Por si fueran pocos los tribunales a contradecirse, ahora el de Estrasburgo valida el matrimonio por el rito gitano de María Luisa Muñoz.
No tengo nada contra la mujer, quien seguramente ha amado a su pareja mucho más que otras con todo tipo de papeles en regla. Me inquieta, no obstante, la paulatina equiparación de las situaciones de hecho a las de derecho, que acabará por vaciar de contenido a cualquier contrato. Porque, ¿para qué contraer obligaciones jurídicas si se van a obtener los mismos derechos sin hacerlo?
Llevado el caso al extremo, cualquier ceremonia nupcial sería válida, desde los ritos mormones hasta los de la iglesia de Tom Cruise y John Travolta. Incluso, ¿para qué inscribir en el juzgado el matrimonio católico de ser ésa la creencia de los cónyuges?
Por extensión, podríamos ahorrarnos la formalización jurídica de cualquier relación contractual, desde la compraventa de inmuebles hasta los préstamos hipotecarios. ¿Se imaginan la cantidad de tiempo y dinero que nos ahorraríamos en notarios, papeleo, registros públicos y demás? Lo difícil, claro, sería deslindar qué relaciones son reales y cuáles ficticias, dónde está la verdad y dónde radica la mentira. Para eso, precisamente, se crearon los contratos.
A lo mejor, la culpa de todo este lío está en la misma institución del matrimonio, que se halla en sus horas más bajas. Por eso, quizás habría que suprimirlo. Total, si da lo mismo casarse que no hacerlo, si sólo duran un suspiro las relaciones de pareja y si su ruptura entraña muchas veces líos desagradables, ¿para qué seguir con una institución tan problemática?
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Como dice el autor, ya hay demasiados tribunales españoles y europeos. Pero también hay otro, en Estados Unidos, que acaba de condenar a Maria José Carbajosa a 14 años, ¡una barbaridad! Yo a los tribunales de la llamada justicia es que no los entiendo.
La propia Mª Luisa Muñoz ya ha dicho a las demás mujeres gitanas que se pasen por el registro Civil para poner los papeles en regla. Eso es lo mismo que reconocer que su situación en era legal a pesar de lo que diga el Tribunal de Derechos Humanos.
Totalmente de acuerdo con todo el contenido de su atinadísimo comentario. Por eso añado.- Si no teníamos pocos tribunales en España, solo nos faltaba este europeo para enmendarnos la plana. Desde este preciso instante, sobran los contratos y los compromisos formales. Cada uno, que haga lo que le venga en gana.
Ya he leído el otro día este artículo en otro soporte digital que ahora no recuerdo. Lo que sí sé es que entonces ya me gustó y estaba de acuerdo con él. Como no podía hacer ebtonces el comentario aprovecho ahora para hacerlo y decir que estoy totalmente de acuerdo con él.
Todo empezó por la justa equiparación de las parejas de hecho con aquellaas de derecho que no habían podido regularizar su situación porque antes no había divorcio. Lo que, en principio era una solución de justicia que los que la padecían no eran culpables se ha desmadrado. Ahora el que no se casa es porque no quiere. ¿porqué si9 es así se le conceden los mismos derechos que al que sí pasa por el registro civil? Esta es otra forma, nueva, de injusticia
Y si el difunto estuviera comido a deudas tambien habría sacado a relucir su "matriminio" para tener que responder, al existeir salvo pacto en contraio, el régimen de ganaciales y tener que afrontar las deudas?. La Ley del Embudo le gusta a mucha gente.
Creo que cualquier contrato matrimonial que no sea refrendado por el estado, no debería tener efectos sociales ni económicos de ningun tipo. De otra manera cualquiera podrá objetar una convivencia que le reporte beneficios que no le corresponden, puesto que es la inscripción en el registro civil la única forma de demostrar ser objeto de derechos
Martes, 29 de mayo
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