Un representante de la industria farmacéutica dice que las medidas de la Administración para ahorrar 1.500 millones en gastos sanitarios conllevará la pérdida de 500 puestos de trabajo. Este tipo de argumentos a mí me dejan frío. Mejor dicho: me conturba el que se antepongan intereses de grupo al beneficio de la sociedad en su conjunto. Es como si los plantadores de tabaco se quejasen por las normas preventivas del tabaquismo o los fabricantes de armas por la prohibición de su venta libre a los particulares.
Lo importante, en el tema de la salud, es luchar contra el derroche sanitario que estimula además la corruptela, al recetar el médico determinados fármacos, o el descontrol de muchas recetas que hasta se revenden en el mercado negro. Tal cual.
En cualquier caso, qué quieren que les diga, las decisiones tomadas para el ahorro de nuestro sistema de salud me parecen pacatas y hasta ridículas. Lo resolutivo sería acabar con esos botiquines caseros en los que almacenamos todo tipo de medicamentos, muchos de ellos caducados. Sólo con reducirlos a la mitad se economizaría mucho más que esos magros 1.500 millones. Y, de paso, evitaríamos muchos problemas producidos por la automedicación, con el nuevo coste sanitario que generan.
Y es que nos hemos creído que la asistencia pública de este país es un maná ilimitado, en el que cualquier dolor justifica que se haga un TAC o una resonancia magnética, cualquier indisposición justifica que se use una ambulancia y cualquier petición de medicamentos merece que se rellene una receta. De seguir así, dentro de poco no llegará el 100% de nuestro PIB para atender el gasto sanitario. Eso, sin contar con los miles de extranjeros —muchos de ellos con el riñón forrado— que vienen a nuestro país exclusivamente para operarse y ser atendidos como príncipes con costosos tratamientos.
Por todo eso, pienso que nuestros políticos son unos cobardes, al plantear los recortes. Si se estableciese algún tipo de pago, siquiera simbólico, por cada acto médico, veríamos qué pronto desaparecerían las largas colas en las consultas y los verdaderos enfermos podrían ser atendidos muchísimo mejor.
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Lo que dice el articulista es la mínima parte de lo que hay que hacer para que la Segurida Social pueda seguir funconando dentro de diez o quince años.
Un afectuosos saludo Sr. Arias
Pregunte los cambios de médicos y desde que lugares vienen, porque nuestros estudiantes en medicina son muy bien tratados y pagados en otros paises de la CE, por supuesto cada CA tienen su protocolo por las transferencias autonómicas, y unos son más decentes que otros en dicho tema, pero generalizar que todo va bien, porque alguna Comunidad destine más dinero que otras y encima tengamos que creernos lo de los recortes ¡pues me parece que no! si tienen que recortar que sea en sus dietas, coches etc.
¿Ud. sabe que la tendencia de la financiación sanitaria en las autonomias no es uniforme? los utilizan libremente y es por ello que además peligra las diferencias sanitarias entre los distintyos territorios, y que son las CA progresistas con sus caciques al frente los que menos aportan para la sanidad????? NO SOMOS LOS ESPAÑOLES IGUALES ANTE LA LEY, y por supuesto menos con la Constitución que se la pasan por el forro de la chaqueta, a saber donde destinan dichos dineros ¿propagandas, coches comilonas, estudios verbeneros???? Esa es la realidad...no los stocks que tenemos en medicación en casa.
Le aseguro que no somos los pacientes los que llevamos a la quiebra el sistema, por acumulación de medicamentes....lo tienen bien ajustado, se lo aseguro (no sé antes). Por lo menos la doctora que lleva a mi madre, recoge la medicación sobrante en caso de cambiarla, la cosa está cruda
Sr, Arias: Creo, que deberían empezar por la "inversión" en vacunas que hicieron por la Gripe A. Lejos de las optimistas y grandilocuentes declaraciones del Gobierno acerca de su apuesta por los servicios públicos, la OCDE dibuja un escenario mucho más oscuro, que explica en parte los agobios que sufren las autonomías para sostener sus centros sanitarios, pagar a los proveedores o sufragar a las farmacias por los medicamentos prescritos desde los centros de salud..-España destina a su Sanidad un 8,5 por ciento del PIB, porcentaje inferior al 8,9 por ciento que alcanzan la media de los países de la OCDE, al 10,4 por ciento de Alemania, al 10,8 de Suiza, al 11 por ciento de Francia o al 16 por ciento de Estados Unidos. ¿Es sostenible la Sanidad a tenor de tal escasez de fondos?
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
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