A contracorriente, el blog de Enrique Arias Vega

Con-fusión

12.11.09 | 10:37. Archivado en Artículos
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La primera pregunta sobre el embrollo de las Cajas debe ser: ¿a quién benefician estas entidades financieras?

Mi respuesta, cínica, lo sé, resulta bien sencilla: a la clase política. Han leído bien: no a los ciudadanos, ni siquiera a los impositores, menos aun a eso tan abstracto denominado la región; sino a los políticos.

¿A quiénes prestan por la cara un millón de euros para comprar acciones de una importante empresa de infraestructuras y convertirse así en el segundo inversor privado de la misma con grandes plusvalías? Ni a usted ni a mí, pero sí al presidente de alguna Caja, nombrado, claro, por los partidos políticos.

¿A quién le perdonan el pago de préstamos impagados? Ni a usted ni a mí, pero sí a los dichosos partidos.

¿Quiénes han acumulado la secretaría provincial de un partido, el puesto de diputado y el de consejero de alguna Caja? Ni usted ni yo, pero sí algún afortunado político.

Llegamos a las fusiones o confusiones. ¿Son necesarias? Por supuesto —las fusiones, no las confusiones actuales— ya que las Cajas han reducido su margen de intermediación, padecen más morosidad, están cargadas de inmuebles y solares sobrevalorados y se ha encarecido su refinanciación.

De haberse unido antes, habrían diversificado riesgos y tendrían hoy más músculo financiero con el que afrontar la crisis. Y, puestos a hacerlo, tanto el Banco de España como los expertos recomiendan que la unión sea interregional: así se aprovecharían sinergias, se evitarían duplicidades… y, sobre todo, se sortearía el uso y abuso político de los respectivos Gobiernos autonómicos.

Paradójicamente, en un Estado donde ya no existe un banco central —éste se halla en Bruselas— los diferentes Gobiernos de taifas ansían tener taburetes regionales donde asentar sus posaderas. Como evidencia, ya han puesto a un ex presidente autonómico al frente de Bancaja, quisieron hacer lo propio en la BBK y pueden pretender lo mismo tras la fusión de Caja Duero y Caja España. ¿Que no? Pues aún nos queda por ver mucha con-fusión antes de que acabe este tortuoso serial por entregas.

Habrá que volver necesariamente sobre él.

2 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Vicente Torres 13.11.09 | 15:00

    Fuentes Quintana, que es quien politizó las cajas, con muy buena intención, obviamente, sería un gran economista, pero a la hora de predecir la conducta humana no parecía tan avezado. Y ahora no hay nadie que se atreva a dar un puñetazo en la mesa y que ordene que las fusiones han de ser entre cajas de distintas autonomías.

  • Comentario por Juan Almassora 13.11.09 | 12:23

    La frase definitiva del artículo es la última. La tragicomedia de las cajas no ha hecho más que empezar. Veremos capítulos bochornosos, con los políticos disputándoselas a dentelladas, sus directivos defendiendo sus remunerados cargos indefendibles, los sindicatos dispuestos que todo siga igual, el Banco de España tirándose de los pelos, la Unión Europea cerrando el grifo de las ayudas y las cajas o lo que quede de ellas pidiendo subvenciones como locas. Menudo espectáculo. Lo malo es que no nos va a salir gratis, sino que nos va a costar un riñón.

Sábado, 18 de febrero

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