Después de ver la declaración de bienes de los concejales de algunos municipios, me dan ganas de hacer una cuestación solidaria para ayudarles a que lleguen a fin de mes.
La ayuda internacional siempre llega tarde y mal a sus destinatarios, aparte de la que se pierde por el camino. Pude comprobarlo personalmente en el campamento bosnio de Metkovic, en enero del 93, con toneladas de alimentos que nunca llegaron a su destino.
El dueño de un importante periódico provincial de España me contaba su cabreo cuando hace dos años no le concedieron la licencia para un canal de televisión digital terrestre. “Ahora, vistas las pérdidas millonarias de algunas TDT locales, estoy encantado”.
Gente que en su vida ha pasado el control de un aeropuerto se queja de que los escaners y otros artilugios suponen un atentado contra su intimidad. En cambio, no conozco a nadie que viaje a Estados Unidos que prefiera una bomba en su vuelo al leve incordio del cacheo anterior a embarcar en el avión.
La familia de María José Carrascosa, la valenciana condenada en Estados Unidos, se queja de que el Gobierno español no ha echado el resto para impedirlo. Ahora trata de que cumpla su pena en España.
El aeropuerto valenciano de Manises opera a la mitad de su capacidad y, aun así, va a menos. No se entiende, pues, que en este país, que no es Estados Unidos, exista medio centenar de aeropuertos y alguno más esté en construcción.
Mientras España preside la Unión Europea este semestre, por la puerta de atrás comenzará a celebrarse en Hispanoamérica el bicentenario de su independencia. Y nos van a poner como chupa de dómine en una peculiar Memoria Histórica anticolonial, propiciada por Evo Morales, Hugo Chávez y demás congéneres, los más beneficiados precisamente de nuestra ayuda económica.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla