No recuerdo, en ningún viaje anterior, a los portugueses tan deprimidos como ahora. Este fin de semana, en varias ciudades del país, comienzan las protestas juveniles de la autodenominada generación basura. Y seguirán.
El desánimo en la calle es tal que se magnifican los casos de corrupción política, no tan abundantes como en España, y se piensa que ambos países, junto a Grecia e Irlanda, estarían mejor fuera de la zona euro que dentro de ella.
Todo eso a pesar de que el paro sólo es del 11,2%, la mitad que el nuestro, y que entre los jóvenes asciende al 21,2%, también la mitad del de sus homólogos españoles.
Aun así, la percepción es que la última ha sido “una década perdida”, en palabras de Cavaco Silva al jurar este miércoles un nuevo mandato presidencial. La sensación generalizada es que las ayudas de la UE han servido para “grandes inversiones que no podemos financiar” y para un exacerbado consumo privado a costa de la productividad, de la regeneración industrial y del empleo.
Un desastre, vamos, con una ingente deuda exterior que el país no puede afrontar, un recorte drástico de ingresos y de prestaciones sociales e incipientes actos de protesta ,como la interrupción en Viseu del discurso del primer ministro, José Sócrates, por una decena de jóvenes airados.
Ese creciente cabreo generalizado es lo que pretende evitar entre nosotros, a golpe de improvisadas subvenciones, Rodríguez Zapatero. Claro que, como decía un sociólogo portugués esta misma semana, “con excepción de ciertos privilegiados, en la basura ya estamos todos”.
Mientras tanto, nuestros políticos siguen sin inmutarse.
Los comentarios para este post están cerrados.
Me encanta este artículo, sobre todo porque está escrito antes de la dimisión de José Sócrates y anticipa todo lo que iba a ocurrir. Enhorabuena al señor Arias Vega.
Los portugueses siempre han sido incomprendidos por los españoles, que nos hemos comportado con ellos con una chulería que no tiene ninguna razón de ser. Son más educados, más pacientes y más generosos que nosotros, que nos portamos como nuevos ricos, peor que los franceses con nosotros. Bueno, eso los que se acuerdan de que Portugal existe porque cuando nos preguntan cuál es nuestro país vecino siempre decimos que Francia, olvidándonos de Portugal.
No somos mejores ni peores que los portugueses y que otros países. Todos hemos sido unos manirrotos que hemos gastado más de lo que podíamos y ahora viene la cruda realidad a pasarnos la factura.
Apreciado señor De Oleza:
Comparto su opinión y su pesimismo. A este asunto le he dedicado bastantes análisis y atículos de divulgación. Por si le interesa, muchos de ellos figuran en mi libro recopilatorio "ESPAÑA Y OTRAS IMPERTINENCIAS", publicado en 2009 por la Diputación de Castellón, a lo largo de 287 páginas. Al tema que nos preocupa se refiere los 27 primeros artículos del libro, bajo el premonitorio título de "ADIÓS, ESPAÑA, ADIÓS". Saludos.
Le invito a Vd., Sr. Arias a tratar de evitarlo desde su blog.
Portugal, peor que nosotros...
¡Que ya es decir...!
Que más quisiéramos los españoles tener lo que cualquier bien nacido tiene: Un concepto claro, estimulante y altivo de sentirse miembros de una sóla nación.
Lo curioso, es que esta Constitución permite y financia a quienes desean acabar con leyes absurdas, la base de nuestra Nación.
Los que la redactaron, más tontos no pueden ser y así nos va.
España, para seguir siendo, necesita un partido político que entre sus proyectos figure la intención y el propósito de cambiar los coladeros de la Constitución que permiten que sus enemigos atenten contra ella y además estén financiados por el presupuesto oficial. Un partido que contemple también la reforma de las leyes electorales.
Si no se consiguieran establecer esas reformas, a España, en manos del PSOE, le quedarán 10 años de existencia, como mucho.
Le invito a Vd., Sr. Arias a tratar de evitarlo de...
Portugal, peor que nosotros...
¡Que ya es decir...!
Que más quisiéramos los españoles tener lo que cualquier bien nacido tiene: Un concepto claro, estimulante y altivo de sentirse miembros de una sóla nación.
Lo curioso, es que esta Constitución permite y financia a quienes desean acabar con leyes absurdas, la base y sustento de nuestra Nación.
Los que la redactaron, más tontos no pueden ser y así nos va.
España, para seguir siendo, necesita un partido político que entre sus proyectos figure la intención y el propósito de cambiar los coladeros de la Constitución que permiten que sus enemigos atenten contra ella y además estén financiados por el presupuesto oficial. Un partido que contemple también la reforma de las leyes electorales.
Si no se consiguieran establecer esas reformas, a España, en manos del PSOE, le quedarán 10 años de existencia, como mucho.
Le invito a Vd., Sr. Arias a tratar de e...
Lo del artículo está muy bien dicho, pero eso era antes de lo de Gadafi en Libia y lo de la fuga radiactiva en Japón. A partir de ahora todo va a ser peor, en Libia, en Japón, en Portugal y en España porque todo el mundo está interconectado.
Ese no es el tema, querido Jordi, sino que todos los países que van mal tienen gobiernos socialistas, incluido el nuestro.
Triste consuelo que estemos mejor que Portugal porque siempre lo hemos estado. Encima con el doble de paro que ellos. Si la comparación hubiese sido con Alemania o con Dinamarca habría sido otra cosa.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel