No sé si el bajón de la fiesta universitaria del pasado sábado en Salamanca se debió sólo a las medidas del alcalde, Julián Lanzarote, en beneficio de la vecina Zamora o si coadyuvó a ello la crisis económica, que todo pudo suceder.
Y es que, acostumbrados a echar siempre la casa por la ventana, cada vez nos quedan menos cosas que arrojar por ella. Es lo peor que tiene la crisis: que antes vivíamos a crédito y ahora estamos en pleno débito. Un desastre.
Claro que lo que es desgracia para unos suele convertirse en chollo para otros: por ejemplo, los empleados con contrato fijo y subidas salariales pactadas por convenio, a quienes la bajada de precios les hace más ricos cada día. Otro: el Partido Popular, que por cada nuevo parado consigue un voto más.
Ese problema, el del paro, sólo parece preocupar a quienes lo padecen. No a Rodríguez Zapatero, que ya ha avisado que eso lo arregla él en un plisplás y que mientras tanto gastará todos nuestros ahorros en subvenciones. No importa que la UE, la OCDE, el BE y el sursum corda —o sea, las agencias de calificación de riesgos— adviertan que nuestra deuda pública se deteriora y que vamos hacia un futuro más que sombrío. ¡Bah!, sólo son especulaciones, nos dicen, aunque eso, que ya ha pasado en Islandia, Grecia o Irlanda, aconseje poner las barbas a remojar.
Las crisis tienen esas cosas: que a menos jamones se producen más manifestaciones, como la sindical del pasado fin de semana. Lo paradójico es que no son los parados quienes salen a la calle, pidiendo fórmulas imaginativas para encontrar trabajo, sino los que sí tienen empleo, exigiendo que no haya innovaciones que puedan perjudicarles a ellos en beneficio de los parados.
Nos hallamos, pues, no sólo ante una crisis de consumo, lo que ya sería grave, sino ante una crisis de valores. El que tiene dinero seguirá gastando como siempre en estas fiestas, sin tener en cuenta la situación de los demás. El que mantiene su empleo, lo seguirá defendiendo con uñas y dientes, sin pensar en una reforma que favorezca a todos.
Y es que la crisis acabará por remitir, debemos pensar, pero mientras tanto que siga la juerga y que intenten quitarnos, si pueden, todo lo bailado.
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Mucha fiesta y que no falte crisis.-Nuestro presidente de gobierno esta empeñado y de persistir en su terquedad seguro que conseguirá hacer de España una nación de subsidiados a semejanza de la desaparecida URSS.
Pues yo atrincherada en casa con la familia, todos juntos todos recogidos un año más, es lo que siempre se hizo, lo siento por los que no puedan disfrutar tirando la casa por la ventana, pero siempre dije que ésas fechas la celebración era de ventana para adentro, y con paro y sin él siempre hay un plato para uno más. ¡Feliz Navidad!
Yo he estado este año también en la Plaza y ha sido una pasada. Lo único que es caro son los bares de copas, pero la calle es de todos y ahí lo pasamos bien.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel