sus votantes, que son muchos, las cosas no estarán tan mal.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel