Entre políticos alicortos y gestores egoístas se van a quedar sin el fondo europeo para fusionar las cajas, que vence el día 31. Y es que, como cretinos, hacen suyo el dicho de que me quede yo tuerto con tal de que el otro pierda la vista.
Los mayores beneficiarios de las felicitaciones de Navidad, este año, son los funcionarios de Correos. El envío de postales tradicionales ha caído en picado, así que menos trabajo para ellos.
Ver a disciplinados presidentes autonómicos cumplir las consignas de sus partidos en una reunión en la que se jugaba nuestro bienestar causa rubor y desazón: ¿son ésos los representantes que hemos votado o han sido suplantados por peleles partidistas?
La misma falta de personalidad y de liderazgo se está produciendo a escala planetaria, podríamos decir, como demuestra la cumbre climática de Copenhague. ¿Qué demonios les importa el futuro a treinta años vista a unos políticos cuya única ideología son las encuestas —eso, en el caso de los pocos demócratas de verdad— y a quienes sólo les preocupa el resultado de las próximas elecciones?
No sé si el bajón de la fiesta universitaria del pasado sábado en Salamanca se debió sólo a las medidas del alcalde, Julián Lanzarote, en beneficio de la vecina Zamora o si coadyuvó a ello la crisis económica, que todo pudo suceder.
Y es que, acostumbrados a echar siempre la casa por la ventana, cada vez nos quedan menos cosas que arrojar por ella. Es lo peor que tiene la crisis: que antes vivíamos a crédito y ahora estamos en pleno débito. Un desastre.
Por si fueran pocos los tribunales a contradecirse, ahora el de Estrasburgo valida el matrimonio por el rito gitano de María Luisa Muñoz.
La Generalitat expolió el Archivo de la guerra civil arguyendo que los documentos sustraídos pertenecían a ciudadanos privados que deseaban que aquéllos estuviesen en Cataluña.
En cambio, ahora, cuando los herederos de Agustí Centelles quieren que las fotos de su padre vayan a Salamanca, se usa el argumento opuesto: ese material constituye un patrimonio nacional de Cataluña y de ahí no lo mueve ni Dios ni, mucho menos, un contrato para que venga al Centro de la Memoria Histórica.
Ya ven cómo se las gastan algunos.
La explosión de un camión de propileno causó 215 muertos en el camping de Els Alfacs, en 1978. Media docena de esos cuerpos jamás han sido reclamados por nadie.
Tenemos el Gobierno que produce más leyes por centímetro cuadrado, como si eso fuera algo de lo que presumir. Gran Bretaña, en cambio, no tiene ni Constitución y no le va tan mal.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla