Otros, de pequeños, soñaban con ser deportistas famosos. Él, en cambio, prefería ser dirigente deportivo. Aquel niño tan raro, en vez de tener que retirarse del deporte pasados los 30, como otros, seguía a los 80 al frente del deporte mundial.
Es que Samaranch es, sobre todo, perseverante. Con esa metódica y paciente dedicación de los filatélicos. Por eso, quizá, tiene una de las mejores colecciones del mundo de sellos sobre el deporte.
Otra característica singular de este hombre tranquilo es su adaptación a las circunstancias. Hay gente tan apegada a sus convicciones que no puede cambiar de rumbo aunque vaya a directamente a estrellarse. A diferencia de ellos, Samaranch sabe navegar con inteligencia en las difíciles aguas del compromiso.
Por eso ha conseguido todo lo que se ha propuesto. Presidir el Comité Olímpico Internacional. Llevar los Juegos a su Barcelona natal. Integrar el profesionalismo en el deporte olímpico. Por eso, también, se le ponen inmediatamente al teléfono todos los jefes de Estado del mundo.
A pesar de ello, Samaranch es un hombre sencillo. Hasta un poco tímido. De maneras exquisitamente educadas. Conocedor de la importancia social de la comunicación. En los libros futuros sobre el deporte habrá un capítulo que diga: ya nada fue igual después de Samaranch. Y es que, aunque suene así de grandilocuente, resulta que es verdad.
Esta breve semblanza del recientemente fallecido Juan Antonio Samaranch apareció en el diario norteamericano "Noticias del Mundo", el 30 de agosto de 1997. Más tarde, con otras 109 reseñas de protagonistas tratados por el autor en vida, fue publicada en el libro "Personajes de toda la vida" (ENRIQUE ARIAS VEGA.- Centro Francisco Tomás y Valiente, de la UNED.- Alzira/Valencia.- 2007.- 108 páginas.- 9 euros)
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La vida es un naufragio permenente que apenas deja supervivientes que se den cuenta de su tragedia personal y colectiva. Samaranch, sí. Samaranch fue un náufrago. Samaranch fue un superviviente. Samaranch fue consciente de ello. Por eso fue franquista cuando serlo era la única forma de sobrevivir. Por eso coqueteó con los países comunistas, sabiendo que sus votos eran el único camino para llegar al IOC. Por eso se hizo demócrata para que las democracias le devolvieran los favores recibidos. Por eso profesionalizaó y universalizó al IOC cuando ése era el único futuro posible de un olimpismo maltrecho y malherido. Por eso enriqueció al IOC, sabiendo que así se enriquecían todos sus miembros. Por eso llevó los Juegos Olímpicos a Barcelona, para entrar así en el panteón de los catalanes universales. ¿Hay quien dé más en sólo una vida?
Toda la prensa internacional, incluidos los diez periódicos mas prestigiosos del mundo, califica a Samaranch de corrupto en grado sumo y fascista, que és lo que esconde la servil prensa española.
Juan Antonio Samaranch, y su cohorte de aduladores, representa la victória final de la corrupción moral:
http://tristanydepinos.blogspot.com/2010/04/juan-antonio-samaranch-el-triomf-final.html
Samaranch ha sido el español más grande del siglo XX, mal que les pese a los Zapateros, Garzones y similares que se mueren de envidia a su lado.
Men alegro de que a un tío como Samaranch no le hayan aplicado la linchadora ley de memoria histórica para descalificarlo como facha y tal. Si en lugar de presidente del COi hubiese sido un currito del deporte seguro de que lo habrían puesto como represor franquista por haber sido falangista y haber tenido cargos en tiempos de Franco
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel