Tenemos el Gobierno que produce más leyes por centímetro cuadrado, como si eso fuera algo de lo que presumir. Gran Bretaña, en cambio, no tiene ni Constitución y no le va tan mal.
¿Cómo se consigue semejante frondosidad legislativa? Muy fácil: convirtiendo en norma jurídica cualquier ocurrencia, por más pintoresca que resulte. Luego, en otro Consejo de Ministros, se reproduce, se retoca o se contradice la disposición anterior y, hala, una nueva ley al canto.
Lo importante, pues, es generar más y más leyes, no el que se cumplan, puesto que tal cosa no sucede nunca. Hace ya más de un siglo, el ministro Silvela explicó que “nuestro ordenamiento jurídico es riguroso, pero atemperado por su inobservancia”.
Esa reiteración de normas incumplidas se ve, por ejemplo, en la abundante legislación para evitar incendios forestales, que cada año parece novedosa aunque repite siempre las mismas obviedades que no impiden que los bosques sigan quemándose.
De todos nuestros gobernantes obsesionados con entrar en el libro Guinness del récord legislativo, el más prolífico parece ser Rodríguez Zapatero, capaz de pretender modificar por decreto cualquier día hasta la ley de la gravedad.
Veamos, si no, la prolija normativa sobre el uso del aire acondicionado en lugares públicos, fijado ahora en máximos de 21º en invierno y mínimos de 26º en verano. Ya hace dos años, el inefable Miguel Sebastián dispuso que la temperatura no pasara de 22º en las oficinas del Estado, normativa que las tales se pasaron por el arco de triunfo. Un año después, esa regulación, modificada, se extendió al Plan de Ahorro Energético, y que se quieres arroz, Catalina. Ahora, de nuevo, reaparece en la flamante e inocua Ley de Economía Sostenible. ¿Alguien sospecha que se cumplirá?
En el fondo, el que se cumpla o no resulta irrelevante dado que nuestra maltrecha economía en vez de cataplasmas necesita cirugía. Sucede lo mismo con el paro: tenemos un Gobierno que presume de dar subvenciones a los desempleados en lugar de ofrecerles trabajo, que sería lo fetén. Pero para crear empleo no basta con chuscas ocurrencias publicadas en el BOE, sino que se precisa de una política económica de la que Zapatero carece.
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no basta con chuscas ocurrencias publicadas en el BOE, sino que se precisa de una política económica de la que Zapatero carece...por ello estamos como estamos Sr. Arias, los que leemos u oimos que lo que "predica" ZP se va a ejecutar, ya sabemos que se lo lleva el viento, lo triste que el mismo lo sabe y su figura cada vez es más "penosa" sus discursos cada vez más forzados porque tiene que superar (quiero pensarlo) más escrúpulos para mentir y dejar que "lo manipulen" ¡patético!
Está muy bien explicada la tomadura de pelo del señor Sebastián con los grados centígrados del aire acondicionado. Pero ¿y el de las bombillas? ¿Y los de Zapatero con la economía sostenible, el desempleo, la política con Marruecos, Afaganistán, etcétera, etcétera? La tomadura de pelo no es algo aislado en este gobierno sino un plan de acción estratégica gubernamental
Lo de la ley de economía sostenible es la leche. Ya he oído que la llaman la ley ómnibus porque va recogiendo todo lo que encuentra por el camino venga o no a cuento. Es tan insustancial como el propio Zapatero
Lo peor es que ns toman por tontos. El anteproyecto de Ley de Economía Sostenible ocupa 198 páginas y casi todas ellas están llenas de vacuidades procedentes de otras leyes y similares. Nuevo, lo que se dice nuevo, es lo de las descargas digitales, que ha provocado un pandemónium de la leche. Ya se ve lo listo que es ZP.
Martes, 29 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel